Celestesky7
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A ver, no puedo publicar mucho debido a mi trabajo y se me hace dificil escribir mis relatos sin terminar masturbandome, pero ahora haré el intento.
Allá por el 2013, no recuerdo bien, me toco ir a trabajar a Lima. Tenía malos recuerdor de esa ciudad por que me recordaba a mi primer hombre, MIguel, del que ya conté algo. Al ser el primer hombre que me metio su cosita, estuve muy enamorada e ilusionada, y al sufrir su desplante, me quede muy dolida. Pero en fin, trabajo es trabajo.
Al llegar comencé a vivir con algunos familiares, tios y primos, pero como estaba acostumbrada a tener mi espacio y que no me vigilen, me sentia muy incómoda, no podía darme mis escapadas, quedarme fuera de casa algunas noches o entrar chicos a mi cuarto, era un poco frustrante. Asi que comence a buscar alternativas para mudarme, con la excusa del trabajo. Comencé preguntando a mis amigos y conocidos, pero no tenia suerte, me tocaba estar frustrada los fines de semana, incluso masturbarse era incómodo, ya que compartía habitación con una prima, todo muy incómodo.
Si quería salir, tenía que ser temprano y no podía divertirme mucho. Asi que bueno, con algunos amigos de confianza que tenía, salía a algun almuerzo, tomábamos algunas cervezas y bueno, pasaba lo que tenía que pasar. Nos íbamos a algún hotel a hacer cositas, de ahí a la casa.
Tuve algunos encuentros bien ricos durante ese tiempo. Uno que recuerdo es cuando mi amigo de turno me llevó a un hotel en el que la habitación tenía muchos espejos, en las paredes, en el techo, se veia todo, tenía una de esos sillones rojos y una cama bien bonita. MIentras ingresabamos no pude evitar quedar sorprendida por la vista del lugar, mi amigo me tomó por la cintura y yo como pude comenzé a menear mi trase, ya podía sentir su miembro crecer en mis nalgas, cuando susurrandome me dijo que ahí iban a tirar las prostitutas y me dijo que si quería ser su prostituta. Como estaba con el alcohol en la cabeza no pude evitar calentar y mojarme a chorros. Para seguirle el juego, le dije, el servicio son 100 soles mientras le manoseaba su miembro. Mientras entrabamos, el cerró la puerta y entre manoseos y empujones me llevó a la cama, el se sentó y me hizo arrodillar delante de el. Me sorprendió cuando agarro su billetera y saco varios billetes y me los metio en el sostén, mientras me decía, espero que el precio valga la pena y me sonreía de forma muy provocativa. La verdad eso me encendió un montón, sentía como estaba a mil por hora por dentro. Algunas veces había fantaseado con ser como una prostituta, y la fantasía se me estaba haciendo realidad, me sonrojaba mientras pensaba en mi fantasía y mi corazón latía a mil por hora. Ver los billetes debajo de mi sosten, entre mis senos, me exito todavía mas, me sentía como una prostituta de verdad. Bueno, asi que comencé a hacer mi mejor actuación.
