Venezolanos con Peruanas (12 Viewers)

No puedo mandar dm, ojalá q algún cofra nos una para poder comunicarnos
 
Siguiendo los relatos de peruanas con venezolanos. He sido testigo de varios episodios, ahí va uno de ellos.

Bueno este relato lo comenté anteriormente pero ahora lo detallaré más. Una bodeguera cincuentona y casada, se enredo con un repartidor veneco, chibolazo que le llevaba mercadería. Lo que empezó con charlas y coqueteos en la bodega derivó en encuentros clandestinos: ella dejaba el negocio a cargo de su amiga y se escapaba con él a telos, o lo metía a su casa cuando su esposo trabajaba, cerraba la bodega por unas horas y se encerraba con el veneco, incluso se la cacho en la cama marital. Cómo sabía eso, pues en el edificio donde vivía me hice pata de un veneco, buena gente, el se hablaba con el chibolo y cuando salía a tomarse unos tragos, le contaba lo q pasaba con la bodeguera, le mostraba los chat y hasta videos.

Lo q empezó como coqueteo termino en algo intenso. La bodeguera le escribía pidiéndolo que vaya, le mandaba foto con lencería nueva. En unos mensaje le dijo q no se pudo levantar de la cama porque aún estaba adolorida por la cachada anal q le dio, le dijo q su pinga era demasiada gruesa. Le tuvo q decir a su esposo q no se levantaría de la cama porque se sentía mal. Además mi pata me contó q le mostró un video donde a la bodeguera se la cachaba en perrito en la cama marital, se veía como le jalaba de los pelos, la nalgueaba, la trataba de puta y ella feliz. Cuando está por venirse se pone de rodillas para recibir su leche en la boca. Perraza la bodeguera.

El chibolo se fue del país y la tía cayó en depresión, se le veía triste. El esposo la llevó de viaje pero nada. Con el tiempo se fue recuperando pero le choco, todo por un pedazo de carne.
 
Buen relato continúe
 
Siguiendo los relatos de peruanas con venezolanos. He sido testigo de varios episodios, ahí va uno de ellos.

Bueno este relato lo comenté anteriormente pero ahora lo detallaré más. Una bodeguera cincuentona y casada, se enredo con un repartidor veneco, chibolazo que le llevaba mercadería. Lo que empezó con charlas y coqueteos en la bodega derivó en encuentros clandestinos: ella dejaba el negocio a cargo de su amiga y se escapaba con él a telos, o lo metía a su casa cuando su esposo trabajaba, cerraba la bodega por unas horas y se encerraba con el veneco, incluso se la cacho en la cama marital. Cómo sabía eso, pues en el edificio donde vivía me hice pata de un veneco, buena gente, el se hablaba con el chibolo y cuando salía a tomarse unos tragos, le contaba lo q pasaba con la bodeguera, le mostraba los chat y hasta videos.

Lo q empezó como coqueteo termino en algo intenso. La bodeguera le escribía pidiéndolo que vaya, le mandaba foto con lencería nueva. En unos mensaje le dijo q no se pudo levantar de la cama porque aún estaba adolorida por la cachada anal q le dio, le dijo q su pinga era demasiada gruesa. Le tuvo q decir a su esposo q no se levantaría de la cama porque se sentía mal. Además mi pata me contó q le mostró un video donde a la bodeguera se la cachaba en perrito en la cama marital, se veía como le jalaba de los pelos, la nalgueaba, la trataba de puta y ella feliz. Cuando está por venirse se pone de rodillas para recibir su leche en la boca. Perraza la bodeguera.

El chibolo se fue del país y la tía cayó en depresión, se le veía triste. El esposo la llevó de viaje pero nada. Con el tiempo se fue recuperando pero le choco, todo por un pedazo de carne.
Muchos hombres se las dan de cacheros, pero una buena cachada puede marcar a una mujer. El primer veneking que me comió todavía lo extraño, y hasta a veces siento frustración de no poder verlo nuevamente para que me haga suya. Su pene gordo y la forma en la que se movía ufff, y son grandes chapados. Y les encanta chupar y lamer los senos😝
 
