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La pirateria Peruana le llama resitencia Alemana peros Flme Citro muy buena pelicula y rara en su genero los daneses han echo una espectacula pelicula de estos dos heroes de guerra especialistas en matar nazis y colabodarores
Para amantes de films sobre la resistencia.
Lo mejor: la planificación y el tono de la narración.
Lo peor: que sepamos tan poco de historias como esta.
Flame y citron
Director:
Ole Christian Madsen Intérpretes:
Mads Mikkelsen, Peter Mygind, Mille Hoffmeyer Lehfeldt, Peter Mygind, Stine Stengade, Thure LIndhardt País:
Dinamarca Año:
2008. Fecha de estreno:
01-01-2009 Duración:
130 min. Género:
Biopic
Valoración Fotogramas:
Por Nuria Vidal
Estamos tan acostumbrados a ver películas de la Segunda Guerra Mundial ambientadas a Francia, Alemania o Italia, que nos hemos olvidado que también hubo guerra, y muy dura, en otros países de Europa. Como Dinamarca, donde la invasión de los nazis en 1940 produjo un movimiento de resistencia mucho menos publicitado que el francés, pero igual de importante y decisivo. De eso habla esta película basada en dos personajes reales, Flame y Citron, miembros de un grupo de lucha clandestina dedicado a la eliminación de colaboradores y nazis.
Flame y Citron no son exactamente espías, son combatientes y eso les hace más vulnerables a intrigas y manipulaciones que inevitablemente acaban en traiciones. Había varias formas de contar esta historia: la que ha elegido el director danés es la de la ilustración. Con ilustración no quiero decir que sea una película de dibujos, sino que el film busca su principal referente en el cómic. Y mas concretamente en los libros de cómic de Enki Bilal, el dibujante que mejor ha entendido el mundo de las conspiraciones. Tanto la planificación como los encuadres, incluso la forma de decir los diálogos y la voz en off, remiten a sus excelentes trabajos y hacen de esta película un experimento visual tanto como una lección sobre una parte de la historia prácticamente desconocida.
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Copenhague, 1944. Mientras la población danesa desea que la guerra acabe cuanto antes, Bent Faurschou-Hviid, de 23 años y cuyo nombre de guerra es Flame (por su cabello rojo) y Jørgen Haagen Schmith, de 33 años y cuyo nombre de guerra es Citron (al parecer, en parte, porque había trabajado como mecánico en la fábrica de Citroën), ponen sus vidas en riesgo para luchar en el grupo de resistencia Holger Danske que combate clandestinamente contra los nazis y sus colaboradores daneses.
Flame y Citron son los apodos de dos de los héroes más emblemáticos de la Segunda Guerra Mundial; son dos pistoleros que asesinan a altos mandos nazis por órdenes de Gran Bretaña.
El intrépido e inflexible Flame Bent Faurschou-Hviid, de 23 años, es tan joven que tiene dudas sobre sus misiones, especialmente cuando conoce a Ketty Selmer, una señora que le supera en edad y con la que tendrá un tortuoso affaire, y a Gilbert, uno de sus blancos, es un antifascista inveterado y sueña con que llegue el día en que el grupo montará y lanzará abiertamente un contraataque armado contra el gobierno pronazi (los nazis habían entrado en Dinamarca el 9 de abril de 1940 y contaban con el apoyo de pronazis daneses y de un gobierno colaboracionista).
En cuanto a Citron, Jørgen Haagen Schmith, de 33 años, está casado y tiene una hija pequeña, pero su pertenencia a la Resistencia le impide pasar tiempo con ellas, es un hombre sensible que adora a su mujer y a su hija, al principio se había limitado a actuar como conductor de Flame, pero ahora se ve cada vez más involucrado en las actividades del grupo.
Cuando su inmediato superior, Aksel Winther, les ordena una acción contra dos funcionarios de la organización de espionaje alemán Abwehr, los acontecimientos empiezan a descontrolarse. Flame mantiene una conversación con el inteligente coronel Gilbert y, por primera vez, Flame se cuestiona la orden que tienen que ejecutar
Parece que se ha producido un terrible error. Situaciones posteriores, llenas de sospechas, que envuelven incluso a su chica, la bella y misteriosa correo Ketty, llevan a Flame a descubrir los perfiles de una muy diferente y mucho más oculta agenda.
