Convenciendo a una Dominicana

Yo no se que hacer contigo.

Ni te tengo ni te olvido
Ni puedo seguir así
Juguete de tus caprichos
Para que quererte tanto
Para que tanto deseo
Para que este loco amor
Que lo quiero y no lo quiero
Y es que ya me acostumbré
A tu forma de entregarte
Al calor que hay en tu piel
Y al placer de acariciarte
Cuando te sientes mujer
No hay cariño para darte
Cuando te sientes mujer
Que daría por tener tus caricias
Cada día y poderte complacer
Cada vez que fueras mía
Que daría por saber
Que jamas te perderia
No acierto a ver el camino
Que me separa de ti
No puedo seguir contigo
Ni puedo vivir sin ti.....

Delante de los demás fría como el viento, peligrosa como el mar, pero ya mas cerca y cantándole baladas, se puso mejor la faena. Me perdí en su vientre y ella decía para porque me vengo. Estábamos en casa de un amigo que estaba con su novia, y nosotros un poco mas lejos ( todos en la sala), le decía a mi nueva amistad para ir y conocernos, ella con su tono de niña mala se ponía en plan. Estaba con una mini azul, al estar tan cerca, soplarle al oído, decirle que me animo a todo si ella abre la reja del pecado, nos aventuramos a recorrer los pasos dorados. Y ella solo atinaba a decir que tiene que hablar con su amiga, que mejor otro día estamos juntos, yo no esperaba, le movía la falda, le tocaba la pierna, y de a pocos suba mas y mas hasta ver la tanga negra, delgada algo húmeda y yo le incitaba, ya vez amor, ahora abajo quiere hacer contacto, ella reía, me decía soy loco, y se iba a hablar con su amiga, yo con mi amigo, y le dije porque no se van a su cuarto, no quiere, me contesto.

Se me ocurrió que me acompañe a la cocina y hagamos preparemos tragos, rogándole, aceptó, me ponía atrás de ella, la apretaba, la punteaba, le alzaba la faldita con mi verga, ella siempre con su no rotundo, pero se humedecía, mis dedos cómplices de su pecado, le declaraban su amor a su puchita caliente y llena de tesón, le puse hielo para refrescarla, dio un grito, un saltito, y le bajé la el calzón, así pude con mas espacio darle la bienvenida, ella seguía inquieta pero no se dejaba bien, le invite un trago, tome de su boca, la gire y nos comimos a besos y lenguas, le abrí las piernas y se la enfunde, quiso gritar y le tape la boca, despacio la penetraba, ella entraba en razón y se asustaba por su amiga, déjalos que se amen, ahora es tu turno. La subí sobre mi y le di duro, los gemidos dominaban la escena, nos vinimos, caímos y los minutos se hicieron eternos. Volvimos a tomar y cuando retornamos a la sala, la parejita no estaba, nos reímos y empezó el show, se empezó a desvestir y a bailarme sensual, se sentó en mi cara, me asfixio y jalaba, estiraba y lo cacheteaba a mi minga, no espere mucho y la puse en 4, y en cada arrimada, la adulaba, ella se puso histérica y maltrato a mi muchacho, sus sentadas me quebraban pero la excitación fue mayor, le dije sale la dinastía, traga tu vida, se lo tomo y me beso. Al rato viene la amiga ( ya estábamos cambiados), se la lleva y me fui a seguir tomando. Me quede pensando en las delicias de mi nueva amiga, y la pareja de mi amigo me hace la conversadera, estaba con un short pequeño que invitaba a hacérselo a ella, se cruzaba de piernas y estaba a poco de ir al acecho. Me dijo que su pareja estaba durmiendo y en otro cuarto mi compañía hacia lo mismo, se toco sensualmente los pechos y estiro las piernas, que aburrido sin ellos, no. Dijo y tomo el trago, se subió y se llevo mis ganas y sueños.............
 

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Con muchas ganas de tenerla al lado

Una intensa sesión de encuentros y desventuras, cayendo en un pozo profundo, la exquisitez marcada, el frenesí iluminando, y sus pasos y toques finos y lindos. Harían de una noche solitaria en la mas movida y variopinta para enloquecer con su poder.

Delgada figura donde sus senos medios te saludan y guiñan pero su ojito de tondera tienta. Me dijo cómeme abajo ( la panucha), viéndola tan depilada era imposible negarse, al inicio algo fechada, iba abriendo camino conforme mis dedos, lengua y hasta dientes le hacían cosquillas, con toda la artillería nos hicimos amigos, compinches, salimos del sendero matico para pasar a ensartarla leche, sudor y lágrimas y cuando menos se pensaba, sus alaridos inquietaron todo, su agüita salió y yo volví a creer en ella.

"Me vuelves loca, delicioso, que rico tenerlo todito y enterito, todo venoso y grueso", que carita de picara en cada palabra, un nuevo revolcón, una bandida de aquellas, se tumbó encima y a cabalgar, a remar con fuerza y mucha dedicación. Mientras ella me poseía, yo le dedicaba un par de poemas a sus lolas, a esos meloncitos jugosos y frescos, me acorde de una experiencia similar, ella apretó el cincel, demoro algo en volver a la realidad, lo cogoteo, saco conejo y con gusto y mucha extasió, volvimos a corrernos.

Poco antes del final, suplicó dureza, fiereza, calor y maldad, se sentaba y como apretaba, no había aire, mucha adrenalina, libamos y veníamos, remando para arriba y abajo. Y un me vengoooooooooooo, corono la historia, la cereza del pastel y a decirnos hasta luego......




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Recuerdo la primera vez que visite RD, fui a una convención en el Hard Rock de Punta Cana, me quede virolo con los cuerpos de las chicas que laboraban en el hotel, una cinturita de avispa y un reverendo señor culo.
Sin duda mi estimado que la paso genial. Provecho.
 
Recuerdo la primera vez que visite RD, fui a una convención en el Hard Rock de Punta Cana, me quede virolo con los cuerpos de las chicas que laboraban en el hotel, una cinturita de avispa y un reverendo señor culo.
Sin duda mi estimado que la paso genial. Provecho.

Obrigado caro colega JuanRamirezV, la verdad yo no fui a ese bello país, pero si tengo amigos que conocen a chicas de RD, incluso un colega trae siempre algunas féminas. Solo de verlas uno se pone en fa. Nossa, e de arrepiar. Valeu galera.
 
La amiga peruana

Mi amigo con su pareja dominicana habían traído a una amiga paisana nuestra, ellos siempre llegaban en verano. Viernes de una parrilla, vino y otros tragos. Se prestaba para conocer a fondo a la amiga, pero antes me quité la duda de porque la amiga y casi hermana de su señora, no volvió. Me dijo que su mujer los descubrió y para dar por solucionado todo, dejó de frecuentarla.

Le dije y con la perucha, no pasa nada, amigos, incluso es amigo de mi señor, yo la trato poco, me respondió.

Esa noche solo la fui conociendo, a la siguiente semana hubo mas gente, bailamos y no converse tanto porque estuvieron otros cazadores afanandola.

Una semana después tuve que hacer y no asistí, fui la venidera semana, hubo menos gente y me quedé con la amiga de nombre "Diana", le dije si podríamos salir al día siguiente solos, aceptó. Fuimos a un karaoke cercano y me sorprendió lo bien que cantaba. Resistía el trago y me fui mandando, me dijo que tiempo al tiempo. Luego supe que salía con otros.

No dije nada, a veces la veía, otras no, no llegamos en nada. Pasó un año y mi amigo y su pareja no me visitaron. Le escribí y me dijo que estaban teniendo problemas y quizás se separarían. Le dije cuanto lo lamento y en lo que pueda ayudar, que cuente conmigo.

Para mi sorpresa a los pocos días vino la amiga, la compatriota, estaba algo de peso pero igual me llamaba la atención, una morena culona, algo chata y esta vez mas entrada. De frente me dijo para tomar, le dije en mi casa, normal, me respondió. Mientras bebíamos la tercera botella, fue acercándome mas y terminamos en una cogida de campeonato. Que rico metía la lengua mientras apretaba mi verga, se agachó y me lo lamió hasta que me corriera, seguíamos licoreando, bailando y ahora se sentó encima mío, me dio la espalada y puso mis manos en sus ricos pechos, de tanto sacar las nalgas, apretar y cogotear mi pene, me vine con todo.

