grindo doido
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Claudia Cardinale, una de las últimas grandes divas del cine europeo, ha fallecido a los 87 años. Con una carrera que abarcó más de seis décadas y más de 130 películas, su presencia en la pantalla fue sinónimo de belleza, temperamento y una fuerza indomable que la convirtió en musa de algunos de los directores más aclamados del siglo XX.
Antes del cine: de Túnez a Italia
Nacida como Claude Joséphine Rose Cardinale el 15 de abril de 1938 en La Goleta, Túnez (entonces un protectorado francés), Claudia creció en una familia de ascendencia siciliana. Su padre, un trabajador ferroviario de Gela, y su madre, nacida en Túnez en el seno de una familia de emigrantes de Trapani, le inculcaron una mezcla de culturas que la definió desde joven.
Antes de convertirse en una estrella, su vida tomó un rumbo dramático. A los 17 años, fue víctima de una violación, una experiencia traumática de la que quedó embarazada. A pesar de la presión para abortar, decidió seguir adelante con su embarazo y crió a su hijo, Patrizio, en secreto, haciéndolo pasar por su hermano menor durante muchos años para proteger su incipiente carrera. Esta valiente decisión es un testimonio de su carácter fuerte y su determinación.
Su entrada al mundo del cine fue casi por casualidad. En 1957, ganó un concurso de belleza en Túnez cuyo premio era un viaje al Festival de Cine de Venecia. Su belleza natural y su carisma llamaron la atención del productor Franco Cristaldi, quien la llevó a Italia y se convirtió en el arquitecto de su carrera, firmando un contrato a largo plazo y adoptando a su hijo Patrizio.
Amores e hijos
La vida sentimental de Claudia Cardinale fue tan intensa como su carrera.
El legado de Claudia Cardinale es el de una actriz que, sin ser encasillada, se movió con soltura entre el cine de autor europeo y las grandes producciones de Hollywood. Su magnetismo en la pantalla la hizo la elección perfecta para directores como Luchino Visconti y Federico Fellini.
Mejores películas y apariciones icónicas:
Más allá de la belleza y el talento, fue una mujer de anécdotas y curiosidades que revelan una personalidad única y un profundo sentido de independencia. Aquí tienes algunas que quizás no conocías:
1. La voz que no era suya
Una de las curiosidades más fascinantes de su carrera es que durante muchos de sus primeros y más famosos papeles en el cine italiano, su voz fue doblada. A pesar de que su voz real era profunda, ronca y muy particular, los productores la consideraban "demasiado grave" para su imagen de "sex symbol". Por ello, actrices de doblaje le daban voz a sus personajes. Fue el director Federico Fellini quien, al rodar 8½, insistió en que Claudia usara su propia voz, una decisión que se convirtió en una de sus señas de identidad.
2. La portada de Bob Dylan
En 1966, la icónica foto de Claudia Cardinale apareció en la portada del álbum de Bob Dylan, Blonde on Blonde. Sin embargo, esta foto fue utilizada sin su permiso. Al enterarse, la actriz exigió que fuera retirada, lo que provocó que en las siguientes ediciones del álbum, su imagen fuera eliminada. Una anécdota que demuestra que su fama trascendía los límites del cine.
3. El secreto de su maternidad
El hecho de que su hijo Patrizio fuera fruto de una violación cuando era adolescente es algo que la propia Claudia mantuvo en secreto durante décadas, haciéndolo pasar por su hermano. Solo reveló la verdad en su autobiografía y en una entrevista cuando Patrizio ya tenía 19 años. Esta decisión, tomada para protegerse y proteger su carrera en una época de estricta moralidad, muestra su increíble fuerza y resiliencia.
4. Una diva que no se consideraba bella
A pesar de ser considerada una de las mujeres más bellas del cine, Claudia Cardinale confesó en varias ocasiones que, de joven, se consideraba fea. Su entrada al cine, a través de un concurso de belleza en Túnez, fue casi accidental y no estaba en sus planes. Originalmente, quería ser maestra y viajar a África para enseñar.
