Harry215
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18 Years of Service
Era diciembre del año 2002, yo trabajaba en un fabrica que quedaba por chorrillos, en mis ratos libres del turno de noche encontré la manera de burlar el servidor de la empresa para poder entrar al legendario LatinChat, en el que conocí a varias chicas, una de ellas la que trataremos hoy se llamaba Flor. Estuvimos charlando por varios días siempre entre 10 y 11 de la noche, ella me dijo que era odontóloga, madre soltera y que su padre le había puesto un pequeño consultorio en la cochera de su casa para empezar su negocio. Pasaron los días y en una de nuestras conversaciones le comenté que tenía una fantasía sexual con enfermeras vestidas de medias y portaligas debajo de un mandil blanco, a lo que me respondió los médicos también usamos mandil blanco cosa que instantáneamente generó en mí una erección titánica. Después de una semana de conversaciones cada vez mas calientes, un sábado por la noche hablamos de temas sexuales y una cosa llevo a otra en la que me di cuenta que era una mujer bien caliente y terminamos teniendo sexo por chat, finalizada la sesión me pregunto si estaría dispuesto a tener una aventura y yo le respondí que si, que lo coordinaríamos para una fecha en que coincidamos nuestros momentos libres ya que también trabajaba en otro consultorio como asociada.
Los días siguientes no tocamos el tema de sexo y día poco después le comenté la necesidad que tenia de revisarme los dientes por que tenia uno bien picado, ella me invito a su consultorio aprovechando la ocasión para conocernos, así quedamos un día en que yo estaba trabajando de día y llegaría como a las 4 de la tarde a su casa saliendo del trabajo.
En el taxi me preguntaba en como seria ella, de repente era fea, obesa, o flaca hasta el queso, pensaba si me enfrentaría a un monstruo con dientes de tiburón, miraba la hora cada minuto, me revisaba la ropa, el cabello, veía las calles a través de la ventana por donde me llevaba el taxi casi con angustia, en fin estaba muy nervioso. Llegué a la dirección que anoté, era una casa grande ubicada en Miraflores, detrás de unas rejas que daban a la calle tenía un jardín en el que fácil entraban 3 carros estacionados, la casa era de dos pisos, tenia enredaderas por las paredes. Había un garaje a la derecha de la puerta principal con otra puerta mas a la derecha y en la azotea había un pequeño estudio.
Toqué el timbre y me respondió una voz de mujer con evidente dejo de provinciana y asumí que era la empleada, me presenté y me abrió el cerrojo eléctrico indicándome que pase por la puerta a lado del garaje.
Seguía nervioso espere unos segundos en la puerta de madera, aspire profundamente y me abrió la puerta una mujer de senos grandes, senos levantados, senos firmes, pezones hermosos, y mas senos, solo vi unas hermosas, ricas y excitantes Tetas, lo demás se veía borroso, todo era en cámara lenta, mis ojos disfrutaron cada milisegundo que pasaba y cada milímetro de esas tetas como un escáner de alta resolución.
Pasados 3 o 4 segundos reaccione y la salude con un beso en la mejilla, en el que recién me di cuenta que era una mujer de 1,60, cabello negro lacio, cara ovalada, se podría decir simpática, lo que sigue mas abajo ya lo mencioné, medio gruesita sin ser gorda, y un trasero un poquito pequeño pero bien formado, estaba con un polo blanco con rayas azules en las que resaltaba sus hermosas tetas, recordé que una vez me dijo que lo mejor que tenia eran sus senos, y no se equivocó.
· Hola, hasta que por fin te animaste a venir.
· Si pues nunca es tarde.
· ¿Y que tal, no te perdiste?
· No para nada, fue fácil para el taxi llegar rápido, a propósito tienes una casa bien bonita.
