Practicantes practicandolo en la oficina del jefe

Nachito007

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Bueno cofras, después de años vuelvo a compartir mis experiencias. Hace un par de años empecé a hacer mis prácticas pre profesionales en mi propia universidad. Éramos un grupo de siete estudiantes y bueno si contara todo lo que hicimos y he visto en esos dos años... Daría para veinte relatos jaja. Solo decirles que a mis 23 años cuando salí de esa chamba, sentí que ya había experimento suficiente. Le habíamos dado tanto a la tiradera de cualquier manera que todos terminamos listos para sentar cabeza jaja.

Yo estudio Administración en una de las universidades más cotizadas del país, como ya adelanté en otro relato. A inicios de ese año estaba desesperado bucando prácticas, y encontré una convocatoria en un pabellón de una facultad que está al otro lado de mi universidad. Aquella facultad tenía una oficina/almacén que se encargaba de abastecer de tales recursos a alumnos, profesores y señores de mantenimiento. (No dateo más porque no quiero que me filtren datos jaja)

Resulta que me postule y me llamaron. Pensé que la convocatoria iba a estar peleada, pero (esto me di cuenta después) nadie con suficiente autoestima quería trabajar allí. Reciben a estudiantes de casi cualquier carrera y no se aplica nada de los estudiado. Prácticamente es un trabajo de almacenero con atención al cliente. La universidad igual expedía los certificados a pesar que no aprendimos nada.

Pero bueno, alcancé yo la vacante y entré a trabajar. Yo era el nuevo. Los demás eran un hombre, Javier, y todas las demás, mujeres. Casi todos con la misma edad. Todos me recibieron bien salvo una chica que de la nada me agarró odio (no permanente).

Salvo ellas, todas mis compañeras eran amables y graciosas conmigo. Yo ingresé con algo de timidez pero me la quitaron, yo también se las quite.

El jefe era un hijo de puta, eso sí. Ya luego les cuento detalles, pero la dinámica consistía en que él estaba presente hasta las 4 pm siempre. Después, acababa su turno y todo dependía de nosotros.

Resulta que mi compañero Javier estaba de novio tres años con otra chica de la universidad, pero era bien coqueto con mis compañeras. No era lamebotas porque era de los que coqueteaba molestando. Ojo, que todos en realidad eran buena gente, y todas buenas también. Él era super amigo de mi otra compañera llamada Susana. La huevada es que un día ellos dos acabaron turno y se fueron al fondo para almorzar y conversar. En turno, solo seguíamos Mariana y yo. El punto es que yo pase un rato al fondo para sacar algo del almacén y me quede pasmado al verlos chapar de lo más rico. No les importaba que javier estuviera de novio. Ya luego aprendí un principio de la oficina: lo que pasa allí se queda allí.

Un rato después ambos se fueron de la oficina y nos dejaron solo a Mariana y yo. Ella era quien me había agarrado odio. Resulta que yo había entrado a trabajar reemplazando a su mejor amiga, quien fue despedida por un chongazo con el jefe que tal vez cuente después.

Entonces, Mariana me agarró cólera. Pero, poco a poco, le había logrado caer demasiado bien. Ella era muy fácil de hacer carcajear, ni siquiera lo intentaba. Yo no tenía la mínima intención de hacermela. Otras compañeras sí me hacían ojos pero ella no, a pesar de estar rica. Mide como 1.67, era un poco morena, tenía los labios carnosos y el cabello rizado. Tenía un culazo descomunal, eso sí, que reseltaban porque casi siempre vestia pantalones apretados de licra. También, casi siempre, llevaba una blusa rosada escotada sin mangas. Tenía unos pechos prominentes, no de la forma que me gusta, pero bueno la chica estaba buena. Lo que no me gustaba era su carácter.

Ese día habiamos agarrado demasiada confianza y me contaba de sus gileos y kches en Tinder y en la universidad. Yo solo atinaba a recomendarle generalidades porque no queria pecar de confianzudo. En ese entonces, por el aire acondicionado, ella tenía que abrigarse con una casaca de la U. Pero decidi apagarlo porque ya no soportoba la temperatura. Allí fue que ella se saco la casaca y lucio esa blusa que habia mencionado.

