La hermana

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Tipo las 3am, me despierto al baño, y veo que recién había subido un estado a WhastApp. Le respondo, que si tiene insomnio, y a los minutos me dice, estoy en la casa de mi mamá, aburrida. La empecé a joder, le dije que recordaba la última vez, cuando me vine su cara, o cuando la llené de leche, y ella me decía que su conchita palpitaba cuando se acordaba de mi pene, que la hacía venir muy intenso. Así estuvimos una hora, ella me dijo, quisiera que estés acá para que me caches, entonces le dije, pero voy pues. El cuarto de ella, en lo de su mamá, tiene entrada desde la calle, así que podía entrar sin roche, el problema era que comparte ventana con su hermano. Había cortina, pero era arriesgado. Le dije, pucha, aunque dificil, y me respondió, no, vente, no hagas ruido.
Chapé mi taxi, me bajé una cuadra antes, le avisé, me dijo que dejaba la puerta semiabierta, así que fui caminando rápido, llegué a la altura de la puerta, y me metí. Cerré bien despacio, me giré, y la vi desnuda de la parte de abajo. Se acercó, me empezó a besar, y con sus manos me desabotonó el jean. Me saqué las zapatillas, me quité el jean, y me dijo, sientate en el piso. Me senté, ella se puso en mi encima, agarro mi pene, lo puso en la entrada, estaba muy mojada, lo frotó un poco, y luego lo metió. Abrió los ojos, y empezó a moverse muy lento, sintiendo mi pinga adentro, y también tratando de no hacer bulla. Me abrazaba, se acomodaba, y se movía lento, en circulos, tratando de meterse toda mi pinga, me gemía contenida al oído, y me decía, no puedo creer que me estés cachando aquí, me tienes muy arrecha, mientras que yo le besaba sus pechos, le jalaba los pezones, y con mis manos en sus nalgas, la acomodaba para entrar todo en ella. Luego de varios minutos así, le dije, vamos a la cama. Caminamos en puntillas, ella se echó, me puse en su encima, me agarro la pinga, y se la metió otra vez. Me comencé a mover en círculos, moviéndome sin salir de ella, frotando su monte, ella me metía abrazado con sus piernas, y me seguía gimiendo bajito, me decía que le encantaba mi pinga, le dije que siempre será mi perra, me dijo, sí, soy tu puta, sigue así. No me dejaba de mover, entraba y salía lento en ella, haciéndola sentir cada cm de mi pinga. Me apretaba con sus piernas, se acomodaba para que entre más en ella, y luego de un rato, empecé a bombearla, abrió bien sus piernas, y empecé a bombear, con movimientos constantes, sin hacer ruido, y con una mano en su boca, ella tenía sus manos sosteniendo sus piernas, y yo entraba cada vez más profundo. Empecé a chuparle los pechos, sin cambiar el ritmo, y ella soltó un grito bajo de sorpresa, nos quedamos quietos, y escuchamos a ver si alguein se movía, pero nada, su hermano seguía durmiendo, y comencé a bombear otra vez. Puse sus piernas en mis hombros, y me dijo, que haces, agarré buen angulo, y desde la primera penetración en esa pose, ella sintió la pegada, sus ojos en blanco, y sus manos rasguñando mi pecho, agarrando las sabanas, llevandose la almohada a la cara, y yo la penetraba lento, pero profundo, hasta el fondo, cada penetrada ella sentía toda mi pinga. Me acerqué a darle un beso, me sorprendí con la flexibilidad que tenía, y vi como le cambió la cara. No cambié de posición, solo mantuve el ritmo tal cual como me gané que le había gustado, y ella comenzó a subirle el volumen a sus gemidos, le puse una mano en la boca, y ella estaba en otras, en su mundo, tenía la mirada ida, yo seguía bombeando, empecé a sentir que había una charquito en su concha, y seguí dandole, sin variar la posición, solo aumenté un poco la velocidad. En cada penetrada sacaba mi pene hasta la cabeza, y la metía toda de golpe, todas las veces. Sentí como se hinchaba abajo, aumenté la velocidad, y la fuerza, la tomé del cabello, y vino su orgasmo, con liquido, mojando la sabana, y ella tenía lagrimas, me miraba, y sollozaba bajito, le bajé las piernas, y volví a entrar en ella, y me dijo, aún con lagrimas, nunca he tenido un orgasmo así, me dio un beso, sus labios estaban suaves, le dije, me toca ahora, me dijo, adentro, todo adentro. Me levanté con cuidado, y le dije, ponte boca abajo, ella se volteó sin hacer ruido, levantó su culo, me monté en ella, entré, y comencé a bombear, ya solo para botar la leche, estuve un rato así hasta que sentí que me venía, le avisé, y me dijo, quiero todo adentro, seguí dandole, hasta que salió todo, ella sentía cada chorro, me apretaba la pinga, me decía, quiero toda tu leche adentro, cuando quise salir, me dijo, no, echate en mi encima, así que me acosté en su encima, con la pinga adentro, hasta que fue perdiendo fuerza y me salí. Me acosté a su lado, tratando de no hacer ni un poco de bulla, ella se giró, me dio un beso, y me dijo, que rico me cachas, le respondí, y así ya no quieres que tiremos, se sonrió, y nos quedamos dormidos.

