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Du Pont y General Motors: El intento de golpe de estado nazi en USA (1934)

General Motors está incluida en la sedicion nazi en USA porque, en 1929, la corporación Du Pont había adquirido una participación mayoritaria, y compartía directivos, con General Motors.
Irenee Du Pont, "el miembro más imponente y poderoso del clan," según el biógrafo e historiador Charles Higham, "estaba obsesionado por las ideas de Hitler.
"Observó minuciosamente la carrera del futuro Führer en los años veinte, y el 7 de septiembre de 1926, en un discurso ante la Sociedad Química de los EE.UU., abogó por una raza de superhombres, que debiera lograrse inyectándoles drogas especiales en su infancia para ajustar sus caracteres." El libro de Higham sobre este tema, "Haciendo Negocios con el Enemigo: Una Denuncia del Complot Monetario Nazi-Estadounidenses 1933-1949," se recomienda especialmente.
El antisemitismo de Du Pont "se comparaba con el de Hitler" y, en 1933, los Du Pont "comenzaron a financiar a grupos fascistas locales en los EE.UU..." uno de los cuales lo identifica Higham como la Liga Estadounidense por la Libertad: "Una organización nazi que fomentaba el odio contra negros y judíos," y el "amor por Hitler."
"Financiada con 500.000 dólares en su primer año, la Liga por la Libertad, tenía una oficina lujosa de 31 habitaciones en Nueva York, filiales en 26 universidades, y 15 organizaciones subsidiarias a través del país, que distribuyeron cincuenta millones de copias de sus panfletos nazis....
"La conducta fascista de los Du Pont fue patente en 1936, cuando Irenee Du Pont usó dinero de General Motors para financiar la tristemente célebre Legión Negra. Esta organización terrorista tenía el propósito de impedir que los obreros de la industria automóvil se sindicalizaran. Sus miembros portaban capuchas y togas negras, con calaveras y fémures cruzados. Atacaron reuniones sindicales con bombas incendiarias, asesinaron a activistas sindicales, a menudo golpeándoles hasta la muerte, y dedicaron sus vidas a destruir a judíos y comunistas. Estaban ligados con el Ku Klux Klan...
Se denunció que por lo menos cincuenta personas, muchos de ellos negros, habían sido masacradas por la Legión." (5)

El apoyo de Du Pont a Hitler se extendió también hasta el corazón mismo de la maquinaria de guerra nazi, según Higham, y varios otros investigadores: "General Motors, bajo el control de la familia Du Pont de Delaware, tomó parte en la colaboración" con los nazis.
"Entre 1932 y 1939, jefes de General Motors invirtieron 30 millones de dólares en las fábricas de I.G.Farben..." [el monopolio químico de la Alemania de preguerra, dividido después de la guerra en Bayer, Höchst y BASF, N.d.T.] Higham nos informa que "a mediados de los años treinta, General Motors estaba comprometida en la producción a plena capacidad de camiones, vehículos blindados y tanques en Alemania Nazi."(6)
Los investigadores Morton Mintz y Jerry S. Cohen, en su libro "Power Inc. ," describen la relación Du Pont-GM-nazis, como sigue: "...en 1929, GM (controlada por Du Pont) adquirió la mayor productora de automóviles en Alemania, Adam Opel A.G. Esto predestinó a la subsidiaria para que tuviera importancia en el esfuerzo de guerra nazi. En un estudio muy documentado presentado al Subcomité del Senado Antitrust y Antimonopolio en febrero de 1974, Bradford C. Snell, un consejero asistente del subcomité, escribió:
"La participación de GM en la preparación para la guerra de Alemania comenzó en 1935. Ese año, su subsidiaria Opel cooperó con el Reich [=Imperio, denominación de la Alemania de preguerra, N.d.T.] ubicando una nueva fábrica para producir camiones pesados en Brandenburgo, área recomendada por los funcionarios militares porque sería menos vulnerable a los ataques aéreos del enemigo. Durante los años siguientes, GM suministró a la Wehrmacht [el ejército alemán, N.d.T.] con camiones Opel "Blitz" de su complejo industrial en Brandenburgo. Por estas y otras contribuciones a los preparativos (Nazis) durante la guerra, el ejecutivo jefe de GM para las operaciones de ultramar (James Mooney) recibió el Orden del Águila Alemana (primera clase) de Adolf Hitler."
La colaboración entre Du Pont-GM y los nazis, según Snell, incluyó la participación de la Standard Oil de New Jersey (ahora Exxon) en un plan muy importante. GM y Standard Oil de New Jersey formaron una subsidiaria conjunta con el gigante cártel químico nazi, I.G. Farben, llamada Ethyl G.m.b.H., (ahora Ethyl Inc.) la que, según Snell: "Suministró a los ejércitos mecanizados alemanes un combustible sintético con tetraetilo (gasolina con plomo). Entre 1936 y 1939, a pedido urgente de los funcionarios nazis que comprendieron que las escasas reservas de petróleo alemanas no bastarían para las exigencias de la guerra, GM y Exxon se unieron con los intereses químicos alemanes en la erección de las fábricas de tetraetilo de plomo. Según archivos alemanes capturados, estas fábricas alemánas: "El hecho de que desde el principio de la guerra hayamos podido producir tetraetilo de plomo se debe por entero a la circunstancia de que, poco antes, los estadounidenses (DuPont, GM y Standard Oil) nos habían entregado las plantas de producción completas con conocimiento experimental. Sin tetraetilo de plomo, la forma actual de conducir la guerra sería impensable."(7)
Al mismo tiempo que los Du Pont servían a la causa nazi en Alemania, estaban involucrados en un complot fascista para derrocar el gobierno de los Estados Unidos.
"Junto con amigos del Banco Morgan y de General Motors," a principios de 1934, escribe Higahm, "ciertos patrocinadores de Du Pont financiaron un golpe de estado que derrocaría al Presidente con la ayuda de un ejército de terroristas financiado con 3 millones de dólares..." El objetivo era obligar a Roosevelt "a aceptar órdenes de los empresarios como parte de un gobierno fascista o arriesgarse a la alternativa de ser encarcelado y ejecutado..."
Higham señala que "se dice que los hombres de Du Pont mantuvieron una serie urgente de reuniones con los Morgan," para escoger al que dirigiría esta "extraña conspiración."