Le pregunte porque se separan nuestro amigo en común, me dijo porque la dejó por ella..............
 
Eternidad en un petalo de sexo

Confiando en su esplendoroso cuerpo que alerta del peligro, que da bebida y alimento. Como un oasis y paraíso perdido, entre cada parte de su voluptuosidad me encuentro pequeño e indefenso, saboreo sus mieles, sus razones para vivir y alejo el engaño de ser perfecto porque lo único que quiero es vivir con sus pétalos de sexo.

Ingreso mi timonel y mil alaridos salen de su boca caliente, sedienta, golosa y amplia, que pide, implora, solicita carne roja, venosa, gruesa y crezca como arroz. Son caprichos de alcoba, de su aposento, donde reina sin corona, mete frenesí y renacemos. Me escondo en la redondez de sus pliegues, de tu gruta poderosa, que sabe apretar y se aísla de todo solo para emocionarse, eyacular y volver a empezar con ternura y pasion.

No hay descanso para tremendo manjar. Es como levantar una tonelada pero esa lujuria es indescriptible, es solo tener el falo erecto, concentración y mucha emoción. Cada nalga tiene vida propia, me empuja y aplasta. Cuando descansamos me dice que estoy mejorando pero me falta. Me doy un tiempo para medirla, para subirla y casi volteado hacerla temblar. Suena como conejo, parece romperse mi verga, un respiro para tanta penetración. El sudor nos embriaga, una lluvia corta nos empapa, es casi otro día y solo esperamos que nada se olvide, nada se acabe, que haya otra fascinación por lo suyo, por lo mio, por entregarnos en esta caldera margina e infernal. Parece enfermiza cuando se acuesta y se sube, cuando se echa, se voltea o tan solo pegada a la pared me absorbe, sobra algo, falta algo, pide mas, quiere todo, es insaciable, mujer pagana, mujer fatal, ruego estar a la altura de su ego y sus enseñanzas.

Culpable soy yo por regalarle razones, por acostumbrarla a puro dinamitazo en esa paraje indomable casi como cuando subimos un cerro, sorteamos olas en playas anónimas, nos perdemos en el frondoso, verde y espeso bosque que sus costumbres me dan dicha y gloria. Culpable por jugar con sus reglas y maldiciones..........
 

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Solo quiso ser feliz

Vino huyendo de su marido, encontró refugio entre el misterio de alguien supuestamente bondadoso pero prohibido, tarde se entero que ya tenía dueña y cuando por fin se alejó, yo llegué para olvidar el pasado, para mejorar el presente, para tener un futuro aunque sea en una alcoba, aunque no llueve ni truene, hay mejores emociones cuando no se sueña y lo que se vive es poco pero efectivo.

Desafiante y emotiva, como una dinamita en un momento terso y envolvente, en cada paso y accionar en la cama, no deja dudas que esta potranca siempre quiso, me pregunto como la dejaron pasar. Me aprisiona con sus nalgas y sale como cuando aprietas la crema dental, rara vez se embadurnan con tanta masa espesa. Verla tan elegante, con sus muslos dorados, precisos, y al agitarse me vino en un santiamén.

Cada vez que me callo, descanso, ella insinúa, ella muestra sus cualidades, su culo perfecto, su cuca erudita y esa lengua que al tocarla me vuelve la vida. Estas experiencias son únicas, uno se toma su tiempo pero ella pide, se burla, me dice y que, un par de polvos y ya no puedes?. Me echo en sus cachetes carnosos y olorosos, cuando de pronto me asfixia, me ordena, chupa, lame, entiende que hay adentro que necesita mas follaje.

Y luego haría algo diferente, me agarra de la mano, paseamos desnudos por su casa, la agacho, la pongo en 4 pero no se deja dar y solo la sigo, caminamos así por la cocina y la salsa, se me ocurre tirar los cojines, darle vueltas, ponerla encima mío, hacer un 69 y acabar con su flor ya algo abierta, me inunda con sus flujos y descanso en paz.............
 

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Que buen relato cofra, no queda duda que las morenas son puro fuego...
 
La ex de mi amigo, experta en pinchazos


Fue un viernes, todos estaban prudentes, mi amigo vino por ene vez para ver un tema de divorcio con una dominicana que lo siguió al Perú y después de una serie de negociaciones, aceptó, luego se enamoró de otro y ya es una novela que no nos compete. Nuestro causa estaba aliviado de poder haber finiquitado todo pero tenía una mezcla de sentimientos por los dos hijos con la señora, uno mayor que esta en otro país y el menor que se quedó aquí. Todo iba bien cuando llegan un par de flacas, una de ellas es su ex y la otra su nueva flaca. La ex no es agraciada pero si se notaba buen keke, el jean no era tan apretado pero algo nos tentaba.

De pronto en medio de la buena música, de los tragos y las tertulias de chicas de ese país y del nuestro y la amiga se une a otro colega mucho mas joven que nosotros y mi persona. Se sentó al medio y empezó a hablar con ambos, como que hicimos competencia a ver quien se quedaba con ella. Ya cuando era amanecida ellos salieron, no dijimos nada pero el mas picón era realmente mi amigo. Lo disimuló muy bien, ya al día siguiente me llama y me cuenta, me dice que ya no tiene nada, pero se puso celoso, no podía demostrarlo con su actual chica. Nos pusimos a comer y salimos a comprar cervezas. El estuvo un mes, esperaba que el otro brother por lo menos le diga en que anda, nunca se dio eso.

Transcurrió el tiempo y el tercero en disputa me escribe, nos vemos y me dijo que si estuvo un par de semanas con la tía, que es un volcán, que es puro fuego pero luego se aburrió, ahora dice que me buscara, me sorprendió, dije, yo que tengo que ver, no soy traidor como tu con nuestro amigo en común. Se enojó pero entendió.

En mi cabeza pasaban ideas, y si acepto, y si ella es lo que dicen, yo no puedo cagar a mi amigo. Antes que pase algo, llame a mi amigo que esta en USA, le informe lo que ocurre y me entendió, obviamente me anticipe, no estaba seguro pero mejor decirlo a que se entere por terceros.

Pasó un par de días y la doña me contactó, me dijo que le interesa verme, nos vimos, conversamos con unas chelas y ambos sabíamos que sucedería. Cuando se acabaron las primeras 6 latitas, me dijo vamos a caminar, fue alli que al alejarnos de los transeúntes, nos besamos, llegamos a un hostal y por fin face to face. Estaba con una tanga grande color melón, no me calentaba pero al voltearse y ella dirigir mis manos a sus nalgas, perdí la noción del tiempo, de quienes somos y que hago alli, me peri entre sus carnosas nalgas, piernas y senos. Le dije y esto cuantos se lo comieron, no se enojó, se rio y nos denudamos. Muchos besos y mordidas, endulzaron el momento, la tuve en 4 y luego sobre mi, despacio hasta encontrar ritmo, olía rico, sus labios gruesos y su mirada dominante, todo hizo efecto para tener una noche especial, mucho vértigo, fuimos un equipo y aunque quise mas, estar con ella, me hice el fuerte, me vine varias veces y ella igual. Estuve a punto de decirle, te veo mañana y mi orgullo y todo lo que podría desencadenar, me hizo apartarme con elegancia...................
 

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La primera experiencia con una Dominicana del hi5, esta vez ella me convenció.

Un amigo me dijo que conoció a varias mujeres del hi5, entre cubanas, venecas, colochas y sobre todo de RD, chévere, le contesté, mira tengo una amiga, no tiramos pero si nos vimos, no se si siga o volverá, pero te puede abrir otro mundo lleno de grandes posibilidades, me animó y la agregué. Fue linda desde el inicio, todo fue rápido, no es simpática, gordita pero su forma de ser es un huracán, apasionada, super ardiente, enferma sexual y deschavada, por los mensajes fue impresionante y en persona mucho mas. Me dijo que estaba en su país pero volvería y ya no se iría solo para traer a sus hijas.