Luego una pequeña conversación en su pequeño recibidor en donde había un silloncito marrón con unas revistas sobre una mesita, pasamos al consultorio, mientras se lavaba las manos y se ponía los guantes de látex, me dijo que me recostara. Era un sillón color crema, mientras estaba echado vi esa lámpara redonda que parecía una lupa gigante, apoye mis pies ya casi en 180 grados y mis brazos apoyados en los costados. Ella se asomo a hacerme el trabajo, mientras revisaba mis dientes, yo estaba pensando en como tocar esos melones, estaba tenso, un unas de esas rose sus senos comprobando lo firmes que los tenia, ella parecía no inmutarse concentrada en su labor, así seguí ingeniándomelas para rozarle un par de veces mas, mientras me enjuagaba la boca hablábamos un poco, me pregunto si me hizo doler, y yo le respondí que - no, nada, - que si me hacia doler gritaría y después le haría doler a ella, y se carcajeo.
Continuamos un rato mas con ese ruidito característico que me taladraba el cerebro para quitarme las caries. Terminó, me enjuague y yo seguía echado, ella se saco los guantes y la mascarilla diciéndome ¡Listo!, y yo seguía en mi posición buscándole la conversación, se saco el mandil y pude ver de nuevo esos senos debajo del polo a rayas que me pusieron duro en unos segundos, creo que se dio cuenta porque me quise poner de costado para que no se notara mi bate de beisbol pero era tarde, ella se puso a mi lado derecho y chocando su pubis sobre mi mano, se apoya casi sobre mi para sacarme un tipo de servilleta a modo de babero que me puso al comienzo, apoyando sus dos senos que pesarían dos kilos cada uno, la verdad no se, pero me quemaban el pecho, en esa posición me dice casi al oído, - así que te gustan las chicas con mandil blanco y medias negras - , y yo solo atiné a sacar mi mano de su entrepierna, abrazarla y darle un beso en los labios, el beso se prolongó con una respuesta de su lengua casi con desesperación, nos comíamos las bocas y mis manos no perdían tiempo en atrapar esas enormes tetas, estrujándolas y sobándole los pezones por encima de la ropa, yo quise levantarle el polo para chuparle las tetas y ella me detiene, diciendo que ahora no porque hay gente en la casa y pueden entrar en cualquier momento. Eso me di cuenta antes cuando la empleada entró en dos ocasiones a consultarle algo siempre tocando la puerta entreabierta. Y me quedé con el muñeco triste y lloroso, y con más ganas de cumplir mi fantasía que la doctora Flor se encargaría de hacer realidad.
Así quedamos en que la siguiente consulta sería el próximo viernes en que sus padres estarían fuera de lima y solo se quedaría ella, la empleada, su hija de 4 años y su hermano que nunca paraba en casa
(Les prometo que continuaré después amigos, se han pasado rápido dos horas y mi teléfono suena imparable sacándome del trance y haciéndome recordar que estoy en la chamba, jajajaja)
Los días siguientes no tocamos el tema de sexo y día poco después le comenté la necesidad que tenia de revisarme los dientes por que tenia uno bien picado, ella me invito a su consultorio aprovechando la ocasión para conocernos, así quedamos un día en que yo estaba trabajando de día y llegaría como a las 4 de la tarde a su casa saliendo del trabajo.
En el taxi me preguntaba en como seria ella, de repente era fea, obesa, o flaca hasta el queso, pensaba si me enfrentaría a un monstruo con dientes de tiburón, miraba la hora cada minuto, me revisaba la ropa, el cabello, veía las calles a través de la ventana por donde me llevaba el taxi casi con angustia, en fin estaba muy nervioso. Llegué a la dirección que anoté, era una casa grande ubicada en Miraflores, detrás de unas rejas que daban a la calle tenía un jardín en el que fácil entraban 3 carros estacionados, la casa era de dos pisos, tenia enredaderas por las paredes. Había un garaje a la derecha de la puerta principal con otra puerta mas a la derecha y en la azotea había un pequeño estudio.
Toqué el timbre y me respondió una voz de mujer con evidente dejo de provinciana y asumí que era la empleada, me presenté y me abrió el cerrojo eléctrico indicándome que pase por la puerta a lado del garaje.
