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Romina Vaccarella, le ex de A. Kouri, aparece hoy en Caretas 2066 ... super pecosa pero muy buena la cruda
La noche del 14 de febrero, día de San Valentín, la sexóloga Romina Vaccarella la pasó con su hija Angelina, de seis años, comiendo empanadas de pollo en la pastelería San Antonio, de Miraflores. Lucía un bronceado envidiable, traje de colores ceñido al cuerpo y tacos altos. Reía, reía mucho. Pero la procesión iba por dentro. Acababa de pasar por un doloroso trance: romper su relación con su novio Alex Kouri, presidente del Gobierno Regional del Callao, y devolverle el anillo de compromiso que, un año atrás, le entregó bajo juramento de amor eterno.
El 14 de febrero de 2008, tras dos meses de enamoramiento, él le había propuesto casarse entregándole un anillo de oro blanco y diamantes. “Te quiero, te amo”, le dijo públicamente durante la pedida de mano a la que sólo asistieron los padres de ambos. “Tu hija también será una hija para mí”. Todos pensaron que la boda era un hecho.
La pareja se conoció en noviembre de 2007 en los camerinos del programa de televisión ‘El Francotirador’. El showman Jaime Bayly, haciendo de Cupido involuntario, los había programado esa noche aunque para distintas secuencias. Y fue allí, sentados uno al lado del otro frente al espejo, entre los polvos del maquillaje y el ronquido de las secadoras como música de fondo, cuando se dio el click.
Sólo llegaron a intercambiar un par de palabras pero eso fue más que suficiente. Cual adolescente enamorado, Alex le pidió el teléfono de Romina a Ximena Ruiz Rosas, la productora de ‘El Francotirador’, y al día siguiente la invitó a salir.
Un mes después ya eran enamorados. Luego de dos meses, exactamente el 14 de febrero de 2008, se hicieron novios. Y al día siguiente la pareja, con sus respectivos hijos (él tiene dos, ella una), viajó a Disney World. “Fue un viaje maravilloso”, recuerda Romina con nostalgia y sin rencor.
Cuando recibieron juntos el Año Nuevo 2008 en Guayaquil, Ecuador, él le hizo una propuesta inesperada: “Quiero tener un hijo contigo”, le dijo. “Ya he pensado en el nombre: si es hombre se llamará Letfala, como mi abuelo”.
–Romina, sorprende esta separación.
–Sí, pero estoy tranquila y por más que las mujeres somos muy sentimentales, creo estar por encima de cualquier dolor. De hecho he tenido días difíciles, pero las cosas suceden por algo. Después de todo, el único amor incondicional es el de madre y padre, el amor de hijo o el amor entre hermanos. Y en ese sentido, mi hija Angelina es mi gran amor.
–¿Has dejado de creer en el amor de pareja?
–Yo soy sumamente romántica. Si empiezo una relación, tomo como punto de partida que sí, efectivamente, puede ser para siempre. Pero siendo realista, eso nunca se sabe.
–¿Estás desencantada de los hombres?
–Pienso que el amor de pareja puede ser transitorio. En todo caso, hoy más que nunca siento que mi padre es el único hombre que yo admiro por sobre todas las cosas.
–¿Qué sucedió entre tú y Alex?
–Él es un hombre inteligente, una persona íntegra y siempre fue muy protector y cuidadoso conmigo. Pero su trabajo como mandatario regional es muy absorbente.
–Qué lástima, hacían una bonita pareja.
–Teníamos muchas ganas de casarnos, nos habíamos proyectado a futuro con la ilusión de renovar nuestras vidas y tener un hijo. Pero, ya sabes, estar con una persona pública es muy complicado... De todas formas, ahora quiero aprovechar mi buen momento profesional. Una mujer independiente como yo sabe que no necesita de un hombre a su lado para salir adelante.
El 14 de febrero de 2008, tras dos meses de enamoramiento, él le había propuesto casarse entregándole un anillo de oro blanco y diamantes. “Te quiero, te amo”, le dijo públicamente durante la pedida de mano a la que sólo asistieron los padres de ambos. “Tu hija también será una hija para mí”. Todos pensaron que la boda era un hecho.
La pareja se conoció en noviembre de 2007 en los camerinos del programa de televisión ‘El Francotirador’. El showman Jaime Bayly, haciendo de Cupido involuntario, los había programado esa noche aunque para distintas secuencias. Y fue allí, sentados uno al lado del otro frente al espejo, entre los polvos del maquillaje y el ronquido de las secadoras como música de fondo, cuando se dio el click.
Sólo llegaron a intercambiar un par de palabras pero eso fue más que suficiente. Cual adolescente enamorado, Alex le pidió el teléfono de Romina a Ximena Ruiz Rosas, la productora de ‘El Francotirador’, y al día siguiente la invitó a salir.
Un mes después ya eran enamorados. Luego de dos meses, exactamente el 14 de febrero de 2008, se hicieron novios. Y al día siguiente la pareja, con sus respectivos hijos (él tiene dos, ella una), viajó a Disney World. “Fue un viaje maravilloso”, recuerda Romina con nostalgia y sin rencor.
Cuando recibieron juntos el Año Nuevo 2008 en Guayaquil, Ecuador, él le hizo una propuesta inesperada: “Quiero tener un hijo contigo”, le dijo. “Ya he pensado en el nombre: si es hombre se llamará Letfala, como mi abuelo”.
