Segunda parte
Como muero por ti. ¿Cómo poder olvidarte?
Basta que me enamores, o que me mandes flores, para obtener un sí
Obtener un sí - Shakira
- ¿Te molesta si fumo?
- Emm… no me gusta el olor a cigarro…
- No es cigarro
- ¿Ah?
- Es marihuana
- Ah –genial, estaba saliendo con un pata tatuado, que escuchaba rap y fumaba marihuana
- Sí… supuse que te incomodaría. ¿Sabes? Fumar me ayuda a relajarme e inspirarme. Pero descuida, saldré al balcón.
- No, está bien, iré yo. Tengo que hacer unas llamadas.
- Ya está el almuerzo
- Gracias
- ¿Estás incómoda?
- No…
- … ¿Has escuchado del sexo con marihuana?
- No
- Bueno –cogiendo mi brazo, comenzó a deslizar sus dedos, haciéndome un ligero cosquilleo− la marihuana incrementa la sensibilidad. Imagina un orgasmo. La marihuana hace que el placer pueda alargarse e intensificarse el doble.
- … ¿Has fumado marihuana antes de hacerlo, conmigo?
- Sí –respondió un poco avergonzado. Pero, reponiéndose, agregó pícaramente− y te sientes maravillosa.
- Cállate –respondí riéndome, avergonzada.
- En serio –y acomodando mi cabello detrás de la oreja, agregó con un pequeño toque en mi mentón− tus orales son maravillosos… y tu concha es hermosa –acercando mi mano, besó mis dedos. Me acaloré. ¡Era tentador el condenado!
- Bien, –depositó mi mano en la mesa. ¿Qué? − terminemos este almuerzo − ¿Me vas a dejar así? − A la 1 tengo mi transmisión. Estaré muteado, pero necesito concentrarme
- Claro…
Comenzó su trabajo, yo lo miraba de reojo, no hacía la gran cosa. Fui a la cocina, preparé un té y le llevé una taza. Terminados mis pendientes, empecé a aburrirme, ya eran las 4 ¡y él había dicho que solo duraría 2 horas! Me giré hacia él enfurruñada. Devolviéndome la mirada, me hizo una señal: también estaba aburrido. Volví a la cocina, ¿qué podía hacer?, abrí la nevera y vi... Volviendo, le entregué con una sonrisa un Piscano. Resignado, pero sonriendo, aceptó. Comenzamos a tomar en silencio.
Pasó un rato y yo seguía inquieta. Entonces, girando su silla, me senté en el piso, situándome entre sus piernas. Me miró sorprendido mientras le aflojaba la correa y, sacando su pene, comencé a lamerlo. Se aferró a la silla y, excitado, me miraba indefenso. En voz baja me increpó
- ¡Qué estás haciendo!
- Es mi venganza –dije malévola mientras pasaba mi lengua por su punta
- ¡No…! −tarde, ya estaba sucumbiendo mientras yo ensalivaba y engullía su pene. Arriba y abajo, rodeaba su cabeza con mi lengua, y me lo volvía a tragar.
- ¡Está bien, está bien! Espérame en el cuarto, iré en 15 minutos.
Me puse de pie triunfante y, relamiéndome los dedos, le dejé. Me quité la ropa y me metí bajo las colchas. Hacía un frío atardecer y, sin querer, quedé adormilada. Desperté cuando sentí sus labios en mis hombros. Las luces de la calle iluminaban tenuemente la habitación
- Te quedaste dormida
- ¡Demoraste!
- Sí, bueno, tu pequeña distracción hizo que la imagen y el sonido se descuadren unos segundos –dijo metiéndose conmigo−. Felizmente no me llamaron la atención.
- Ups
- Sí, ups.
- Lo siento –dije pasando mi mano por sus cabellos.
- Descuida –dijo mirándome profundamente. Pero sus ojos querían decir algo más.
- … ¿Eso es Dosed de RHCP? –el sonido provenía de la sala.
- Sí, sé que no te gusta el rap –dijo riendo− y quería pedirte disculpas por lo de la tarde. Y por lo de ahora.
- ¿Ahora…?
- Sí, acabo de fumar. Porque me encanta sentirte –dijo clavándome un beso.
Posicionándose entre mis piernas, comenzó a chupar mis senos. Rápidamente mi cuerpo se puso en tensión. Después de dar delicados mordiscos a mis pezones, fue subiendo poco a poco hacia mi cuello. Su barba rozaba mi piel, dejándome un picor. Su cercanía a mi nuca me quebraba e intentaba resistirme, pero él me sujetó las manos y ejerció su peso sobre mí, de modo que no podía liberarme. La ansiedad me consumía. Respirando mis cabellos, comenzó a pasar su lengua por mi nuca. El placer era excesivo y solté un jadeo desesperado. ¡Me estaba torturando! Cuando pasó su barba por mi nuca enloquecí y solté un chillido. Estaba desarmada y suplicaba a gritos que parara. Pero él comenzó a penetrarme. Era delicioso. No resistí mucho y comencé a venirme.
- Eres deliciosa
Estaba exhausta. Pero eso no hacía más que empezar. El continuó moviéndose y pronto descubrí que iba a venirme de nuevo. Lo sentía tan cerca, un nuevo orgasmo. Pero entonces él se retiró y, velozmente, alzó mis caderas hacia él y rudamente metió su cara entre mis piernas. El contacto fue tosco y, en un grito, un chorro largo de squirt salió mojándole todo. Pero él no paró y el squirt siguió, mojando todo mi culo y escurriéndose por mi espalda.
- Deliciosa –murmuró.
Cuando terminamos me miré al espejo, tenía marcas rojas en el pecho, justo donde había raspado su barba. Me duché y volví a la habitación. Lo encontré frente al colchón pelado.
- ¿Qué pasó?
- Mojaste todo
- ¿Qué?
- Colchas, sábanas, colchón… hasta mi ropa que estaba en el piso
- … Lo siento… no sabía que podía venirme en oral… −en especial en la última pose. De espaldas, me había puesto un cojín bajo las caderas y, penetrándome, se salía justo cuando iba a venirme para pasar su lengua por mi clítoris. Su barba me rozaba y me corrí en su boca una y otra y otra vez…
Esa noche él durmió en el cuarto de invitados, que no tenía colchas, pero al menos tenía el colchón seco… con un calentador debajo de su chompa, otro debajo de su jean, una casaca y 3 pares de medias.