5. El Vaticano y una minifalda
En una audaz muestra de su espíritu independiente, Claudia Cardinale, junto a la actriz Antonella Lualdi, rompió el protocolo al visitar el Vaticano en minifalda. Esta decisión desafió la estricta etiqueta que exigía cubrir hombros y rodillas en el recinto. La imagen de la actriz en su mini falda frente al Papa se convirtió en un símbolo de la libertad femenina en la época.
6. Una adicción que le dejó Visconti
Claudia Cardinale confesó que comenzó a fumar durante el rodaje de la película Sandra (1965), dirigida por Luchino Visconti. El director insistió en que fumara para una escena, a pesar de que ella nunca lo había hecho. Desde ese momento, se volvió una fumadora empedernida, una costumbre que mantuvo durante gran parte de su vida.
7. Su paso por el Amazonas peruano
Para la filmación de la película Fitzcarraldo de Werner Herzog, Claudia Cardinale se adentró en la selva amazónica peruana. La experiencia fue tan intensa y memorable para ella que la describió como "embrujada" y se sintió completamente deslumbrada por la magia de la selva. Esta aventura, junto a las anécdotas del problemático rodaje con Klaus Kinski, la unieron aún más a la historia del cine de autor.
Estas anécdotas revelan una mujer que no solo fue un ícono de la pantalla, sino que también vivió una vida llena de desafíos, decisiones valientes y un espíritu libre que siempre la caracterizó.
Antes del cine: de Túnez a Italia
Nacida como Claude Joséphine Rose Cardinale el 15 de abril de 1938 en La Goleta, Túnez (entonces un protectorado francés), Claudia creció en una familia de ascendencia siciliana. Su padre, un trabajador ferroviario de Gela, y su madre, nacida en Túnez en el seno de una familia de emigrantes de Trapani, le inculcaron una mezcla de culturas que la definió desde joven.
Antes de convertirse en una estrella, su vida tomó un rumbo dramático. A los 17 años, fue víctima de una violación, una experiencia traumática de la que quedó embarazada. A pesar de la presión para abortar, decidió seguir adelante con su embarazo y crió a su hijo, Patrizio, en secreto, haciéndolo pasar por su hermano menor durante muchos años para proteger su incipiente carrera. Esta valiente decisión es un testimonio de su carácter fuerte y su determinación.
Su entrada al mundo del cine fue casi por casualidad. En 1957, ganó un concurso de belleza en Túnez cuyo premio era un viaje al Festival de Cine de Venecia. Su belleza natural y su carisma llamaron la atención del productor Franco Cristaldi, quien la llevó a Italia y se convirtió en el arquitecto de su carrera, firmando un contrato a largo plazo y adoptando a su hijo Patrizio.
Amores e hijos
La vida sentimental de Claudia Cardinale fue tan intensa como su carrera.
- Franco Cristaldi: Fue su primer gran amor y la figura clave en el lanzamiento de su carrera. Se casaron en 1966, pero la relación, que ella misma describió como "abusiva", terminó en la década de 1970 y fue anulada.
- Pasquale Squitieri: El director de cine se convirtió en su pareja y gran amor de su vida desde 1975. Juntos tuvieron una hija, Claudia Squitieri. La actriz lo describió como "el único hombre" en su vida, y permanecieron juntos hasta la muerte de él en 2017.
- Patrizio Cristaldi: Su primogénito, fruto de la violación que sufrió en la adolescencia. Fue adoptado por Franco Cristaldi y durante años fue presentado como su hermano menor para proteger la reputación de la actriz.
- Claudia Squitieri: Su hija, fruto de su relación con el director Pasquale Squitieri.
El legado de Claudia Cardinale es el de una actriz que, sin ser encasillada, se movió con soltura entre el cine de autor europeo y las grandes producciones de Hollywood. Su magnetismo en la pantalla la hizo la elección perfecta para directores como Luchino Visconti y Federico Fellini.
Mejores películas y apariciones icónicas:
- Rocco y sus hermanos (1960): Bajo la dirección de Visconti, demostró su talento dramático en un papel inolvidable.
- El Gatopardo (1963): Otra obra maestra de Visconti, donde interpretó a la bella Angélica, un papel que la catapultó al estrellato internacional.
- 8½ (1963): Con Federico Fellini, interpretó una versión onírica y etérea de sí misma, consolidando su estatus de musa del cine italiano.