¿Tendrá que creer a Ketty o a Winther? ¿Y quién trabaja para quién? Llenos de dudas, Flame y Citron empiezan a sentir que están pisando arenas movedizas. Desesperados, desilusionados y con la sensación de haber sido traicionados por sus superiores, deciden confiar únicamente en ellos mismos y concentrar sus esfuerzos en acabar con el odiado y temido jefe de la Gestapo, Hoffmann.
Flame y Citron se basa en la historia real de estos resistentes daneses. Ellos son el centro de la narración y la manera en la que a ellos les afectan las cosas que hacen es lo que tiene importancia en la película, no lo que ellos suponen para el devenir histórico de los acontecimientos. Todo esto indica que se trata de un film donde lo fundamental es la psicología de los personajes, su evolución, los dilemas y conflictos a los que se tienen que enfrentar. Este retrato psicológico de los personajes está muy bien realizado.
Cada uno de ellos tiene una evolución diferente, casi contraria. Mientras Flame comienza siendo el frío asesino que dispara sin pensar y huye elegantemente de la escena del crimen para convertirse en una persona a la que le asaltan todas las dudas; Citron arranca débil, sudoroso, propenso al vómito e incapaz de matar, pero se endurece con el tiempo.
Los intérpretes encarnan muy bien a estos torturados héroes. Lo que más aporta Thure Lindhardt es su presencia, ya que su cara de niño siempre sorprendido encaja a la perfección con el papel, y su planta general, con el abrigo largo, produce momentos de gran primor estético. Pero no todo en él es físico, también su interpretación acompaña.
Mads Mikkelsen (Quantum of Solace, Casino Royale, El rey Arturo, Torremolinos 73), más en segundo plano en los primeros momentos de la película, acaba demostrando ser más interesante como personaje que su compañero. Es muy interesante también como actor el principal antagonista: Hoffman, a quien da vida Christian Berkel.
Ole Christian Madsen rueda esta historia con encuadres muy admirables y con una fotografía cuidada, pero con un estilo actual que mezcla los zooms cortos con las entradas de luz por el objetivo (flare) o con el montaje discontinuo y los bruscos cambios de tamaños de planos. De esta forma, la película se disfruta no sólo por lo que se cuenta en ella, sino también por la observación de sus aspectos formales. Un generoso diseño de producción reproduce el Copenhague de la época con gran belleza.
'Flame y Citron', los asesinos de altos mandos nazis por órdenes de Gran Bretaña
Esta cinta está inspirada en hechos reales y testimonios de testigos que trataron de cerca a Bent Faurschou-Hviid (Flame) y Jorgen Haagen Schmith (Citron).
Foto: Cineplex
Flame y Citron son los apodos de dos de los héroes más emblemáticos de la Segunda Guerra Mundial; son dos pistoleros que asesinan a altos mandos nazis por órdenes de Gran Bretaña.
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Tráiler de Flame y Citron
Flame y Citron' es una película de 2008 co producida por Dinamarca, Alemania y la Republica Checa, inspirada en hechos reales y testimonios de testigos que trataron de cerca a Bent Faurschou-Hviid (Flame) y Jorgen Haagen Schmith (Citron).
Flame' y Citron' son los apodos de dos de los héroes más emblemáticos de la Segunda Guerra Mundial; son dos pistoleros que asesinan a altos mandos nazis por órdenes de Gran Bretaña.
La cinta se sitúa en la Copenhague de 1944, época en la que la mayoría de la población danesa deseaba que la guerra acabara cuanto antes.
Bent Faurschou-Hviid, de 23 años y cuyo nombre de guerra es Flame (por su cabello rojo) y Jorgen Haagen Schmith, de 33 años y cuyo nombre de guerra es Citron (al parecer, en parte, porque había trabajado como mecánico en la fábrica de Citroën), ponen sus vidas en riesgo para luchar en el grupo de resistencia Holger Danske que combate clandestinamente contra los nazis y sus colaboradores daneses.