Arrodillada como estaba metí mi cabeza entre sus piernas y comencé a besar su miembro por encima del pantalon, mientras le decía que me podía usar como quería. El aprovechaba para masajearme la espalda y darme unas nalgadas bien ricas. Aproveché para desabrocharle la correa, desabrocharle el pantalon y bajarle el cierre. Ya me había comido ese miembro un par de veces, pero esta vez me parecía mas apetitoso, creo que el contexto lo hacía mas exitante. Cada que podía le daba besos a su miembro sobre su ropa interior, dicéndole que rica pinga tienes papi, todo esto me voy a comer, me vas atravezar con esto, y cosas así. Comencé a acariciar sus huevos por encima de la ropa y ya quería abrirle las piernas para que me satisfaga, pero como en mi mente tenía que cumplir un rol, quize extender mas el juego que estaba hanciendo. Estuvimos un buen rato en ese juego, y algo exitante era ver todo lo que pasaba en los espejos. Le dije que se ponga de pie y arrodillada como estaba le quité el pantalon y su ropa interior. Lo volví ha hacer sentar y comencé a besar su miembro, primero por encima y luego comencé a succionarlo, tratando de complacerlo. No se como lo hace una prostituta de verdad, pero según yo estaba haciendo un buen trabajo. Me sentia muy exitada mientras hacia eso, y el poder observarme en el espejo mientras estaba de rodillas chupando un pene me hacía sentir mas exitada. Ya quería estar totalmente desnuda con las piernas abiertas siendo atravezada por su pene, pero quería esforzarme un poco mas. Le dije que se ponga de pie, y mientras se lo chupaba, le dije que te gustaría hacerme. El solo se puso mas intenso y comenzó a literalmente meter y sacar su pene de mi boca, como si fuera una vagina. Sentía rico como entraba y salía y sobre todo como llegaba a mi garganta, era rico sentir como me ahogaba a ratos y la imagen del espejo hacía mas intenso el momento. Ya sentía mi boca un poco adormecida cuando en una de esas, el me mete el pene y sentí como si llegara hasta mi garganta, era alucinante sentirse así, y en eso comienza a convulcionarse y siento algo caliente entrando por mi garganta. Aunque sentía que me ahogaba, la exitación del momento evitaba que corte el momento de exitación. Se estaba corriendo en mi boca, y no encima, sino en mi garganta, literal me estaba llenando de leche. Parecía que el momento nunca se iba a acabar, mientras miraba de reojo al espejo el cogía mi cabeza y no sacaba su pene. Literalmente me dejó hasta la ultima gota de su semen en mi boquita. Cuando al fin termino, yo con los ojos llorosos, le dije que si estaba satisfecho mientras le daba besos y lamia su pene. Ni siquiera me había quitado la ropa y ya había logrado hacerle correr. Aunque ya había recibido leche en mi boquita, siempre había sido mientras el pene estaba afuera, era la primera vez que se corrían en mi mientras tenía el pene dentro de mi boquita. Fue exitante.
Como había sido un esfuerzo tanto para el como para mi, lo agarre y lo acosté en la cama mientras le acariciaba el pene y miraba el espejo del techo, me exitaba la imagen que veía, y le dije que ya había terminado mi servicio. Agarre el dinero que tenia en mi sosten lo puse en mis bolsillos e hice como que me iba. El me agarró de la mano y me dijo que todavía faltaba una ronda mas. Mientras nos reíramos nos volvimos a acostar mientras mirábamos la tele. En otra ocasión cuento el resto.
Allá por el 2013, no recuerdo bien, me toco ir a trabajar a Lima. Tenía malos recuerdor de esa ciudad por que me recordaba a mi primer hombre, MIguel, del que ya conté algo. Al ser el primer hombre que me metio su cosita, estuve muy enamorada e ilusionada, y al sufrir su desplante, me quede muy dolida. Pero en fin, trabajo es trabajo.
Al llegar comencé a vivir con algunos familiares, tios y primos, pero como estaba acostumbrada a tener mi espacio y que no me vigilen, me sentia muy incómoda, no podía darme mis escapadas, quedarme fuera de casa algunas noches o entrar chicos a mi cuarto, era un poco frustrante. Asi que comence a buscar alternativas para mudarme, con la excusa del trabajo. Comencé preguntando a mis amigos y conocidos, pero no tenia suerte, me tocaba estar frustrada los fines de semana, incluso masturbarse era incómodo, ya que compartía habitación con una prima, todo muy incómodo.
Si quería salir, tenía que ser temprano y no podía divertirme mucho. Asi que bueno, con algunos amigos de confianza que tenía, salía a algun almuerzo, tomábamos algunas cervezas y bueno, pasaba lo que tenía que pasar. Nos íbamos a algún hotel a hacer cositas, de ahí a la casa.
