El enfrentamiento entre la Pontificia Universidad Católica del Perú y el Arzobispado de Lima llegó a un punto muerto cuando, la semana pasada, la asamblea de la PUCP rechazó los cambios a su estatuto exigidos por el Vaticano.
Pero el distanciamiento entre la Iglesia y las aulas no es un fenómeno peruano. El ejemplo más relevante es el de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, que coincidentemente fue también favorecida en uno de los disputados testamentos de José de la Riva Agüero y Osma.
Fue fundada en 1425. Y, hace algunos meses, su rector Mark Waer declaró que “sería una pena pero no un drama” que se retire esa filiación religiosa del nombre del influyente centro de estudios.
Así como las siglas de la peruana son PUCP, la de Lovaina es precedida por K.U., por katholiek en el neerlandés original.
Hablamos de la universidad católica más antigua del mundo. E incluso allí se cuecen habas.
CÉLULAS MADRE
El Vaticano no ha visto con agrado las investigaciones con células madre que se desarrollan en ese campus de Lovaina. En el año 2007, la Santa Sede convocó un grupo de sus autoridades para escuchar sus explicaciones. En octubre del año pasado, Waer le contó al diario español La Vanguardia que, si bien entonces parecía abrirse el diálogo, éste no prosiguió. “Es un ejemplo del tipo de mentalidad que nos disgusta y tiene que ver con el liderazgo de la Iglesia; es una organización muy cerrada”, lamentó.
Guardando todas las distancias, lo que cuenta el rector Marcial Rubio de su comunicación con la jerarquía del Vaticano suena muy parecido. Y Waer tiene su Cipriani. El arzobispo André-Joseph Leonard, ex profesor de la sección francófona de la Universidad, le advirtió que “la UCL se ande con cuidado para que el sentido de la letra C de sus siglas no sea tan amplio que se vacíe de todo significado”.
El inicio del debate sobre la identidad católica que hoy se sigue desarrollando en el campus de Lovaina coincidió con las duras críticas que la Iglesia emprendió contra Robert Edwards, ganador del premio Nobel por sus investigaciones sobre fecundación in vitro. “De nuevo, el Vaticano asume una posición filosófica extrema”, criticó Waer, también experto en biomedicina. “Si Roma sigue siendo tan estricta, debemos dejar más en claro la distancia que nos separa”.
Lovaina guarda similitudes con la PUCP. Las ocasiones importantes son precedidas por una misa, representantes de la curia tienen asientos en el gobierno de la Universidad y el curso de religión es obligatorio. En el caso de la PUCP los obispos cuentan con cinco puestos en la asamblea, aunque no acuden a las citaciones desde hace dos años. Y los cursos de teología también son requisitos que deben seguir todos los alumnos.
A pesar de las vinculaciones, la administración de la Universidad no depende de la Iglesia: el mismo estatus reclamado actualmente por la PUCP.
Waer explicó a la agencia Presseurop que también hay un problema de marketing. “El mensaje católico no es apropiado para la Universidad. Un quinto de los estudiantes son extranjeros. Necesitan saber que el Vaticano no tiene influencia en el manejo de la Universidad”, advierte el académico, que también lamentó los recientes escándalos sexuales que afectaron a religiosos.
SORPRESAS DEL TESTAMENTO
Mucho se habla de los cinco testamentos escritos por Riva Agüero entre 1926 y 1939, pero sus detalles son casi desconocidos y resultan reveladores en el contexto actual, más de sesenta años después.
Un interesante acápite en el testamento de 1933 es el del destino que deberían tener los bienes si es que al cumplirse el vigésimo aniversario de la muerte del benefactor la Universidad Católica no existía más. Una mitad de los bienes pasaría precisamente a la fundación de becas para peruanos en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Católica de Lovaina. La otra mitad, según lo instruyó el historiador y político conservador, cumpliría una función semejante con los seminaristas del país que ingresaran al Colegio Pío Latinoamericano de Roma.
Cuánto pueden cambiar los tiempos para que las dos universidades alguna vez favorecidas por el estricto católico Riva Agüero, la peruana y la belga, se encuentren en caminos cada vez más apartados del gobierno eclesiástico.