El intrépido e inflexible Flame es tan joven que tiene dudas sobre sus misiones, especialmente cuando conoce a Ketty Selmer, una señora que le supera en edad y con la que tendrá un tortuoso affaire; y a Gilbert, uno de sus blancos, quien es un antifascista inveterado y sueña con que llegue el día en que el grupo montará y lanzará abiertamente un contraataque armado al gobierno pronazi (los nazis habían entrado en Dinamarca el 9 de abril de 1940 y contaban con el apoyo de pronazis daneses y de un gobierno colaboracionista).
Por su parte, Citron está casado y tiene una hija pequeña, pero su pertenencia a la Resistencia le impide pasar tiempo con ellas, es un hombre sensible que adora a su mujer y a su hija, al principio se había limitado a actuar como conductor de Flame, pero ahora se ve cada vez más involucrado en las actividades del grupo.
Cuando su inmediato superior, Aksel Winther, les ordena una acción contra dos funcionarios de la organización de espionaje alemán Abwehr, los acontecimientos empiezan a descontrolarse.
Flame mantiene una conversación con el inteligente coronel Gilbert y, por primera vez, Flame se cuestiona la orden que tienen que ejecutar... Parece que se ha producido un terrible error.
Situaciones posteriores, llenas de sospechas, que envuelven incluso a su chica, la bella y misteriosa correo Ketty, llevan a Flame a descubrir los perfiles de una muy diferente y mucho más oculta agenda.
¿Tendrá que creer a Ketty o a Winther? ¿Y quién trabaja para quién? Llenos de dudas, Flame y Citron empiezan a sentir que están pisando arenas movedizas.
Desesperados, desilusionados y con la sensación de haber sido traicionados por sus superiores, deciden confiar únicamente en ellos mismos y concentrar sus esfuerzos en acabar con el odiado y temido jefe de la Gestapo, Hoffmann
a continuacion historia de la resistencia
Historia de la resistencia Danesa
EN DINAMARCA (1940-1945)
(Coulon, Patrice. Revista "Non-Violence Politique", dossier 2. Traducido por Oveja Negra, n. 33)
Al despertar el 9 de abril de 1940, los habitantes de Copenhague encontraron a los soldados alemanes en sus calles. Los alemanes habían invadido Dinamarca muy de mañana, y bajo la amenaza de bombardeo, el gobierno, de acuerdo con el rey, aceptó el ultimátum enviado por el ministro alemán. Pero la población no se dio por vencida, y desde el segundo año de ocupación, formas noviolentas de resistencia comenzaron a aparecer.
A pesar del pacto de no-agresión firmado en 1939 entre Alemania y Dinamarca, los alemanes deciden invadir el país danés aprovechando que, por una parte, los daneses no habían tomado ninguna precaución militar, y que por otra, regiones como Jutland o Zealand era casi imposible defenderlas eficazmente. Contrariamente a lo sucedido en Noruega, el rey y el gobierno no estaban preparados para la eventualidad de escapar y dirigir la lucha desde fuera. La única actitud considerada razonable por el gobierno fue, pues, aceptar la invasión del 9 de abril, quedarse en su puesto, y crear un gobierno de coalición. Esta resignación no fue bien vista en el extranjero, y, por ejemplo, "agacharse como un danés" se convirtió en expresión corriente en USA. El Times hablaba de la "extrema ligereza con que los daneses habían asistido a la rendición de su propio país".
La posición del gobierno después de la invasión influyó fuertemente en la actitud de la población danesa. El Rey se quedó en Dinamarca; el Primer Ministro se quedó en su puesto, y fue creado un gobierno de coalición. Los alemanes aceptaron no mezclarse en los asuntos internos y respetar la neutralidad danesa. Al principio la mayoría de la población civil encontraba la situación desesperada, pero acató el requerimiento del gobierno y del Rey de continuar viviendo normalmente y resignarse pasivamente a la ocupación alemana.