Cofres, creanme que no había tirado desde hace un año con la flaca de mi anterior relato. Y estaba ya arrecho por hacerlo. Sus pezones oscuros no hacian mas que marcarse aún más en su blusa. Yo ya estaba fantaseando un poco, pero me contuve.

Días después, en nuestro turno de noche estabamos solos de nuevo. Ya nadie iba a llegar, solo teníamos tareas de ****** que nos encargo el jefe. Ella ya se me había lanzado toda la semana, lo hacía medio de broma (además es muy coqueta) pero se le notaba que me quería porque me hacía el díficil. Le parecía gracioso y varonil, además que no era de esos perros de Tinder fáciles que no le causaban nada real, más allá que uno que otro cache.

"Ay, estoy con ganas de cometer una locura", exclamaba. Ella era muy suelta de huesos y de confianza. Además, no temía con que otros pensaban sobre ella. Solo disfrutaba de la vida, aunque a veces tenga inseguridades con su estilo de vida.

Yo sabía que eso lo dijo con doble sentido, pero estaba demasiado arrecho como para dejar pasar esa oportunidad. Cerré la pica de la puerta por si a caso. Ah, y no había cámaras dentro de la oficina y almacén. Solo afuera.

La confianza era suprema y ya hablabamos de nuestras experiencias sexuales, ella era muy morbosa. No creía que habia tirado en el baño de la bibloteca.

Llegado a un punto, estabamos frente a frente y no dude en morder esos labios carnosos levemente para luego tocarle la cintura. Ella no se hizo bolas y me beso con intensidad. Seguía usando ese mismo tipo de blusa escotada sin mangas, esta vez era turquesa.

Seguimos con el chape hasta que con mi mano izquierda se me ocurre jalar su blusa por debajo. Sus pechos salieron rebotando y ella se asusto.

- ¿Qué haces? Tengo miedo!

- Nadie va a entrar, esta cerrado todo. Si alguien toca, nos arreglamos y punto.

- Pucha no sé, tengo miedo

- No que querías cometer una locura- le dije para luego meter mi lengua entre sus tetas.

Tras una alucinante previa, ya mi pinga pedía salir. Al sobar su entrepierna podía sentir como estaba mojadita jaja Ella ya se había quitado todo el miedo y estaba incluso más arrecha que yo. Pero ninguno de los dos había traido condón. Ella quería haacerlo a pelito pero no confiaba mucho en la suerte. Ojo, no le temía a embarazo, sino a lo otro.

Yo no atracaba a metersela hasta encontrar condón, así que se fue al estante que todos compartiamos para sacar el canguro de nuestra compañera Susana. Metió su mano y encontró varios.

Con una destreza de insaciable, bajo mi jean y boxer de una sola jalada, y mi pinga reboto en su cachete dejando algo de mi preseminal allí. Me la estaba chupando en plena oficina a lado de la mesa del jefe, y nunca antes había sentido tanta adrenalia. Sabía que nadie podía entrar pero igual. De todas maneras, esa sensación enriquece todo.

Después de probar un poco, ella me pone el condón y entre risas se coloca encima de la mesa del jefe. La indicación era implicita....

CONTINUARA
 
Continue cofrade...... saludoa
 
Ojalá pronto continue este relato y también espero te animes a contar cada una de las otras historias.
 
pues tenga a bien continuar cofrade..
 
Continúe cofrade
 
Buena historia
 
Continuación del relato estimado cofrade @Nachito007
 
Bueno cofras, después de años vuelvo a compartir mis experiencias. Hace un par de años empecé a hacer mis prácticas pre profesionales en mi propia universidad. Éramos un grupo de siete estudiantes y bueno si contara todo lo que hicimos y he visto en esos dos años... Daría para veinte relatos jaja. Solo decirles que a mis 23 años cuando salí de esa chamba, sentí que ya había experimento suficiente. Le habíamos dado tanto a la tiradera de cualquier manera que todos terminamos listos para sentar cabeza jaja.

