Cap. 27
Nos vamos Andrea y yo a Piura por la noche. Ya todo está listo para el viaje. No hay noticias de Gonza. Me lee, pero no escribe. Ya no es novedad. Me voy al supermercado por algunas cosas. Andrea vive conmigo. Ya casi no va a su casa pasando el cerro. Ya saliendo de hacer las compras me encuentro con Camila. Esta en su bici. Se me vino a la mente esos pocos días con ella. Tan solo recordar sus grandes y hermosos senos ya la tengo dura. No quiero que me note la pija. No puedo evitar recordarla desnuda. Mamándome la verga con tanto esmero. Es raro verla de nuevo. Me esquiva la mirada, pero ya es imposible hacerlo. Estamos a pocos metros de distancia. Me acerco a saludarla. Ya ha pasado bastante tiempo. No sabía si pedir disculpas. Propiamente no fue una traición el dejar de verla, pero creo ya estaba asumiendo una relación entre los dos. No sabía qué hacer. Me limité a saludarla.
Estaba sudadita, se le marcaba el pecho. No sabía si estaba con enamorado, pero que rico que la debe estar pasando aquel afortunado. Esos senos son increíbles. No pude hacer todo lo que me había imaginado. Esos senos invitaban a la creatividad. Muy dentro mío quería volver a tenerla. Acariciarles los senos y luego devorarlos acariciándole el clítoris hasta que explote de placer. Ya en automático y en pocos segundos me la estaba imaginando. Chupándome la pija delante de un espejo en cualquier hotel. No podía ocultar mi arrechura por ella.
Me saluda tímidamente. Es poco probable que la vuelva a tener. Volver a sentir su piel desnuda y entrar en ella. Me limite a saludarle y hacerle una broma. Ya el tiempo ha curado las heridas. Me devuelve el saludo. Es como si toda esa etapa entre los dos no hubiera desaparecido. Nos hicimos los locos. Me pregunta de mí. No menciona a Xime, porque sabe que ya no la frecuento. Si sabe lo de Andrea y yo. Sin mala intención mencione a Gonza. Que hace días que no se de él. Que a veces se me desaparece. Se ruboriza un poco. Se acuerda de seguro aquel día en la playa. Gonza como burro arrecho se la quería levantar a como dé lugar. Ya habíamos hablado antes de ese tema con ella. En la cama de una habitación. Nos miramos a los ojos y ambos sabíamos que estábamos recordando aquellos días de pasión y sexo desenfrenado.
Como dije, es posible que ya nunca más nos revolquemos en el algún hotel. Nunca se sabe, pero en este momento no. Estoy bien con Andrea y no quiero ser tormenta en su vida. Esto si sería una traición. Además, no quiero hacer daño a nadie. Estamos por despedirnos y de pronto me recuerdo la parrilla pendiente que Gonza me sugirió. Se lo comento a Camí y no dice nada. Qué tal si le enviamos un audio a Gonza. Al desaparecido. Se pone coqueta. Que pasará en su mente. Ya me dice.
Le enviamos audio a Gonza indicando que es falla. Que propone la parrilla y luego desaparece. Que risa. Nos despedimos con beso en el cachete. Me quedo parado en la cochera del supermercado. La veo subir a su bici e irse. Me quedo mirando ese culito que fue mío. No voy a negar que disfrute mucho con Cami. Ya no puedo con lo caliente que me ha dejado. Me apuro en llegar a casa. Andrea aún no ha llegado. La pinga me duele.
Es mediodía. Andrea está demorando. Me dice que regresa a casa en la tardecita. Ya tiene su maleta lista también. Llega toma una ducha y salimos al aeropuerto. Ya estoy listo también. Me he calentado lasaña de la noche anterior. Estoy fresquito. Aún tengo la arrechura conmigo. No me he corrido la paja pensando en que Andrea llegaría temprano y poderme tirar un polvito, pero me ha aguado la fiesta. Como es costumbre de cuando en cuando entro a la web para ver nuevos ingresos. A ver si hay alguna que me ponga caliente para una pajita. No creo poder aguantar hasta Piura. El magma se me sale por los ojos. Cami me ha dejado más arrecho que los burros de Juancho, en Piura. En la web sigue el anuncio de las europeas.