Hacia finales de 1941 comenzó la resistencia al invasor. En efecto, se demostró que las promesas hechas por los alemanes en abril de 1940 eran falsas, y el gobierno perdía cada vez más terreno ante la presión alemana: fue obligado a aceptar la supresión del Partido Comunista Danés, el encarcelamiento ilegal de varios comunistas daneses, la formación de un Cuerpo Libre Danés compuesto por voluntarios para luchar en el frente Este, etc.
Ya era demasiado tarde para los daneses. Comprendieron que el Gobierno no podría ni defenderles ni defender sus libertades frente a la injerencia alemana. La población, muy antialemana, empezó a mostrar sus sentimientos con formas noviolentas. La primera táctica consistió en estorbar a los alemanes lo más posible. Conciertos de música militar alemana eran boicoteados y grupos de daneses se ponían a cantar sus canciones tradicionales. A este respecto un movimiento espontáneo de resistencia simbólica había ganado el país en apenas un año. En efecto, cuando los daneses se enteraron del desastre francés, un grupo de personas de dos pueblos de Jutland tuvieron la idea de juntarse y formar un coro de canciones nacionales. Tuvieron rápidamente tal éxito que las salas disponibles no eran suficientes para albergar a la cantidad de gente que acudía y tuvieron que ponerse a cantar al aire libre. Esta acción se propagó rápidamente; En Esbjerg eran 20.000; en Hasle más del 70% de la población... Según Sten Gudmes, fueron más de dos millones de daneses los que se reunieron esa tarde para cantar en las plazas y en los parques. Y las fuerzas de ocupación no pudieron reaccionar.
Los obreros que hacían trabajos para los alemanes los terminaban muy lentamente o se mostraban incapaces de acabarlos. Algunos sectores de la policía danesa cooperaron con la resistencia, dando información. Los daneses comenzaron a llevar en el ojal el monograma real, y en él, las tres letras S.D.U., iniciales de Smid Dem Ut:
"Echémosles". En todas partes nacían demostraciones silenciosas de afirmación de su identidad: ramos de flores con los colores nacionales, espectadores esperando que terminaran las noticias alemanas para entrar en los cines, indiferencia total ante los soldados y oficiales de la Wehrmacht, venta pública de cintas con los colores nacionales, etc.
Practicaban la "espalda fría" (den kolde shulder) para mostrar a los alemanes que su presencia no era deseada. Consistía en hacer silencio o marcharse cuando los alemanes entraban en un restaurante o en un comercio, y no responder cuando un alemán le dirigió la palabra. Todos estos incidentes podían parecer insignificantes en sí mismo, pero repetidos frecuentemente terminaban por ser significativos y por tener una gran influencia psicológica. El mismo Rey Chistian X era el primero en practicar la "espalda fría", y se convirtió así en el símbolo de los sentimientos antigermánicos.
La resistencia danesa contó con apoyos exteriores. La BBC inglesa difundía diariamente en danés boletines de información, comentarios sobre la guerra y sobre la situación política en Dinamarca, Así saboteo la censura alemana y aportó a Dinamarca- y también a otros países ocupados- uno de los más importantes símbolos de la guerra, el signo de la V, que fue utilizado en Dinamarca como un símbolo de resistencia; lo pegaban en las ventanas, en las casas, en las oficinas, en los coches alemanes. La campaña de la V inglesa, a pesar del anuncio de Goebels de que la V representaba una palabra alemana "Viktoria", tuvo también un efecto psicológico considerable.
Pero lo que permitió a la resistencia alcanzar un nuevo estadio fue la firma, el 25 de noviembre de 1941 en Berlín, por el Ministro Danés de Asuntos Exteriores Eric Scavenius, del Pacto Anti-comstern, que coloca a Dinamarca al lado de las potencias del Eje contra los aliados. Al anuncio de esta noticia estalló en Copenhague el primer motín serio de la ocupación.