–Romina, sorprende esta separación.
–Sí, pero estoy tranquila y por más que las mujeres somos muy sentimentales, creo estar por encima de cualquier dolor. De hecho he tenido días difíciles, pero las cosas suceden por algo. Después de todo, el único amor incondicional es el de madre y padre, el amor de hijo o el amor entre hermanos. Y en ese sentido, mi hija Angelina es mi gran amor.
–¿Has dejado de creer en el amor de pareja?
–Yo soy sumamente romántica. Si empiezo una relación, tomo como punto de partida que sí, efectivamente, puede ser para siempre. Pero siendo realista, eso nunca se sabe.
–¿Estás desencantada de los hombres?
–Pienso que el amor de pareja puede ser transitorio. En todo caso, hoy más que nunca siento que mi padre es el único hombre que yo admiro por sobre todas las cosas.
–¿Qué sucedió entre tú y Alex?
–Él es un hombre inteligente, una persona íntegra y siempre fue muy protector y cuidadoso conmigo. Pero su trabajo como mandatario regional es muy absorbente.
–Qué lástima, hacían una bonita pareja.
–Teníamos muchas ganas de casarnos, nos habíamos proyectado a futuro con la ilusión de renovar nuestras vidas y tener un hijo. Pero, ya sabes, estar con una persona pública es muy complicado... De todas formas, ahora quiero aprovechar mi buen momento profesional. Una mujer independiente como yo sabe que no necesita de un hombre a su lado para salir adelante.
Romina Vaccarella
La amante idealPsicóloga clínica, terapeuta sexual de parejas. Habla con conocimiento de causa y lo demuestra en su programa ‘Sexo con sentido’, que se transmite no solo en el Perú, sino también en Paraguay y Honduras.
1. Se comunica con su pareja al 100%. “El hombre y la mujer deben entenderse y compartir lo placentero. Manifestar qué es lo que les gusta. Tiene que haber mucha confianza y apertura. Una buena intimidad se proyecta fuera de las cuatro paredes de la alcoba, pues genera una complicidad entre ambos”.
2. Sabe que el preámbulo es absolutamente indispensable. “No hay apuro en llegar a la meta. Mientras más dure esta etapa es mejor, pues ellas demoran mucho más en sentirse seguras y cómodas. Hay que olvidarse del tiempo, los celulares y alejarse del ruido. Solo vale concentrarse el uno en el otro”.
3. No ignora ni una parte del cuerpo de su pareja. “El hombre y la mujer debieran usar sus cinco sentidos para explorar todo el cuerpo de su pareja: desde los pies hasta el cabello. Si él desconoce las zonas erógenas, por ejemplo, ella tiene que tener la capacidad de explicárselas. Siempre hay un lenguaje sexual de pareja. A veces no hay palabras, ni oraciones estructuradas, solo suspiros”.
4. Es divertida. “Eso no quiere decir que necesariamente tiene que haber disfraces de por medio. Basta, por ejemplo, con susurrar cosas al oído o recordar algún encuentro mágico para que la película empiece a avanzar en el cerebro. Todo está en la mente. El hombre es voyeurista y la mujer exhibicionista. Esa es la diferencia. A la mujer le gusta estar linda, que la vean regia, en cambio al hombre le gusta mirar. Eso no significa que el fluorescente blanco tenga que estar encendido. Lo translúcido y develado puede ser también estimulante”.
La amante idealPsicóloga clínica, terapeuta sexual de parejas. Habla con conocimiento de causa y lo demuestra en su programa ‘Sexo con sentido’, que se transmite no solo en el Perú, sino también en Paraguay y Honduras.
1. Se comunica con su pareja al 100%. “El hombre y la mujer deben entenderse y compartir lo placentero. Manifestar qué es lo que les gusta. Tiene que haber mucha confianza y apertura. Una buena intimidad se proyecta fuera de las cuatro paredes de la alcoba, pues genera una complicidad entre ambos”.
2. Sabe que el preámbulo es absolutamente indispensable. “No hay apuro en llegar a la meta. Mientras más dure esta etapa es mejor, pues ellas demoran mucho más en sentirse seguras y cómodas. Hay que olvidarse del tiempo, los celulares y alejarse del ruido. Solo vale concentrarse el uno en el otro”.
3. No ignora ni una parte del cuerpo de su pareja. “El hombre y la mujer debieran usar sus cinco sentidos para explorar todo el cuerpo de su pareja: desde los pies hasta el cabello. Si él desconoce las zonas erógenas, por ejemplo, ella tiene que tener la capacidad de explicárselas. Siempre hay un lenguaje sexual de pareja. A veces no hay palabras, ni oraciones estructuradas, solo suspiros”.
4. Es divertida. “Eso no quiere decir que necesariamente tiene que haber disfraces de por medio. Basta, por ejemplo, con susurrar cosas al oído o recordar algún encuentro mágico para que la película empiece a avanzar en el cerebro. Todo está en la mente. El hombre es voyeurista y la mujer exhibicionista. Esa es la diferencia. A la mujer le gusta estar linda, que la vean regia, en cambio al hombre le gusta mirar. Eso no significa que el fluorescente blanco tenga que estar encendido. Lo translúcido y develado puede ser también estimulante”.
