Antes de Stalingrado es un hito en la historia de las publicaciones en español sobre la Segunda Guerra Mundial. Se ha accedido a la historia militar de la Segunda Guerra Mundial, en español, con mayúsculas. Antes de esto, teníamos los libros de Osprey sobre Barbarroja y el libro de Álvaro Lozano. No quiero desmerecer ningún trabajo, pero lo que sí que está claro es que Glantz es la referencia en el Este.Alexander Werthtambién cuenta algo y luego ya historias generales, algún monográfico de SERGA, algunas cosas de San Martín…
Este es un libro resumen sobre la Operación Barbarroja. Desde luego, por algún sitio hay que empezar a estudiar la campaña, pero donde voy es a que esto no es divulgación. Es un libro corto, resumido, pero la propia naturaleza de la campaña hace que a veces haya que leer con mucha atención, y estar con el continuo ir y venir a las notas y a los claramente insuficientes y pequeños mapas que incorpora. Muy facilmente puede pasar que a cualquiera que lea el libro sin los mapas adecuados y sin la necesaria atención no le deje poso alguno.
Glantz defiende que principalmente Alemania perdió porque el frente era demasiado amplio, porque los alemanes se confiaron en demasía, porque los alemanes subestimaron a los soviéticos (más de una vez he visto echar mano a la entrada del diario de Halder del 11 de Agosto:
«La situación hace cada vez más evidente que hemos subestimado al coloso ruso… Las divisiones soviéticas no están armadas y equipadas a la altura de nuestros estándares y su dirección táctica es a menudo deficiente. Pero allí están y si liquidamos una docena, los rusos simplemente ponen otra docena…»), porque la capacidad de reclutamiento, que no de movilización, soviética fue grandiosa, porque la determinación y resistencia soviética fue bestial, y porque la maquinaria propagandística soviética unida al tratamiento brutal de los alemanes a la población nativa hicieron de la guerra una guerra popular, la Gran Guerra Patriótica, principalmente. Todo esto desde una óptica soviética, echando mano masivamente de fuentes soviéticas. Distinto del estilo de Ziemke, o el MGFA, que analizan en profundidad las decisiones de la oficialidad alemana, las decisiones que se discuten, someramente eso sí, son las soviéticas.
La decisión de ocuparseo no de los flancos o no antes de ir hacia Moscú gravita sobre todo el libro. Así por ejemplo, en la página 81, Glantz aporta respuestas:
«El efecto acumulado de esas acciones soviéticas [La batalla por Smolensk, del 10 de Julio al 10 de Septiembre] mal coordinadas restó a los alemanes flexibilidad operativa, erosionando su fuerza ofensiva y convenciendo al mando germano de los acertado de detener la acción ofensiva directa en el eje de Moscú y de lanzar en cambio un ataque contra Ucrania, aparentemente más débilmente defendida». Y sobre todo, en la conclusión final del libro vuelve a dejar claro (en la página 140 también lo hace) que si
«Barbarroja acabó en fracaso, la culpa no la tuvo la operación de Hitler en Kiev».
Partiendo de una trascripción de Gotthard Heinrici hablandode las causas del fracaso de Barbarroja, Glantz cierra el capítulo de conclusiones finales, y con ello el libro, volviendo sobre el asunto de Kiev para decir:
«… Importantes evidencias que actualmente han salido a la luz contradicen sus argumentos [los argumentos de quien critican el desvío del 2º Ejército Panzer de Guderian al Sur) y, al menos, apoyan la tesis de Heinrici de que tampoco eso [el mantener al grupo de Guderian sobre el eje de Moscú] podría haber garantizado la captura de Moscú en 1941. Ahora es evidente que la mejor oportunidad de la Wehrmacht para capturar Moscú tuvo lugar en Octubre de 1941 y no en septiembre. Esto fue así porque la oposición del Ejército Rojo al ataque alemán contra Moscú fue mucho más débil en Octubre que en Septiembre por tres razones básicas.
Primero, los Frentes Oeste, de Reserva y de Briansk, que habían detenido el avance germano el Este de Smolensk a finales de Junio e inicios de Agosto, dilapidaron gran parte de su fortaleza llevan a cabo numerosos e inútiles asaltos contra las defensas alemanas al norte y sur de Smolensk…
Segundo, la eliminación de gran parte del Frente Suroeste del orden de batalla del Ejército Rojo en septiembre significó que el grupo Panzer de Guderian sólo afrontó una tenue resistencia en su ofensiva hacia Orel y Tula[cuando venía de vuelta, esto es, cuando subía para Moscú de nuevo].
Tercero, al castigar duramente al Frente Central en agosto y luego acabar con el frente de Briansk en Septiembre, el grupo de Ejércitos Centro estaba en condiciones de atacar Moscú en octubre con impunidad y sin preocuparse por su flanco derecho».
He seleccionado dos frases de Glantz que en pocas palabras dicen mucho sobre los puntos fuertes y débiles de los contendientes en la campaña:
«Para el 31 de diciembre las pérdidas rusas ascendían a unas 4,300.000.»
«Durante los 67 días de avance del grupo de Ejércitos Centro de Bock por el eje de Moscú, el OKH y el OKW fueron incapaces de proporcionar al grupo una sola división de refuerzo. En el mismo periodo, la Stavka reclutó y desplegó el equivalente a 75 divisiones.»
Glantz opina que
«la mejor historia alemana sobre las operaciones en los primeros seis meses de guerra se encuentra en The Road to Moscow: the Campaign in Russia 1941, unpublished Centre for Military History Project,
de Charles V. P. Luttichau»: un trabajo no publicado, y del que no conocía nada. También se basa para explicar el punto de vista alemán en
Moscow: the turning point de Klaus Reinhardt y en el trabajo de Ziemke y Bauer.
La traducción le he visto correcta. Hay algunos pequeños fallos. Apunté algunos: por ejemplo, en las páginas 76 y 78 donde se asigna elmando del XXXIX cuerpo motorizado a Reinhardt, en vez de Schmidt, como así era. O en la página 130 donde dice II Cuerpo alemán es LI y algunos más de ese tipo.
Espero que éste sea sólo el comienzo de la publicación de buenos trabajos sobre la guerra en el este.
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