Hijas de la ex Unión Soviética. De solo recordar esos senos rosaditos y su monte de venus con unos vellos púbicos rubios y suaves. Estoy super tentado de poder verlas por última vez. Aquel día, en mi modesto inglés, pude entender que sólo estaban de paso en Lima. No más de 3 meses y se regresaban a Europa. Ya estaban por irse así que con toda la calentura escribo al contacto. La rubia alta de ojos azules. De solo recordarla ya tenía la pija durísima. Aquel pastel que me pude devorar no estaba disponible. Fue como un freno. Sabía que lo más adecuado era hacerme una paja y una ducha fría. Además, sus servicios barato no era. Al saber que no estaba disponible fue mejor para mí. Ya estaba decidido por ir a la ducha y me envían fotos actualizadas de las otras 2. Ellas están disponibles. Me avisas para agendarte me dice. Ya conoces el departamento.
Mi pinga ha cobrado vida por si sola. Quiere a como dé lugar entrar en esos coñitos europeos. Ya no hay vuelta atrás. Aquí ya no manda la razón. La pinga tiene razones que la razón no comprende. Verlas en fotos actualizadas. En lencería, como las pelis porno de Europa. Mujerones. Increíblemente hermosas. Además de saber que ya antes estuve en esa habitación. Volver a tomar posesión de lo que antes fue mío. Volver a tener ahora a otra europea. Disfrutar de su cuerpo, sus labios, su conchita rosadita. Ya no era yo.
Me recibió una muchacha, trigueña, bajita, medio llenita, muy pulcra y con una sonrisa agradable. Esta vez me lleva a otra habitación mucho más amplia. El departamento es inmenso. En el último piso. El pent-house. Espero apenas unos segundos y llega tremendo pibonazo europeo. No hay más que decir. La cena está servida. Es tal cual las pelis europeas de chicas rusas que se van de campamento o de las que pillan en las calles y las llevan a algún depa a tirar por unos euros. Es tal cual. Como sacadas del canal de porno a la habitación. No lo podía creer. Estaba que vivía un sueño. Ella no hablaba nada de español ni inglés. Era un lenguaje de a señas. Le pedí que me hable en ruso. Me arrechaba escuchar su voz. Esta vez fui directo a sus enormes senos. Con aureola rosada, firmes y apetecibles. En ese rato solo se me antojaba chuparle las tetas, pasarle la pinga entre sus enormes senos y venirme ahí. Ya Camila me había encendido y ahora estoy aquí con tremendo pibonazo sujetándose las tetas para que mi verga pase entre ellas.
La tengo dura de tanto placer. De pura casualidad ya teniendo mi verga entre sus senos veo como ella abre la boca, sus labios apetecen mamarme la verga. No se lo puedo negar ni a ella ni a mí. Le acerco la pinga entre sus labios y con solo verlo ya no puedo más. Hay un ligero lagrimeo de semen, pero no se toma la molestia de limpiarlo y se apodera de mi verga con sus labios. Estoy por explotar, pero no quiero aún. Es tanta la sensación de placer que no retiro la pinga y sigo que ella me la siga devorando. No puedo más y exploto en su boca. Nunca antes he terminado en los labios de nadie.
Los rezagos de magma en sus senos. Como en las pelis. Ya la misión esta cumplida. Ver mi semen salir de sus labios y otra parte de mis soldados nadando entre sus enormes senos. Fantasía cumplida. Estoy re cansado. Me tiro a la cama para descansar. A recuperar fuerzas. Ella me sonríe. Le gusta semen piurano. Se dirige al baño y vuelve a los minutos. Se acuesta al lado mío. Aun me queda buen tiempo que no puedo perder descansando. La dejo tendida en la cama y me levanto para contemplar tal monumento de mujer. Que delicia verla ahí disponible para mí.
