Hendrix
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Binacional - Universitario
Desde el inicio, el juego tuvo mucha entrega. En el medio Romero, Figuera y Páucar cortando todo mientras Manicero trataba de crear peligro habilitando a Chávez (que reemplazaba a Denis como centrodelantero) y a Quintero. La primera mitad fue opaca sin demasiadas ocasiones en ninguna de las dos vallas.
En los primeros diez minutos del segundo tiempo Binacional se lanza al ataque y trae peligro al arco merengue. No obstante, a partir de ese momento ese ritmo de juego se diluye. Poco a poco el desgaste de toda la primera mitad ante un inclemente Sol pasa factura y se abren espacios. Osorio entra por un extenuado Chávez y tiene una muy clara oportunidad de gol tras pase filtrado de Manicero. El arquero de Binacional sale bien y se desperdicia un mano a mano inmejorable. Los minutos transcurren, el cansancio es notorio y por segunda vez en el partido se concede tiempo a los jugadores para hidratarse. El empate parece cantado. Ninguno se lanza desmesuradamente al ataque. Ninguno arriesga demasiado. No obstante, incluso en ese juego de pocas luces, la U se encuentra un paso adelante.
Cuando un partido decae en ritmo y ninguno de los equipos se encuentra decidido a arriesgarse, solo una pelota parada, un remate de media distancia o un error grosero suelen abrir el marcador y exactamente eso ocurre. En descuentos Corzo se proyecta, lanza una centro a media altura y la zaga de Binacional intenta rechazar en vano y se la entrega a Osorio envuelta en papel de regalo a escasos metros del arco. Osorio la cruza y es el 1-0.
Con este ya son tres triunfos al hilo. Los tres por un gol de diferencia. Los tres sin convencer. Los tres con ganas y actitud antes que con buen toque pero cuando se lucha por no descender las formas sencillamente pierden en importancia. Especialmente porque al partido de hoy se llegaba sin Denis, sin Lavandeira, sin Siucho y con un Corzo entre algodones. Se jugaba a la 1 pm con un Sol abrasador. Las casas de apuesta jugaban en contra. Pero a pesar de todo eso se pudo ganar y eso es lo que hoy cuenta.
Desde el inicio, el juego tuvo mucha entrega. En el medio Romero, Figuera y Páucar cortando todo mientras Manicero trataba de crear peligro habilitando a Chávez (que reemplazaba a Denis como centrodelantero) y a Quintero. La primera mitad fue opaca sin demasiadas ocasiones en ninguna de las dos vallas.
En los primeros diez minutos del segundo tiempo Binacional se lanza al ataque y trae peligro al arco merengue. No obstante, a partir de ese momento ese ritmo de juego se diluye. Poco a poco el desgaste de toda la primera mitad ante un inclemente Sol pasa factura y se abren espacios. Osorio entra por un extenuado Chávez y tiene una muy clara oportunidad de gol tras pase filtrado de Manicero. El arquero de Binacional sale bien y se desperdicia un mano a mano inmejorable. Los minutos transcurren, el cansancio es notorio y por segunda vez en el partido se concede tiempo a los jugadores para hidratarse. El empate parece cantado. Ninguno se lanza desmesuradamente al ataque. Ninguno arriesga demasiado. No obstante, incluso en ese juego de pocas luces, la U se encuentra un paso adelante.
Cuando un partido decae en ritmo y ninguno de los equipos se encuentra decidido a arriesgarse, solo una pelota parada, un remate de media distancia o un error grosero suelen abrir el marcador y exactamente eso ocurre. En descuentos Corzo se proyecta, lanza una centro a media altura y la zaga de Binacional intenta rechazar en vano y se la entrega a Osorio envuelta en papel de regalo a escasos metros del arco. Osorio la cruza y es el 1-0.
Con este ya son tres triunfos al hilo. Los tres por un gol de diferencia. Los tres sin convencer. Los tres con ganas y actitud antes que con buen toque pero cuando se lucha por no descender las formas sencillamente pierden en importancia. Especialmente porque al partido de hoy se llegaba sin Denis, sin Lavandeira, sin Siucho y con un Corzo entre algodones. Se jugaba a la 1 pm con un Sol abrasador. Las casas de apuesta jugaban en contra. Pero a pesar de todo eso se pudo ganar y eso es lo que hoy cuenta.
