ESPOSA EN UN CLUB SWINGER

darwin9419

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‎1 Year of Service‎
Antes que nada quiero aclarar que esta historia me lo compartió una pareja y yo decidí relatarlo aquí en el foro para su deleite. Bueno prosigo con el relato.

Los esposos se llaman Pedro y Karely, ella se sentó en la cama, su corazón latiendo con fuerza mientras miraba la pantalla de su laptop. Su esposo, Pedro, estaba parado detrás de ella, su mano descansando suavemente en su hombro. «¿Qué piensas?» le preguntó, su voz baja y llena de expectación. Karely tragó saliva, su mirada fija en la página de Facebook que Pedro había encontrado. Era un club de intercambio de parejas, un lugar donde las parejas podían reunirse con otras para compartir experiencias sexuales. «Nosé, Pedro,» respondió Karely, su voz temblando ligeramente. «Suena… peligroso. Y un poco sucio.» Pedro se sentó a su lado, tomando su mano en la suya. «Pero piensa en lo excitante que sería» susurró, su aliento caliente contra su oído. «Imagina a otra pareja, explorando nuestros cuerpos, compartiendo nuestra pasión.«

Karely se mordió el labio inferior, su corazón latiendo con fuerza mientras miraba a Pedro. La idea de estar con otra persona la aterrorizaba. Ella se había casado virgen, y Pedro había sido su primer y único amante. La sola idea de compartir su cuerpo con alguien más la hacía sentir náuseas. «Pedro, yo… nunca he estado con nadie más que contigo» dijo en voz baja, su voz temblando ligeramente. «La idea de estar con otra persona me asusta. No sé si pueda hacerlo.» Pedro apretó su mano, mirándola con ojos llenos de comprensión y amor. «Lo sé, mi amor. Y te respeto por eso. Pero piensa en lo excitante que sería, explorar nuevas sensaciones juntos. No tienes que hacer nada que no quieras. Seríamos nosotros dos, siempre juntos.»

Karely negó con la cabeza, sus ojos llenándose de lágrimas. «No, Pedro. No puedo hacerlo. Me parece algo sucio y pervertido. No quiero estar con nadie más que contigo.» Intentó soltarse de su mano, pero él la apretó con más fuerza. «Karely, por favor. Hazlo por mí. Si de verdad me amas, lo harás.» Sus ojos la miraban suplicantes, su voz llena de emoción. «Sé que tienes miedo, pero estaré contigo en cada paso del camino. Seremos nosotros dos, explorando juntos. Por favor, mi amor. Hazlo por mí.»

Pedro suspiró, pasando una mano por su cabello. «Karely, por favor. Entiendo que tengas miedo, pero te prometo que todo estará bien. Usaremos condones en todo momento, así no hay riesgo de contagio de nada. Y además, nuestra vida sexual se ha vuelto un poco aburrida, ¿no crees? Necesito experimentar algo nuevo, sentirme vivo otra vez. Y quiero que lo hagamos juntos, como una pareja.» Tomó su rostro entre sus manos, mirándola directamente a los ojos. «Si de verdad me amas, lo harás. Será una aventura que nunca olvidaremos. Por favor, Karely. Di que sí.»
 
Es un mundo interesante, pero no muy bien aceptado en general.
 
Continúe cofrade
 
Continuando.....

Karely negó con la cabeza, su voz llena de dolor. «No quiero que te acuestes con otra mujer, Pedro. Eso me mataría.» Lágrimas rodaban por sus mejillas mientras hablaba. «¿Y qué pasa con los celos?¿Cómo voy a sentirme cuando otro hombre me toque, me bese, me haga cosas que solo tú deberías hacer?» Pedro la abrazó con fuerza, acariciando su cabello. «Shh, mi amor. No llores. En cuanto a los celos, confío en ti y en nuestro amor. Es más fuerte que cualquier cosa. Cuando estemos en el club, seremos nosotros dos, explorando juntos. No habrá lugar para los celos. Te amo, Karely. Solo a ti. Siempre.»

