Preparar una orgía en menos de una hora es difícil. Tienes a la secre empilada, sales de la oficina, pero entras en duda: "¿La llamo? Sin que lo pidas ella manda mensaje.
"Ganas, tengo ganas"
Sin pensarlo más, cancelé la reunión. Dejé colgados a los asesores y me fui a el distrito felino. ¿Donde consigo unas pantimedias a esa hora? Eran las 7 de la noche y pararse en esquinas es peligroso por la batida.
"Trae un vestidito apretadito y unos tacones"
"Los tengo puestos. Salgo de la casa y ¿donde siempre?"
"Sí"
Busqué, encontré unas medias baratas. Pagué. Subí. Y luego me doy cuenta de que no tenía condones. Todo el tiepo había comprado con la verga erecta. ¿Y ella?
Ella había dejado a su marido en casa. Estaba respirando rapido para conseguir estacionamiento caleta en un telo conocido. Llegué. La malagracia de la recepcionista me preguntó por cual habitación. Le dije que la de siempre.
-Pero cual pues siñor.
Subí empilado. Me empecé a calatear para bañarme y tocaron la puerta. La cerveza.
Cerré. Prendí el canal de adultos mientras me bañaba. Y en eso tocan la puerta.
Era ella. Luego del chape. Le dimos con todo.
Pero a mitad del mate llama el marido.
-Es él.
-¿Qué? Pásame. Ojalá que no llame a mi prima.
-¿Le dijiste que estabas con ella?
-Sí.
Contesta.
-Qué. Sí. No. Estoy ocupada. Mira, resuelvelo tú.
Mientras ella hablaba, yo seguía lamiendo el coño y haciendo que afloje anillo.
-Ay, no sé. En dos horas, tres horas. Mira. Si sigues con tus celos, mejor lárgate.