Exacto
@Pajillero
A la grannie la conocí hace un
montón de años, mucho antes de pandemia cuando laboraba con otras señoras al fondo de una quinta en Miraflores. La conocí de costado, no la había visto en publicidad y caí por ese local por otra señora, que la verdad no pasaba nada (imagino que caí por fotos bien bien trucadas también...), sin embargo cuando salía de la habitación la puerta del baño estaba entresabierta así que pude verla semidesnuda, con un babydoll bien sugerente, y de perfil (por eso dije que la conocí de costado) ofrecía un panorama que me cambió el mal sabor de boca del encuentro con su compañera. Ella estaba retocándose frente al espejo y esa escena me dejó la tarea de regresar para descubrir ese encanto y sensualidad que robé de su intimidad.
Cuando la visité, honestamente lo que entró en el cuarto no era ni por asomo la imagen que tenía registrada de mi anterior incursión: ya para ese entonces me pareció una señora mayor, con mucho descuido corporal (barriga grande, carnes y mamas flojas, etc), y ante esa condición casi casi no logro consumar el acto. Tuve que hacer el esfuerzo. Me quedé, quizá por mis resagos de caballerosidad de comienzos del siglo XX, esos modales que jovencitos de generación zeta y reggaetón no saben ni qué cosa es... además que
lo que pedía por un encuentro fugaz, no era mucho.
Así fue que años después dando vueltas por páginas de masajistas y kinesiólogas apareció y el recuerdo de ella frente al espejo me motivó a hacer una nueva incursión. Busqué un día más tranquilo, un sábado temprano, como para con calma sostener el encuentro.
Ya habían pasado los años, pero todo seguía más o menos en su sitio, digo, en el mismo en el que ya estaba 5 años atrás... algo más de arruguitas y cosas así, pero seguía siendo la misma, y por el tiempo transcurrido, seguro ya tenía un doctorado, su PhD en las artes amatorias. Me quedó clarísimo que ya era toda una grannie, había entrado en esa categoría, pero no por ello dejó de ser interesante, obvio, la tenías que ver como grannie, le tenías que encontrar el ángulo de tener interacción con una mujer de ese rango...
Esa vez ella fue muy agradable, tranquila, dedicada, pudimos charlar, no apuraba para nada, me trató como si fuera la tía hermana mayor de tu mamá, o tu tía abuela que te cuida con esa dedicación que solo la recibe un sobrino preferido. Eso me gustó. Y dado que han pasado buenos años de aquella incursión, me queda claro que ella seguirá en la lucha, al pie del cañon, con ese trato, por muchos años más.
La grannie Fran es una profesional, no veo motivo para que se jubile antes de los sesenta y cinco.