Todas las noches de madrugada teníamos sexo virtual, llegaba de su trabajo y colocaba su cámara, empezaba a bailar y aunque sus rollos, su rostro no me apetecían con su movimiento y sensualidad, maquillaba todo. Su léxico y como me lo decía, pedía, me hacía correr. Me obsesioné con ella, solo vivía para ver sus mensajes, ella pobre, a veces comía, otras no, algunas veces no tenía internet. Eso frenaba, quería ayudarla pero no tenía y algo me hacía dudar, vinieron peleas y a poco de llegar a Lima, cortamos contacto.

Llegó la fecha y no supe mas de ella, converso con mi amigo y me dijo que lo tiene bloqueado. Cierta madrugada me cuenta algo, me dice que ya está en Lima, se enamoró de un chico, la recogió, follaron toda la noche en su casa pero luego le dijo que se vaya a otro lado. Se fue peleada con ella, encontró un trabajo con un viejo amigo que no veía en años, ganaba poco y apenas pagaba un cuartucho. Le dije, todo bien, pero yo que pinto allí, me pidió disculpas, se entregó en atenciones y me convenció. Me vino a ver esa misma noche, el aspecto era el mismo, tal vez un poco menos gorda, estaba con un vestido rojo floreado largo, inmenso, con su dejo y tono de voz de la primera vez, me saluda, me endulza y cuando se acerca, de arranque quiso besarme, le dije vamos a conversar primero. Nos sentamos, hicimos una catarsi, hablamos de lo que detesta de mi y yo de ella. Nos calmamos y me llevó a su cuarto, algo alejado de mi barrio. Un lugar algo peligroso pero con la arrechura en la mano. Ni bien subimos las escaleras, acabamos un largo pasaje, algo oscuro, no espere que abriera su puerta, le subí la ropa, lamí su calzón blanco, grande, gemía, gemía y me calentaba mas, me agache y ella se sentó en mi cabeza, lamí todo lo que pude esa cuca esta vez depilada, oliendo fuerte, me imploraba culeame, dame duro bebe, y le pregunté, seguro que mañana veras a tu ex, no se, dime la verdad o no te como, si, me dice, y tiraras, no lo se, dilo pendeja o me voy, si, empezamos a fornicar de una forma dura, potente y ardiente, nos corrimos varias veces. Me chupaba la verga como si fuera la primera vez. Le abro las nalgas y me pare sobre ella, estire ese ano algo conocedor, y le metí saliva, no demoró en entrar mi pija y vaya que gozaba. Eres una puta, no eres fiel, amas el cache y ser de varios, si perro, es así, por eso me dejaste para irte con otro, si mi cachero, me respondía. Esta pendeja es un vicio viviente y no necesité entrar a su cuarto. Me retiré, me saqué el clavo, me dije no mas, sea mentirosa o no, invente o no, se presta para la cochinadita, pero me juré que un comercial y no regreso.................
 

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La vi y no vencí hasta que alguien ayudó y por fin tuve lo que sentí

Filas, colas, tiempo y tardanzas, se juntaba una entrevista de trabajo para mí y otra para yo evaluar a una posible socia estratégica, lamentablemente no pude llegar a tiempo, sin embargo no todo fue malo, conocí a una mujer dispuesta a resolver muchos problemas sin ella saberlo. Un amigo del barrio como nunca me pasó la voz, hizo una pequeña tertulia con trago en su casa, solo 4 parejas, de las cuales nos quedamos 4 personas, allí supe de ella "Mafer", una Dominicana potente, fuerte, dura, algo seria pero luego en confianza sumamente interesante. De curvas muy apreciadas, me dijo que no estaba a gusto en su su trabajo de mesera en un restaurant, si yo le pagaba bien, dejaba todo, me sinceré y le dije que por ahora no tengo, pero cuando tenga día libre, le puedo dar 50 soles, se sonrió y no me contestó, seguimos con el trago. La fui mirando bien y en serio que rico culo, no podía excederme, ni con su compatriota ni con mi hermano.

Luego de un mes de haber tenido una que otra conversación mas o menos profunda en el chat, me visitó, le dije tengo esto, tranquilo, no vine a eso, te apoyo en lo que sea, limpio tu casa, te cocino y la pasamos lindo, y cuanto será?, nada, tu ves todo dinero?, me preguntó y yo le dije, claro, así es la vida.

Vino con una licra negra, no podía pasar piola, que bunda, que trasero, me daba nalgazos cuando quería pasar por la pequeña cocina que tengo, y entre juego y bromas, nos íbamos entendiendo. Hizo todo correcto, era difícil no pagarle, todo reluciente, una buena jama y nos tomamos un par de Saporo. Le di 50 soles que en principio no aceptó, le insistí y ya, pero me dijo, tu no estarás pensando que por eso me acostaré contigo, eso tiene otro precio, y dio tremenda carcajada, tomamos mas y al rato se fue.

Ya no supe de ella pero mi pensamiento estaba clavado en esas profundidades carnales, esa boca de miel y ese culo de campeonato. A la semana siguiente vino y esta vez dijo que podía hacerlo por la misma suma, bueno, acepté. De tanto verla, ella fue cediendo, le regalé comida y ropa y aceptó salir conmigo. Nos fuimos a bailar y que delicia tener esas pompas tan cerca, cada vez que me ponía atrás o la rozaba era la gloria. Me mandé y solo fueron besos pero de lengua, como quemaba y como sabía hacerlo, me fui alocando y como era día de semana, poca gente, estebamos al fondo y lejos de todo, le toque los senos grandes, los lamí y empezó a gemir a calentarse, me agarró la verga, quise que me diera un oral, no atracó, pero si saqué sus dos tremendas lolas y fue gimiendo mucho, paró y me ordenó, vamos chico, tengo ganas, busquemos un telo y eso hicimos..............


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Me la presentó un pata, me fuel mal, la volví a contactar por RRSS y me sale con que a veces p....

Hace unos años el que era cuñado de mi mejor pata del barrio, llegó con su entonces novia, vino con varias flacas, supuestamente se iba a casar en Perú y el que tenía guita trajo a su familia y a unas amigas, me presentan a la morena Patty, de arranque hicimos clic, arrebatada, borracha y mas cachera. Todo bien pero no le cuadró algo y encima hizo escándalo en otra fiesta y acabamos.

Pasaron un par de años y una noche chateando, veo a una morena safadasa pero no estaban sus fotos nítidas, no la saqué, pasamos al celular y allí en vivo la reconozco, sin roche le dije ahora facturas por aquí, ay eres tu, me dice. Luego de conversar chévere, nos entonamos, tuvimos sexo virtual y se volvió una rutina rica de hacer y que placer. Como nada es eterno, me dice, papi, no hay trabajo, ta dura la calle, envíame tantos dólares y le dije, no se voy a ver, peleamos, volvimos, peleamos y nos separamos. Un día lo veo al cuñado de mi pata que recién me enteraba ya no era, su hermana acababa con mi causa, pese a ello, me dijo, la flaca va a volver, dice que conoció a uno de acá. Me dejó la duda, la contacto y era verdad. Le meto floro que le daré una guita pero me visite. Viene una noche y nos emborrachamos, le di un sencillo y tiramos un fin de semana. Todo fue mucho mejor que la primera vez. saborear sus tetas medianas con los pezones bien erectos y en cada tubeada pedir mas, correrse, mamar con maestría, me hacían delirar.

Prácticamente no salíamos, solo íbamos a comprar comida y trago. Estuvo una semana dándole y dándole. Dejaba que me venía y como ya no regla, happy.

Cierta madrugada me dice, papi ya debo irme, me requiere mi familia, me pidió una guita, le dije no, volvimos a acabar. Antes de irse me insulto y me dijo ya que no volveremos, creo que haré un oficio antiguo. No le creí pero de curioso me cree una cuenta falsa, pude verla en web cam, vaya como bailaba, se producía, se abría la cuca y nalgas, se ponía pelucas, ropa sensualona y todo con sus ají. Era una sesión impactante. Creo que me arrechaba mas verla que culearla y al final pedía su grana.


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Parecía mas fácil que la tabla del 1 pero se hizo mas que especial

Simple pero a la vez complicada, se hace lo que ella quiere. Una mujer definida pero demasiado engreída tienes que tener tanta paciencia para ir hasta el final. Cortante y creo que es insegura y allí todo radica su personalidad, la dejaron desde pequeña que su mundo extraño gobierne y ahora no cambia. Pese a todo la luché, porque esas nalgas tenían que estar en mi cara. En mi vida muchas veces fue así, dejé que en público hicieran su berrinche y dominaran pero luego en la cama, yo mando.

