Cuando Hitler quería desplazarse, no lo hacía andando. Por tierra tenía a su disposición una flota de vehículos Mercedes de alta gama, tanto cerrados, descapotables como todoterreno (una versión especial de seis ruedas), por mar un yate privado, y por aire para los trayectos largos, un Junkers Ju-290 en lo que hoy llamaríamos modelo ejecutivo, que solo despegaba del suelo rodeado de una nube de cazas. Pero este último vino más tarde, y por lo que parece a Hitler no le gustaba volar a menos que fuera imprescindible, por ello tenía un medio, menos imponente, pero no por ello menos espectacular: un tren privado.
El primer Staatssonderzug (tren especial del Estado) o más abreviado Sonderzug de Hitler data de 1933-1934. En aquellas fechas disponía de diez vagones de tamaño estándar, pintados de color verde oscuro y tirado por dos locomotoras. Durante la ocupación de Checoslovaquia y a partir de 1939 se le añadieron dos vagones antiaéreos (a veces cuatro, según el riesgo), uno tras las locomotoras y otro a la cola, con lo que el tren llegaba a los doce-catorce vagones. Cada vagón antiaéreo llevaba dos cañones Flak tipo zwilling de 20 mm con una tripulación de 20 a 30 hombres agregados al destacamento Führer-Flak y que según parece jamás hicieron un disparo real en toda la guerra.
En contra de lo que pueda creerse, no era una fortaleza rodante; de hecho, los vagones no se blindaron hasta 1944; por tanto, hasta esa fecha era un tren singular, pero en el fondo común y corriente. Cuando no se utilizaba, estaba estacionado en Anhalter (Berlín) en una terminal de vía directa a Munich y cerca de la Cancillería.
El Füherzug (hay que notar que otros jefes como Goering o Himmler tenían sus propios trenes), no era un simple transporte, sino un cuartel general móvil. Para saber como era podemos guiarnos de una descripción del mismo que hizo un oficial de enlace del ejército, el Oberleutnant von Vormann al inicio de la campaña polaca, precisamente para señalar su inadecuación a tales menesteres:
“El Führerzug era extremadamente largo. Al final de cada tramo había vagones especiales con cañones antiaéreos ligeros bajo una cubierta blindada. Nunca fui