Después de q Felícia se fue a España, mi vida retomó su curso habitual. Conseguí un trabajo como personal de limpieza en un edificio de departamentos, lo q me permitió aumentar mis ingresos y, por fin, darme el gusto de salir de noche. Las primeras veces que fui a una disco a tratar de ligar con peruanas era un desafío: la desconfianza hacia los venezolanos había crecido y muchas me miraban de reojo o me rechazaban de plano. Pero después de mis tres primeras experiencias con peruanas, empecé a entenderlas mejor. Aprendí q un no, muchas veces era en el fondo un “sí, cógeme”, más aún si les mostraba confianza y buen ritmo en la pista. Me ponía a bailar con alguna amiga de mi grupo, moviéndome al son de la salsa o el reguetón con esa gracia que traía de Caracas, y eso siempre llamaba la atención. La primera noche q ligue después de varias salidas donde regresaba con las manos vacías, fui con unos panas a una salsoteca en el boulevard de Los Olivos. Vi a un grupo de solo mujeres, unas cinco, riendo y tomando cervezas en una mesa. Me acerqué con mi mejor sonrisa y les pedí bailar a un par de ellas, pero me rechazaron amablemente al principio: “Estamos entre nosotras, gracias”. No insistí, me fui a la pista solo y me solté, bailando como si no hubiera mañana.



Pasadas las horas, los tragos empezaron a hacer efecto en todos. La alegría creció, el ambiente se cargó de energía, y cuando me vieron moverme con soltura, girando, marcando el paso, sudando pero sin perder el estilo, las miradas cambiaron. Esas mismas chicas q me habían dicho no comenzaron a lanzarme sonrisas cómplices, a aplaudir desde su mesa, pero mi atención estaba fija en una de ellas y fue a ella q saque a bailar. Se llamaba Gabriela, la más rica del grupo. Tenía 25 años, piel canela, rasgos fuertes pero armoniosos, delgada con curvas sutiles en bustos y caderas, y una cara angelical con una sonrisa tierna que contrastaba con su mirada pícara. Era arequipeña. Estaba en Lima por unos días y su novio se había quedado en Arequipa. Mientras bailábamos una salsa romántica, le susurré al oído: “Estás aprovechando para portarte mal”. Ella se rió, negando con la cabeza: “Para nada, además solo estamos bailando”. Me mandé con todo y le respondí: “Esto no se quedará en baile”. Me acerqué más, la besé en medio de la pista, y ella no se apartó; al contrario, correspondió con una pasión contenida. Cambiamos a reguetón, pegados como imanes, sobándonos disimuladamente entre la multitud. Sus manos en mi espalda, las mías en su cintura, el sudor mezclándose con el deseo. Salimos de la disco al amanecer, apenas salimos buscamos un telo en una. Era tanto la calentura q no nos dimos cuentas q nos metimos a un telo misio.



Adentro, Gabriela se soltó del todo. “Esto es una locura, mi novio ni se imagina”, murmuró mientras nos desvestíamos el uno al otro, pero su cuerpo decía lo contrario: se arqueaba bajo mis caricias, gemía bajito con ese acento arequipeño que me volvía loco. Era delgada pero carnosa donde importaba, con curvas que se amoldaban perfectamente a mis manos. La agarre de la cabeza para q bajara pero se asusto ya q no le gustaba mucho hacer oral y eso es algo q encontré en muchas peruanas q al principio no te quieren hacer oral porque piensan q serán vista como puta o son muy recatadas en la cama. No le insistí porque sabía q al final terminaría pasando. Estábamos cachondos, comiéndonos a besos, desnudo en la cama, sacó el condon y me lo pongo en una y con esas mismas la penetró. Entro fácil porque tenia su pepita empapada. Apenas la sintió adentro, ella se aferró a mi, me abrazó con sus brazos y piernas. “Por fin siento lo q tanto deseaba desde q te vi”. Comencé a cogerla en misionero, estábamos ansiosos queríamos llegar al máximo placer, nos mordíamos la boca, ella me arañaba toda la espalda y hasta las nalgas y me las apretaba para hubdir más mi guevo en ella. Exploramos cada rincón de esa habitación, en la cama, contra la pared, incluso en la ducha para refrescarnos y en cada una le hacia llegar al orgasmo pero yo todavía nada de venirme. Ella se puso más fogosa de lo q estaba, exigente, pidiendo más con palabras a gritos y mordiscos en el cuello. “Cógeme fuerte, veneco”, me dijo en un momento de éxtasis, y yo obedecí, perdiéndome en esa piel canela y su sonrisa tierna q se transformaba en algo salvaje. “Quiero tu leche” me pedía. Yo le dije solo saldrá si me lo mamas. Se arrodilló y ella misma me quitó el condon y comenzó a mamarla como una perra en celo. Le empecé a follar la boca con tanta fuerza q cai encima de ella sobre la cama. Su cabeza estaba entre el colchon y mi guevo, le di durísimo, por momento se detenía para tomar aire y ella misma me decía “sigue veneco, hasta q me des tu leche”. Y yo volvía a darle duro, mientras esa cama de mierd parecía q se iba a romper, no esperaba menos de ese telo malamuerte. En las últimas embestidas no la deje tomar aire, hasta q le eyacule en la boca ella recibió, casi asfixiada, toda mi leche. Se lo trago todo. Pasamos el día entero ahí, durmiendo a ratos, comiendo algo que pedimos por delivery, y volviendo a coger una y otra vez. De rato en rato hablaba con el novio y le metía su cuento para q este tranquilo el cornudo.