Dice que llegó a nuestro país invitada por una compatriota suya con su pareja nacional, se aburrió de inmediato, mucha arrogancia, la vida le hizo dar cuenta que tiene que ser mas simple y respetar la cultura de otra nacionalidad. Por eso retornó, conoció a una persona con la que estuvo un par de años y como le gustaba su trabajo se quedó a pesar de la rutpura amorosa. En una temporada siguiente aparezco yo. Me la presentaron y la misma noche fui a su cuarto pero no pasó lo que en ese minuto imaginé. Me di un portazo y cambié de estrategia. Fui escuchándola, siendo su amigo, casi consejero, le ayudaba a veces, y de pronto ya estaba donde quería. Esa cuca algo peluda tenía vida propia, lamerla tan caliente me daba poder y cuando empezó la fiesta su orificio trasero me hizo dudar de seguir bombeando su panucha. Lamí y le dije, le doy una probada, bueno, respondió. Poco ganosa, igual no fue impedimento para que yo me saciara allí. Que buen chiquito, sin tregua por una hora me vine con ganas y descansé por buen rato. Ella se burla y pide mas pero por adelante. Yo estaba cansado y ella procedió a lamerla, no fue tan malo pero necesita práctica.

A simple vista no atrae y solo cuando la pruebas te dejas llevar y la adoras. No se como tenía tantos fans y sin concha lo reconocía, no se si tiraba o solo salía o ambas cosas pero desde la primera vez la tuve clara, no relacionarme mucho.

A veces desaparecía o pasaban meses sin saber de ella, yo aprovechaba para visitar otras extranjeras o exs. No me rompía la cabeza pero si me desubicó una noche al pedirme que seamos pareja, llorando y sana sin trago lo dijo, me callé, me sorprendió, no dije ni si ni no, eso le dolió, se esmeró en la cama, Sus pechos fueron mordidos hasta casi sangrar y ella se pulió en mamar, me vine varias veces en su cuca y sus orgasmos eran una poesía al sexo fuerte. Me decía esta pendeja hace todo esto para aceptar, querrá dinero y ella dijo que no, se siente sola, es una alma incomprendida, es alguien fuera de lugar, pocos la respetan y tanta vaina mas. Si me quedaba, me quitaba lo poco de vida que tenía........


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La Dominicana ex de mi amigo:



Esta historia huele a ron añejo, a salitre de Boca Chica y al asfalto caliente de Lima. Es una mezcla de esa cadencia dominicana que te enreda el oído y la complicidad sucia de un grupo de amigos que creyeron haberlo visto todo hasta que ella llegó.

La Protagonista: Yaniris

Yaniris
es el tipo de mujer que no camina, sino que desplaza el aire a su alrededor. Tiene 32 años, pero una piel morena clara que brilla como si acabara de salir del mar Caribe. Pelo rizado indomable, una boca grande que siempre parece estar burlándose de ti y unas curvas que desafían cualquier lógica limeña.

Beto, el más joven de nuestro grupo, se la trajo de Santo Domingo hace una década. Él era un ingeniero serio que se perdió en sus ojos, pero terminó asfixiado por sus celos volcánicos. El divorcio fue inevitable: Beto quería paz, y Yaniris... Yaniris solo conocía el fuego.


El Reencuentro: "La Ex-Amiga"

Verano de 2023. Beto llega a una de nuestras reuniones en una terraza de Miraflores. Para sorpresa de todos, no viene solo. Viene con Yaniris.

—Ya saben cómo es esto —dijo Beto, encogiéndose de hombros mientras servía whisky—. No podemos vivir juntos, pero tampoco sabemos estar lejos en Lima. Somos "amigos".

Yo la miré. Yaniris llevaba un vestido de lino blanco, tan fino que con el contraluz de la terraza se le adivinaba la silueta de los muslos. Me sonrió de lado, sabiendo exactamente qué estaba mirando.

—¡Ay, mi amor! —soltó ella con ese acento que te recorre la columna—. Qué serio te has puesto tú. ¿Es que los hombres en este barrio no saben saludar a una mujer de la isla?

Se acercó a mí y me dio dos besos. Olía a coco y a una fragancia cara que se me quedó pegada en la nariz. Al separarse, me rozó el brazo "accidentalmente" con su pecho firme. Beto se fue a hablar con los otros, acostumbrado a que ella fuera el centro de atención, pero yo vi el brillo de desafío en sus ojos.


La Confesión en la Cocina

A mitad de la noche, entré a la cocina por más hielo. Yaniris estaba ahí, sentada sobre la encimera, balanceando sus piernas largas.

—Beto me dijo que tú eras el más peligroso de sus amigos —me dijo, dándole un sorbo a su trago—. Que por eso nunca me presentaba antes. Tenía miedo de que "el fuego dominicano" encontrara la gasolina.

—Beto exagera —le respondí, acercándome hasta quedar entre sus piernas. Ella no se movió; al contrario, abrió un poco más el compás—. O quizás tiene razón. Diez años con él deben haber sido... tranquilos.

—¡Tranquilos! —soltó una carcajada ronca—. Beto es un niño. Él se cansó de mis celos, pero lo que no te cuenta es que solo me ponía así para que después me tuviera que callar la boca en la cama. Él no aguantaba el ritmo, mi amor. A las tres de la mañana ya me estaba pidiendo permiso para dormir.

Me puso una mano en la nuca. Sus dedos estaban fríos por el vaso, pero su piel quemaba.

—Dime una cosa... —susurró, pegando su frente a la mía—. ¿Tú también te cansas rápido o eres de los que aguantan hasta que sale el sol por el Callao? Porque yo tengo mucha hambre atrasada y este divorcio me ha puesto muy... creativa.


El Juego Sucio: Debajo de la Mesa

Regresamos con el resto, pero el ambiente ya había cambiado. Estábamos sentados en círculo. Yaniris se sentó a mi lado. Mientras Beto contaba anécdotas de Santo Domingo, ella comenzó su propio relato bajo la mesa.

Se quitó la sandalia y sentí su pie, experto y travieso, subiendo por mi pantalón. Sus dedos buscaban, presionaban, jugaban con una confianza que me hizo apretar los dientes.

—¿Te pasa algo? —preguntó Beto, notando que me quedaba en silencio. —No, solo... el picante de la comida —respondí, mientras Yaniris me miraba con una inocencia fingida, mordiéndose el labio inferior.

—Es que el ají de aquí es fuerte —dijo ella, con doble sentido, mientras su pie encontraba lo que buscaba y aplicaba una presión rítmica que me estaba volviendo loco—. Pero a veces lo que se necesita es un poco de sazón caribeña para que la sangre circule bien, ¿no creen?


La Noche que el Divorcio se Olvidó

Cuando la reunión terminó, Beto estaba un poco pasado de copas. —Oye, ¿la puedes llevar a su departamento? —me pidió—. Yo me quedo aquí terminando esto. Total, son "amigos", confío en ti.

Subimos a mi auto. En cuanto cerré la puerta, el perfume de Yaniris inundó el espacio cerrado.











El interior del auto se convirtió en una cápsula de calor caribeño en medio de la noche limeña. El olor a cuero del vehículo se mezcló de inmediato con el aroma a coco de su piel y el efluvio dulzón del ron que acababa de destapar.

El Preludio: Ron y Confesiones

—Espérate, mi amor... antes de arrancar, vamos a encender este motor como se debe —me dijo con esa voz que arrastra las "s" y te eriza la piel.

Sacó de su cartera una petaca de Ron Barceló Añejo. El líquido era oscuro, denso. Tomó un trago largo, cerrando los ojos, y luego me la pasó. El alcohol me quemó la garganta, pero me encendió la sangre.

—Ponme algo que tenga peso, algo que se mueva —ordenó.

Puse una bachata vieja, de esas que suenan a barra de pueblo en Santo Domingo. Ella empezó a mover los hombros al ritmo, mientras me miraba con una fijeza depredadora.

