A manera de anécdota, me acuerdo que, hace muchos años, la contacté solo por tantear y me ofreció un triki trak con su inseparable amiga de esa epoca, Gigi, por una muy módica suma para los estándares actuales. Pero como en esos momentos, era un casto pulpín igual me era difícil llegar al monto solicitado. Pasaba el tiempo y siempre estaba con la idea en la cabeza de que algún día se haría realidad esa propuesta. Lamentablemente, su inseparable amiga cayó en cana, ambas se retiraron, corrió mucha agua bajo el puente y, pues, ahora físicamente Pía no es ni la sombra de lo que era antes. Aquella propuesta solo quedará como una simple fantasía pueril de un mocoso puberto.