Para poner en práctica el Plan era necesario negociar sus términos con los países participantes, así como lograr que éste fuera aprobado por el
Congreso de los Estados Unidos. En París se reunieron los dieciséis estados, que determinaron qué forma tomaría la ayuda estadounidense y cómo se repartiría. Las negociaciones fueron largas y complejas, puesto que cada país tenía sus intereses propios: La preocupación más grande de Francia era que Alemania no se reconstruyera hasta un nivel que supusiera una amenaza; los países del
Benelux, pese a haber sufrido bajo el dominio nazi, estaban demasiado atados a la economía alemana como para querer atrasar la reconstrucción; las naciones escandinavas, especialmente
Suecia, insistían en que sus largas relaciones comerciales con Europa del Este no se podían romper y que no se pusiera en peligro su neutralidad; el Reino Unido quería un estatus especial, preocupado por el hecho de que si recibía un trato igualitario con los países continentales (con mayor grado de devastación) no recibiría prácticamente ayuda. Por último, los estadounidenses no querían dejar correr la idea de integración económica y de libre comercio como muro de contención del comunismo. La administración Truman, representada por
William Clayton, prometió a los europeos que tendrían libertad para estructurar el Plan a su gusto, pero les recordó que debería pasar por la aprobación del Congreso. La mayoría del Congreso priorizaba el libre comercio y la integración europea, a la vez que eran reacios en dar demasiado dinero a Alemania.
[32]
Al final se llegó a un acuerdo, y los europeos enviaron su borrador de plan de reconstrucción a Washington, en el que pedían unas ayudas de 22.000 millones de dólares. Truman lo redujo a 17.000 millones antes de enviarlo al Congreso. El Plan encontró una fuerte oposición, especialmente procedente de los congresistas pertenecientes al
grupo republicano, que abogaba por una política más
aislacionista y estaba harto del enorme gasto público continuado desde principios de los
años treinta. El principal exponente de este grupo de oposición era
Robert A. Taft. Por otra parte, el Plan también encontró algunos oponentes en el
sector demócrata, con
Henry A. Wallace a la cabeza, que veía el Plan como un obstáculo a las exportaciones estadounidenses y pensaba que polarizaría el mundo entre Este y Oeste.
[33] Esta oposición se redujo considerablemente tras la caída del gobierno democrático de
Checoslovaquia en febrero de
1948. Poco después el Congreso aprobó una ayuda de 5.000 millones de dólares, que finalmente se ampliaría a 12.400 millones repartidos en cuatro años.
[34]
Truman ratificó el Plan Marshall el
3 de abril de 1948 y creó la Administración para la Cooperación Económica (ACE) para administrar el programa, liderada por Paul G. Hoffman. El mismo año, los países participantes (Alemania Occidental, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Grecia, Islandia, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Noruega, el Reino Unido, Suecia, Suiza, Turquía y los Estados Unidos) firmaron el acuerdo de fundación de la
OECE como agencia coordinadora.
[editar] Aplicación

Primera página del Plan Marshall.
Las primeras partidas importantes de la ayuda fueron a parar a
Grecia y a
Turquía en enero de 1947. Estos dos países estaban considerados la primera línea de la lucha contra la expansión comunista, y ya se encontraban recibiendo ayuda económica en el marco de la
Doctrina Truman. Al principio, el Reino Unido también había aportado dinero para apoyar a las facciones anti-comunistas, pero debido a su situación económica tuvo que pedir a los Estados Unidos que continuaran solos. La ACE empezó formalmente a ayudar a los dos países en julio de 1948.
La misión oficial de la ACE era colaborar a la mejora de la economía europea en la producción industrial, en el apoyo a las monedas europeas y en facilitar el comercio internacional (especialmente con los Estados Unidos, que tenía un gran interés en la existencia de una Europa lo suficiente recuperada como para que tuviera capacidad para importar productos estadounidenses). Hay que tener en cuenta que las naciones europeas habían agotado también las
reservas de divisas durante la guerra, por lo que no estaban en condiciones de importar nada de otros países. Otro objetivo oficioso de la ACE (al igual que del Plan Marshall) era la contención de la influencia soviética en Europa, especialmente en países con
partidos comunistas fuertes como, por ejemplo, Checoslovaquia, Francia e Italia.
El dinero del Plan Marshall fue transferido a los gobiernos europeos, si bien la administración se ejercía de forma conjunta entre el gobierno local y la ACE. Había un comisario de la ACE en cada
capital europea, generalmente un prominente empresario estadounidense, que aconsejaría al gobierno en el proceso. Se fomentó el gasto conjunto entre varios países y se crearon diferentes comisiones de funcionarios, empresarios y sindicatos para examinar la economía y determinar dónde hacía más falta la ayuda.