Me desperté casi 9am, asustado, vi hacía la ventana y estaba la cortina cerrada, presté atención, y aún se escuchaba a su hermano dormir, me volvió el alma al cuerpo. Me levanté, me vestí, desperté a mi cuñada, le dije que todo tranqui, pero que debía irme, que sino me iba a ver su familia. Ella se vistió, salió, entró a su casa, y me escribió, puedes salir, cierra, mi mamá está en la cocina, menos mal no fue a verme. Abrí la puerta, salí, cerré despacio, caminé a la esquina para agarrar taxi, levanto la mirada, y mi flaca estaba al frente mirandome. Me hice el gil, la saludé, y me dijo, que haces por aquí, le dije que ella me había comentado que vendría a ver a su mamá, y se me ocurrió venir, me vio raro, pero no me dijo nada más, fuimos a la panadería, compramos pan, café, facturas, y volvimos a la casa. Cuando ella entró, mi cuñada estaba en la sala, y su cara se puso pálida, mi flaca se ganó, y le dijo, que pasó, viste un fantasma, y ella le dijo, no, creo que se me bajó la presión. El resto del domingo transcurrió normal, incluso, ya tipo 7pm, me di un baño en el cuarto de mi flaca, y al salir, mi flaca estaba esperándome para tirar.
Ese día, ya entrada la noche, con mi cuñada, decidimos dejarla ahí.
 