No ha sido difícil despertar al buen amigo para dar segunda batalla. Le pido un nuevo oral frente al espejo. Estoy nuevamente endurecido. Ya no puedo tenerla así. Me duele. Me succiona los huevitos. Le encanta mamar verga. Tiene un talento muy especial. Ya no puedo más. Le pido la cajita de condones. Quiero tirarla. Me coloca el pre con los labios. Agarro sus piernas y las pongo al hombro para entrar en ella. Que delicia ver la pija entrar en su deliciosa vagina rosada. Como en cámara lenta. De rato en rato mirando al espejo. Como tratando de inmortalizar todos esos recuerdos en mi mente. No quería olvidar nada. La tengo desnuda para mí, con mi pija dentro de ella. Dando embestida tras embestida hasta que no puedo más. Verle el rostro y acariciarle las piernas en cada penetración. Quiero tenerla en perrito, pero ya es tarde. Ya no puedo ni debo retirarle la verga. Estoy al límite por terminar así que acelero más y más. Sentir el golpeo de sus nalgas con mis piernas. Me vengo.
Estoy contento de llegar a Piura, de ver a mis padres, sentir el calor norteño. Esta vez es especial porque estoy llegando con Andrea. Juancho es el más contento de verme. Le presento a Andrea y lo saluda con mucho cariño. Es un saludo sincero. No lujurioso. Le gustan más potoncitas. Más carne. Ya sé de sus gustos. Andrea prefiere tomar una siesta y yo una cerveza. No quiero ir a ningún bar ni otro lugar. Quiero sentarme afuera de mi casa, ver pasar a los locales y foráneos con una cerveza bien fría. Para mi buena suerte, veo pasar a Juancho. Al buen Juancho. Apenas he podido saludarlo a mi llegada.
Ambos estamos contentos de vernos. Nos apresuramos en buscar una tiendita y conseguir algunas cervezas para amenizar la noche. Está contento, pero en el fondo medio preocupado. Es una preocupación atípica en él. Ya cuando las cervezas hacen lo suyo el recuerdo de Irma viene en mí. No estoy arrecho. No tengo ganas de tirar ni nada, pero recordar a Irma. Ese culito contenton. Me causa intriga saber de ella. No puedo más y le pregunto al buen Juancho. La Irma está embarazada patrón. Esta preñada la Irma. Me quedo congelado. No sé cómo tomar la noticia. Juancho se toma un buen sorbo y quiere contarme todo. No digo nada. Espero que siga con el relato.
A Juancho le salieron unos trabajitos extras. Ya no iba al chongo, pero ni él sabe cómo la Irma lo empezó a buscar. Irma ya no trabajaba en mi casa. Se consiguió otro trabajito, pero siempre algo extra es bien recibido. No quería ir al chongo porque había mucho borracho mañoso y desconocido. Prefirió buscarse uno conocido así que fue en búsqueda del buen Juancho. Ya cada que tenía unos extras Juancho buscaba a Irma y se iban al corralón. Juancho como un adicto no podían esperar a que sea de noche o buscar algún buen lugar. En los corrales nomas la agarraba como a una pollina. Paraditas nomas en los corrales y todas las veces sin condón. En una de ellas le achuntó y preñó a Irma. Le doy ánimos al Juancho. Un hijo es para bien. Además, ya tienes tus años y un heredero está bien.
En el fondo si está contento. Si patrón, estoy contento con la Irma. Buena mujer es. Aun no se nota su panza. Ya voy a hablar con su mamá. A mi casa me la voy a llevar. Ya con ella me quedo patrón. Le doy su platita para que se alimente bien. Lo malo patrón, cuando su panza crezca ya no vamos a poder tirar bien. Eso nomás me tiene así medio sonso. Rico es tirar con la Irma patrón. Calatita la dejo en el corral. De todo se deja hacer la Irma. Desde que la agarré todo peladito nomas. Ya al chongo nunca más he ido. Ultimo hasta besos con legua me daba la Irma. Rico hasta que la preñe. No estoy preocupado por eso patrón. Voy a tener a mi cachorro ya. Lo malo ahora donde voy a tirar. A cada ratito me la llevaba al corral a la Irma. Ahora en mi cama será patrón hasta que Juanchito nazca. Claro amigo Juan. Así va ser le digo. Le doy palabras de ánimo. Mando a pedir un par de cervezas más.