Yo estudio Administración en una de las universidades más cotizadas del país, como ya adelanté en otro relato. A inicios de ese año estaba desesperado bucando prácticas, y encontré una convocatoria en un pabellón de una facultad que está al otro lado de mi universidad. Aquella facultad tenía una oficina/almacén que se encargaba de abastecer de tales recursos a alumnos, profesores y señores de mantenimiento. (No dateo más porque no quiero que me filtren datos jaja)

Resulta que me postule y me llamaron. Pensé que la convocatoria iba a estar peleada, pero (esto me di cuenta después) nadie con suficiente autoestima quería trabajar allí. Reciben a estudiantes de casi cualquier carrera y no se aplica nada de los estudiado. Prácticamente es un trabajo de almacenero con atención al cliente. La universidad igual expedía los certificados a pesar que no aprendimos nada.

Pero bueno, alcancé yo la vacante y entré a trabajar. Yo era el nuevo. Los demás eran un hombre, Javier, y todas las demás, mujeres. Casi todos con la misma edad. Todos me recibieron bien salvo una chica que de la nada me agarró odio (no permanente).

Salvo ellas, todas mis compañeras eran amables y graciosas conmigo. Yo ingresé con algo de timidez pero me la quitaron, yo también se las quite.

El jefe era un hijo de puta, eso sí. Ya luego les cuento detalles, pero la dinámica consistía en que él estaba presente hasta las 4 pm siempre. Después, acababa su turno y todo dependía de nosotros.

Resulta que mi compañero Javier estaba de novio tres años con otra chica de la universidad, pero era bien coqueto con mis compañeras. No era lamebotas porque era de los que coqueteaba molestando. Ojo, que todos en realidad eran buena gente, y todas buenas también. Él era super amigo de mi otra compañera llamada Susana. La huevada es que un día ellos dos acabaron turno y se fueron al fondo para almorzar y conversar. En turno, solo seguíamos Mariana y yo. El punto es que yo pase un rato al fondo para sacar algo del almacén y me quede pasmado al verlos chapar de lo más rico. No les importaba que javier estuviera de novio. Ya luego aprendí un principio de la oficina: lo que pasa allí se queda allí.

Un rato después ambos se fueron de la oficina y nos dejaron solo a Mariana y yo. Ella era quien me había agarrado odio. Resulta que yo había entrado a trabajar reemplazando a su mejor amiga, quien fue despedida por un chongazo con el jefe que tal vez cuente después.

Entonces, Mariana me agarró cólera. Pero, poco a poco, le había logrado caer demasiado bien. Ella era muy fácil de hacer carcajear, ni siquiera lo intentaba. Yo no tenía la mínima intención de hacermela. Otras compañeras sí me hacían ojos pero ella no, a pesar de estar rica. Mide como 1.67, era un poco morena, tenía los labios carnosos y el cabello rizado. Tenía un culazo descomunal, eso sí, que reseltaban porque casi siempre vestia pantalones apretados de licra. También, casi siempre, llevaba una blusa rosada escotada sin mangas. Tenía unos pechos prominentes, no de la forma que me gusta, pero bueno la chica estaba buena. Lo que no me gustaba era su carácter.

Ese día habiamos agarrado demasiada confianza y me contaba de sus gileos y kches en Tinder y en la universidad. Yo solo atinaba a recomendarle generalidades porque no queria pecar de confianzudo. En ese entonces, por el aire acondicionado, ella tenía que abrigarse con una casaca de la U. Pero decidi apagarlo porque ya no soportoba la temperatura. Allí fue que ella se saco la casaca y lucio esa blusa que habia mencionado.

Cofres, creanme que no había tirado desde hace un año con la flaca de mi anterior relato. Y estaba ya arrecho por hacerlo. Sus pezones oscuros no hacian mas que marcarse aún más en su blusa. Yo ya estaba fantaseando un poco, pero me contuve.