—Tú no sabes lo que es pasar casi un año sin que un hombre de verdad te ponga la mano —me confesó, pasando la lengua lentamente por sus labios carnosos, dejando un rastro de humedad y brillo—. Beto es mi hermano, pero como hombre... ¡ay, Dios! Me dejó con una sequía que solo se cura con una tormenta.

La Provocación: El Hilo y la Transparencia

Se acomodó en el asiento del copiloto, echando el respaldo hacia atrás. El vestido gris, de una tela tan fina que parecía una segunda piel, se estiró sobre sus curvas. Con la luz de los postes de la calle entrando por el parabrisas, el espectáculo era obsceno: se traslucía perfectamente un hilo dental diminuto que se perdía en la abundancia de sus caderas.

—¿Tú estás viendo esto? —me preguntó, notando que mis ojos no se movían de su entrepierna—. ¿Tú sabes qué es eso? Eso es hambre, mi vida.

Cruzó las piernas con una lentitud tortuosa. El vestido se deslizó hacia arriba, y por un segundo, la tela gris se abrió lo suficiente para dejarme ver el borde de su vagina perfectamente depilada, una piel canela impecable que contrastaba con el blanco del hilo.

—Mírame bien —susurró, desabrochándose los dos primeros botones del vestido—. Porque lo que vas a probar ahora no se encuentra en ningún barrio de Lima. Esto es fuego de la isla.

El Ataque: Pasión en el Asiento

No aguanté más. Estacioné en una calle oscura, debajo de unos árboles frondosos. Me abalancé sobre ella y el encuentro fue un choque de trenes. Yaniris no besaba, ella devoraba. Sus manos fueron directo a mi pantalón mientras sus piernas rodeaban mi cintura, ignorando la palanca de cambios que estorbaba entre nosotros.

—¡Dame, dame ahora! —jadeó contra mi cuello, mordiéndome con una fuerza que me hizo gruñir—. ¡Quítame este vestido que me estorba!

Logré bajarle los tirantes y sus pechos saltaron hacia afuera, firmes, con los pezones oscuros y erectos apuntando al techo del auto. Los tomé con la boca mientras ella arqueaba la espalda, golpeando su cabeza contra la ventana, dejando un rastro de vapor con su respiración agitada.

—¡Ay, carajo! —gritó, su acento dominicano volviéndose más rudo con la excitación—. ¡Así mismo! ¡Trátame como la diabla que soy!

El Clímax en la Penumbra

Con una agilidad que solo da la desesperación, ella se deshizo del hilo dental y se sentó sobre mí. El contacto de su piel húmeda y caliente contra la mía fue como una descarga eléctrica. Empezó a saltar con un ritmo frenético, sincronizada con la bachata que seguía sonando de fondo, sus rizos chocando contra el techo del auto.

—Dime que soy tu dominicana... ¡dime que no hay otra como yo! —me ordenaba, mientras sus uñas se enterraban en mis antebrazos.

El interior del auto estaba totalmente empañado. No se veía nada hacia afuera, pero por dentro era un campo de batalla. Yaniris se movía con una sabiduría milenaria, apretando, soltando, llevándome al límite con cada movimiento de su cadera. El olor a ron, sexo y perfume caribeño era tan denso que casi se podía cortar con un cuchillo.

Cuando finalmente explotamos, ella se aferró a mi cuello con un grito sordo, temblando de pies a cabeza, mientras el resto del ron se derramaba sobre el asiento, sellando nuestro pacto de traición y placer.









El auto era un horno de vapor y hormonas. Las ventanas estaban tan empañadas que el mundo exterior había dejado de existir; solo quedábamos nosotros, el olor a cuero, el ron derramado y ese magnetismo animal que Yaniris desprendía por cada poro.

El Maratón en el Asiento Trasero

Pasamos al asiento de atrás para tener más espacio, aunque "espacio" es un decir. Ella se puso en cuatro, apoyando las manos contra el vidrio trasero, mirando hacia la calle oscura con una sonrisa de absoluta perversión.

—¡Dale, mi amor! ¡Métele con todo el peso de la isla! —gritaba mientras yo la tomaba desde atrás.

El vestido gris estaba hecho un nudo en su cuello. Su espalda se arqueaba como un arco tenso y sus nalgas canela chocaban contra mis muslos con un sonido rítmico, húmedo y sucio. Me corrí la primera vez dentro de ella, un espasmo largo que la hizo gritar contra el cristal. Pero Yaniris no tenía fondo.

—¿Eso es todo? —se burló, girándose y empujándome hacia el asiento—. ¡Un dominicano me hubiera dado tres antes de pedir agua! ¡Muéstrame que en Lima también hay hombría!

Cambiamos a la pose del misionero, con sus piernas subidas sobre mis hombros, exponiendo toda su profundidad. Me hundía en ella una y otra vez, viendo cómo su cara se transformaba, sus ojos en blanco, su boca entreabierta pidiendo más. Me volví a correr dentro de su concha, sintiendo cómo ella me apretaba con espasmos violentos que casi me sacan el alma.

El Ritual de la Leche

Después del segundo round, ella se deslizó hacia abajo. Con la luz tenue de un farol que apenas atravesaba el vapor del vidrio, la vi lamerse los labios, saboreando el rastro que quedaba.

—A mí no me gusta desperdiciar nada, mi vida —susurró.

Me tomó la pinga con una maestría que solo dan años de fuego caribeño. Me la mamaba con una succión rítmica, usando su lengua para recorrer cada vena, mirándome a los ojos con una fijeza que me ponía a temblar. Cuando sentí que la tercera carga venía en camino, intenté avisarle, pero ella no me dejó moverme. Me corrí directamente en su boca. Yaniris se tragó hasta la última gota, pasando la lengua por sus labios después como si hubiera probado el mejor manjar del mundo.

—Sabes a gloria, mi amor... —dijo, con la voz ronca por el esfuerzo—. Pero todavía te queda una bala en el cargador, yo lo sé.

La Llamada de Beto: El Clímax del Morbo

Estábamos en el tercer —o quizás cuarto— round. Yo estaba sentado y ella estaba sobre mí, de espaldas, saltando con una energía que parecía inagotable. En medio de los jadeos y el sonido de la piel chocando, el celular de ella, tirado en el piso del auto, empezó a vibrar y a iluminar la alfombra.

"BETO LLAMANDO" aparecía en la pantalla.

Yaniris soltó una carcajada diabólica. Se bajó de mí un segundo, agarró el teléfono y, sin dejar de mirarme, lo contestó. Pero en lugar de hablar, se arrodilló entre mis piernas y se metió la pinga en su boca con una urgencia brutal.

—¿Aló? ¿Yaniris? —se oía la voz de Beto por el altavoz, sonando un poco borracho y preocupado—. ¿Ya llegaste a tu casa? El amigo me dijo que ya habían salido hace rato...

Ella no podía responder. Estaba demasiado ocupada mamándome con un hambre feroz, haciendo sonidos de succión que eran imposibles de ocultar. Yo estaba petrificado, con la adrenalina a mil, viendo cómo ella disfrutaba el peligro.

—¿Yaniris? ¿Qué es ese ruido? —preguntaba Beto del otro lado—. ¿Estás comiendo algo? Te escucho raro... ¿Estás bien?

Ella se separó un segundo, con un hilo de baba colgando y una sonrisa de satisfacción pura. —¡Ay, Beto! —dijo jadeando, tratando de controlar la respiración—. Es que... me dio un hambre de camino y me paré a comprar un helado... ¡Está riquísimo, mi amor! No te preocupes, ya casi llego.

En cuanto colgó, lanzó el teléfono al asiento delantero y me miró con fuego en los ojos. —Tu amigo es un tonto —dijo antes de volver al trabajo—. ¡Ahora sácame ese helado de la boca y ponlo donde pertenece, que esta noche no termina hasta que el sol nos encuentre secos!




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Llegamos a su departamento en una zona residencial de Lima, pero el ambiente era puramente tropical. Yaniris no buscó las llaves; prácticamente pateó la puerta hacia adentro, me agarró de la camisa y me arrastró hasta su habitación. El lugar olía a ella: una mezcla de incienso de sándalo y ese ron que seguía dándonos vueltas en la cabeza.

