Il Cachatore
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Estimados amigos.
Empezaré por confesar que hace varios años que me he alejado del foro por distintas situaciones, me casé, terminé mi carrera, cambié de chamba, tuve una amante por la que cási pierdo todo(mujer, familia, chamba, amigos, etc.; quizá en otro momento cuento esa historia), pero en fin aquí estoy y quiero darme un tiempo para hablarles de Claudia.
El nombre de a chica en cuestión no es Claudia, pero lo elegí porque hay una chiquilla en mi entorno con ése nombre que me tiene loco y a la que sé nunca podré tocar así que tomaré su identidad para satisfacer un poco mi propio morbo.
Mi historia con Claudia empieza hace unos 8 meses, me encontré de casualidad con un pata de mi chamba anterior (de unos años antes de casarme) con el que nos íbamos como decíamos "de kines" los sábados que salíamos a la una y entre tragos me habló de una flaca a la que había visitado en San Luis que además tenía más amigas y que la cosa pintaba bien en realidad; no puedo negarlo, me picó el diente.
El siguiente sábado nos reunimos con unos patas a pelotear por los viejos tiempos y después de las respectivas heladas post-fútbol decidimos enrumbar a el point en cuestión. Al llegar el lugar no me pareció mucho, era el lugar donde menos hubiera pensado encontrar kines pero dentro era otra cosa. Al entrar el olor fuerte a perfume dulzón era inconfundible. En realidad me gustó la locación, limpia, bien ordenada y la mami resultó ser muy amable.
Mi pata y yo decidimos ver el menú y la mami nos presentó una por una a cinco flaquitas. Apenas la vi me llamó la atención. De unos veintitantos, trigueña, simpatiquita sin ser mis mundo pero con algo que la hacía atractiva, bonito cuerpo, nada exagerado ni voluptuoso, muy bien equilibrado para su 1.56 de talla, pecho mediano, excelentes piernas, trasero paradito y caderas anchas, justo como me gustan.
No lo pensé dos veces y en 3 minutos y estaba con ella en la hab. Me dijo que su nombre era Claudia, que era Trujillana y que había venido unos meses a Lima con una amiga por una chamba que les habían ofrecido en gamarra pero que les había ido mal. Honestamente en ése momento yo sólo pensaba en comérmela por lo que no hice más que asentir mientras le agarraba el culito tierno y las piernas duritas, después me confesaría que si no paraba de hablar era por lo nerviosa que estaba, yo era su primer cliente.
Esa vez lo hicimos rico, fueron 2 polvos como sólo puedes tener con una chiquilla a la que sientes le estás enseñando a descubrir el mundo, te explota el ego, pero había algo distinto en ella.
Si bien el encuentro fue muy bueno (un buen oral, caricias, besos, una vagina estrecha, joven y poco usada que me apretó rico y me hizo acabar en un menor tiempo que mi promedio) al acabar sentí algo extraño, como inconcluso, como si algo más hubiera quedado por dar.
La idea me rondó la cabeza toda la semana y decidí visitarla de nuevo sólo para quitarme el clavo, por puro egoísmo; quería poseer a la chiquilla. El sábado me escape con la excuso de la pichanga y me fui a buscarla.
Al estar en la habitación con ella por segunda vez nos pusimos a conversar, ahora la sentía un poco más desenvuelta, al parecer la mami le había dado algunas clases, ya no hablaba como loca de cosas personales o al azar sino que me decía cosas arrechantes y hasta se hacía la graciosa soltando risitas mientras me besaba y nos íbamos desvistiendo. Ya desnudos nos echamos en la cama acariciándonos y besándonos, usar condón a mi edad y casado se siente raro pero nunca dejaría de hacerlo en éstos casos así que siempre prefiero llevar un pack de durex pues no confío en otras marcas, una vez tuve una mala experiencia con los conocidos gents y tuve que hacerme todo tipo de exámenes además de estar traumado como una semana, encima sin tocar a mi mujer haciéndome el huevón, el cansado o simplemente peleando para evitarla en tanto me daban los resultados.
Volviendo al relato, pre ya puesto, empezó con el oral, me lo lamió rico y visitó mis bolas un buen rato (a mi mujer le gusta que me afeite y he descubierto que a las kines les da más confianza para hacerte un rico oral), se lo comió entero y lo que disfruté más es algo que ninguna había hecho antes para mí, me miraba mientras lo hacía, ver sus ojos clavados en los míos mientras tenía mi verga dura en la boca me arrechó al máximo. Pasamos una hora excelente, hicimos varias poses y se alocó en mi preferida, el perrito, gemía sin control y arrugaba la sábana apretando los puños en cada embestida que le daba, lo hicimos en todas las posiciones, misionero, piernas al hombro, de costadito, parados frente al espejo de su habitación, me montó de espaldas y de frente mientras se metía mis dedos en la boca y los lamía desesperada, la puse en perrito otra vez y ver sus caderas anchas y pequeña cintura me descontrolaron, le di de alma a la pobre pero ella lo disfrutaba más y más, hasta que con sus caderas bien cogidas la jalé y la mantuve bien pegada a mi cuerpo mientras me venía completo dentro de su tierna papita que al sacarla pude ver había pasado a un color rosa encendido y estaba completamente mojada por nuestro encuentro.