General Smedley Butler
Finalmente escogieron a uno de los militares más populares en los EE.UU., el General Smedley Butler de Pensilvania." El contacto con Butler lo hizo el "abogado fascista" Gerald MacGuire (un funcionario de la Legión Americana), que intentó reclutar a Butler para el papel de un Hitler estadounidense.
"Butler se horrorizó," pero hizo el juego de MacGuire hasta que, poco tiempo después, notificó a la Casa Blanca del complot. Roosevelt consideró la posibilidad de hacer arrestar "a los jefes de Morgan y Du Pont," pero temía que "se crearía una crisis nacional impensable en medio de una depresión y tal vez otro crack de Wall Street." Roosevelt decidió que la mejor manera de desactivar al complot era denunciarlo, y filtró la noticia a la prensa.
"Los periódicos publicaron la historia del intento de golpe en sus primeras planas, pero en general la ridiculizaron como absurda y ridícula." Una investigación del Comité del Congreso sobre Actividades Antiamericanas 74º Congreso, primera sesión, Cámara de Representantes, Investigación de propaganda nazi y otra ¾ comenzó más tarde en el mismo año. "Duró cuatro años," continúa Higham, "antes de que el comité se atreviera a publicar su informe en un libro blanco marcado "para circulación restringida." Tuvieron que admitir que "ciertas personas hicieron un intento de establecer una organización fascista en este país. (El) comité pudo verificar todas las declaraciones pertinentes hechas por el General Butler. " Esta admisión de que todo el plan tenía una intención seria no fue acompañada por el encarcelamiento de persona alguna. Investigaciones ulteriores revelaron que se había garantizado que más de un millón de personas se unirían al plan y que las armas y municiones necesarias hubieran sido suministradas por Remington, una subsidiaria de Du Pont." (8)
“En sus últimas semanas de existencia oficial el comité recibió pruebas que mostraban que se habían producido intentos por parte de ciertas personas de establecer una organización fascista en este país (…) No hay duda de que estos intentos se discutieron, se planificaron y podrían haberse ejecutado cuando y si los apoyos financieros lo hubieran juzgado oportuno".
– Informe del Comité McCormack-Dickstein

Los nombres de importantes individuos y grupos involucrados en la conspiración fueron ocultados por el comité, pero revelados más adelante por Seldes, por el reportero del Philadelphia Record Paul French, y por Jules Archer, autor del libro, "El Complot para Apoderarse de la Casa Blanca." Incluían a John W. Davis (abogado del grupo bancario J.P. Morgan), Robert Sterling Clark (corredor de Wall Street y heredero de la fortuna de las máquinas de coser Singer), William Doyle (funcionario de la Legión Americana) y la Liga Americana por la Libertad (respaldada por ejecutivos de J.P. Morgan and Co., intereses de Rockefeller, E.F. Hutton y de la General Motors controlada por Du Pont.