Gabriela me dijo q regresaba a Arequipa al día siguiente y q no viene seguido a Lima. “No sé si repetiremos, pero hoy sí”, me dijo con una risa. Al atardecer, nos despedimos con un beso largo en la puerta del hostal, la acompañe a tomar su taxi y yo caminé hacia mi cuarto, exhausto pero satisfecho. No la volví a ver pero Gabriela se convirtió en uno de esos recuerdos que me impulsaban a seguir saliendo, a seguir bailando, sabiendo q hay peruanas detrás de su cucufateria o desconfianza, hay una mujer mal atendida e insatisfecha, dispuesta aventurarse con un macho venezolano.
 
Buena chamo continúe con más relatos
 
Ufff chamo arrechante experiencia con la arequipeña. Es rico cogerse a una flaca q recién conoces en una noche de fiesta y q encima le ponga los cuernos a su pareja.

Y en parte es cierto q algunas peruanas, no todas, no les gusta hacer oral en la primera pero lo importante q logro q al final la arequipeña le haga karaoke. Continué chamo
 
Este tema de venezolanos con peruanas me parece un tema muy morboso y excitante, de los relatos que han contado hasta ahora todos son muy buenos pero el mejor es el de Felicia, es increíble lo puede llegar a hacer una mujer casada para quedar completamente satisfecha en brazos de su amante mientras engaña al marido, que situación más arrecha. Alguien no conoce cuentas de WhatsApp o Telegram donde se hable de esta temática con relatos o vídeos caseros. Por cierto Javicho.vzl, no imagine que fueras blanco y encima dotado, ya que la mayoría de mujeres peruanas que conozco tiene la fantasía de follar con un venezolano moreno o negro y bien dotado, eres una de las pocas excepciones a la regla o hay más como tú.
 
Este tema de venezolanos con peruanas me parece un tema muy morboso y excitante, de los relatos que han contado hasta ahora todos son muy buenos pero el mejor es el de Felicia, es increíble lo puede llegar a hacer una mujer casada para quedar completamente satisfecha en brazos de su amante mientras engaña al marido, que situación más arrecha. Alguien no conoce cuentas de WhatsApp o Telegram donde se hable de esta temática con relatos o vídeos caseros. Por cierto Javicho.vzl, no imagine que fueras blanco y encima dotado, ya que la mayoría de mujeres peruanas que conozco tiene la fantasía de follar con un venezolano moreno o negro y bien dotado, eres una de las pocas excepciones a la regla o hay más como tú.
Si es excitante, yo recuerdo que a una tia que tenía su bodega, y siempre le compraba un chamo Chibolo moreno, algo agarrado, ya uno sabía que se la quería levantar Ami tía ya q está muy buena para su edad.... De seguro que se la habrá comido 😛
 