Los dos caímos rendidos unos junto al otro y nos quedamos mirando unos segundos sin decirnos nada, luego ella se acercó lentamente a mí, me besó suavemente en los labios y me dijo si quería bañarme con ella. Ya en la ducha me dijo que no quería atender a nadie más en el día, que diría que se estaba sintiendo mal para irse y si quería almorzar algo con ella.
Hasta el día de hoy no sé porqué dije que sí pero veinte minutos después estábamos en mi auto pensando en cualquier cosa menos en almorzar pues ella no dejaba de tocarme la verga sobre el buzo deportivo y yo no paraba de tocarle los pechos en cada semáforo hasta mi telo favorito de Lince.
Al llegar la cosa fue completamente distinta, nos metimos dos de los mejores polvos de mi vida, hacía tiempo que no me metía tres polvos en un día con otra que no fuera mi mujer y a la hora de irnos pasó lo inesperado, hasta éste punto no había pensado en el tema económico y me congelé al darme cuenta de ello, al parecer ella percibió mi nerviosismo y sonriéndome me dijo "no te paltees, si te he pedido salir es porque me ha gustado tirar contigo, me he venido como 5 veces, acaso a una chica no le puede gustar el sexo, me gustaste desde la primera vez" y allí me dijo que había sido su primer cliente.
Desde ése día ya son como dije cerca de 8 meses que nos vemos esporadicamente, al menos dos o tres veces al mes, ella me llama o yo la llamo, ya dejamos la relación inicial de kine y cliente, ahora incluso nos llamamos por nuestros nombres aunque ella no sabe mucho de mí por obvias razones, ahora nos tratamos como amigos y hemos pasado por muchas nuevas experiencias nuevas juntos. A sus 20 añitos y mis 30 hemos descubierto un panorama sexual nuevo para ambos. Ella ahora no trabaja donde la conocí, atiende a algunos clientes "particulares" y a mi no me vuelto a cobrar aunque por mantener las apariencias le llevo algún regalo cada vez que la veo, siempre me encargo de que tenga las cosas claras.
En otros post contaré algunas de nuestras experiencias, por ejemplo puedo decir que fui el primero que le enseño lo rico del sexo anal, ella me dió mi primer trío y juntos lo hicimos por primera vez en un lugar público, lo dejo para otro día amigos.
Saludos.
Empezaré por confesar que hace varios años que me he alejado del foro por distintas situaciones, me casé, terminé mi carrera, cambié de chamba, tuve una amante por la que cási pierdo todo(mujer, familia, chamba, amigos, etc.; quizá en otro momento cuento esa historia), pero en fin aquí estoy y quiero darme un tiempo para hablarles de Claudia.
El nombre de a chica en cuestión no es Claudia, pero lo elegí porque hay una chiquilla en mi entorno con ése nombre que me tiene loco y a la que sé nunca podré tocar así que tomaré su identidad para satisfacer un poco mi propio morbo.
Mi historia con Claudia empieza hace unos 8 meses, me encontré de casualidad con un pata de mi chamba anterior (de unos años antes de casarme) con el que nos íbamos como decíamos "de kines" los sábados que salíamos a la una y entre tragos me habló de una flaca a la que había visitado en San Luis que además tenía más amigas y que la cosa pintaba bien en realidad; no puedo negarlo, me picó el diente.
El siguiente sábado nos reunimos con unos patas a pelotear por los viejos tiempos y después de las respectivas heladas post-fútbol decidimos enrumbar a el point en cuestión. Al llegar el lugar no me pareció mucho, era el lugar donde menos hubiera pensado encontrar kines pero dentro era otra cosa. Al entrar el olor fuerte a perfume dulzón era inconfundible. En realidad me gustó la locación, limpia, bien ordenada y la mami resultó ser muy amable.
Mi pata y yo decidimos ver el menú y la mami nos presentó una por una a cinco flaquitas. Apenas la vi me llamó la atención. De unos veintitantos, trigueña, simpatiquita sin ser mis mundo pero con algo que la hacía atractiva, bonito cuerpo, nada exagerado ni voluptuoso, muy bien equilibrado para su 1.56 de talla, pecho mediano, excelentes piernas, trasero paradito y caderas anchas, justo como me gustan.
No lo pensé dos veces y en 3 minutos y estaba con ella en la hab. Me dijo que su nombre era Claudia, que era Trujillana y que había venido unos meses a Lima con una amiga por una chamba que les habían ofrecido en gamarra pero que les había ido mal. Honestamente en ése momento yo sólo pensaba en comérmela por lo que no hice más que asentir mientras le agarraba el culito tierno y las piernas duritas, después me confesaría que si no paraba de hablar era por lo nerviosa que estaba, yo era su primer cliente.