Karely suspiró, limpiándose las lágrimas de sus ojos. Miró a Pedro, su corazón lleno de amor y miedo al mismo tiempo. «Está bien,» dijo finalmente, su voz apenas un susurro. «Lo haré. Solo por ti. Porque te amo más que a nada en este mundo.» Tomó su rostro entre sus manos, mirándolo directamente a los ojos. «Juro que ningún hombre podrá hacerme sentir lo que tú me haces sentir. Eres el único para mí, Pedro. Siempre lo serás.» Selló sus palabras con un beso profundo y apasionado, dejando que su amor hablara por sí mismo.

Esa noche, Karely yació despierta en la cama, su mente llena de pensamientos contradictorios. Miraba a Pedro dormir a su lado, su pecho subiendo y bajando tranquilamente. Recordó todas las veces que habían hecho el amor, cómo él había sido su primer y único amante .La idea de que otro hombre la tocara la llenaba de miedo y repulsión. Era como si estuviera traicionando a Pedro, mancillando el vínculo sagrado entre ellos. Su corazón latía con fuerza mientras imaginaba manos extrañas sobre su cuerpo, bocas desconocidas besando su piel. Un escalofrío recorrió su espina dorsal ante la idea. ¿Cómo podría permitir que alguien más la tocara cuando la única verga que había visto era la de su esposo?¿Cómo podría compartir lo que pertenecía solo a Pedro?.

La mañana llegó, y con ella, el día en que Karely y Pedro visitarían el club de swingers. Pedro estaba emocionado, su adrenalina corriendo por sus venas mientras se vestía cuidadosamente. Pero… Karely se sentía como si estuviera caminando hacia su propia ejecución. Karely se puso un vestido sin escote, su familia le había enseñado a ser respetuosa y reservada. No quería mostrar demasiado piel, no quería parecer una mujer fácil o promiscua. Mientras se miraba en el espejo, se preguntaba qué diablos estaba haciendo. Esto iba en contra de todo lo que creía, de todo lo que era. Pero había prometido intentarlo por Pedro, por su amor. Tomó una profunda respiración y salió de la habitación para encontrar a su esposo esperándola ansiosamente.

Después de dejar a sus dos hijos con los padres de Pedro. El la miró, con su corazón latiendo con fuerza en su pecho. «Vamos, amor. Ya es hora» dijo, tomándola de la mano y tirando de ella hacia la puerta. «Me muero por experimentar esto contigo. Va a ser increíble.» Karely asintió débilmente, dejando que Pedro la guiara hacia el coche. Mientras se sentaba en el asiento del pasajero, no podía evitar sentir una punzada de miedo y duda en su estómago. ¿Estaban haciendo lo correcto?¿Esto no los destruiría a ambos?.

Cuando llegaron al club, Pedro y Karely fueron recibidos por la pareja organizadora. Los guiaron al interior, donde encontraron a otras diez parejas esperándolos. Karely se sintió abrumada por la situación, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Mientras la pareja organizadora los presentaba con las otras parejas, Karely apenas podía levantar la vista del suelo. Estaba nerviosa, su cuerpo temblando ligeramente mientras intentaba procesar todo lo que estaba sucediendo. A su lado, Pedro parecía estar en su elemento, sonriendo y estrechando manos con los otros hombres mientras miraba a las mujeres con interés.

Karely se inclinó hacia Pedro, su voz apenas un susurro. «Pedro, esto es un error. Vámonos, por favor. No quiero hacer esto.» Pero Pedro simplemente sonrió y le apretó la mano. «Relájate, amor. Dijiste que lo harías por mí. Confía en mí, no va a pasar nada malo. Ya te dije que no soy celoso.» Karely mordió su labio inferior, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Quería creerle, quería confiar en él. Pero había algo dentro de ella que le decía que esto estaba mal, que estaban cruzando una línea de la que nunca podrían regresar.

Pedro y Karely se sentaron junto a las otras parejas, formando un círculo en el centro de la habitación. La pareja organizadora comenzó a explicarles cómo funcionaría el intercambio de parejas, sus palabras llenando el aire con una mezcla de excitación y ansiedad. Karely escuchaba atentamente, su mente tratando de procesar toda la información. Se sentía como si estuviera en un sueño, como si nada de esto fuera real. Miró a su alrededor, observando a las otras parejas. Algunas parecían nerviosas, como ella, mientras que otras parecían emocionadas y listas para comenzar.
 

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