Soy un venezolano q llego al Peru en el 2018. Siempre leo en este foro experiencia de peruanos con mis paisanas, las venezolanas. Se q desde q llego la migración venezolana al Peru, las venezolanas han llamado mucho la atención tanto fisicamente, como por su personalidad. Para los hombres venezolanos eso ha sido un poco más difícil porque las peruanas son más conservadoras, son muy serias y también desconfiadas más aún con los venezolanos con todo lo q se dice en las noticias sobre nosotros, en muchos casos con justa razón. A mi me constó en un principio entrarle a una peruana, entenderla, son algo complicadas. Pero las cosas cambiaron para mi y puedo decir q tengo una gran cantidad de experiencia con peruanas, pero es mi caso particular, no sé si a todos los venezolanos le han pasado lo mismo, no tengo mucha amistad con venezolanos, me junto más con peruanos. Quería saber la opinión de ustedes cofras. Han visto q mas peruanas se abren a los venezolanos, como pasa con las venezolanas q desde un principio se abrieron a los peruanos. Los leo atento

conoci a una cholita que no le caia bien los chamos, al final un moreno venezolano de 1.85 la detono
 
Cuéntame la historia
Cuen
 
Este tema de venezolanos con peruanas me parece un tema muy morboso y excitante, de los relatos que han contado hasta ahora todos son muy buenos pero el mejor es el de Felicia, es increíble lo puede llegar a hacer una mujer casada para quedar completamente satisfecha en brazos de su amante mientras engaña al marido, que situación más arrecha. Alguien no conoce cuentas de WhatsApp o Telegram donde se hable de esta temática con relatos o vídeos caseros. Por cierto Javicho.vzl, no imagine que fueras blanco y encima dotado, ya que la mayoría de mujeres peruanas que conozco tiene la fantasía de follar con un venezolano moreno o negro y bien dotado, eres una de las pocas excepciones a la regla o hay más como tú.
Mano las peruanas q he conocido las mayoría me dicen q si bien gustan de los negros venezolanos, la mayoría prefiere a los blancos venezolanos, ya q me dicen q los blancos peruanos son más sobrados acá. Me dicen q les encanta comerce un guevo grande, grueso y rosadito, hasta la leche me sale bien blanca. Y cómo dice es bien morboso cogerse una peruana de piel canela, una chola como dicen ustedes, ver en el espejo mientras me las cojo, ese contraste de piel blanca con piel canela, ufff es riquísimo, y si son casadas mejor, mal atendidas por maridos de guevo pequeño q prefieren irse a tomar con los amigos o jugar futbol en vez de cogerse a su mujer como deben.

Sigan compartiendo sus experiencias de venezolanos con peruanas
 
Jajajaja dejen que se desenvuelva el chamo , las milfs que conoci en badoo , facepareja, Tinder , cuando se sueltan y entran en confianza , te empiezan a contar de sus experiencias , ósea de sus caches y siempre mencionan a un chamo , en badoo conocí a una Milf de 44 delgada , canelita , potoncita , pense que era la Milf de tu primera historia , porque tambien alquila habitaciones , pero después cuando dijiste que era de la iglesia y usaba faldones , descarté que fuese ella . Y por ahí alguien dijo que los chamos blanco es tienen más jale y si es verdad , aca las peruanas están acostumbradas a conocer a puro mestizo .
 
Jajajaja dejen que se desenvuelva el chamo , las milfs que conoci en badoo , facepareja, Tinder , cuando se sueltan y entran en confianza , te empiezan a contar de sus experiencias , ósea de sus caches y siempre mencionan a un chamo , en badoo conocí a una Milf de 44 delgada , canelita , potoncita , pense que era la Milf de tu primera historia , porque tambien alquila habitaciones , pero después cuando dijiste que era de la iglesia y usaba faldones , descarté que fuese ella . Y por ahí alguien dijo que los chamos blanco es tienen más jale y si es verdad , aca las peruanas están acostumbradas a conocer a puro mestizo .
Mano pero comparta esa experiencia q le contó la milf. La chama de mi primer relato, Desire es la hija de los dueño y cuando estuve con ella tenía sus 34 o 35.
Y que le decían las milf? Q era lo q mas le gustaba de los venezolanos? Comparta los relatos
 
Mano pero comparta esa experiencia q le contó la milf. La chama de mi primer relato, Desire es la hija de los dueño y cuando estuve con ella tenía sus 34 o 35.
Y que le decían las milf? Q era lo q mas le gustaba de los venezolanos? Comparta los relatos
Deberías abrir un grupo en Telegram , para compartir perras , historias , fotos , por acá es un poco restringido
 