Esa vez lo hicimos rico, fueron 2 polvos como sólo puedes tener con una chiquilla a la que sientes le estás enseñando a descubrir el mundo, te explota el ego, pero había algo distinto en ella.
Si bien el encuentro fue muy bueno (un buen oral, caricias, besos, una vagina estrecha, joven y poco usada que me apretó rico y me hizo acabar en un menor tiempo que mi promedio) al acabar sentí algo extraño, como inconcluso, como si algo más hubiera quedado por dar.
La idea me rondó la cabeza toda la semana y decidí visitarla de nuevo sólo para quitarme el clavo, por puro egoísmo; quería poseer a la chiquilla. El sábado me escape con la excuso de la pichanga y me fui a buscarla.
Al estar en la habitación con ella por segunda vez nos pusimos a conversar, ahora la sentía un poco más desenvuelta, al parecer la mami le había dado algunas clases, ya no hablaba como loca de cosas personales o al azar sino que me decía cosas arrechantes y hasta se hacía la graciosa soltando risitas mientras me besaba y nos íbamos desvistiendo. Ya desnudos nos echamos en la cama acariciándonos y besándonos, usar condón a mi edad y casado se siente raro pero nunca dejaría de hacerlo en éstos casos así que siempre prefiero llevar un pack de durex pues no confío en otras marcas, una vez tuve una mala experiencia con los conocidos gents y tuve que hacerme todo tipo de exámenes además de estar traumado como una semana, encima sin tocar a mi mujer haciéndome el huevón, el cansado o simplemente peleando para evitarla en tanto me daban los resultados.
Volviendo al relato, pre ya puesto, empezó con el oral, me lo lamió rico y visitó mis bolas un buen rato (a mi mujer le gusta que me afeite y he descubierto que a las kines les da más confianza para hacerte un rico oral), se lo comió entero y lo que disfruté más es algo que ninguna había hecho antes para mí, me miraba mientras lo hacía, ver sus ojos clavados en los míos mientras tenía mi verga dura en la boca me arrechó al máximo. Pasamos una hora excelente, hicimos varias poses y se alocó en mi preferida, el perrito, gemía sin control y arrugaba la sábana apretando los puños en cada embestida que le daba, lo hicimos en todas las posiciones, misionero, piernas al hombro, de costadito, parados frente al espejo de su habitación, me montó de espaldas y de frente mientras se metía mis dedos en la boca y los lamía desesperada, la puse en perrito otra vez y ver sus caderas anchas y pequeña cintura me descontrolaron, le di de alma a la pobre pero ella lo disfrutaba más y más, hasta que con sus caderas bien cogidas la jalé y la mantuve bien pegada a mi cuerpo mientras me venía completo dentro de su tierna papita que al sacarla pude ver había pasado a un color rosa encendido y estaba completamente mojada por nuestro encuentro.
Los dos caímos rendidos unos junto al otro y nos quedamos mirando unos segundos sin decirnos nada, luego ella se acercó lentamente a mí, me besó suavemente en los labios y me dijo si quería bañarme con ella. Ya en la ducha me dijo que no quería atender a nadie más en el día, que diría que se estaba sintiendo mal para irse y si quería almorzar algo con ella.
Hasta el día de hoy no sé porqué dije que sí pero veinte minutos después estábamos en mi auto pensando en cualquier cosa menos en almorzar pues ella no dejaba de tocarme la verga sobre el buzo deportivo y yo no paraba de tocarle los pechos en cada semáforo hasta mi telo favorito de Lince.
Al llegar la cosa fue completamente distinta, nos metimos dos de los mejores polvos de mi vida, hacía tiempo que no me metía tres polvos en un día con otra que no fuera mi mujer y a la hora de irnos pasó lo inesperado, hasta éste punto no había pensado en el tema económico y me congelé al darme cuenta de ello, al parecer ella percibió mi nerviosismo y sonriéndome me dijo "no te paltees, si te he pedido salir es porque me ha gustado tirar contigo, me he venido como 5 veces, acaso a una chica no le puede gustar el sexo, me gustaste desde la primera vez" y allí me dijo que había sido su primer cliente.
Desde ése día ya son como dije cerca de 8 meses que nos vemos esporadicamente, al menos dos o tres veces al mes, ella me llama o yo la llamo, ya dejamos la relación inicial de kine y cliente, ahora incluso nos llamamos por nuestros nombres aunque ella no sabe mucho de mí por obvias razones, ahora nos tratamos como amigos y hemos pasado por muchas nuevas experiencias nuevas juntos. A sus 20 añitos y mis 30 hemos descubierto un panorama sexual nuevo para ambos. Ella ahora no trabaja donde la conocí, atiende a algunos clientes "particulares" y a mi no me vuelto a cobrar aunque por mantener las apariencias le llevo algún regalo cada vez que la veo, siempre me encargo de que tenga las cosas claras.
En otros post contaré algunas de nuestras experiencias, por ejemplo puedo decir que fui el primero que le enseño lo rico del sexo anal, ella me dió mi primer trío y juntos lo hicimos por primera vez en un lugar público, lo dejo para otro día amigos.
Saludos.
