El último sábado fui con mi familia a un chifa por Capón pero habían tremendas colas fue preciso cambiar de chifa a uno llamado Salón de la felicidad, como todos tenía cola, pero corta, habremos esperado unos 10 minutos.
Habían unos cuatro venezolanos delante nuestro que tras unos cinco minutos se retiraron, asi que entre el siguiente grupo familiar, una pareja con sus dos hijos reconocí a una kine que solia atenderme hace unos 10 años por la Av Arenales a media cuadra del CC Risso. Era una pequeña rubia, blancona, con quien habré intimado más de 5 veces, era un edificio con rejas negras y al fondo atendían.
La cosa es que cruzamos miradas pero no era oportuno fijarle la mirada ni dirigirle alguna palabra, andaba con su pareja y yo con la mía, luego su mesa estaba separada por una más de la nuestra, incluso nos cruzamos mirada cuando me dirigí al sanitario.
Diez años habían pasado, capaz hasta ni se acuerda de uno.