Pasaron los dias y no había novedad alguna, hasta una noche en la que mi hija tenia una Reunion en una conocida discoteca, por el cumpleaños de una compañera de la universidad.
Como de costumbre la lleve al lugar, y como al parecer no demoraría, decidir esperarla, en lugar de ir a mi casa y regresa a recogerla, me quede a dormir en el auto mientras la esperaba.
De pronto llega un sms, de un numero que no conocía : “ Ya dejaste a XXXXXX” (refiriéndose a mi hija.”? , vas a ir casa o vas a esperarla? Si deseas puedes venir y pasar el rato.
Al decir esto me comparte su ubicación. Era Ana Claudia, al parecer estaba al tanto de la reunión y de que espera a mi hija afuera, solo. Calcule el ida y vuelta eran las 11 de la noche, había poco trafico. Si podía ir y venir rápidamente.
Solo conteste Ok, y le comparti mi ubicación en tiempo real.llegue en aproximadamente 15 minutos.
Sabia que era su casa, infinidad de veces hacia dejando a mi hija en su casa, conversado con sus padres. Y sin embargo ahi estaba una vez mas.
Era mas de la media noche, la calle estaba desierta, sin testigos, sin miradas. Toque el intercomunicador. Una voz de niña me responde: Ya vooooy!!!.
La casa estaba con las luces apagadas, me abre la puerta ella detrás de la puerta, al cerrar se me abalanza, solo sentí una bata de seda, y debajo de un cuerpo frágil, pequeño y delicado, pero muy caliente.
No hubo palabras, solo gemidos y algunos quejidos de ambas parte.
Sus manos sobre mi rostro, susurrando:"eres mio…mio", aun recuerdo esas pequeñas manos tan suaves sobre mi espalda, temblorosas e inquietas, me tomo de la mano y me llevo a su habitación de niña - mujer , decorada con tonos de rosa y violeta, una luz roja emanaba de su lampara de noche.
Comenzó a desabrocharme la camisa, lentamente, y mientras lo hacia con su lengua recorría mis orejas. Jadeando, yo solo atine a liberar mi correa y abrir el pantalón, mientras me sacaba los zapatos siento una pequeña mano buscando mi pene, lo encuentra y siento como se entremece su cuerpo al sentirlo, aun estaba en semi erección así que bajo si dejar de mirarme a los ojos y lentamente se lo metió todo en esa boca de caramelo, lo saboreaba y cuando logro ponerlo en su máxima erección casi a punto de eyacular, sonrio. Se detuvo, y se lo empezó a pasar por el rostro, lo olía y acariciaba, yo diría hasta con cierta devoción.
Con sus dos manos lo masajeaba, ya estaba a punto de venirme, sentia que la eyaculación era inminente y sospecho que ella disfrutaba de esa sensación del pene palpitante. Asi que di un paso atrás y la sente al filo de la cama, aun ahí, ella insistió en el oral, pero era mi turno, el pozo de la felicidad estaba perfectamente depilado, los labios eran pequeños, casi cerrados, harta lubricación de un sabor muy agradable que no podría describir. Era un manjar y el olor, sin duda se la había perfumado con alguna colonia en base a miel ya que sin duda contenía notas dulces.
Me entusiasme y me tome todos sus fluidos, le pase la lengua por toda su humanidad incluyendo ahi donde nunca le dio el sol, hasta yo estoy sorprendido por esa conducta. No suelo besar el ano, ni pasar la lengua por esa zona, pero esa noche, no hubo reparo alguno, no extistia el miedo, la vergüenza, era un disfrute mutuo, sin pena, sin mañana.
Ya un poco mas en control, con mis revoluciones un poco mas bajas, procedí al colocar esas delicadas piernas en mis hombros, bueno mas bien sus pies apenas llegaban, que bellos pies, talla 34/35, una hermosa pedicura digna de la ocasión me estaba esperando, los bese y chupe mientras ella sonreía, para esto mi pene rozaba su vulva, y ella sola lo coloco en posición.
Un solo movimiento. Una estocada, algo que no pudiéramos olvidar. Ambos lanzamos un gemido, yo por sentir un ajuste como pocos y ella, bueno solo se que cerro los ojos y su cabeza giro a un costado mientras con las manos se jalaba el pelo.
Una profunda y tres a la mitad, asi estuve buen rato, con ese ritmo aprendi a durar un poco mas y a disfrutar mas del momento.
Cambiamos a ella sobre mi, comenzó no a cabalgar sino a frotarse, eso me dio mas tiempo y sentia como mi pene se ponía aun mas duro y grande, luego de un intenso masaje en el cuello uterino, la nena se encoge se hace bolita y brama, ayyyyyyyyyy, y siento como se viene tanto en contracción como en líquidos. Cae sobre mi pecho y la escucho decir, “Quieres cambiar de posición?”
Le digo, ponte en 20 uñas.
Ella obedece y se estira como gata, con los brazos hacia la otra orilla de la cama, el culo bien empinado y las piernas separadas. Yo de pie, comienzo darle un hard sex, le doy duro siento que su coño esta super contraído por el orgasmo que caba de tener, com sus manitos trata de agarrarse de las sabanas, siente dolor pero se la aguanta, le jalo el pelo y sonríe.
No puedo mas y le suelto todo, ella no deja de sonreír, caigo a su lado rendido y escucho una risa corta y suave.
Veo el reloj y es hora se salir.
Me visto, ella sin voltear sigue bien abrigada. Le doy un beso en la mejilla y me despido. Regreso a mi rol de padre y vida de casado.