General Motors está incluida en la sedicion nazi en USA porque, en 1929, la corporación Du Pont había adquirido una participación mayoritaria, y compartía directivos, con General Motors.
Irenee Du Pont, "el miembro más imponente y poderoso del clan," según el biógrafo e historiador Charles Higham, "estaba obsesionado por las ideas de Hitler.
"Observó minuciosamente la carrera del futuro Führer en los años veinte, y el 7 de septiembre de 1926, en un discurso ante la Sociedad Química de los EE.UU., abogó por una raza de superhombres, que debiera lograrse inyectándoles drogas especiales en su infancia para ajustar sus caracteres." El libro de Higham sobre este tema, "Haciendo Negocios con el Enemigo: Una Denuncia del Complot Monetario Nazi-Estadounidenses 1933-1949," se recomienda especialmente.
El antisemitismo de Du Pont "se comparaba con el de Hitler" y, en 1933, los Du Pont "comenzaron a financiar a grupos fascistas locales en los EE.UU..." uno de los cuales lo identifica Higham como la Liga Estadounidense por la Libertad: "Una organización nazi que fomentaba el odio contra negros y judíos," y el "amor por Hitler."
"Financiada con 500.000 dólares en su primer año, la Liga por la Libertad, tenía una oficina lujosa de 31 habitaciones en Nueva York, filiales en 26 universidades, y 15 organizaciones subsidiarias a través del país, que distribuyeron cincuenta millones de copias de sus panfletos nazis....
"La conducta fascista de los Du Pont fue patente en 1936, cuando Irenee Du Pont usó dinero de General Motors para financiar la tristemente célebre Legión Negra. Esta organización terrorista tenía el propósito de impedir que los obreros de la industria automóvil se sindicalizaran. Sus miembros portaban capuchas y togas negras, con calaveras y fémures cruzados. Atacaron reuniones sindicales con bombas incendiarias, asesinaron a activistas sindicales, a menudo golpeándoles hasta la muerte, y dedicaron sus vidas a destruir a judíos y comunistas. Estaban ligados con el Ku Klux Klan...
Se denunció que por lo menos cincuenta personas, muchos de ellos negros, habían sido masacradas por la Legión." (5)

El apoyo de Du Pont a Hitler se extendió también hasta el corazón mismo de la maquinaria de guerra nazi, según Higham, y varios otros investigadores: "General Motors, bajo el control de la familia Du Pont de Delaware, tomó parte en la colaboración" con los nazis.
"Entre 1932 y 1939, jefes de General Motors invirtieron 30 millones de dólares en las fábricas de I.G.Farben..." [el monopolio químico de la Alemania de preguerra, dividido después de la guerra en Bayer, Höchst y BASF, N.d.T.] Higham nos informa que "a mediados de los años treinta, General Motors estaba comprometida en la producción a plena capacidad de camiones, vehículos blindados y tanques en Alemania Nazi."(6)
Los investigadores Morton Mintz y Jerry S. Cohen, en su libro "Power Inc. ," describen la relación Du Pont-GM-nazis, como sigue: "...en 1929, GM (controlada por Du Pont) adquirió la mayor productora de automóviles en Alemania, Adam Opel A.G. Esto predestinó a la subsidiaria para que tuviera importancia en el esfuerzo de guerra nazi. En un estudio muy documentado presentado al Subcomité del Senado Antitrust y Antimonopolio en febrero de 1974, Bradford C. Snell, un consejero asistente del subcomité, escribió:
"La participación de GM en la preparación para la guerra de Alemania comenzó en 1935. Ese año, su subsidiaria Opel cooperó con el Reich [=Imperio, denominación de la Alemania de preguerra, N.d.T.] ubicando una nueva fábrica para producir camiones pesados en Brandenburgo, área recomendada por los funcionarios militares porque sería menos vulnerable a los ataques aéreos del enemigo. Durante los años siguientes, GM suministró a la Wehrmacht [el ejército alemán, N.d.T.] con camiones Opel "Blitz" de su complejo industrial en Brandenburgo. Por estas y otras contribuciones a los preparativos (Nazis) durante la guerra, el ejecutivo jefe de GM para las operaciones de ultramar (James Mooney) recibió el Orden del Águila Alemana (primera clase) de Adolf Hitler."
La colaboración entre Du Pont-GM y los nazis, según Snell, incluyó la participación de la Standard Oil de New Jersey (ahora Exxon) en un plan muy importante. GM y Standard Oil de New Jersey formaron una subsidiaria conjunta con el gigante cártel químico nazi, I.G. Farben, llamada Ethyl G.m.b.H., (ahora Ethyl Inc.) la que, según Snell: "Suministró a los ejércitos mecanizados alemanes un combustible sintético con tetraetilo (gasolina con plomo). Entre 1936 y 1939, a pedido urgente de los funcionarios nazis que comprendieron que las escasas reservas de petróleo alemanas no bastarían para las exigencias de la guerra, GM y Exxon se unieron con los intereses químicos alemanes en la erección de las fábricas de tetraetilo de plomo. Según archivos alemanes capturados, estas fábricas alemánas: "El hecho de que desde el principio de la guerra hayamos podido producir tetraetilo de plomo se debe por entero a la circunstancia de que, poco antes, los estadounidenses (DuPont, GM y Standard Oil) nos habían entregado las plantas de producción completas con conocimiento experimental. Sin tetraetilo de plomo, la forma actual de conducir la guerra sería impensable."(7)
Al mismo tiempo que los Du Pont servían a la causa nazi en Alemania, estaban involucrados en un complot fascista para derrocar el gobierno de los Estados Unidos.
"Junto con amigos del Banco Morgan y de General Motors," a principios de 1934, escribe Higahm, "ciertos patrocinadores de Du Pont financiaron un golpe de estado que derrocaría al Presidente con la ayuda de un ejército de terroristas financiado con 3 millones de dólares..." El objetivo era obligar a Roosevelt "a aceptar órdenes de los empresarios como parte de un gobierno fascista o arriesgarse a la alternativa de ser encarcelado y ejecutado..."
Higham señala que "se dice que los hombres de Du Pont mantuvieron una serie urgente de reuniones con los Morgan," para escoger al que dirigiría esta "extraña conspiración."