Días después, en nuestro turno de noche estabamos solos de nuevo. Ya nadie iba a llegar, solo teníamos tareas de que nos encargo el jefe. Ella ya se me había lanzado toda la semana, lo hacía medio de broma (además es muy coqueta) pero se le notaba que me quería porque me hacía el díficil. Le parecía gracioso y varonil, además que no era de esos perros de Tinder fáciles que no le causaban nada real, más allá que uno que otro cache.

"Ay, estoy con ganas de cometer una locura", exclamaba. Ella era muy suelta de huesos y de confianza. Además, no temía con que otros pensaban sobre ella. Solo disfrutaba de la vida, aunque a veces tenga inseguridades con su estilo de vida.

Yo sabía que eso lo dijo con doble sentido, pero estaba demasiado arrecho como para dejar pasar esa oportunidad. Cerré la pica de la puerta por si a caso. Ah, y no había cámaras dentro de la oficina y almacén. Solo afuera.

La confianza era suprema y ya hablabamos de nuestras experiencias sexuales, ella era muy morbosa. No creía que habia tirado en el baño de la bibloteca.

Llegado a un punto, estabamos frente a frente y no dude en morder esos labios carnosos levemente para luego tocarle la cintura. Ella no se hizo bolas y me beso con intensidad. Seguía usando ese mismo tipo de blusa escotada sin mangas, esta vez era turquesa.

Seguimos con el chape hasta que con mi mano izquierda se me ocurre jalar su blusa por debajo. Sus pechos salieron rebotando y ella se asusto.

- ¿Qué haces? Tengo miedo!

- Nadie va a entrar, esta cerrado todo. Si alguien toca, nos arreglamos y punto.

- Pucha no sé, tengo miedo

- No que querías cometer una locura- le dije para luego meter mi lengua entre sus tetas.

Tras una alucinante previa, ya mi pinga pedía salir. Al sobar su entrepierna podía sentir como estaba mojadita jaja Ella ya se había quitado todo el miedo y estaba incluso más arrecha que yo. Pero ninguno de los dos había traido condón. Ella quería haacerlo a pelito pero no confiaba mucho en la suerte. Ojo, no le temía a embarazo, sino a lo otro.

Yo no atracaba a metersela hasta encontrar condón, así que se fue al estante que todos compartiamos para sacar el canguro de nuestra compañera Susana. Metió su mano y encontró varios.

Con una destreza de insaciable, bajo mi jean y boxer de una sola jalada, y mi pinga reboto en su cachete dejando algo de mi preseminal allí. Me la estaba chupando en plena oficina a lado de la mesa del jefe, y nunca antes había sentido tanta adrenalia. Sabía que nadie podía entrar pero igual. De todas maneras, esa sensación enriquece todo.

Después de probar un poco, ella me pone el condón y entre risas se coloca encima de la mesa del jefe. La indicación era implicita....

CONTINUARA
lo contaste bacan, ahora a esperar la continuación y lo bueno que tienes varios relatos, ya te puse en mi lista de seguir.
 
Bueno cofras, después de años vuelvo a compartir mis experiencias. Hace un par de años empecé a hacer mis prácticas pre profesionales en mi propia universidad. Éramos un grupo de siete estudiantes y bueno si contara todo lo que hicimos y he visto en esos dos años... Daría para veinte relatos jaja. Solo decirles que a mis 23 años cuando salí de esa chamba, sentí que ya había experimento suficiente. Le habíamos dado tanto a la tiradera de cualquier manera que todos terminamos listos para sentar cabeza jaja.

Yo estudio Administración en una de las universidades más cotizadas del país, como ya adelanté en otro relato. A inicios de ese año estaba desesperado bucando prácticas, y encontré una convocatoria en un pabellón de una facultad que está al otro lado de mi universidad. Aquella facultad tenía una oficina/almacén que se encargaba de abastecer de tales recursos a alumnos, profesores y señores de mantenimiento. (No dateo más porque no quiero que me filtren datos jaja)

Resulta que me postule y me llamaron. Pensé que la convocatoria iba a estar peleada, pero (esto me di cuenta después) nadie con suficiente autoestima quería trabajar allí. Reciben a estudiantes de casi cualquier carrera y no se aplica nada de los estudiado. Prácticamente es un trabajo de almacenero con atención al cliente. La universidad igual expedía los certificados a pesar que no aprendimos nada.

