prinsex
Recluta
- 7
- 30
- 1
- Registrado
- 4 Ago 2025
23%
- Registrado
- 4 Ago 2025
- Mensajes
- 7
- Puntos de reacción
- 30
- Puntos
- 1
6 Months of Service
RENATO
Había salido de una reu en la que fui humillada, no importaba cuanto mis senos se habían desarrollado para estar firmes y gorditos, o el crop top de Metallica con el que lucía mis tetitas, o cuan lindo estaba mi make up. Siempre sería una outsider, tenía que acostumbrarme a aquello. De San Isidro a La Victoria, decidí salir a la Javier Prado y caminar hasta poder cruzar antes de la Vía Expresa, cruzar el puente del Metropolitano y entrar a Santa Cata. Una vez más mi instinto de mujer me dio un poquito de felicidad, tenía mis audífonos en el bolsillo de la casaca de corduroy color chocolate que llevaba encima. Me puse a escuchar música sin importar que me puedan robar o peor, instintivamente comencé a acariciar mi cadenita de plata muy pegada al cuello con la inicial de mi nombre.
'Si me toca, fue pues' pensé a mi misma.
Ya iban varios carros bajando la velocidad, pero yo estaba hundida en la música y en caminar al paso más ligero sin parecer que estaba corriendo como una loca. Hasta que un malcríado decidió bajar la velocidad pero matar la pista a bocinazos.
'Qué ****** te pasa men?'- le dije con toda la pequeña calle que me permitió el crecer en Balconcillo.
'Linda, no puedo evitar preocuparme al verte caminando, van a ser casi las 12 mami. Yo te jalo a donde quieras no me tengas miedo'. me dijo con una voz firme, coqueta pero seria. Me percaté del taxista, piel oscura por el sol, rostro guapo, de pendejo en sus treinta y pocos, buena espalda y hombres, varonil, energía de pichulón.
'Cómo te llamas? Por qué me quieres ayudar, me quieres violar?- estaba hasta las tetas de estos hombres de ****** tratando de aprovecharse de mi o humillarme, suficiente con lo que me había pasado en la reu. Estaba hecha un pichín, como dice mi abuela, e iba a desquitarme con quien sea, a mis casi 19 no estaba midiendo el peligro en los que mi impulsividad, de gorrión herido, me podía matar.
'Mami qué fue jajaja, yo nunca haría algo que no se me permita. Mami con esa faldita que llevas te pueden hacer daño en la calle, por donde vives yo te llevo, mi jato queda por el Parque Unión Panamericana.' me dijo entre queriendo reírse, es que en verdad que ****** me pasa a mi como le voy a preguntar así de fría si me quiere forzar ptmm.
Decidí subirme en la parte de atrás y arrancó. Comenzamos a hablar, me dijo su nombre, Renato, hincha de la U porque de chibolo vivió en Piura, arrecho porque no se cansaba de lanzarme comentarios con doble sentido, coqueto y sexy por la rcsm. Mi tristeza se había convertido en ira, y esta se estaba convirtiendo en lujuria.
'Churra tu eres bien abusiva para mandarte así por la calle, yo tu marido no te dejo salir así ni a balas'- me hablaba mientras manejaba e intercambiábamos miradas.
'No ha habido hombre que me diga que hacer, ni mi viejo'- espeté, porque las perras con las perras, y las pendejas con las pendejas. Yo me sentía envalentonada, por el alcohol todavía en mi sistema, la cólera de la humillación que había pasado y la excitación que se iba formando dentro de mi cuerpo. 'Si entras por detrás de la torre de Interbank vas a acortar el camino'- viré la conversación antes de empezar algo que no sabría como terminar, dos preocupaciones comenzaron a llenar mi mente: él no sabe quién soy yo realmente/todavía soy virgen.
'Mami tu eres chibola todavía, cuando te toque un buen chero ahí vas a ver cómo te educas'
'Tu te consideras un buen chero?'
'Mira no es por nada, pero mi pieza vuelve loca a las germas, yo no sé por qué firme'
'Es porque la tienes grande?'