Que tal desenlace cofra, muy bueno
 
Buen relato continúe
 
Tipo las 3am, me despierto al baño, y veo que recién había subido un estado a WhastApp. Le respondo, que si tiene insomnio, y a los minutos me dice, estoy en la casa de mi mamá, aburrida. La empecé a joder, le dije que recordaba la última vez, cuando me vine su cara, o cuando la llené de leche, y ella me decía que su conchita palpitaba cuando se acordaba de mi pene, que la hacía venir muy intenso. Así estuvimos una hora, ella me dijo, quisiera que estés acá para que me caches, entonces le dije, pero voy pues. El cuarto de ella, en lo de su mamá, tiene entrada desde la calle, así que podía entrar sin roche, el problema era que comparte ventana con su hermano. Había cortina, pero era arriesgado. Le dije, pucha, aunque dificil, y me respondió, no, vente, no hagas ruido.
Chapé mi taxi, me bajé una cuadra antes, le avisé, me dijo que dejaba la puerta semiabierta, así que fui caminando rápido, llegué a la altura de la puerta, y me metí. Cerré bien despacio, me giré, y la vi desnuda de la parte de abajo. Se acercó, me empezó a besar, y con sus manos me desabotonó el jean. Me saqué las zapatillas, me quité el jean, y me dijo, sientate en el piso. Me senté, ella se puso en mi encima, agarro mi pene, lo puso en la entrada, estaba muy mojada, lo frotó un poco, y luego lo metió. Abrió los ojos, y empezó a moverse muy lento, sintiendo mi pinga adentro, y también tratando de no hacer bulla. Me abrazaba, se acomodaba, y se movía lento, en circulos, tratando de meterse toda mi pinga, me gemía contenida al oído, y me decía, no puedo creer que me estés cachando aquí, me tienes muy arrecha, mientras que yo le besaba sus pechos, le jalaba los pezones, y con mis manos en sus nalgas, la acomodaba para entrar todo en ella. Luego de varios minutos así, le dije, vamos a la cama. Caminamos en puntillas, ella se echó, me puse en su encima, me agarro la pinga, y se la metió otra vez. Me comencé a mover en círculos, moviéndome sin salir de ella, frotando su monte, ella me metía abrazado con sus piernas, y me seguía gimiendo bajito, me decía que le encantaba mi pinga, le dije que siempre será mi perra, me dijo, sí, soy tu puta, sigue así. No me dejaba de mover, entraba y salía lento en ella, haciéndola sentir cada cm de mi pinga. Me apretaba con sus piernas, se acomodaba para que entre más en ella, y luego de un rato, empecé a bombearla, abrió bien sus piernas, y empecé a bombear, con movimientos constantes, sin hacer ruido, y con una mano en su boca, ella tenía sus manos sosteniendo sus piernas, y yo entraba cada vez más profundo. Empecé a chuparle los pechos, sin cambiar el ritmo, y ella soltó un grito bajo de sorpresa, nos quedamos quietos, y escuchamos a ver si alguein se movía, pero nada, su hermano seguía durmiendo, y comencé a bombear otra vez. Puse sus piernas en mis hombros, y me dijo, que haces, agarré buen angulo, y desde la primera penetración en esa pose, ella sintió la pegada, sus ojos en blanco, y sus manos rasguñando mi pecho, agarrando las sabanas, llevandose la almohada a la cara, y yo la penetraba lento, pero profundo, hasta el fondo, cada penetrada ella sentía toda mi pinga. Me acerqué a darle un beso, me sorprendí con la flexibilidad que tenía, y vi como le cambió la cara. No cambié de posición, solo mantuve el ritmo tal cual como me gané que le había gustado, y ella comenzó a subirle el volumen a sus gemidos, le puse una mano en la boca, y ella estaba en otras, en su mundo, tenía la mirada ida, yo seguía bombeando, empecé a sentir que había una charquito en su concha, y seguí dandole, sin variar la posición, solo aumenté un poco la velocidad. En cada penetrada sacaba mi pene hasta la cabeza, y la metía toda de golpe, todas las veces. Sentí como se hinchaba abajo, aumenté la velocidad, y la fuerza, la tomé del cabello, y vino su orgasmo, con liquido, mojando la sabana, y ella tenía lagrimas, me miraba, y sollozaba bajito, le bajé las piernas, y volví a entrar en ella, y me dijo, aún con lagrimas, nunca he tenido un orgasmo así, me dio un beso, sus labios estaban suaves, le dije, me toca ahora, me dijo, adentro, todo adentro. Me levanté con cuidado, y le dije, ponte boca abajo, ella se volteó sin hacer ruido, levantó su culo, me monté en ella, entré, y comencé a bombear, ya solo para botar la leche, estuve un rato así hasta que sentí que me venía, le avisé, y me dijo, quiero todo adentro, seguí dandole, hasta que salió todo, ella sentía cada chorro, me apretaba la pinga, me decía, quiero toda tu leche adentro, cuando quise salir, me dijo, no, echate en mi encima, así que me acosté en su encima, con la pinga adentro, hasta que fue perdiendo fuerza y me salí. Me acosté a su lado, tratando de no hacer ni un poco de bulla, ella se giró, me dio un beso, y me dijo, que rico me cachas, le respondí, y así ya no quieres que tiremos, se sonrió, y nos quedamos dormidos.

Me desperté casi 9am, asustado, vi hacía la ventana y estaba la cortina cerrada, presté atención, y aún se escuchaba a su hermano dormir, me volvió el alma al cuerpo. Me levanté, me vestí, desperté a mi cuñada, le dije que todo tranqui, pero que debía irme, que sino me iba a ver su familia. Ella se vistió, salió, entró a su casa, y me escribió, puedes salir, cierra, mi mamá está en la cocina, menos mal no fue a verme. Abrí la puerta, salí, cerré despacio, caminé a la esquina para agarrar taxi, levanto la mirada, y mi flaca estaba al frente mirandome. Me hice el gil, la saludé, y me dijo, que haces por aquí, le dije que ella me había comentado que vendría a ver a su mamá, y se me ocurrió venir, me vio raro, pero no me dijo nada más, fuimos a la panadería, compramos pan, café, facturas, y volvimos a la casa. Cuando ella entró, mi cuñada estaba en la sala, y su cara se puso pálida, mi flaca se ganó, y le dijo, que pasó, viste un fantasma, y ella le dijo, no, creo que se me bajó la presión. El resto del domingo transcurrió normal, incluso, ya tipo 7pm, me di un baño en el cuarto de mi flaca, y al salir, mi flaca estaba esperándome para tirar.
Ese día, ya entrada la noche, con mi cuñada, decidimos dejarla ahí.

tu relato estuvo muy entretenido, debo reconocer que los detalles me dieron mucho morbo y, la escena del auto me trajo recuerdos personales.
en resumen. Muy bueno!
 