Pero bueno, alcancé yo la vacante y entré a trabajar. Yo era el nuevo. Los demás eran un hombre, Javier, y todas las demás, mujeres. Casi todos con la misma edad. Todos me recibieron bien salvo una chica que de la nada me agarró odio (no permanente).

Salvo ellas, todas mis compañeras eran amables y graciosas conmigo. Yo ingresé con algo de timidez pero me la quitaron, yo también se las quite.

El jefe era un hijo de puta, eso sí. Ya luego les cuento detalles, pero la dinámica consistía en que él estaba presente hasta las 4 pm siempre. Después, acababa su turno y todo dependía de nosotros.

Resulta que mi compañero Javier estaba de novio tres años con otra chica de la universidad, pero era bien coqueto con mis compañeras. No era lamebotas porque era de los que coqueteaba molestando. Ojo, que todos en realidad eran buena gente, y todas buenas también. Él era super amigo de mi otra compañera llamada Susana. La huevada es que un día ellos dos acabaron turno y se fueron al fondo para almorzar y conversar. En turno, solo seguíamos Mariana y yo. El punto es que yo pase un rato al fondo para sacar algo del almacén y me quede pasmado al verlos chapar de lo más rico. No les importaba que javier estuviera de novio. Ya luego aprendí un principio de la oficina: lo que pasa allí se queda allí.

Un rato después ambos se fueron de la oficina y nos dejaron solo a Mariana y yo. Ella era quien me había agarrado odio. Resulta que yo había entrado a trabajar reemplazando a su mejor amiga, quien fue despedida por un chongazo con el jefe que tal vez cuente después.

Entonces, Mariana me agarró cólera. Pero, poco a poco, le había logrado caer demasiado bien. Ella era muy fácil de hacer carcajear, ni siquiera lo intentaba. Yo no tenía la mínima intención de hacermela. Otras compañeras sí me hacían ojos pero ella no, a pesar de estar rica. Mide como 1.67, era un poco morena, tenía los labios carnosos y el cabello rizado. Tenía un culazo descomunal, eso sí, que reseltaban porque casi siempre vestia pantalones apretados de licra. También, casi siempre, llevaba una blusa rosada escotada sin mangas. Tenía unos pechos prominentes, no de la forma que me gusta, pero bueno la chica estaba buena. Lo que no me gustaba era su carácter.

Ese día habiamos agarrado demasiada confianza y me contaba de sus gileos y kches en Tinder y en la universidad. Yo solo atinaba a recomendarle generalidades porque no queria pecar de confianzudo. En ese entonces, por el aire acondicionado, ella tenía que abrigarse con una casaca de la U. Pero decidi apagarlo porque ya no soportoba la temperatura. Allí fue que ella se saco la casaca y lucio esa blusa que habia mencionado.

Cofres, creanme que no había tirado desde hace un año con la flaca de mi anterior relato. Y estaba ya arrecho por hacerlo. Sus pezones oscuros no hacian mas que marcarse aún más en su blusa. Yo ya estaba fantaseando un poco, pero me contuve.

Días después, en nuestro turno de noche estabamos solos de nuevo. Ya nadie iba a llegar, solo teníamos tareas de ****** que nos encargo el jefe. Ella ya se me había lanzado toda la semana, lo hacía medio de broma (además es muy coqueta) pero se le notaba que me quería porque me hacía el díficil. Le parecía gracioso y varonil, además que no era de esos perros de Tinder fáciles que no le causaban nada real, más allá que uno que otro cache.

"Ay, estoy con ganas de cometer una locura", exclamaba. Ella era muy suelta de huesos y de confianza. Además, no temía con que otros pensaban sobre ella. Solo disfrutaba de la vida, aunque a veces tenga inseguridades con su estilo de vida.

