EL CABALLERO DORADO
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Como me decia mi abuelito...tatuajes: marinero, choro o p..ta.
Una famosa modelo del medio me llama hace unos pocos días. No somos amigos, alguna vez nos hemos saludado, alguna vez nos hemos cruzado en un par de eventos. Su llamada me extraña. Silencio. Se pone a llorar, no sé qué hacer. Le pido que se calme y trato de entender una situación que no sé cómo manejar. Cuelga.
No la llamo. Estoy a punto de dar una entrevista, el redactor ya llegó al canal y presiento que la bella joven en problemas va a volver a llamar. Le digo al periodista que entre a la oficina y le ofrezco algo de tomar. Suena el teléfono, cinco minutos solicitados al hombre de prensa antes de responder todo lo que dispare, acepta. Miro de reojo la pantalla, es ella.
Está más tranquila. Comienza a contarme la pesadilla que vive. La historia arranca con un muchacho que la deslumbra. Se gustan desde el primer día. Salen, se divierten juntos. Todos dicen que son la pareja perfecta. Guapos y afortunados. Cuidan la relación, no quieren que los titulares jueguen con la fragilidad de lo que están construyendo. Me dice –con una inocencia que me sorprende– que por primera vez sabía lo que era eso que llaman felicidad.
Otro silencio y es largo.
– Aldo, soy muy sexual –me dice a manera de disculpa.
Una noche se juntaron con una pareja en su departamento. La juerga fue dura. Las cosas se salieron de control. Para ahorrar detalles terminaron los cuatro en su cama. Era la primera vez que hacía algo así y le tiembla la voz al decir que lo disfrutó, que le da vergüenza haber vivido tanto placer.
El aspirante a hombre de su vida desapareció. Se borró y el pretexto fue un campeonato en el exterior. Regresó para mostrarle una grabación de esa noche y pedirle 25 mil dólares para no publicarla en internet. Quizás el cobarde galancete no conoce la pena por el delito de extorsión. Quizás no sabe que lo que pasó solo le corresponde a los protagonistas. Quizás no sabe que su chantaje ya está muerto. Esta columna es para que sepas que se sabrá que fuiste tú.
Nos despedimos. En este momento la bella modelo ya debe haber leído estas líneas. Él también. Te aseguro que va a borrar el video.
Aldo, soy muy sexual –me dice a manera de disculpa
Una noche se juntaron con una pareja en su departamento. La juerga fue dura.