No se puede dormir hasta tarde en Piura. El calor te saca a tempranas horas. Con Andrea hemos paseado por toda la ciudad y el campo. A degustar comida típica del norte. Entre picanterías y cevicherías. Esta muy contenta y cansada. Bajamos a la playa a bañarnos y jugar como niños. Le hago unos masajes y se queda dormida en la playa. Hemos quedado super relajados. El mar da hambre, así que regresamos a la casa a media tarde. Juancho nos ve llegar y nos invita una buena porción de chifles con carne seca. De inmediato mando a pedir un par de cervecitas que Andrea se había antojado y una porción familiar de chicharrones con patacones. La puesta del sol desde la casa de mis padres es indescriptible. Nos da un poco de sueño y le digo a Andrea para descansar un rato y en la noche ir al boulevard a tomar algo o bailar. Ya me dice.
La llevo al mismo lugar donde conocí a las canadienses locas. Ya no conozco a nadie. Ni al portero. Me registro y ya tienen mis datos. Caserito eres- se ríe Andrea. Le quiño el ojo. Como por dejavu todo vuelve a mí. Ver la barra, la piscina, las cabañitas. Que gratos recuerdos. Hay bastantes inquilinos. En la barra hay bastante gente. Nuevamente casi todos extranjeros. Entre mujeres y hombres, todos jóvenes. Le digo a Andrea para dormir aquí. En una cabaña. Le agrada la idea y me da beso en la boca. Nos ponen los brazaletes y la noche es mía. Nuestra diré.
No queremos estar solos así que nos animamos a juntarnos en algún grupo. Hay uno que se está divirtiendo bastante. Están jugando Beer Pong. El de colocar la pelotita en vasos de chela. Andrea que domina el inglés se acerca a ellos para saludar y nos integramos de inmediato. He pedido una ronda de vasos de chela para todo nuestro grupo. Son irlandeses todos. Me saludan y ya con la alegría que una chela bien helada sabe dar, me cargan de felicidad diciéndome: "Viva Mandra". I´m Mandra.
Ya es más de media noche. Los irlandeses no caen. Están igual de ebrios que cuando llegamos. Nosotros si ya estamos un poco mareados. Andrea se hizo intimas de dos irlandesas. Que delicias de mujer. Ambas en bikini aun, con un bbd encima color negro. El color de su piel me hace acordar al pibonazo que tuve hace apenas unas horas. Ellas eran digamos más ligeras. Casi la misma contextura de Andrea. Bonitas, rubias y pecosas. La pija nuevamente cobraba vida. Que ricas gringas. Me fui a descansar un rato en unas de las mesas al borde de la piscina. Andrea se percata y llega con las dos irlandesas. Mi Andreita esta mareadita. En minifalda de jean al muslo. Me hizo recordar la primera vez que la tuve en su casa del cerro. El día que traicioné a mi china. El día que devoré a mi vampiresa que me dejo tremendo chupete en el cuello. El día que Andrea era una desconocida para mí y la tuve. Ahora la amo. Esta aquí, como si el tiempo regresara.
Más cansado que arrecho, me está dando ganas de ir a dormir. Andrea la está pasando bien. No le quiero aguar la noche. Me sobrepongo para seguir en la fiesta. De pronto veo al par de irlandesas medio cariñosas entre ellas. Cada vez más y más hasta que no pudieron aguantar y se empezaron a besar. Volteo la mirada a Andrea y al parecer ya lo sabía. Esta mareadita. Me mira fijamente y me habla al oído. Les he dicho que nos acompañen a nuestra cabaña. Me han dicho que sí. No lo puedo creer. La emoción me embarga. Contengo mi alegría y me pongo serio. Le pregunto si ella quiere tener esa experiencia con ellas. Si quiero me reafirma. Gracias Andrea. No se lo digo. Lo pienso. Vamos. No se diga más.