El Plan Marshall sirvió en gran parte para comprar productos procedentes de los Estados Unidos. Al haber prácticamente agotado sus reservas monetarias durante la guerra, la ayuda del Plan Marshall representaba una de sus pocas vías para importar bienes del exterior. En un primer momento los europeos adquirieron productos de primera necesidad, como víveres y combustible, pero lentamente empezaron también a importar bienes necesarios para la reconstrucción, que era la finalidad principal del Plan. Posteriormente, bajo la presión del Congreso y con el inicio de la
Guerra de Corea, una parte importante de la ayuda se destinó al reforzamiento de los ejércitos. De los 13.000 millones de dólares aportados por los Estados Unidos a mediados de
1951, 3.400 se gastaron en materias primas y productos semimanufacturados, 3.200 en comida, lienzo y fertilizantes, 1.900 en maquinaria, vehículos y equipamiento y 1.600 en combustible.
[35]
También se establecieron unos
fondos contravalor que utilizaron el Plan Marshall para establecer fondos en las monedas europeas. Según las normas de la ACE, un 60% de estos fondos debían ser invertidos en la industria. Esto se aplicó especialmente en Alemania, donde los fondos se destinaron principalmente a préstamos para empresas implicadas en la reconstrucción, ayudando enormemente a la reindustrialización del país. En los años 1949-50, por ejemplo, un 40% de las inversiones en la industria del carbón provenían de los fondos contravalor.
[36] Las compañías tenían la obligación de devolver los préstamos, y el dinero se podía entonces prestar a otros grupos empresariales. El proceso todavía continúa hoy en día. El Fondo Especial, supervisado entonces por el ministro de economía alemán, valía 10.000 millones de
marcos alemanes en
1971. En
1997 valía 23.000 millones de marcos. Mediante este sistema de préstamo-devolución-préstamo, en
1995 el Fondo había hecho préstamos blandos a ciudadanos alemanes por un valor de 140.000 millones de marcos.
[37] El 40% sobrante se utilizó para saldar la deuda, estabilizar la moneda o invertir en proyectos no industriales. Francia fue quien más se benefició de los fondos contravalor, especialmente para reducir el
déficit presupuestario. Sin embargo, en Francia y en la mayoría de los otros países, el fondo contravalor fue absorbido dentro de los ingresos generales del gobierno, y no fue reciclado como Alemania.
Otra iniciativa de la ACE bastante más barata, pero no por ello poco efectiva, fue el Programa de Asistencia Técnica. El programa reunía grupos de ingenieros e industriales europeos y los llevaba a los Estados Unidos a visitar minas, fábricas y fundiciones para que pudieran copiar los adelantos tecnológicos en Europa. Al mismo tiempo, unos cuantos centenares de consejeros técnicos estadounidenses fueron enviados a Europa.
[editar] Reparto

Países de Europa que recibieron ayudas del Plan Marshall. Las columnas rojas indican la cantidad de dinero recibido.
El Plan Marshall se repartió entre los países participantes básicamente según la
renta per cápita. Gran parte del dinero se destinó a los grandes grupos industriales, puesto que se pensaba que su regeneración era esencial para la reconstrucción europea. Además, el reparto según la renta por cápita era una manera indirecta de ayudar a los Aliados, dejando menos para los países del
Eje o los neutrales. La tabla siguiente muestra la cantidad de ayuda por país y año, extraída de
The Marshall Plan Fifty Years Later. No hay un consenso claro en las cantidades exactas, puesto que muchas veces es difícil establecer qué parte de las ayudas estadounidenses formaban parte del Plan Marshall.
País19481949
(millones
de dólares)19491950
(millones
de dólares)19501951
(millones
de dólares)Total
(millones
de dólares)
Alemania Occidental5104385001.448
Austria23216670488
Bélgica y
Luxemburgo195222360777
Dinamarca10387195385
Francia1.0856915202.296
Grecia17515645366
Irlanda88450133
Islandia6221543
Italia y
Trieste5944052051.204
Noruega8290200372
Países Bajos4713023551.128
Portugal007070
Reino Unido1.3169211.0603.297
Suecia3948260347
Suiza00250250
Turquía285950137
[editar] Consecuencias

Póster creado para promover el Plan Marshall en Europa. En el cartel puede leerse
Cualquiera que sea el clima debemos movernos juntos.
El Plan Marshall finalizó, tal y como estaba previsto, en
1951. Todos los esfuerzos de prolongarlo toparon con los gastos crecientes de la
Guerra de Corea y el rearme. Además, y si bien el factor fundamental fueron los gastos de Corea, los republicanos, más hostiles al Plan, habían incrementado su representación en las elecciones al Congreso de 1950 y se opusieron duramente. En cualquier caso, siguieron llegando a Europa otras formas de ayuda.