- Érase una vez en el Oeste (1968): En este western de Sergio Leone, su papel de Jill McBain le dio una de sus interpretaciones más icónicas, convirtiéndose en el corazón de la película y desafiando los estereotipos del género.
- La pantera rosa (1963): En Hollywood, demostró su versatilidad en comedias como esta, junto a David Niven.
- Los profesionales (1966): Película de la que la propia Cardinale se sentía muy orgullosa, donde compartió pantalla con Burt Lancaster, Lee Marvin y Jack Palance.
- Fitzcarraldo (1982): Su papel junto a Klaus Kinski en la cinta de Werner Herzog la mostró en una de las últimas grandes obras de autor de su carrera.
Más allá de la belleza y el talento, fue una mujer de anécdotas y curiosidades que revelan una personalidad única y un profundo sentido de independencia. Aquí tienes algunas que quizás no conocías:
1. La voz que no era suya
Una de las curiosidades más fascinantes de su carrera es que durante muchos de sus primeros y más famosos papeles en el cine italiano, su voz fue doblada. A pesar de que su voz real era profunda, ronca y muy particular, los productores la consideraban "demasiado grave" para su imagen de "sex symbol". Por ello, actrices de doblaje le daban voz a sus personajes. Fue el director Federico Fellini quien, al rodar 8½, insistió en que Claudia usara su propia voz, una decisión que se convirtió en una de sus señas de identidad.
2. La portada de Bob Dylan
En 1966, la icónica foto de Claudia Cardinale apareció en la portada del álbum de Bob Dylan, Blonde on Blonde. Sin embargo, esta foto fue utilizada sin su permiso. Al enterarse, la actriz exigió que fuera retirada, lo que provocó que en las siguientes ediciones del álbum, su imagen fuera eliminada. Una anécdota que demuestra que su fama trascendía los límites del cine.
3. El secreto de su maternidad
El hecho de que su hijo Patrizio fuera fruto de una violación cuando era adolescente es algo que la propia Claudia mantuvo en secreto durante décadas, haciéndolo pasar por su hermano. Solo reveló la verdad en su autobiografía y en una entrevista cuando Patrizio ya tenía 19 años. Esta decisión, tomada para protegerse y proteger su carrera en una época de estricta moralidad, muestra su increíble fuerza y resiliencia.
4. Una diva que no se consideraba bella
A pesar de ser considerada una de las mujeres más bellas del cine, Claudia Cardinale confesó en varias ocasiones que, de joven, se consideraba fea. Su entrada al cine, a través de un concurso de belleza en Túnez, fue casi accidental y no estaba en sus planes. Originalmente, quería ser maestra y viajar a África para enseñar.
5. El Vaticano y una minifalda
En una audaz muestra de su espíritu independiente, Claudia Cardinale, junto a la actriz Antonella Lualdi, rompió el protocolo al visitar el Vaticano en minifalda. Esta decisión desafió la estricta etiqueta que exigía cubrir hombros y rodillas en el recinto. La imagen de la actriz en su mini falda frente al Papa se convirtió en un símbolo de la libertad femenina en la época.
6. Una adicción que le dejó Visconti
Claudia Cardinale confesó que comenzó a fumar durante el rodaje de la película Sandra (1965), dirigida por Luchino Visconti. El director insistió en que fumara para una escena, a pesar de que ella nunca lo había hecho. Desde ese momento, se volvió una fumadora empedernida, una costumbre que mantuvo durante gran parte de su vida.
7. Su paso por el Amazonas peruano
Para la filmación de la película Fitzcarraldo de Werner Herzog, Claudia Cardinale se adentró en la selva amazónica peruana. La experiencia fue tan intensa y memorable para ella que la describió como "embrujada" y se sintió completamente deslumbrada por la magia de la selva. Esta aventura, junto a las anécdotas del problemático rodaje con Klaus Kinski, la unieron aún más a la historia del cine de autor.
Estas anécdotas revelan una mujer que no solo fue un ícono de la pantalla, sino que también vivió una vida llena de desafíos, decisiones valientes y un espíritu libre que siempre la caracterizó.