—Aquí no hay vecinos que valgan, mi amor —me soltó mientras se despojaba del vestido gris con un movimiento violento—. Aquí se grita como en la isla.

El Primer Round: El Reclamo de la Tierra

Se lanzó a la cama, una King size que parecía un océano blanco. Se puso en cuatro, sacudiendo sus caderas con una cadencia que me dejó sin aliento. El hilo dental ya había desaparecido en el auto; estaba totalmente desnuda, su piel canela brillando bajo la luz tenue de una lámpara roja.

—¡Ven y enséñame si es verdad que los peruanos pueden con una dominicana! —me gritó, mirándome por encima del hombro.

Me hundí en ella sin preámbulos. El contacto fue una explosión. Sus paredes me apretaban con una fuerza increíble, rítmica. Cada embestida mía hacía que su pecho chocara contra el colchón con un sonido sordo y húmedo.

—¡Ay, carajo! ¡Así, métele con odio! —jadeaba ella, sus palabras volviéndose más sucias a medida que el placer subía—. ¡Rómpeme esa concha, que hace un año que nadie me la pone así de dura! ¡Dime que soy tu puta de Santo Domingo!

La Interrupción: El Celular en la Mesita de Noche

Justo cuando yo estaba a punto de correrme de nuevo, el celular sobre la mesita de noche empezó a vibrar. "Beto" iluminaba la habitación. Yaniris soltó una carcajada ronca, estiró el brazo y puso el altavoz mientras yo seguía dándole con todo el peso de mi cuerpo.

¿Yaniris? Perdona que te llame de nuevo... es que me quedé pensando en lo del helado... —la voz de Beto sonaba culposa—. ¿Segura que estás bien? Te escuché muy agitada.

Yaniris arqueó la espalda, recibiendo una estocada profunda que la hizo morderse el labio para no gritar el nombre de su ex.

¡Ay, Beto! —dijo ella, su voz temblando por el esfuerzo físico—. Es que estoy... estoy haciendo mis ejercicios de yoga antes de dormir... tú sabes que eso me cansa mucho.

Yo le apreté los pezones con fuerza y ella soltó un jadeo que casi la delata. —¿Yoga? —preguntó Beto—. Suena como si estuvieras golpeando algo.¡Es el mat, mi vida! ¡Que golpea contra el piso cuando salto! —respondió ella antes de colgarle de golpe.

El Desenfreno: Poses y Fluidez

—¡Ese hombre no sabe lo que perdió! —me gritó, dándose la vuelta y poniéndose encima de mí—. ¡Ahora mira lo que él nunca pudo aguantar!

Se sentó sobre mi cara, obligándome a comerla mientras ella se masturbaba frenéticamente, sus dedos desapareciendo en su propia humedad. El olor a sexo era embriagador. Luego, me obligó a levantarla contra la pared. Sus piernas rodeaban mi cintura y yo la sostenía por las nalgas mientras la penetraba de pie, sintiendo cómo sus músculos vaginales me succionaban en cada movimiento.

—¡Mírame! —me ordenaba—. ¡Mira cómo me tienes! ¡Esto es lo que yo quería, alguien que me trate como un animal, que no tenga miedo de ensuciarse conmigo!

La Madrugada de la Leche

Nos corrimos tantas veces que perdí la cuenta. El colchón estaba empapado. En el último round, cerca de las 5 de la mañana, ella se puso de rodillas frente a mí. Estaba exhausta, con el pelo hecho un desastre y los labios hinchados de tanto besar.

—Dame tu última carga, mi rey —me pidió, abriendo la boca—. Quiero dormir con el sabor de tu hombría en mi garganta.

Me vine con una fuerza que me dejó las piernas temblando. Ella recibió cada chorro con los ojos cerrados, tragando con un placer evidente, dejándose untar la cara con el resto. Me miró con una sonrisa de victoria, se limpió la comisura de los labios con el pulgar y me dijo:

—Beto me trajo a Lima para ser su "amiga"... pero tú me recordaste que yo nací para ser la dueña del fuego. Mañana, cuando él te llame para preguntar, dile que dormí como un ángel.









No tuve que esperar mucho. Apenas unas horas después de dejarla en su departamento, mi teléfono vibró. Era una videollamada de un número desconocido. Desconfiado, contesté, y ahí estaba: Yaniris.

La Videollamada: El Espectáculo Privado

No estaba en su cama. Estaba en el baño, sentada sobre la tapa del inodoro, con la puerta entreabierta a propósito, dejando ver un pedazo de su toalla que colgaba. Su pelo rizado estaba húmedo y pegado a su frente, y sus ojos brillaban con esa chispa de malicia y deseo inagotable.

—¿Te gusta lo que ves, mi amor? —dijo con esa voz grave que me taladraba los oídos—. ¿Te gusta que el resto no aguantó y tú sí? Anoche me dejaste con el cuerpo temblando, y no puedo parar de pensar en cómo me la metías hasta el fondo.

Mientras hablaba, su mano desapareció bajo la toalla que la cubría precariamente. Su respiración se aceleró. —Mira... —jadeó, sus dedos moviéndose con un ritmo constante—. Beto me acaba de llamar, rogándome que vuelva. Que me extraña, que sin mí se siente vacío...

Pude ver cómo su cuerpo se arqueaba ligeramente, su mirada fija en la cámara, pero sus pensamientos claramente en lo que hacía su mano. —Me dijo que volvamos a casarnos... que me dé una oportunidad... —Yaniris soltó una risa ronca, llena de desprecio y placer—. ¡Pobre! Él no sabe que su dominicana ahora solo tiene un dueño.

El Diálogo Sucio y La Nueva Posesión

—¿Y quién es ese dueño, Yaniris? —le pregunté, mi voz baja, dominante.

—Eres tú, mi negro —respondió, sus ojos cerrándose un instante mientras un gemido se escapaba de sus labios. Su mano se movía más rápido—. Eres tú el que me sabe manejar esta concha como nadie. El que me hace gritar tu nombre cuando Beto cree que duermo.

Ella abrió los ojos, su mirada era de pura entrega. —Ya no quiero a Beto. Ya no quiero jugar con los otros. Yo solo quiero que tú me hagas sentir esto una y otra vez. Que me uses como anoche, que me llenes de tu leche hasta que no me quede aire. ¿Sabes lo que es eso? Es amor... del sucio, del que te quema las entrañas.

Pude ver sus músculos contraerse. Estaba al borde. —Dime qué harías si te tuviera aquí ahora mismo —le ordené.

—Te abriría las piernas, te subiría las camisas, te mamaría la pinga hasta que no te quedara nada adentro —respondió, sin dudar, su voz a punto de quebrarse—. Te pediría que me corras en la cara, que me dejes toda marcada con tu calor. ¡Ay, carajo! ¡Así, sí!

El clímax la golpeó en plena videollamada. Yaniris se quedó sin aliento, su mano se detuvo bajo la toalla y su cuerpo se encogió en un espasmo largo y profundo. La imagen de ella, exhausta, jadeando, pero con esa sonrisa de satisfacción en los labios, se quedó grabada en mi mente.

—Soy tuya —susurró finalmente, su voz apenas audible—. Soy tu dominicana, tu puta. Ven a buscarme.








Esa dominicana no conoce el significado de la palabra "paciencia". Como no fui a verla de inmediato, decidió incendiar mi teléfono para recordarme que su fuego no se apaga solo.

Primero llegaron las fotos. Tres disparos directos a mi voluntad. En la primera, estaba totalmente desnuda frente al espejo, arqueada, agarrándose sus propios pechos y lamiéndose un pezón con una mirada de absoluta perdición. En la segunda, estaba de espaldas, con una pierna apoyada en la cama, mostrándome cómo exploraba su ano con un dedo mientras el otro desaparecía en su humedad canela. La tercera era un primer plano de su concha empapada, abierta con sus manos, con un texto que decía: "Mira cómo me tienes, esperándote... me duele de tanto deseo".

Pero el golpe maestro fue el pantallazo de Tinder. Yaniris sabe que soy posesivo, y decidió jugar con mi cabeza mostrándome cómo "cazaba" a otro solo para que yo reaccionara.


El Pantallazo de Tinder

El mensaje era para un tal Rodrigo, un tipo con cara de gimnasio que claramente no sabía en lo que se estaba metiendo.

