Desde el mes de agosto del año pasado no había escrito sobre África, teniendo el triste record de ser la columna menos visitada de todas las que escribí durante el mismo. Sé que la presente columna ostentará el mismo record, pero no puedo por menos que romper una lanza por el continente negro y sus ciudadanos.
Numerosos conflictos bélicos atenazan a África. La escasa atención que sobre ellos tiene el gran público del mundo, y de acuerdo con el axioma de lo que no sale en la prensa no existe, hace nadie se preocupe de remediar los males y, miles y miles de personas engrosan diariamente las listas de muertos, heridos, hambrientos y refugiados.
Si comenzamos por el norte no encontramos con el irredento problema del Sahara, ocupado militarmente por Marruecos y con gran parte de su población exilada en Argelia, malviviendo de las ayudas externas.
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Más al este nos encontramos con Chad, la República Centroafricana y Sudán:
Tal como puede observarse, la zona de conflicto que anteriormente casi se circunscribía a Sudán, donde desde hace décadas existe una guerra civil entre los musulmanes del norte y la negritud cristiana del sur, se ha extendido a los países vecinos de Chad y República Centroafricana, los cuales acusan a su vecino sudanés de alentar y apoyar a los grupos que se oponen a los gobiernos legalmente instituidos. Se solicitan fuerzas de interposición, ofreciéndose las africanas, las cuales se han demostrado en gran medida ineficaces.
Más hacía el este nos encontramos con Etiopía y Somalia:
En esta región del Cuerno de África, los antiguos señores de la guerra de Somalia, están siendo derrotados por las fuerzas conjuntas de Etiopía y el Gobierno legal. Sin embargo es necesario para mantener la situación una fuerza permanente de estabilización, que no puede ser proporcionada por la primera nación. Los señores de la guerra están apoyados por Al-qaeda, por lo que Estados Unidos está planteándose la intervención.
Eritrea, antigua provincia etiope, tras una sangrienta guerra de liberación, se declaró independiente y reconocida internacionalmente, pero eso no le ha alejado del espectro de la guerra que mantiene con su antigua metrópoli. Italia es prácticamente la única nación que se muestra atenta a los acontecimientos.
En la zona central de África, en las fuentes del Nilo, los Grandes Lagos y el río Congo, se asientan Uganda, Congo, Ruanda y Burundi.
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Las recientes elecciones celebradas en la República del Congo, han confirmado al presidente Kabila, pero la guerra civil en el este del país, aunque adormecida, no parece erradicada, pudiendo en cualquier volver a la virulencia de siempre. El Congo es uno de los países más ricos del mundo en recursos naturales, siendo el campo de batalla de los poderes económicos del planeta.
Uganda se encuentra en tregua entre las fuerzas gubernamentales y el llamado Ejército de Resistencia del Señor (LRO de sus siglas en inglés). Mientras el presidente del país promete que declarará una amnistía, las autoridades judiciales internacionales acusan de crímenes contra la humanidad a los líderes del LRO. Es difícil que la paz se asiente y es más que probable que en breve plazo de tiempo vuelvan las horribles matanzas de pueblos enteros.
Entre los dos repúblicas del Congo se encuentre el enclave de Cabinda, perteneciente a Angola y muy rico en petróleo. Este territorio es reclamado por estos dos estados y cuenta además con un grupo guerrillero independentista: el Frente de Liberación del Enclave de Cabinda. La situación no es muy virulenta en la actualidad, pero es un polvorín que puede explotar y provocar una guerra de incalculables consecuencia en el corazón de África.
Con este repaso se puede observar la situación en África, sin contar por ejemplo la fiebre del Valle del Rift (FVR), enfermedad contagiosa que se está propagando por el norte de Kenia y el sur de Somalia y que la situación de guerra impide atajar sanitariamente; o el sida, cuyos efectos se dejan sentir con gran crudeza en bastantes países, encontrándose en algunos, según estadísticas internacionales, el 10% de la población afectada.
En Irak mueren diariamente unas cien personas a causa de los ataques terroristas (me sublevo a llamar insurgentes, como hacen algunos medios, a vulgares asesinos). La presencia en nuestras pantallas de tanto horror hace elevar voces para que los países que supuestamente han iniciado la masacre pongan medios efectivos para frenar tanta barbarie. Pues bien en África en los últimos años más de tres millones de personas han sucumbido en las atrocidades de las guerras civiles. Si dividimos estos millones por días, nos dan que en África mueren diariamente 3.000 personas ¿Hay quién dé más? Pero como no salen en los medios no existen.