General Smedley Butler
Finalmente escogieron a uno de los militares más populares en los EE.UU., el General Smedley Butler de Pensilvania." El contacto con Butler lo hizo el "abogado fascista" Gerald MacGuire (un funcionario de la Legión Americana), que intentó reclutar a Butler para el papel de un Hitler estadounidense.
"Butler se horrorizó," pero hizo el juego de MacGuire hasta que, poco tiempo después, notificó a la Casa Blanca del complot. Roosevelt consideró la posibilidad de hacer arrestar "a los jefes de Morgan y Du Pont," pero temía que "se crearía una crisis nacional impensable en medio de una depresión y tal vez otro crack de Wall Street." Roosevelt decidió que la mejor manera de desactivar al complot era denunciarlo, y filtró la noticia a la prensa.
"Los periódicos publicaron la historia del intento de golpe en sus primeras planas, pero en general la ridiculizaron como absurda y ridícula." Una investigación del Comité del Congreso sobre Actividades Antiamericanas 74º Congreso, primera sesión, Cámara de Representantes, Investigación de propaganda nazi y otra ¾ comenzó más tarde en el mismo año. "Duró cuatro años," continúa Higham, "antes de que el comité se atreviera a publicar su informe en un libro blanco marcado "para circulación restringida." Tuvieron que admitir que "ciertas personas hicieron un intento de establecer una organización fascista en este país. (El) comité pudo verificar todas las declaraciones pertinentes hechas por el General Butler. " Esta admisión de que todo el plan tenía una intención seria no fue acompañada por el encarcelamiento de persona alguna. Investigaciones ulteriores revelaron que se había garantizado que más de un millón de personas se unirían al plan y que las armas y municiones necesarias hubieran sido suministradas por Remington, una subsidiaria de Du Pont." (8)
“En sus últimas semanas de existencia oficial el comité recibió pruebas que mostraban que se habían producido intentos por parte de ciertas personas de establecer una organización fascista en este país (…) No hay duda de que estos intentos se discutieron, se planificaron y podrían haberse ejecutado cuando y si los apoyos financieros lo hubieran juzgado oportuno".
– Informe del Comité McCormack-Dickstein

Los nombres de importantes individuos y grupos involucrados en la conspiración fueron ocultados por el comité, pero revelados más adelante por Seldes, por el reportero del Philadelphia Record Paul French, y por Jules Archer, autor del libro, "El Complot para Apoderarse de la Casa Blanca." Incluían a John W. Davis (abogado del grupo bancario J.P. Morgan), Robert Sterling Clark (corredor de Wall Street y heredero de la fortuna de las máquinas de coser Singer), William Doyle (funcionario de la Legión Americana) y la Liga Americana por la Libertad (respaldada por ejecutivos de J.P. Morgan and Co., intereses de Rockefeller, E.F. Hutton y de la General Motors controlada por Du Pont.
