darwin9419
Soldado
- 35
- 169
- 10
- Registrado
- 22 Ene 2025
58%
- Registrado
- 22 Ene 2025
- Mensajes
- 35
- Puntos de reacción
- 169
- Puntos
- 10
1 Year of Service
Antes que nada quiero aclarar que esta historia me lo compartió una pareja y yo decidí relatarlo aquí en el foro para su deleite. Bueno prosigo con el relato.
Los esposos se llaman Pedro y Karely, ella se sentó en la cama, su corazón latiendo con fuerza mientras miraba la pantalla de su laptop. Su esposo, Pedro, estaba parado detrás de ella, su mano descansando suavemente en su hombro. «¿Qué piensas?» le preguntó, su voz baja y llena de expectación. Karely tragó saliva, su mirada fija en la página de Facebook que Pedro había encontrado. Era un club de intercambio de parejas, un lugar donde las parejas podían reunirse con otras para compartir experiencias sexuales. «Nosé, Pedro,» respondió Karely, su voz temblando ligeramente. «Suena… peligroso. Y un poco sucio.» Pedro se sentó a su lado, tomando su mano en la suya. «Pero piensa en lo excitante que sería» susurró, su aliento caliente contra su oído. «Imagina a otra pareja, explorando nuestros cuerpos, compartiendo nuestra pasión.«
Karely se mordió el labio inferior, su corazón latiendo con fuerza mientras miraba a Pedro. La idea de estar con otra persona la aterrorizaba. Ella se había casado virgen, y Pedro había sido su primer y único amante. La sola idea de compartir su cuerpo con alguien más la hacía sentir náuseas. «Pedro, yo… nunca he estado con nadie más que contigo» dijo en voz baja, su voz temblando ligeramente. «La idea de estar con otra persona me asusta. No sé si pueda hacerlo.» Pedro apretó su mano, mirándola con ojos llenos de comprensión y amor. «Lo sé, mi amor. Y te respeto por eso. Pero piensa en lo excitante que sería, explorar nuevas sensaciones juntos. No tienes que hacer nada que no quieras. Seríamos nosotros dos, siempre juntos.»
Karely negó con la cabeza, sus ojos llenándose de lágrimas. «No, Pedro. No puedo hacerlo. Me parece algo sucio y pervertido. No quiero estar con nadie más que contigo.» Intentó soltarse de su mano, pero él la apretó con más fuerza. «Karely, por favor. Hazlo por mí. Si de verdad me amas, lo harás.» Sus ojos la miraban suplicantes, su voz llena de emoción. «Sé que tienes miedo, pero estaré contigo en cada paso del camino. Seremos nosotros dos, explorando juntos. Por favor, mi amor. Hazlo por mí.»
Pedro suspiró, pasando una mano por su cabello. «Karely, por favor. Entiendo que tengas miedo, pero te prometo que todo estará bien. Usaremos condones en todo momento, así no hay riesgo de contagio de nada. Y además, nuestra vida sexual se ha vuelto un poco aburrida, ¿no crees? Necesito experimentar algo nuevo, sentirme vivo otra vez. Y quiero que lo hagamos juntos, como una pareja.» Tomó su rostro entre sus manos, mirándola directamente a los ojos. «Si de verdad me amas, lo harás. Será una aventura que nunca olvidaremos. Por favor, Karely. Di que sí.»
Los esposos se llaman Pedro y Karely, ella se sentó en la cama, su corazón latiendo con fuerza mientras miraba la pantalla de su laptop. Su esposo, Pedro, estaba parado detrás de ella, su mano descansando suavemente en su hombro. «¿Qué piensas?» le preguntó, su voz baja y llena de expectación. Karely tragó saliva, su mirada fija en la página de Facebook que Pedro había encontrado. Era un club de intercambio de parejas, un lugar donde las parejas podían reunirse con otras para compartir experiencias sexuales. «Nosé, Pedro,» respondió Karely, su voz temblando ligeramente. «Suena… peligroso. Y un poco sucio.» Pedro se sentó a su lado, tomando su mano en la suya. «Pero piensa en lo excitante que sería» susurró, su aliento caliente contra su oído. «Imagina a otra pareja, explorando nuestros cuerpos, compartiendo nuestra pasión.«
Karely se mordió el labio inferior, su corazón latiendo con fuerza mientras miraba a Pedro. La idea de estar con otra persona la aterrorizaba. Ella se había casado virgen, y Pedro había sido su primer y único amante. La sola idea de compartir su cuerpo con alguien más la hacía sentir náuseas. «Pedro, yo… nunca he estado con nadie más que contigo» dijo en voz baja, su voz temblando ligeramente. «La idea de estar con otra persona me asusta. No sé si pueda hacerlo.» Pedro apretó su mano, mirándola con ojos llenos de comprensión y amor. «Lo sé, mi amor. Y te respeto por eso. Pero piensa en lo excitante que sería, explorar nuevas sensaciones juntos. No tienes que hacer nada que no quieras. Seríamos nosotros dos, siempre juntos.»
Karely negó con la cabeza, sus ojos llenándose de lágrimas. «No, Pedro. No puedo hacerlo. Me parece algo sucio y pervertido. No quiero estar con nadie más que contigo.» Intentó soltarse de su mano, pero él la apretó con más fuerza. «Karely, por favor. Hazlo por mí. Si de verdad me amas, lo harás.» Sus ojos la miraban suplicantes, su voz llena de emoción. «Sé que tienes miedo, pero estaré contigo en cada paso del camino. Seremos nosotros dos, explorando juntos. Por favor, mi amor. Hazlo por mí.»
Pedro suspiró, pasando una mano por su cabello. «Karely, por favor. Entiendo que tengas miedo, pero te prometo que todo estará bien. Usaremos condones en todo momento, así no hay riesgo de contagio de nada. Y además, nuestra vida sexual se ha vuelto un poco aburrida, ¿no crees? Necesito experimentar algo nuevo, sentirme vivo otra vez. Y quiero que lo hagamos juntos, como una pareja.» Tomó su rostro entre sus manos, mirándola directamente a los ojos. «Si de verdad me amas, lo harás. Será una aventura que nunca olvidaremos. Por favor, Karely. Di que sí.»