Deberías abrir un grupo en Telegram , para compartir perras , historias , fotos , por acá es un poco restringido
apoyo a este comentario, tengo tbn tias peruanas q quieren comerse vergas extranjeras, asi podemos contar nuestras historias :)
 
Estaba trabajando como personal de limpieza en un edificio de departamentos en una zona de clase media en Lima. El lugar era decente, con familias y profesionales. Todo iba tranquilo, pero había una señora, Hellen, q me tenía entre ceja y ceja. Desde q llegué, me jodía con comentarios xenófobos. Decía cosas como: “Está prohibido contratar extranjeros, tienen q avisar a los propietarios si van a meter venecos aquí”. Así, sin filtro, la maldita me decía “veneco” a la cara, con un desprecio q me hervía la sangre. Yo no le contestaba, solo le decía q hablara con el encargado, pero por dentro me comía la arrechera. Y el esposo no se quedaba atrás, ni me respondía el saludo y cuando necesitaba un favor me trataba de veneco. Hellen era cuarentona, casada, con un hijo adolescente. Era de esas mujeres q se cuidan mucho: blanquita, pelo castaño liso, no muy baja, como 1.65, con un cuerpazo de gimnasio q no pasaba desapercibido. Cada mañana, cuando yo estaba limpiando, ella salía rumbo al gym con unos leggings tan apretados q marcaban cada curva de su culazo. Sus tetas, bien paradas, también se notaban bajo esas blusas deportivas. La verdad, me ponía a mil, pero sus comentarios me hacían odiarla al mismo tiempo. Yo la saludaba por educación, y ella apenas me devolvía un “hola” seco, con una mirada de superioridad q me daban ganas de mandarla al carajo.

Un día, le llegó un mueble de Ripley, una cosa para sus plantas, pero justo tuvo que salir por una emergencia. Llamó al conserje para q dejara pasar a los repartidores, y estos subieron, dejaron la caja en la puerta de su depa y se fueron, porque no había nadie para recibirla. Su esposo estaba trabajando, y su hijo, en el colegio. Cuando Hellen llegó, se encontró con el mueble en la puerta y no le quedó de otra que pedirme ayuda. Yo, q estaba trapeando cerca, acepté, aunque por dentro me reía de la ironía: la señora que me despreciaba ahora necesitaba al “veneco”. Entré a su depa, un lugar bien puesto, con muebles caros, fotos familiares en las paredes y un olor a perfume caro. Metí la caja, la abrí y armé el mueble donde me indicó. Mientras trabajaba, noté que me miraba diferente, no con su usual desprecio, sino con una curiosidad q no le había visto antes. Me agradeció, y por primera vez fue amable, casi cordial. Me dijo: “Gracias, Javier, te pasaste”. Hasta me ofreció un vaso de agua. Pero la cosa no quedó ahí. Mientras armaba el mueble, se me cayó un poco de tierra de las macetas en la ropa, hasta por dentro del pantalón. Ella lo notó y me dijo: “Estás sucio, lávate si quieres, te traigo una toalla”. Me señaló el baño de servicio. Cerré la puerta pero me olvide poner seguro, me quité el polo y empecé a sacudirlo. También me bajé el pantalón para limpiarme bien, porque la tierra se me había metido hasta los boxers. Justo en ese momento, Hellen abrió la puerta sin tocar. Me vio en boxers, con mi bulto bien marcado, y se quedó congelada. Fueron unos segundos eternos hasta que reaccionó, me dio la toalla y dijo, nerviosa: “Aquí tienes”, antes de cerrar la puerta rápido. Salí del baño, y ella me ofreció una gaseosa y 10 soles de propina. Al despedirme, me soltó: “Gracias, es bueno saber que hay venecos buenos”. Mano, me calentó la sangre con ese comentario, pero a la vez me puso a mil ver cómo se le salía el interés por los ojos. Por dentro pensé: “Te la voy hacer pagar, maldita”.
 
de los mejores relatos,al grano sin tantos rodeos
 
Esperamos que continúe
 

Users who are viewing this thread

Atrás
Arriba