![Pantallazo de WhatsApp/Tinder simulado]

Yaniris: Hola guapo... 🔥 Vi tu perfil y me encantaste. Me dieron ganas de que nos veamos hoy mismo en mi depa 😈🍑

Rodrigo: Hola nena! Wow, qué directa jaja. Claro que sí, pásame la ubicación y ahí estoy en 20 min 🚗💨

Yaniris: Ay no sé... me das un poco de miedo 🙈 Es que te ves muy rudo y yo soy una niña buena 😇 ¿Qué me vas a hacer si voy? No seas muy malo conmigo ehhh... 👅💦🔞


La Provocación Directa

Inmediatamente después de mandarme ese pantallazo, me envió un audio. Se escuchaba el roce de las sábanas y su respiración agitada.

¿Viste eso, mi negro? —decía con su voz ronca de ron y deseo—. Ese pobre muchacho cree que me va a dar a mí, pero lo que él no sabe es que yo solo estoy pensando en ti mientras le escribo. Lo invité para ver si tú te dignas a venir a reclamar lo que es tuyo. Si no llegas en media hora, voy a dejar que él intente hacer lo que tú haces... aunque sé que el pobrecito no me va a aguantar ni el primer round.

Yaniris estaba jugando una liga peligrosa. Estaba usando su cuerpo y a un extraño para medirse conmigo, sabiendo perfectamente que la idea de otro hombre tocando su piel caribeña me sacaba de mis casillas.

¿Vas a dejar que este blanquito me ponga la mano, o vas a venir tú a enseñarle a él y a mí quién es el único que manda en este cuerpo? —añadió en un mensaje de texto lleno de emojis de diablitos y fuego: 😈🔥🌶️🍆💦

El 2026 acababa de empezar, pero con ella, el tiempo siempre se sentía como una cuenta regresiva hacia el desastre más delicioso.






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Esa dominicana es una fuerza de la naturaleza que no acepta un "no" por respuesta. La tensión llegó a su límite cuando me llamó por la mañana, con la voz ronca y decidida.

O vienes ahora mismo a ponerme en mi sitio, o me voy a ver a Rodrigo. Ya lo tengo en la puerta de su casa esperándome. Tú decides, mi amor: o eres el dueño, o eres el espectador.

Yo, pecando de orgulloso, le dije que no le creía, que era puro teatro para celarme. Me equivoqué. Durante las siguientes tres horas, mi teléfono se convirtió en una crónica en vivo de su traición y su desenfreno.


La Secuencia del Despecho (Pantallazos Reales)

12:15 PM - La Salida

Yaniris:
Ya voy bajando guapo. Prepárate que voy con hambre y pocas pulgas 😈🔥. Rodrigo: Te espero con la puerta abierta nena. No sabes las ganas que te tengo desde que vi tus fotos 👅💦.

12:45 PM - La Llegada (Foto de ella en el ascensor del tipo) Ella me envió un pantallazo de su chat con él justo cuando entró:

Yaniris: Ya estoy en tu piso. Ábreme antes de que me arrepienta y me vaya con el otro... aunque él no se lo merece 😇🌶️.


El Sexo Loco: El Relato de la Traición

A partir de ahí, Yaniris dejó de escribirle a él y empezó a enviarme a mí fragmentos de lo que estaba pasando. No eran solo palabras, eran golpes directos al ego.

“No sabes cómo me está agarrando este blanquito” —me escribió en un texto rápido—. “Me tiene contra la ventana de su sala. Me está quitando el vestido con una desesperación que tú no tuviste hoy. Me dice que huelo a pecado.”

Luego, un audio corto donde se escuchaba el sonido rítmico de la piel chocando y los gritos de ella, exagerados, caribeños, posesivos. —“¡Ay, Rodrigo! ¡Dame así, que me hace falta! ¡Dime que soy tuya!” —gritaba ella, pero yo sabía que lo grababa para que yo lo escuchara.

Me envió un pantallazo de un mensaje que le escribió a Rodrigo mientras él, supuestamente, estaba en el baño buscando agua después del primer round:

Yaniris: Me encantó cómo me pusiste en cuatro frente al espejo 🍑🔥. Pero muévete, que quiero que me des otra vez antes de irme a mi casa a dormir como una reina 👑💦.


El Regreso: Victoria y Agotamiento

A las 4:00 PM, llegó el mensaje final. Un selfie de ella en un taxi, regresando a su departamento. Tenía el pelo totalmente desordenado, los labios borrados y una mirada de cansancio absoluto, pero con esa chispa de triunfo.

El último pantallazo (Chat con Rodrigo al despedirse):

Rodrigo:
Dios nena, me dejaste seco 😵‍💫. Eres una máquina. ¿Cuándo repetimos? Yaniris: Ya veremos flaquito... portate bien ✌️😘.

Mensaje para mí:

"Ya estoy en mi casa, mi negro. Cansada, sudada y llena de alguien que no eres tú. Él hizo su trabajo, pero ¿sabes qué es lo más triste? Que mientras él me tenía por todos lados, yo cerraba los ojos y me imaginaba que eran tus manos las que me apretaban el cuello. Ahora voy a ducharme para quitarme su olor... a ver si tú te atreves a venir a ponerme tu marca de nuevo."

Yaniris había cumplido su amenaza. Había usado a un extraño para recordarme que su fuego no espera por nadie, y que, si yo no reclamaba mi territorio, siempre habría alguien dispuesto a quemarse en su hoguera.












Mi decisión de alejarme fue como echarle gasolina a un incendio forestal. Yaniris no aceptó el silencio; lo interpretó como un desafío de resistencia. Lo que antes era un juego de seducción se convirtió en una persecución digital implacable durante todo el verano del 2026.

Ella sabía que mi punto débil era la exclusividad que ella me había jurado, así que decidió torturarme con la presencia de Rodrigo, convirtiéndolo en su actor secundario para sus producciones pornográficas caseras.


La Bitácora del Acoso (Mensajes y Multimedia)

Semana 1: La Provocación Diaria
Empezó con mensajes constantes a las 3 de la mañana. Yo la bloqueaba de un número y ella aparecía con otro, o usaba aplicaciones de números virtuales.

Yaniris: "¿Crees que por no contestar vas a dejar de imaginarme? Mira lo que está haciendo Rodrigo ahora mismo mientras tú duermes solo." 📱🔥

[Video adjunto]: Un plano fijo desde el suelo de su habitación. Se ven las piernas de Yaniris abiertas en el aire, temblando, y la espalda de Rodrigo moviéndose con una furia mecánica. Ella agarra el teléfono, enfoca su cara sudada y me dice a cámara: "¡Mira, mi negro! ¡Mira cómo me tiene este tipo porque tú no estás aquí! ¡Dile hola a mi ex!". Rodrigo, ajeno a que lo grababan para mí, soltaba un gruñido animal.


Los Pantallazos de la Tortura

Yaniris me enviaba capturas de sus conversaciones con él para demostrarme lo "fácil" que era reemplazar mi ausencia física, aunque me recalcaba que el vacío mental seguía ahí.

Pantallazo 1 (Chat con Rodrigo - 22:15 PM):

  • Yaniris: "Ven ya. Quiero que me hagas lo de la otra vez, pero más rudo. No me hables, solo úsame 😈🍑."
  • Rodrigo: "En 5 minutos estoy ahí. Me tienes adicto, dominicana rica 👅💦."
Pantallazo 2 (Post-sexo - 01:30 AM):

  • Rodrigo: "Nena, lo de hoy fue de otro planeta. Nunca vi a una mujer pedir tanto..."
  • Yaniris: "Es que tengo mucho fuego acumulado, Rodri. Sigue viniendo, que yo te voy a dejar seco cada noche 🐍🔥."

El "Relato" Sucio de las 4 AM

Cuando el alcohol y el despecho le pegaban fuerte, me enviaba audios de voz largos, con el sonido de la respiración de Rodrigo durmiendo al fondo.

"¿Sabes qué es lo más rico, mi amor? Que él cree que me tiene. Me acaba de dar tres veces. Me tiene la concha hinchada y los pechos marcados de sus mordidas. Pero cada vez que él se venía dentro de mí, yo apretaba los ojos y me imaginaba tu cara de rabia. Le pedí que me hablara sucio, que me dijera que soy una cualquiera... y el pobre se lo cree. Pero yo solo soy la cualquiera de uno solo, y ese eres tú, aunque te hagas el difícil."