De
1948 a
1952, Europa vivió el periodo de máximo crecimiento económico de su historia. La producción industrial se incrementó un 35%, y la agrícola sobrepasó fuertemente los niveles de antes de la guerra.
[34] La pobreza y el hambre de los primeros años de posguerra desaparecieron y Europa Occidental tuvo delante de sí dos décadas de crecimiento sin precedentes, que comportaron un aumento espectacular del nivel de vida. Existe un importante debate entre los historiadores sobre hasta qué punto puede atribuirse dicho crecimiento al Plan Marshall. La mayoría rechazan la idea de que el Plan, por sí solo, resucitase milagrosamente a Europa, ya que existen evidencias de que la recuperación económica ya había dado algunos pasos antes. Muchos creen que el Plan Marshall sirvió para acelerar esta recuperación, pero que no la inició.
Por otra parte, hay quien piensa que los efectos políticos del Plan Marshall podrían ser casi tan importantes como los económicos. El Plan facilitó que las naciones europeas flexibilizaran las medidas de austeridad y el racionamiento, reduciendo el descontento y aportando estabilidad política. La influencia comunista en Europa Occidental se redujo considerablemente, y a lo largo de la región los partidos comunistas fueron gradualmente perdiendo popularidad en los años siguientes al Plan Marshall. Las relaciones comerciales entre las dos costas atlánticas favorecieron la creación de la
OTAN, que incluso sobreviviría durante la Guerra Fría. Además, la no participación de Europa del Este fue uno de los primeros síntomas claros de que el continente ya estaba dividido en dos áreas de influencia enfrentadas.
El Plan Marshall también contribuyó en cierta medida a la integración europea. Los europeos, al igual que los estadounidenses, creían que una unificación del continente era casi imprescindible para asegurar la paz y la prosperidad de Europa. El Plan fue una herramienta interesante para establecer una primera guía de cómo llevar a término este proceso, pero en cierto modo falló, ya que la organización que impulsó, la
OECE, no pasó nunca de ser un simple agente de cooperación económica. Sin embargo, fue un antecedente de la llamada
Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) la que verdaderamente fundó las bases de lo que un día sería la
Unión Europea (aunque excluía al Reino Unido,). Con todo, la OECE sirvió de modelo y campo de pruebas para las estructuras y la burocracia que más tarde se utilizaría en la
Comunidad Económica Europea. El Plan, en cierto modo ligado a los
Acuerdos de Bretton Woods, también instauró el
libre comercio entre los países de la región.
Pese a que algunos historiadores modernos sostienen que los elogios al Plan Marshall son exagerados, en general se tiene una visión positiva y se ha considerado que un proyecto similar podría ayudar a otras áreas en el mundo. Tras la caída del comunismo hubo varias propuestas para crear un "Plan Marshall para Europa del Este" que ayudase a revitalizar la región. Otros han propuesto un Plan Marshall para
África o incluso el vicepresidente de los Estados Unidos,
Al Gore, llegó a sugerir la creación de un "Global Marshall Plan" (Plan Marshall Mundial).
[38]
El Plan Marshall se conviritió en una metáfora para hacer referencia a cualquier programa gubernamental a gran escala diseñado para solventar un problema social específico. A menudo se utiliza desde sectores
neoliberales para hacer llamamientos a gastos federales en los posibles fallos del sector privado.
[39]
En cuanto a la recuperación económica alemana, se debió en parte a la ayuda económica que aportó el Plan Marshall, pero también se considera que uno de los factores fundamentales fue ajeno al Plan, y consistió en la
reforma monetaria realizada en 1948 y que reemplazó el
Reichsmark por el
marco alemán como
moneda de curso legal, y que sirvió para detener la
inflación desorbitada. Este cambio de moneda, que sirvió para fortalecer la economía alemana, había sido prohibido expresamente durante los dos años en los que estuvo en vigor la directiva de ocupación JCS 1067. Esa política económica se enmarcó dentro del conjunto de políticas implementadas por el
canciller alemán Ludwig Erhard en su
programa económico de recuperación. Llevó a cabo una política liberal, basada en la eliminación de la planificación centralizada y en la restauración de la
economía de mercado en Europa, huyendo de la planificación extrema que había imperado durante la época nacionalsocialista. El Plan Marshall fue, por tanto, uno más de los distintos factores que impulsaron la recuperación alemana.
[40] [41] En cualquier caso, en Alemania todavía sigue vivo el mito del Plan Marshall. Según la obra de Susan Stern titulada
Marshall Plan 19471997 A German View, muchos alemanes todavía creen que Alemania fue la exclusiva beneficiaria de las ayudas del plan, y que consistía en un regalo sin contraprestación de grandes sumas de dinero, siendo el único responsable de la recuperación económica alemana en la década de los años 50.
[41]