Yo sabía que eso lo dijo con doble sentido, pero estaba demasiado arrecho como para dejar pasar esa oportunidad. Cerré la pica de la puerta por si a caso. Ah, y no había cámaras dentro de la oficina y almacén. Solo afuera.

La confianza era suprema y ya hablabamos de nuestras experiencias sexuales, ella era muy morbosa. No creía que habia tirado en el baño de la bibloteca.

Llegado a un punto, estabamos frente a frente y no dude en morder esos labios carnosos levemente para luego tocarle la cintura. Ella no se hizo bolas y me beso con intensidad. Seguía usando ese mismo tipo de blusa escotada sin mangas, esta vez era turquesa.

Seguimos con el chape hasta que con mi mano izquierda se me ocurre jalar su blusa por debajo. Sus pechos salieron rebotando y ella se asusto.

- ¿Qué haces? Tengo miedo!

- Nadie va a entrar, esta cerrado todo. Si alguien toca, nos arreglamos y punto.

- Pucha no sé, tengo miedo

- No que querías cometer una locura- le dije para luego meter mi lengua entre sus tetas.

Tras una alucinante previa, ya mi pinga pedía salir. Al sobar su entrepierna podía sentir como estaba mojadita jaja Ella ya se había quitado todo el miedo y estaba incluso más arrecha que yo. Pero ninguno de los dos había traido condón. Ella quería haacerlo a pelito pero no confiaba mucho en la suerte. Ojo, no le temía a embarazo, sino a lo otro.

Yo no atracaba a metersela hasta encontrar condón, así que se fue al estante que todos compartiamos para sacar el canguro de nuestra compañera Susana. Metió su mano y encontró varios.

Con una destreza de insaciable, bajo mi jean y boxer de una sola jalada, y mi pinga reboto en su cachete dejando algo de mi preseminal allí. Me la estaba chupando en plena oficina a lado de la mesa del jefe, y nunca antes había sentido tanta adrenalia. Sabía que nadie podía entrar pero igual. De todas maneras, esa sensación enriquece todo.

Después de probar un poco, ella me pone el condón y entre risas se coloca encima de la mesa del jefe. La indicación era implicita....

CONTINUARA
CONTINUACIÓN

Yo estaba encima de Mariana, ella con sus piernas abiertas y flexionadas y yo se la metí. Sentirme dentro de alguien después de tanto tiempo parecía un sueño. Ella sudaba bastante, quizás también por el nerviosismo de que algún superior con llave abriera la puerta. Pero a mí no me importaba nada. Le seguía dando. Había empezado lento y pausado en misionero, pero iba acelerando hasta tal punto de agitar la mesa del jefe. La engrampadora y algunos cuadernos llegaron a caerse de tanto movimiento. Ella soltaba gemidos timidos y silenciados, mientras yo era más descarado soltando exhalaciones ruidosas. Llegó un punto en el que ella ponía sus dedos en mi boca para silenciarme, pero yo se las chupaba y mordía ligeramente. No me importaba nada, solo quería metersela y sacarsela hasta que el mundo acabara.

Cuando estaba a punto de venirme, ella se dio cuenta y me detuvo. Se levantó de la mesa y se puso de pie, se volteó y me jalo. Ella quería que le diera de perrito y así fue. Eran las 10:40 pm y nosotros debíamos cerrar hace como una hora. En un momento nos quedamos fríos porque alguien intentó abrir la puerta. Más adelante, me di cuenta que era alguien de seguridad sorprendido por la luz encendida. Pero en el momento, nos enfríamos terriblemente del susto. Nos recompusimos, vestimos, pero ya no había nadie afuera.