La alegría no me duro mucho. Andrea me dice que a mí sólo me queda mirar. Que sólo van a jugar entre ellas. Yo sólo puedo verlas. Mientras dure el jugueteo no puedo intervenir. Un balde de agua fría. Andrea se percata que la tengo dura. Me la aplasta, me da beso en la boca y me dice que disfrute el show. Yo quiero ser parte del show. El desánimo me duro poco. Me puse de espectador. Ver como las rubias se devoraban entre ellas. Desnudando muy lentamente a mi Andrea. Se la comen a besos. Ya las tres están desnudas. No puedo tocar. La pinga la tengo tan inflamada que me duele. Una de ellas se apodera de la vagina de Andrea y no deja de causarles espasmos. Me da ganas de ingresar, pero no puedo. La otra irlandesa se está masturbando sola. Le introducen un dedo a Andrea y la hacen delirar. No dejo de ver tan espectaculares vaginas. En solo dos días he visto a tres vaginas europeas. Ya no puedo más. No voy a ingresar pues Andrea me hizo prometer que no intervendría. Me saco la pinga para hacerme una pajita. No estoy rompiendo las reglas. Andrea me ve. Creo ya se cansó del jugueteo. Quiere pinga. La tengo dura y ella esta super excitada. Se me acerca y me empieza a mamar la pinga. En ingles llama a las otras dos y de pronto tengo tres bocas queriendo mi pinga piurana. No puedo creer tantas dadivas para mí. Andrea me agarra la pichula y se la lleva a la boca de una de ellas. La otra me está comiendo los huevos y Andrea besándome la boca con una batalla de lenguas. No hay romanticismo ahora. No puedo más. No sé si explotar en la cara de las europeas. Me contengo un poco y coloco a Andrea en perrito. Ahora miren ustedes, digo en mi mente. Empiezo a bombearle el coño a Andrea. Le agarro del cabello en expresión de sexo guarro. No duro mucho y termino dentro de ella. Nos quedamos a dormir todos en la cabaña.
Me despierto temprano. Estoy tomando desayuno en la piscina. No hay nadie despierto aún. Veo llegar nueva gente al hospedaje. Ya casi es mediodía. Andrea baja con sus enamoradas. Bañaditas. Se abran agarrado de tijerazos en la ducha pienso. La veo y le sonrío. Se acerca a mí y me da beso en la boca. Esta en pareo. Lindísima mi Andrea. Las rubias me saludan con la mano. No hay beso, pero hace unas horas bien que se comían a mi flaca y me chupaban la pinga. No tienen resaca. Andrea ya está mejor. Le pido jugo de naranja helada y una tostada.
Andrea esta media avergonzada. Le di un beso apasionado. Gracias le dije en inglés. Esto es sólo para mí. Me agarra la pinga. Se ríe. Me dice que quiere irse del hospedaje. Ya estuvo bueno todo con Irlanda. Que si algún día vamos a Europa nunca iríamos a esa isla. Me rio.
Juancho me llama. Ya usa celular. Nos invita a almorzar en su casa. Le comento a Andrea y me dice que sí. Si quiero ver a Irma. Saludarla. Al menos verle el culo. Nunca la pude tener, pero en buena hora que esta con mi amigo Juancho. En mi representación. La diferencia de edad es amplia. Irma aun es chiquilla, pero Juancho es bueno. Medio borrachín y arrecho, pero con su hijo va estar bien. Lo único que tiene que hacer es dominar esa pichula un tiempo hasta que Irma vuelva al ruedo.
Estamos en el mototaxi, rumbo a la casa de Juancho y recibo un mensaje. Es una foto. Una selfie. Es Gonza y Camila. En la misma cevichería, en la misma playa de aquel día. A unas cuadras de mi casa. Le muestro a Andrea. Nos reímos, pero yo no me rio de verdad. Tengo celos por Camila. Ya no de sus senos, sino de toda ella. Quiero regresar a Lima. Andrea les envía audio. Yo no digo nada. Esos dos hoy día tiran- me dice. Estoy celoso.