De los documentos se confirma igualmente que Riva Agüero no tenía una relación estrecha con su familia paterna, cuyos descendientes son entusiastas aliados del cardenal Juan Luis Cipriani (CARETAS 2199). En su testamento ológrafo de 1938, el benefactor declara que “fui heredero universal e hijo adoptivo de mi tía carnal materna, la señorita Doña Julia Rosa de Osma y Sancho Dávila; y que todos los bienes que hoy poseo, me vienen de mi madre y mi tía, pues de mi padre no heredé sino deudas”.
EL FUTURO DE LA PUCP
El caso de Lovaina vuelve a traer a colación el futuro del nombre de la PUCP. El Vaticano será informado de la decisión de la asamblea sobre los estatutos y, mientras tanto, siguen su curso los procesos entre la Universidad y el Arzobispado por el destino de los bienes heredados de Riva Agüero.
Walter Albán, decano de derecho, cree que “habría muchas dificultades” para que sea retirada la palabra Pontificia, dada la inscripción del nombre en los registros nacionales. Reconoce, sin embargo, que siendo un título entregado directamente en 1942 por el Papa Pío XII, se trataría “de un tema de decoro”.
No piensa lo mismo de la denominación católica. “La palabra es utilizada por otras iglesias como la Pentecostal en algunas ramas desprendidas que se siguen llamado católicas”, dice a manera de ejemplo. “No hay manera de reclamarlo como patrimonio propio y solo nosotros, por intermedio de la asamblea, podríamos cambiarlo”.
En el fondo del razonamiento jurídico de ambas partes está el origen de la Universidad. Para Natale Amprimo, abogado del arzobispado, este se encuentra en la Iglesia. Según la administración de la PUCP, se trata de un acto entre privados refrendado por el Estado peruano, quien además sostiene que esa categoría ni siquiera les obliga a que los estatutos sean aprobados por Roma. El último rector ratificado por el Vaticano fue Salomón Lerner Febres. Luego Cipriani fue ordenado cardenal y comenzó la era del hielo.
El modelo que actualmente rige a la PUCP vino tanto de las reformas de las leyes nacionales en la década del 60, que instauró la autonomía universitaria y el mecanismo de la asamblea, como del Concilio Vaticano II, que favorecía una institución más permeable.
De hecho, se considera que la Ex Corde Ecclesiae, la carta pastoral universitaria rubricada por Juan Pablo II que ahora el Vaticano define como la brújula para adecuar los estatutos de la universidad, fue una suerte de “contrarreforma” al mencionado Concilio, cuya principal ramificación latinoamericana fue la Teología de la Liberación de la cual es figura rutilante el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez. Es un secreto a voces que el “exilio” de Gutiérrez en Estados Unidos y su ordenamiento otoñal como Dominico, en 2001, fueron reacciones para escapar de la órbita del cardenal.
Albán concede que dicha carta pastoral fue forjada en la Universidad de Navarra, controlada por el Opus Dei, que es la orden a la que pertenece Cipriani, y que el documento es de un tono “preconciliar”. Pero aún así considera que no es tan rígido y que el actual estatuto se ajusta a los términos. En ninguna parte, insiste, se obliga a que el rector sea elegido por el arzobispo, como se demanda en el caso de la PUCP. “Por decisión propia, durante décadas hemos mantenido un vínculo con la Iglesia que ha sido por momentos más intenso y por otros más discreto”, considera el jurista. Con juicios por los bienes, estatutos en pugna y el anuncio de un misterioso visitador, nunca ese nexo ha sido tan tormentoso.
NOTA ADICIONAL: EL VISITADOR
El abogado del arzobispado, Natale Amprimo, viajó al Vaticano y fue recibido por el papa Benedicto XVI. También ha mantenido encuentros con miembros de la Secretaría de Estado y la Congregación para la Educación Católica. El anuncio del envío de un “visitador” de la Santa Sede había sido puesto en salmuera por el cardenal. “¿Vale la pena que venga a recibir los insultos de cinco mil alumnos?”, se preguntó en su programa radial. Pero ahora ha trascendido que su designación sigue en pie. La identidad del cardenal que llegaría a Lima entre noviembre y diciembre próximo se mantiene en la más estricta reserva y recién se haría pública en las últimas semanas. En fuentes cercanas al Arzobispado celebran que queda demostrado que “esto ya no es un problema legal del Arzobispado sino del Santo Padre”.
CARETAS 06/10/2011