grindo doido
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Un sabroso entremés con la madre en su trampo....
En un edificio conocido muy reconocido en JM donde no solo laboraban contadoras, abogadas sino meretrices. Ella, mi nueva musa inspiradora. Me llamo un día y me dijo quiero que me comas la vagina en mi oficina, puedes venir?, claro le dije, así que ni corto ni perezoso fui rápidamente a ese encuentro distinto y muy lleno de fantasía.
Subí por el ascensor, mis latidos eran al máximo, me imaginaba verla en portaligas, pantys y un vestido corto. Era la conquista ideal, pero primero vería a su secretaria, la saludaría, la miraría de cabeza a los pies y me dije quizás mas adelante podría ser. Como no le fui indiferente a la dama, le deje mi número. En poco tiempo sabría de ella, eso contare mas adelante.
Mientras tanto, al ingresar a la oficina de mi nuevo amor (la madre), seducido por una melodía sumamente espectacular como la dama de rojo en español, me dio una copa de vino, brindamos y me ordeno, es ahora que quiero que me comas. Se giro en forma rauda y se levanto la falda, que muslos por Dios, era un show tenerla así, me acerque, olí todo eso y lamí por largos minutos las nalgas duritas y a la vez pasaba lengua a su almeja.
Ese olor que se impregno en mi, fue el aroma que te hace enloquecer e irte por un largo tiempo de este mundo. Nos olvidamos de su secretaria, de sus contratos, de sus citas y demás temas laborales.
Subiéndola a su escritorio y esta vez de fondo a Michael Bolton, procedí a enterrarle mi herramienta. Como dije antes, era solo un entremés, era solo el comienzo de algo hermoso y la prosa que le faltaba a mi poema. Por lo demás, ya me daba por bien servido con tal ágape. En media hora estábamos en su baño, en su ducha, deleitándome con todo la parafernalia de entrar en trance y no salir mas......
En un edificio conocido muy reconocido en JM donde no solo laboraban contadoras, abogadas sino meretrices. Ella, mi nueva musa inspiradora. Me llamo un día y me dijo quiero que me comas la vagina en mi oficina, puedes venir?, claro le dije, así que ni corto ni perezoso fui rápidamente a ese encuentro distinto y muy lleno de fantasía.
Subí por el ascensor, mis latidos eran al máximo, me imaginaba verla en portaligas, pantys y un vestido corto. Era la conquista ideal, pero primero vería a su secretaria, la saludaría, la miraría de cabeza a los pies y me dije quizás mas adelante podría ser. Como no le fui indiferente a la dama, le deje mi número. En poco tiempo sabría de ella, eso contare mas adelante.
Mientras tanto, al ingresar a la oficina de mi nuevo amor (la madre), seducido por una melodía sumamente espectacular como la dama de rojo en español, me dio una copa de vino, brindamos y me ordeno, es ahora que quiero que me comas. Se giro en forma rauda y se levanto la falda, que muslos por Dios, era un show tenerla así, me acerque, olí todo eso y lamí por largos minutos las nalgas duritas y a la vez pasaba lengua a su almeja.
Ese olor que se impregno en mi, fue el aroma que te hace enloquecer e irte por un largo tiempo de este mundo. Nos olvidamos de su secretaria, de sus contratos, de sus citas y demás temas laborales.
Subiéndola a su escritorio y esta vez de fondo a Michael Bolton, procedí a enterrarle mi herramienta. Como dije antes, era solo un entremés, era solo el comienzo de algo hermoso y la prosa que le faltaba a mi poema. Por lo demás, ya me daba por bien servido con tal ágape. En media hora estábamos en su baño, en su ducha, deleitándome con todo la parafernalia de entrar en trance y no salir mas......