Seguía nervioso espere unos segundos en la puerta de madera, aspire profundamente y me abrió la puerta una mujer de senos grandes, senos levantados, senos firmes, pezones hermosos, y mas senos, solo vi unas hermosas, ricas y excitantes Tetas, lo demás se veía borroso, todo era en cámara lenta, mis ojos disfrutaron cada milisegundo que pasaba y cada milímetro de esas tetas como un escáner de alta resolución.
Pasados 3 o 4 segundos reaccione y la salude con un beso en la mejilla, en el que recién me di cuenta que era una mujer de 1,60, cabello negro lacio, cara ovalada, se podría decir simpática, lo que sigue mas abajo ya lo mencioné, medio gruesita sin ser gorda, y un trasero un poquito pequeño pero bien formado, estaba con un polo blanco con rayas azules en las que resaltaba sus hermosas tetas, recordé que una vez me dijo que lo mejor que tenia eran sus senos, y no se equivocó.
· Hola, hasta que por fin te animaste a venir.
· Si pues nunca es tarde.
· ¿Y que tal, no te perdiste?
· No para nada, fue fácil para el taxi llegar rápido, a propósito tienes una casa bien bonita.
Luego una pequeña conversación en su pequeño recibidor en donde había un silloncito marrón con unas revistas sobre una mesita, pasamos al consultorio, mientras se lavaba las manos y se ponía los guantes de látex, me dijo que me recostara. Era un sillón color crema, mientras estaba echado vi esa lámpara redonda que parecía una lupa gigante, apoye mis pies ya casi en 180 grados y mis brazos apoyados en los costados. Ella se asomo a hacerme el trabajo, mientras revisaba mis dientes, yo estaba pensando en como tocar esos melones, estaba tenso, un unas de esas rose sus senos comprobando lo firmes que los tenia, ella parecía no inmutarse concentrada en su labor, así seguí ingeniándomelas para rozarle un par de veces mas, mientras me enjuagaba la boca hablábamos un poco, me pregunto si me hizo doler, y yo le respondí que - no, nada, - que si me hacia doler gritaría y después le haría doler a ella, y se carcajeo.
Continuamos un rato mas con ese ruidito característico que me taladraba el cerebro para quitarme las caries. Terminó, me enjuague y yo seguía echado, ella se saco los guantes y la mascarilla diciéndome ¡Listo!, y yo seguía en mi posición buscándole la conversación, se saco el mandil y pude ver de nuevo esos senos debajo del polo a rayas que me pusieron duro en unos segundos, creo que se dio cuenta porque me quise poner de costado para que no se notara mi bate de beisbol pero era tarde, ella se puso a mi lado derecho y chocando su pubis sobre mi mano, se apoya casi sobre mi para sacarme un tipo de servilleta a modo de babero que me puso al comienzo, apoyando sus dos senos que pesarían dos kilos cada uno, la verdad no se, pero me quemaban el pecho, en esa posición me dice casi al oído, - así que te gustan las chicas con mandil blanco y medias negras - , y yo solo atiné a sacar mi mano de su entrepierna, abrazarla y darle un beso en los labios, el beso se prolongó con una respuesta de su lengua casi con desesperación, nos comíamos las bocas y mis manos no perdían tiempo en atrapar esas enormes tetas, estrujándolas y sobándole los pezones por encima de la ropa, yo quise levantarle el polo para chuparle las tetas y ella me detiene, diciendo que ahora no porque hay gente en la casa y pueden entrar en cualquier momento. Eso me di cuenta antes cuando la empleada entró en dos ocasiones a consultarle algo siempre tocando la puerta entreabierta. Y me quedé con el muñeco triste y lloroso, y con más ganas de cumplir mi fantasía que la doctora Flor se encargaría de hacer realidad.
Así quedamos en que la siguiente consulta sería el próximo viernes en que sus padres estarían fuera de lima y solo se quedaría ella, la empleada, su hija de 4 años y su hermano que nunca paraba en casa
(Les prometo que continuaré después amigos, se han pasado rápido dos horas y mi teléfono suena imparable sacándome del trance y haciéndome recordar que estoy en la chamba, jajajaja)