El Clímax del Acoso: La Foto del Espejo

La última imagen que recibí antes de apagar el teléfono fue una foto de ella frente al espejo del baño, desnuda, con el cuerpo brillante de sudor y una marca de mano roja en su nalga derecha.

Texto: "Esta marca es de Rodrigo. Él sí reclama su territorio. Pero si vienes ahora, dejo que tú pongas la tuya encima y borres la de él con tus dientes. ¿Vas a dejar que él me siga disfrutando o vas a venir a salvarme de mi propia locura? 😈🔥🔞"

Yaniris se había convertido en una acosadora de alto nivel, usando a un tercero para intentar quebrarme. Mi mente estaba en guerra: el asco por su comportamiento y el deseo primitivo de ir a su departamento y sacar a ese tipo a golpes para reclamar lo que ella decía que era mío.




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El nivel de obsesión de Yaniris cruzó una frontera peligrosa. El hecho de que consiguiera tu nuevo número solo demostró que estaba usando todos sus recursos (y quizás los contactos de Beto) para no dejarte escapar. Pero lo que envió esta vez ya no era seducción; era una declaración de guerra erótica y autodestrucción.

El Mensaje del Nuevo Número

A las 3:30 AM, el teléfono vibró. Un número con prefijo extranjero, pero la foto de perfil era inconfundible: sus labios rojos mordiendo una fresa.

Yaniris: "¿Pensaste que un cambio de chip te iba a salvar de mí? El mundo es muy chiquito, mi amor, y tú y yo estamos amarrados por la sangre y el sexo. Mira lo que me obligas a hacer para que me prestes atención..."

El Video de la Transgresión Total

El video que siguió fue el más crudo hasta la fecha. No había música de fondo, solo el sonido ambiente de su habitación y una respiración agitada que cortaba el aire.

La Escena: Yaniris aparecía en una posición forzada, de rodillas sobre la alfombra, con la frente apoyada en el suelo. Rodrigo estaba detrás de ella, pero esta vez no había juegos. Él la sujetaba del pelo con una mano, tirando hacia atrás para que ella mirara a la cámara del teléfono que estaba apoyado en un mueble.

Se veía claramente cómo él, con una rudeza innecesaria, buscaba su entrada más estrecha. Yaniris soltó un grito que empezó como un alarido de dolor puro y terminó en un gemido quebrado. En el video se veía el contraste de la piel canela de ella estirándose al límite.

¡Ay, Dios mío! ¡Me duele, me duele, carajo! —gritaba ella, con lágrimas corriendo por sus mejillas, mezclándose con el sudor—. ¡No pares, Rodrigo! ¡Rómpeme ahí mismo! ¡Dame con todo el odio que me tiene el otro!

El Clímax Sangriento y Sucio

La cámara captó el momento exacto en que la fricción y la falta de delicadeza causaron un pequeño desgarro; un hilo de sangre roja y brillante comenzó a correr por su muslo. En lugar de detenerse, Yaniris se excitó más con la visión de su propio sacrificio.

¡Más rápido! ¡No tengas pena conmigo! —le suplicaba a Rodrigo, quien parecía poseído por la intensidad de la dominicana—. ¡Dámela toda ahí dentro! ¡Quiero sentir tu leche quemándome donde nadie más ha entrado!

El video terminó con Rodrigo descargándose con una violencia rítmica, mientras ella golpeaba el suelo con los puños, entregada a un placer que bordeaba el trauma físico.


El Pantallazo de la Post-Batalla

Cinco minutos después, llegó una foto de ella sentada en el bidet, limpiándose, con una mirada de victoria maníaca.

Yaniris: "¿Viste cómo sangré por ti? Porque fue por ti, para que veas que si tú no me usas, voy a dejar que otros me destruyan. Él me dio su leche en el ano, justo donde tú nunca quisiste entrar por 'respeto'. Ya no queda respeto, mi negro. Solo queda este fuego que me está consumiendo."

Yaniris: "Rodrigo se durmió como un niño. Yo sigo aquí despierta, con el cuerpo roto pero el alma gritando tu nombre. ¿Vas a seguir escondiéndote o vas a venir a ver cómo quedó mi cuerpo después de esta carnicería? 😈🩸💦"

La situación escaló a un punto de no retorno. Ella estaba usando su propio cuerpo como un campo de batalla para castigarte por tu indiferencia, llevando a Rodrigo a extremos que él ni siquiera imaginaba.











La espiral de Yaniris ya no tenía fondo. Una semana después de aquel video sangriento, su táctica cambió de la súplica al alarde de una depravación total. El mensaje llegó un viernes por la noche, justo cuando el silencio parecía haberse instalado.

Yaniris: "¿Pensaste que me iba a quedar llorando por los rincones? El dolor del otro día me abrió el apetito, mi negro. Rodrigo trajo a un 'refuerzo', un tal Fabio, y lo que pasó hoy... ay, Dios, ni en tus sueños más cochinos te imaginas cómo me dejaron."

Las Fotos del Festín

Envió una ráfaga de fotos que parecían sacadas de una producción clandestina. La calidad era cruda, con el flash del celular rebotando en la piel sudada de los tres.

  • Foto 1: Yaniris está tumbada boca abajo en su cama, con los brazos extendidos y las manos sujetas a la cabecera. Fabio le está abriendo las nalgas con ambas manos, exponiendo su ano todavía algo enrojecido por la sesión anterior, mientras Rodrigo la penetra por delante. Ella mira a la cámara con una lengua lasciva, desafiándote.
  • Foto 2: Fabio está sentado y ella está de espaldas a él, con el ano pegado a su cara. Se ve cómo él le hurga sin piedad con los dedos, estirándola, mientras Rodrigo la obliga a mamársela con una mano en su nuca. Es una imagen de subordinación absoluta.
  • Foto 3: El momento de la doble penetración. La cara de Yaniris es un poema de agonía y éxtasis. Sus ojos están en blanco y tiene la boca abierta en un grito silencioso. Se ve el vello púbico de los dos hombres chocando contra su piel canela, reclamando cada centímetro de su cuerpo.

El Pantallazo: La Coordinación del Caos

Para rematar, me envió el pantallazo del grupo de WhatsApp que armó con ellos dos, al que llamó "Los dueños de la negra".

[Grupo: Los dueños de la negra] Yaniris: ¡Qué rico estuvo lo de hoy! Fabio, tienes los dedos de oro... me dejaste el ano que me arde, pero quiero más 🍑🔥😈. Fabio: Es que esa boquita y ese culito dominicano piden guerra. Mañana traigo a otro amigo si quieres... 👅💦. Rodrigo: ¡Ni loco! Primero tengo que recuperarme yo. La negra nos va a matar a los dos juntos jaja. Yaniris: ¡Tráelo, Fabio! Quiero ver cuántos hombres aguantó en una noche. Mañana a las 10 PM en mi depa. Traigan juguetes y mucho ron 🔞🔞🔞.


La Advertencia Final

Después de los pantallazos, Yaniris me envió un último mensaje de texto, uno que buscaba clavarse en mi orgullo como un puñal.

Yaniris: "¿Viste lo que te perdiste por creerte muy digno? Rodrigo y Fabio me exploraron hasta el alma hoy. Me manosearon a su antojo, me urgaron donde tú no te atreviste, y mañana seremos cuatro. Esto no es nada para lo que viene... Voy a grabar cada segundo y te lo voy a mandar para que veas cómo otros disfrutan lo que tú despreciaste."

Yaniris: "Ya no te necesito para correrme, pero te sigo mandando esto para que sepas que, aunque ellos me penetran el cuerpo, yo solo te permito a ti penetrarme la mente. ¿Vas a mirar el show desde la barrera o vas a venir a pararle el carro a estos dos antes de que me vuelvan loca?"

La situación era clara: Yaniris estaba usando a hombres desconocidos como herramientas de tortura psicológica contra mí. Su cuerpo era ahora un campo de experimentación grupal y ella estaba dispuesta a todo con tal de no ser olvidada.
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