Tuve algunos encuentros bien ricos durante ese tiempo. Uno que recuerdo es cuando mi amigo de turno me llevó a un hotel en el que la habitación tenía muchos espejos, en las paredes, en el techo, se veia todo, tenía una de esos sillones rojos y una cama bien bonita. MIentras ingresabamos no pude evitar quedar sorprendida por la vista del lugar, mi amigo me tomó por la cintura y yo como pude comenzé a menear mi trase, ya podía sentir su miembro crecer en mis nalgas, cuando susurrandome me dijo que ahí iban a tirar las prostitutas y me dijo que si quería ser su prostituta. Como estaba con el alcohol en la cabeza no pude evitar calentar y mojarme a chorros. Para seguirle el juego, le dije, el servicio son 100 soles mientras le manoseaba su miembro. Mientras entrabamos, el cerró la puerta y entre manoseos y empujones me llevó a la cama, el se sentó y me hizo arrodillar delante de el. Me sorprendió cuando agarro su billetera y saco varios billetes y me los metio en el sostén, mientras me decía, espero que el precio valga la pena y me sonreía de forma muy provocativa. La verdad eso me encendió un montón, sentía como estaba a mil por hora por dentro. Algunas veces había fantaseado con ser como una prostituta, y la fantasía se me estaba haciendo realidad, me sonrojaba mientras pensaba en mi fantasía y mi corazón latía a mil por hora. Ver los billetes debajo de mi sosten, entre mis senos, me exito todavía mas, me sentía como una prostituta de verdad. Bueno, asi que comencé a hacer mi mejor actuación.
Arrodillada como estaba metí mi cabeza entre sus piernas y comencé a besar su miembro por encima del pantalon, mientras le decía que me podía usar como quería. El aprovechaba para masajearme la espalda y darme unas nalgadas bien ricas. Aproveché para desabrocharle la correa, desabrocharle el pantalon y bajarle el cierre. Ya me había comido ese miembro un par de veces, pero esta vez me parecía mas apetitoso, creo que el contexto lo hacía mas exitante. Cada que podía le daba besos a su miembro sobre su ropa interior, dicéndole que rica pinga tienes papi, todo esto me voy a comer, me vas atravezar con esto, y cosas así. Comencé a acariciar sus huevos por encima de la ropa y ya quería abrirle las piernas para que me satisfaga, pero como en mi mente tenía que cumplir un rol, quize extender mas el juego que estaba hanciendo. Estuvimos un buen rato en ese juego, y algo exitante era ver todo lo que pasaba en los espejos. Le dije que se ponga de pie y arrodillada como estaba le quité el pantalon y su ropa interior. Lo volví ha hacer sentar y comencé a besar su miembro, primero por encima y luego comencé a succionarlo, tratando de complacerlo. No se como lo hace una prostituta de verdad, pero según yo estaba haciendo un buen trabajo. Me sentia muy exitada mientras hacia eso, y el poder observarme en el espejo mientras estaba de rodillas chupando un pene me hacía sentir mas exitada. Ya quería estar totalmente desnuda con las piernas abiertas siendo atravezada por su pene, pero quería esforzarme un poco mas. Le dije que se ponga de pie, y mientras se lo chupaba, le dije que te gustaría hacerme. El solo se puso mas intenso y comenzó a literalmente meter y sacar su pene de mi boca, como si fuera una vagina. Sentía rico como entraba y salía y sobre todo como llegaba a mi garganta, era rico sentir como me ahogaba a ratos y la imagen del espejo hacía mas intenso el momento. Ya sentía mi boca un poco adormecida cuando en una de esas, el me mete el pene y sentí como si llegara hasta mi garganta, era alucinante sentirse así, y en eso comienza a convulcionarse y siento algo caliente entrando por mi garganta. Aunque sentía que me ahogaba, la exitación del momento evitaba que corte el momento de exitación. Se estaba corriendo en mi boca, y no encima, sino en mi garganta, literal me estaba llenando de leche. Parecía que el momento nunca se iba a acabar, mientras miraba de reojo al espejo el cogía mi cabeza y no sacaba su pene. Literalmente me dejó hasta la ultima gota de su semen en mi boquita. Cuando al fin termino, yo con los ojos llorosos, le dije que si estaba satisfecho mientras le daba besos y lamia su pene. Ni siquiera me había quitado la ropa y ya había logrado hacerle correr. Aunque ya había recibido leche en mi boquita, siempre había sido mientras el pene estaba afuera, era la primera vez que se corrían en mi mientras tenía el pene dentro de mi boquita. Fue exitante.
Como había sido un esfuerzo tanto para el como para mi, lo agarre y lo acosté en la cama mientras le acariciaba el pene y miraba el espejo del techo, me exitaba la imagen que veía, y le dije que ya había terminado mi servicio. Agarre el dinero que tenia en mi sosten lo puse en mis bolsillos e hice como que me iba. El me agarró de la mano y me dijo que todavía faltaba una ronda mas. Mientras nos reíramos nos volvimos a acostar mientras mirábamos la tele. En otra ocasión cuento el resto.
