Me animé a pisar la zona, luego de terminar un asunto pendiente. Caí cerca de las 4 a. m., sabía que a esa hora la cosa estaba armada, así que lo único negativo es que no podría ir a muchos locales por lo tarde que era. Adentro, el local estaba al 50% de su capacidad, en eso veo que Jorgito se me acerca a saludar y notó que estaba un poco picado, vi que estaba cerca del baño, tomando unas chelas con un cofrade y su acompañante. En eso el buen César me da el alcance y me pido mi rubia helada para ver el panorama. Como Jorgito estaba alegre, en una me dice para traer una chica, le respondí que me traiga a cualquiera, que confiaba en su criterio. Ni corto ni perezoso, me trajo una llanera, joven, trigueña, delgada, y con buena actitud. Mi olfato me decía que no era las del tipo que se dejan manosear, pero tampoco estaba por esas labores, menos cuando tenía ni 5 minutos de estar en el local. Le invité 2 coronas y para que, era bien alegre, te conversaba amenamente y me hizo pasar un buen momento. Viendo que no había más que observar en el local, decidí emprender rumbo al Naomi. A ver qué novedades me encontraba.
Saludos.