Nadie le quita lo vivido, qué suerte ha tenido!
 
El fin de semana pasado, vino mi cuñada a visitarnos. Llegó con un vestido de verano, y un escote bonito, pero que me jalaba la mirada a sus pechos. Desde que dejamos de tirar, mantuvimos la comunicación de manera normal, sin ningún problema.
Ese día, iba a tener el día libre, porque su pareja se había llevado a su hijo, así que se quedaría con nosotros. La tarde transcurrió normal, almorzamos, tomamos, nos reímos, y para la noche, llegó una prima de ellas, ya más empilada. Comenzaron a hablar de sexo, y mi flaca me dio la señal para que me vaya. Me fui a mi cuarto, de pena, pero dejé la puerta semi abierta para escuchar. En algún momento me quedé dormido, y me desperté asustado, cuando mi flaca se tiró a la cama como peso muerto. Me levanté, la acomodé, le saqué las zapatillas, el pantalón, el brasier, y la dejé descansar. Salí a la sala, a ver qué onda, y estaba mi cuñada sola, sentada, con una cerveza, escuchando música.

Yo: murió tu hermana.
Ella: sí, demoró en caer jaja.
Yo: Tu prima?
Ella: Ya se fue, vino su enamorado a recogerla.
Yo: ah.
Me doy cuenta que estamos solos. Ella me mira, y se da cuenta de lo mismo. Nos quedamos viendo. Se levantó, se fue rápido a mi cuarto, cerró la puerta, y cuando volvió, me dijo, quiero gritar. Me acerqué a ella, y la besé. Fue un beso desesperado, sentí sus besos con deseo, me agarró la pieza por encima de la bermuda, comenzó a desabrochar, y bajar el cierre. Le levanté el vestido, subí mi mano por su muslo, hasta su sexo húmedo, excitado, e introduje un dedo, suavemente, a lo que ella reaccionó con un oh!. Me dijo, tu pene, lo quiero. Me saqué la bermuda, el boxer, jalé una silla al lado del televisor, y me senté. Vino hacía mi, se levantó el vestido, me dio la espalda, buscó mi pene, lo llevó a la entrada, pero no se sentó. Comenzó a frotar mi glande en sus labios, y gemía, gemía contenida. Le liberé las tiras del vestido, y acaricié sus pechos. Ella seguía con mi pene en la entrada, apreté suavemente sus pezones, y empezó a meterse mi pinga. Me recliné en la silla, vi como se comía mi pieza, y una vez estuvo todo adentro, se comenzó a mover en círculos, se acomodaba para yo entrar bien, iba hacía adelante, y hacía atrás, sin salir de mi verga. Se movía lento, yo disfrutaba sus gemidos suaves, contenidos, ella decía que rico, yo sentía su concha palpitar. Luego empezó a saltar, se salía casi todo y se comía mi pinga entera cada vez que bajaba, lo hacía con fuerza, y rápido, como desesperada, se movía sobre mi pinga con arrechura, aprovechaba cada cm, y gemía demasiado rico, que buena pinga tienes. Le hice un moño a su cabello, y la jalé hacía atrás, mientras que ella subía y bajaba sobre mi pieza, cada vez de manera más intensa. Estuvo así un buen rato, hasta que empezó a sudar, y me dijo, ya me cansé, la levanté, la llevé al mueble, misionero, me puse encima, y entré así en ella. Empecé a bombearla fuerte, ella se acomodó para recibirme bien, levantó bien sus piernas, abriéndose para que pueda entrar hasta el fondo. Puse sus piernas en mis hombros, seguí bombeando, y comenzó a gemir fuerte, le tapé la boca, y le dije que no grite, me respondió, no, déjame, sigue así, no pares, no lo saques, dame así, más fuerte, cachame duro, tuve que apretar más fuerte su boca, y seguir dandole, sin pausar. Luego me dijo, dame en en perrito, se volteó sola, levantó el culo, arqueando la espalda, y con su mano llevó mi sexo a su concha, se la metió, y empezó a moverse, otra vez lento primero, ahí le dije cabeza en el mueble, la tomé por la cintura con ambas manos, y entré en ella fuerte, soltó