A partir de 1942, en razón de la organización del movimiento de resistencia, las operaciones de resistencia aumentaron en importancia. En general, la reacción en cadena era la siguiente: sabotaje, huelgas, manifestaciones más o menos violentas en las calles, más intervenciones alemanas contra el pueblo, después huelgas generales, seguidas de grandes disturbios. El sumun se alcanzó en julio y agosto del 43: 282 sabotajes y numerosas huelgas espontáneas de trabajadores en las ciudades de provincias, debido a largos meses de humillación e insatisfacción.
El hecho de que los grupos de sabotaje estuvieran en contacto con los promotores de las huelgas permitió controlar los acontecimientos e hizo que los alemanes se encontraran confrontados a un frente unido, violento y noviolento.
Las huelgas estallaron en más de 15 ciudades a la vez, demostrando hasta qué punto los alemanes eran impotentes frente a este sabotaje generalizado y las acciones noviolentas de la mayor parte de la población. El 28 de agosto de 1943, a continuación de estas huelgas y manifestaciones, los alemanes evitaron al gobierno danés un ultimátum muy severo: condenar a muerte a los saboteadores, proclamar la ley marcial, suprimir el derecho de huelga, de manifestación y de reunión. El gobierno danés, con Eric Scavenius a la cabeza, rehusó someterse y cesó pura y simplemente de funcionar. La Wehrmacgt tomó el control del país.
EL CONSEJO DE LA LIBERTAD
Para dirigir y controlar las acciones de la resistencia nació, en septiembre de 1943, el Consejo de la Libertad, inicialmente compuesto por 7 miembros activos. Era importante que estos miembros fueran representativos de las diferentes tendencias políticas. Los conservadores y los comunistas formaron, pues, juntos este Consejo de la Libertad. Dicho Consejo fue el organismo más influyente y más escuchado en Dinamarca. Y también en Gran Bretaña, donde estaba considerado como la única organización "en lucha por el restablecimiento de la libertad y del Gobierno constitucional danés".
Este Consejo de la Libertad pudo ejercer un cierto control sobre los grupos de sabotaje y la población civil, que sentía la necesidad de una dirección central. Así, pues, el Consejo, a la vista de la situación política podía parar los sabotajes si preveía que los alemanes iban a tomar represalias graves. Si no hubiera nacido un poder central eficaz de resistencia después de la caída del gobierno- poder reconocido, por otra parte, por el ejército en 1944- es probable que los alemanes hubieran conseguido la victoria, aplastando a las fuerzas danesas.
En junio de 1944 el Consejo de la Libertad obtiene una gran victoria sobre los alemanes. Su origen, el sabotaje de dos de las más importantes fábricas de armamento: Globus, de construcción de aviones, y Riffelsyndikatet, la fábrica de armas más importante de Dinamarca.
La represión de los alemanes es feroz, pero los sabotajes y las huelgas se amplían. Se proclama el estado de emergencia pero, ante la determinación y la fuerza del pueblo se entablan negociaciones y comienzan las concesiones por parte de los alemanes.
La prensa clandestina juega un papel determinante, para hacer circular lo más rápidamente posible, lo mismo en el extranjero, la información y las noticias de las actividades de la resistencia. Un total de 538 periódicos ilegales fueron publicados durante los cinco años de ocupación de Dinamarca y, en 1944, su circulación sobrepasaba los 10 millones de ejemplares.
LA SALVACIÓN DE LOS JUDÍOS
El 18 de septiembre de 1943, Himmler ordenó afrontar el "problema judío" que, - a su modo de ver- estaba sin solución desde hacía mucho tiempo. El espíritu de resistencia que se desarrollaba en el país no facilitaba precisamente la detención de los judíos a cara descubierta. Así lo entendió el alto Comisario alemán destinado en Dinamarca, que juzgó que era una decisión inoportuna, ante el clima de desobediencia abierta que agitaba el país, y protestó oficialmente contra " las ordenes emanadas de las agencias centrales". Los servicios de Eichmann enviaron entonces a Rolf Gúnther, conocido por su legendaria dureza. Pero no pudo convencer a sus colegas de Copenhague. El doctor Wernes Best, plenipotenciario en Dinamarca, se trasladó a Berlín para negociar; obtuvo la promesa de que todos los judíos de Dinamarca, fuera cual fuese su categoría, serían deportados a Tcheresienstadt, un campo de concentración, relativamente clemente, situado en Checoslovaquia, donde eran enviados los científicos y personalidades judías que no podían eliminar por temor a la opinión pública internacional.