'jajaja no sé, pero sí soy un buen cachero, por qué? quién pregunta? jajajaj'
Era ahora o nunca, pero tenía que responder ya, mi casa estaba a cinco minutos...
Había salido de una reu en la que fui humillada, no importaba cuanto mis senos se habían desarrollado para estar firmes y gorditos, o el crop top de Metallica con el que lucía mis tetitas, o cuan lindo estaba mi make up. Siempre sería una outsider, tenía que acostumbrarme a aquello. De San Isidro a La Victoria, decidí salir a la Javier Prado y caminar hasta poder cruzar antes de la Vía Expresa, cruzar el puente del Metropolitano y entrar a Santa Cata. Una vez más mi instinto de mujer me dio un poquito de felicidad, tenía mis audífonos en el bolsillo de la casaca de corduroy color chocolate que llevaba encima. Me puse a escuchar música sin importar que me puedan robar o peor, instintivamente comencé a acariciar mi cadenita de plata muy pegada al cuello con la inicial de mi nombre.
'Si me toca, fue pues' pensé a mi misma.
Ya iban varios carros bajando la velocidad, pero yo estaba hundida en la música y en caminar al paso más ligero sin parecer que estaba corriendo como una loca. Hasta que un malcríado decidió bajar la velocidad pero matar la pista a bocinazos.
'Qué ****** te pasa men?'- le dije con toda la pequeña calle que me permitió el crecer en Balconcillo.
'Linda, no puedo evitar preocuparme al verte caminando, van a ser casi las 12 mami. Yo te jalo a donde quieras no me tengas miedo'. me dijo con una voz firme, coqueta pero seria. Me percaté del taxista, piel oscura por el sol, rostro guapo, de pendejo en sus treinta y pocos, buena espalda y hombres, varonil, energía de pichulón.
'Cómo te llamas? Por qué me quieres ayudar, me quieres violar?- estaba hasta las tetas de estos hombres de ****** tratando de aprovecharse de mi o humillarme, suficiente con lo que me había pasado en la reu. Estaba hecha un pichín, como dice mi abuela, e iba a desquitarme con quien sea, a mis casi 19 no estaba midiendo el peligro en los que mi impulsividad, de gorrión herido, me podía matar.
'Mami qué fue jajaja, yo nunca haría algo que no se me permita. Mami con esa faldita que llevas te pueden hacer daño en la calle, por donde vives yo te llevo, mi jato queda por el Parque Unión Panamericana.' me dijo entre queriendo reírse, es que en verdad que ****** me pasa a mi como le voy a preguntar así de fría si me quiere forzar ptmm.
Decidí subirme en la parte de atrás y arrancó. Comenzamos a hablar, me dijo su nombre, Renato, hincha de la U porque de chibolo vivió en Piura, arrecho porque no se cansaba de lanzarme comentarios con doble sentido, coqueto y sexy por la rcsm. Mi tristeza se había convertido en ira, y esta se estaba convirtiendo en lujuria.
'Churra tu eres bien abusiva para mandarte así por la calle, yo tu marido no te dejo salir así ni a balas'- me hablaba mientras manejaba e intercambiábamos miradas.
'No ha habido hombre que me diga que hacer, ni mi viejo'- espeté, porque las perras con las perras, y las pendejas con las pendejas. Yo me sentía envalentonada, por el alcohol todavía en mi sistema, la cólera de la humillación que había pasado y la excitación que se iba formando dentro de mi cuerpo. 'Si entras por detrás de la torre de Interbank vas a acortar el camino'- viré la conversación antes de empezar algo que no sabría como terminar, dos preocupaciones comenzaron a llenar mi mente: él no sabe quién soy yo realmente/todavía soy virgen.
'Mami tu eres chibola todavía, cuando te toque un buen chero ahí vas a ver cómo te educas'
'Tu te consideras un buen chero?'
'Mira no es por nada, pero mi pieza vuelve loca a las germas, yo no sé por qué firme'
'Es porque la tienes grande?'
'jajaja no sé, pero sí soy un buen cachero, por qué? quién pregunta? jajajaj'
Era ahora o nunca, pero tenía que responder ya, mi casa estaba a cinco minutos...