Finalmente nos retiramos y cerramos la oficina. Seguíamos demasiado arrechos y yo ya me había activado de vuelta. Me contó que vivía cerca a la universidad y que, por favor, le acompañara porque ya era demasiado tarde. En el camino me contó que vivía con su padre y hermana en una casa grande. Yo pensé que esto era indicativo de que no habría final feliz, pero en un abrir y cerrar de ojos ella ya estaba sentada encima de mi cara en su habitación, chupándole bien la concha, mientras me la restregaba en el rostro. Cofras, no puedo explicar con palabras como me excitaba eso. Luego se convirtió en 69 cuando se inclinó para chuparmela a mí. Ahí acabé, en plena pose del 69. Los dos estabamos calatos y sudados en su cama. Ella decidió esconderme en su habitación hasta la mañana siguiente que su papá salía a trabajar jajaja. De hecho, en la madrugada, yo había despertado al palo y ella me la jaló hasta venirme de nuevo en sus tetas, ella se cagaba de risa y me daba pequeños lapos por hacer un poco de bulla.
El verano era jodido y seguíamos calatos hasta despertar. Besé su frente, su par de tetas desvestidas y me despedí.
 
Buen relato cofra, no la hagas larga, en la epoca estudiantil son las mejores experiencias que uno tiene y dentro de la universidad aun más
 
buen relato brother esa chica si k sabe de riesgos no le teme a nada , pero suerte te ligo bien por ti, espeor haya mas , continua por favor
 
Cofra si que hizo una gran espera para la continuación
 
estaba en algo el relato
 
CONTINUACIÓN

Yo estaba encima de Mariana, ella con sus piernas abiertas y flexionadas y yo se la metí. Sentirme dentro de alguien después de tanto tiempo parecía un sueño. Ella sudaba bastante, quizás también por el nerviosismo de que algún superior con llave abriera la puerta. Pero a mí no me importaba nada. Le seguía dando. Había empezado lento y pausado en misionero, pero iba acelerando hasta tal punto de agitar la mesa del jefe. La engrampadora y algunos cuadernos llegaron a caerse de tanto movimiento. Ella soltaba gemidos timidos y silenciados, mientras yo era más descarado soltando exhalaciones ruidosas. Llegó un punto en el que ella ponía sus dedos en mi boca para silenciarme, pero yo se las chupaba y mordía ligeramente. No me importaba nada, solo quería metersela y sacarsela hasta que el mundo acabara.

Cuando estaba a punto de venirme, ella se dio cuenta y me detuvo. Se levantó de la mesa y se puso de pie, se volteó y me jalo. Ella quería que le diera de perrito y así fue. Eran las 10:40 pm y nosotros debíamos cerrar hace como una hora. En un momento nos quedamos fríos porque alguien intentó abrir la puerta. Más adelante, me di cuenta que era alguien de seguridad sorprendido por la luz encendida. Pero en el momento, nos enfríamos terriblemente del susto. Nos recompusimos, vestimos, pero ya no había nadie afuera.

Finalmente nos retiramos y cerramos la oficina. Seguíamos demasiado arrechos y yo ya me había activado de vuelta. Me contó que vivía cerca a la universidad y que, por favor, le acompañara porque ya era demasiado tarde. En el camino me contó que vivía con su padre y hermana en una casa grande. Yo pensé que esto era indicativo de que no habría final feliz, pero en un abrir y cerrar de ojos ella ya estaba sentada encima de mi cara en su habitación, chupándole bien la concha, mientras me la restregaba en el rostro. Cofras, no puedo explicar con palabras como me excitaba eso. Luego se convirtió en 69 cuando se inclinó para chuparmela a mí. Ahí acabé, en plena pose del 69. Los dos estabamos calatos y sudados en su cama. Ella decidió esconderme en su habitación hasta la mañana siguiente que su papá salía a trabajar jajaja. De hecho, en la madrugada, yo había despertado al palo y ella me la jaló hasta venirme de nuevo en sus tetas, ella se cagaba de risa y me daba pequeños lapos por hacer un poco de bulla.
El verano era jodido y seguíamos calatos hasta despertar. Besé su frente, su par de tetas desvestidas y me despedí.

Buen relato, esas epocas de universidad son una maravilla y de puro sexo. Espero que sigamos teniendo más relatos. Un abrazo
 

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