Se decidió que los judíos serían capturados y evacuados inmediatamente en la noche del 1 al 2 de octubre de 1943. Como no se podía contar ni con los daneses, ni con los judíos, ni tampoco con las tropas alemanas destinadas allí, se hizo transportar desde Alemania a tres compañías de policía (S.D) para proceder a la búsqueda de los judíos casa por casa, así como barcos de una capacidad suficiente para transportar un mínimo de 5.000 personas.
Algunos días antes de la fecha fatídica, un agente de transportes alemán, George F. Duckwitz, informado por Werner Best, que temía que esta acción hiciera caer a Dinamarca en el desorden, reveló el proyecto alemán a los funcionarios daneses. La reacción danesa no se hizo esperar, ante el mayor asombro del mismo Best. El mismo día, el Ministerio de Asuntos Exteriores danés pedía a Best que diera una explicación sobre aquel "rumor"; los sindicatos solicitaban, de manera apremiante, un desmentido oficial; una petición fue presentada por las uniones profesionales y, el mismo Rey Cristian X mandó una advertencia escrita a la Embajada Alemana. En seguida varios oficiales superiores se sumaron a estas protestas.
Durante este tiempo, la población danesa, que se esperaba desde hacía mucho tiempo la detención de judíos, ayudó a estos a trasladarse a Suecia en embarcaciones pesqueras. Las redes de resistencia tomaron a su cargo la financiación de estos viajes. Por un lado, los responsables judíos informaron a sus comunidades locales de lo inminente de los arrestos. Esta noticia fue difundida en las sinagogas durante los oficios. Y los judíos tuvieron el tiempo justo para evacuar sus apartamentos y esconderse en familias no judías. Los hospitales y las clínicas de Copenhague dieron de alta a todos sus pacientes con nombre judío, y, sin dar tiempo ni a cambiar las camas, fueron inmediatamente readmitidos con otros nombres. Algunas clínicas llegaron a hospitalizar familias enteras de judíos en perfecto estado de salud. El Bispebjerg Hospital de Copenhague se transformó del día a la noche, en un verdadero campo de tránsito; admitían grupos de 100 judíos, los proveían de víveres y dinero, y los dirigían hacia las organizaciones de resistencia.
Además, Rudolf Mildner, jefe de la S.D. (policía alemana) de acuerdo con Best, dio la orden a la policía de no penetrar por la fuerza en los lugares habitados por judíos.
Este movimiento de resistencia decidida de los daneses, unido a la no-colaboración de ciertas autoridades alemanas con las órdenes nazis tuvo como resultado que solo 477 personas fueran arrestadas, entre un total de 7.801 judíos daneses. Unos 50 de entre ellos fueron rechazados por motivos de salud; por tanto, finalmente fueron solo 425 los judíos reportados - el 5% de la población judía danesa -, y embarcados en el vapor alemán Wartheland, previsto para transportar "por lo menos 5.000 personas".
Los daneses, no se conformaron con esto. Después de sucesivas peticiones, una Delegación de la Cruz Roja y representantes del Gobierno danés pudieron visitar el campo durante el verano de 1944, y todos los judíos daneses recibieron un paquete de víveres. Para terminar la rueda de acciones importante de resistencia, señalaremos que en el invierno de 1944-45, los grupos de resistencia activa desarrollaron grandes campañas de sabotaje del sistema de transporte en la región de Jutland. 200.000 soldados alemanes fueron bloqueados en la primavera del 45, cuando tenían gran necesidad de trasladarse a otros frentes.
¿QUÉ LECCIÓN PODEMOS SACAR?