un grito, y volvió a gemir, estoy tan arrecha, extrañaba tanto tu pinga, su grosor, sentir que me partes en dos, mi ego estaba en las nubes, así que empecé a darle con más fuerza, y ella respondía con así me gusta, que me trates así, como tu puta, le dejé el culo rojo de tantas nalgadas, y ella me decía no pares, no pares, sigue igual, le tiré del cabello, y me decía, dios, tu pinga, que rico me voy a venir, la empujé a pingazos hasta que quedó boca abajo, echada en el mueble, le levanté el culo, puse un cojín debajo, sin dejar de cacharla, me acosté sobre su espalda, y le susurré al oído, eres mi puta, y me decía, sí, soy tu puta, soy tu perra, puse una mano en su cuello, lo apreté, y le dije, quien es tu marido, y me dijo, tu, tu eres mi hombre, mi cachero, y seguía, no pares, tu verga es demasiado, más rápido, más fuerte, ya no le tapaba la boca, me olvidé dónde estábamos, solo me centré en seguir dandole fuerte y rápido. Su cabeza golpeaba el posabrazo del mueble, y ella gemía fuerte, destroza mi concha, no pares, ya me voy a venir, sigue así, y suplicaba, por favor, no pares, su voz se iba quebrando, empecé a sentir el sudor bajar por mi cara, no bajé el ritmo, ni la fuerza, me centré en seguir, y sus gemidos se fueron apagando, como si se ahogara, seguí y abajo, mi pene reconoció una sensación, sentí su sexo hincharse, apretar mi verga por dentro, ahorcarla, ella ya gemía bajito, decía, no no, otra vez no, y yo sabiendo qué venía, seguí igual, ella empezó a sollozar, se quedó sin decir nada, con la cabeza contra el mueble, gimiendo, sus muslos tenían un ligero temblor, y se vino, sentí sus líquidos en mi rodilla, escuchaba sus sollozos, mientras decía, tu verga, no puedo, le di un beso en la cara, y continué, no bajé el ritmo, continué mientras ella volvía en sí. Puse un dedo en su culo, ella se resistió, pero me dejó continuar, fui a lo seguro, y no le pregunté, le dije, voy, me respondió, no, pero te lo ganaste, ven. Saqué mi pinga, tomé el glande, y lo empujé en su anillo, suave, solo la cabeza, una vez adentro, me dijo, sigue, fui entrando cm a cm, mientras ella aguantaba, y gemía, me decía que rico, no pensé que sería así. Cuando estuvo todo adentro, le dije, muévete suave, a tu ritmo, empezó a moverse en círculos, tiene buen movimiento de caderas, gemía, y decía, no puedo creer que tenga tu pene ahí, tan rico se siente, seguía moviéndose lento, quiero tu semen en mi culo, llenalo de leche. Le dije, voy a venirme, así que empecé a bombear, lento primero, y luego solo un poco más rápido, pero cero fuerza, para no asustarla. Ella gemía despacio, cachame así siempre, mi culo es tuyo cuando quieras, para luego decirme, amor, soy tu mujer, sigue así, suave, me causó gracia que me diga amor, pero le seguí el juego, sí, amor, quiero cacharte otra vez el culo, a lo que me respondió, cuando quieras, es solo tuyo, ni a mi marido le he dejado, es para ti. Aumenté la velocidad, sin desgraciarme, y empecé a tener la sensación de que me venía, le avisé, y me respondió que lo deje adentro. Boté un pincho de veneno, incluso cuando lo saqué, hubo un poco más que cayó en sus nalgas. Me quedé acostado encima unos minutos, y luego salí de ella. Nos vestimos, fue a ver al cuarto, y me dijo, sigue durmiendo. Puse la silla en su sitio, me senté en el mueble, se sentó a mi lado, y nos comenzamos a reir. Se fue al cuarto donde iba a dormir, la acompañé, y me dijo, quédate para el mañanero, pero no, mucho riesgo le dije.

Hemos tirado una vez más, pero fue un rapidito. En casa de su abuela. Queda pendiente el relato.
 

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