red_citizen
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Hace un par de años tuve que viajar por cuestiones de trabajo a La Paz, Bolivia. La ciudad es como cualquier ciudad de latinoamerica, tiene sus partes buenas y sus partes feas. En mi caso me toco hospedarme en una parte regularona.
Como el proyecto lo entregamos con tiempo y todo iba bien, tuvimos oportunidad de salir varias noches a conocer la ciudad. En ocasiones nuestros amigos bolivianos nos acompañaron y nos mostraron los mejores lugares según su opinión, y la verdad era que eran sitios muy buenos.
El caso es que una noche estaba solo en mi habitación, no habíamos quedado en salir a ninguna parte y el otro pata con el que viaje se quitó a su habitación a dormir temprano. Yo me quedé dormido pero me desperté como a eso de las 12. La cosa se presentaba bien, al día siguiente debíamos hacer una capacitación en horas de la tarde y por la mañana debíamos preparar un material para entregar, en verdad el material ya estaba listo, usaríamos ese tiempo en descansar un poco pues habían sido días complicados por las mañanas.
Como tenía tiempo, decidí salir a conocer algún hueco por ahi. Busqué a mi pata y me dijo que no iba a salir porque quería dormir y que mañana por la mañana lo acompañara a hacer unas compras. Pero yo no quería ir a dormir, estaba en el extranjero y quería levantar flacas, así que me fui solo.
No quería estar hasta muy tarde de todas maneras, tenía que trabajar al día siguiente, así que decidí ir a un sitio más o menos tranquilo. Era jueves y, previa recomendación de los vigilantes del hotel, me quité a un huarique de universitarios que quedaba cerca al hotel.
En el sitio tocaban grupos flokloricos pero para mi mala suerte ese día el show estaba retrasado. Así que pedí una cerveza y me di con la sorpresa de que no había barra para sentarse, todo era en mesas, y que no había chelas ni en lata ni en tamaño personal, así que tuve que comprarme una chela grande para mi solo y buscarme una mesa. Me senté bastante desanimado, todo el mundo estaba en grupos en las mesas y yo solito con mu chela y un vaso. Rogaba que el show no demorara en empezar para pasar piola y me tomaba la cerveza como agua.
Noté que algunas chicas bailaban entre ellas y me di cuenta que una de ellas me estaba mirando. Lo primero que pensé fue que era bastante notoria mi presencia, un pata con una chela solo en una mesa no pasa desapercibido. En eso la chica que me estaba mirando jaló a su amiga y se me acercaron.
A continuación siguió mi aventura en La Paz...
Como el proyecto lo entregamos con tiempo y todo iba bien, tuvimos oportunidad de salir varias noches a conocer la ciudad. En ocasiones nuestros amigos bolivianos nos acompañaron y nos mostraron los mejores lugares según su opinión, y la verdad era que eran sitios muy buenos.
El caso es que una noche estaba solo en mi habitación, no habíamos quedado en salir a ninguna parte y el otro pata con el que viaje se quitó a su habitación a dormir temprano. Yo me quedé dormido pero me desperté como a eso de las 12. La cosa se presentaba bien, al día siguiente debíamos hacer una capacitación en horas de la tarde y por la mañana debíamos preparar un material para entregar, en verdad el material ya estaba listo, usaríamos ese tiempo en descansar un poco pues habían sido días complicados por las mañanas.
Como tenía tiempo, decidí salir a conocer algún hueco por ahi. Busqué a mi pata y me dijo que no iba a salir porque quería dormir y que mañana por la mañana lo acompañara a hacer unas compras. Pero yo no quería ir a dormir, estaba en el extranjero y quería levantar flacas, así que me fui solo.
No quería estar hasta muy tarde de todas maneras, tenía que trabajar al día siguiente, así que decidí ir a un sitio más o menos tranquilo. Era jueves y, previa recomendación de los vigilantes del hotel, me quité a un huarique de universitarios que quedaba cerca al hotel.
En el sitio tocaban grupos flokloricos pero para mi mala suerte ese día el show estaba retrasado. Así que pedí una cerveza y me di con la sorpresa de que no había barra para sentarse, todo era en mesas, y que no había chelas ni en lata ni en tamaño personal, así que tuve que comprarme una chela grande para mi solo y buscarme una mesa. Me senté bastante desanimado, todo el mundo estaba en grupos en las mesas y yo solito con mu chela y un vaso. Rogaba que el show no demorara en empezar para pasar piola y me tomaba la cerveza como agua.
Noté que algunas chicas bailaban entre ellas y me di cuenta que una de ellas me estaba mirando. Lo primero que pensé fue que era bastante notoria mi presencia, un pata con una chela solo en una mesa no pasa desapercibido. En eso la chica que me estaba mirando jaló a su amiga y se me acercaron.
A continuación siguió mi aventura en La Paz...