Podemos constatar, en primer lugar, que ni la población ni sus gobernantes estaban preparados ante la idea de una ocupación de su país por los alemanes, y que los medios de defensa utilizados durante la ocupación realzan la improvisación y la determinación de la población.
Los numerosos sabotajes tuvieron como consecuencia, además de los sustanciosos daños materiales a los alemanes, el animar a los daneses a resistir. Estas acciones de sabotaje no fueron acompañadas de acciones de resistencia noviolenta, como huelgas, manifestaciones, boicot y otras formas de no-cooperación. En efecto, contrariamente a otras formas violentas de resistencia, el sabotaje se sitúa en el límite entre las dos, violenta y noviolenta. Basil Liddle Hart llegó a decir: "Hay dos clases de sabotajes, los violentos y los noviolentos". Efectivamente, ¿No hay que distinguir entre la determinación de los objetivos y el momento de la acción según los motivos que han llevado a su elección?. Hacer saltar un tren lleno de soldados o el puente sobre el que el tren pasa es, evidentemente una situación de violencia y constituye, a su vez, una provocación a las represalias. Pero si el puente es destruido antes de que el tren pase, sin que se ponga en peligro ninguna vida, el acto no es de la misma naturaleza.
Según Adam Roberts: "El sabotaje, estando dirigido contra los bienes y no contra las personas, está lejos de constituir una forma de violencia". Y añade: "se pueden quitar piezas esenciales a los aviones, de manera que no puedan volar; escamotear documentación en los despachos, cambiar los carteles de señalización de las carreteras, y cambiar las placas de las calles...". Todo esto no tiene ningún carácter violento.
Volviendo a Dinamarca, hemos podido constatar que los alemanes, expertos en violencia y entrenados para tratar con adversarios que empleaban este método, eran incapaces de hacer frente a la resistencia noviolenta.
El estratega británico Sir Basil liddle Hart aporta a este respecto el testimonio de los generales alemanes a los que tuvo ocasión de interrogar después de la Segunda Guerra Mundial: "Su testimonio mostraba también la eficacia de la resistencia noviolenta. Se veía ahora muy claramente que habían sido incapaces de hacerle frente. Ellos eran expertos en violencia, entrenados para enfrentarse con enemigos que utilizaban la violencia. Ante otras formas de resistencia se habían encontrado desconcertados, sobre todo por el carácter sutil y secreto de los métodos empleados. Se sentían aliviados cuando la resistencia pasaba a ser violenta".
La salvación de los judíos daneses constituye, probablemente, el ejemplo más espectacular de una verdadera resistencia defensiva. "La actitud inquebrantable del gobierno danés, de las uniones profesionales y los sindicatos, de la policía, los médicos, la población y la Familia Real, que sin excepción- escribe Werner Rings- rehusaron enérgicamente toda colaboración, obligó al núcleo del poder del Reich, la Wahrmacht, al jefe de la policía alemana en Dinamarca y al capitán del puerto a contrarrestar una orden de Himmler, que ellos estimaban que era insensata y perjudicial para la causa alemana".
Y Annaha Arendt escribió: "Según sabemos es la única ocasión que tuvieron los nazis de apreciar la resistencia declarada de las poblaciones autóctonas... (...). Al encontrar una resistencia de principio, la dureza de los nazis se fundió como mantequilla al sol, y algunos de ellos tuvieron incluso auténticas muestras de valor...".
Otro punto que merece ser subrayado es el espíritu de resistencia que se implantó y desarrolló en la mayoría de la población. El Rey jugó también un papel importante como símbolo de la resistencia. Merece recordarse aquí que, cuando se ordenó que todos los judíos debían llevar una estrella amarilla para su identificación y detención, el Rey salió a la calle con una en el pecho, y tras él, todo el pueblo, judíos y no judíos. En cuanto al Consejo de la Libertad, el hecho de representar realmente al conjunto del país le permitió ser el foco donde se preparó la resistencia, tanto violenta como noviolenta. Su existencia fue vital pues evitó toda división entre la población civil y los grupos de sabotaje, y permitió una mejor coordinación de la resistencia danesa.