Jessenia, la arquitecta

lateral22

Recluta
Mensajes
5
Puntos de reacción
35
Puntos
3
Registrado
17 Oct 2020
17%
Registrado
17 Oct 2020
Mensajes
5
Puntos de reacción
35
Puntos
3
‎5 Years of Service‎
Desde que terminé con Denisse, mi ex conviviente, juré no volver a meterme con nadie de su entorno. Esa relación acabó por puro desgaste… los celos la volvieron insoportable. Pero bueno, de todo se aprende.

El tema es Jessenia, su prima.
La conocí cuando todavía estaba con Denisse. Era de esas mujeres que llaman la atención sin hacer mucho: piel clara, cabello castaño, ojos claros, cuerpo bien cuidado. Siempre arreglada, con ese toque elegante y una mirada que te deja pensando.

Ella tenía su vida armada: casada, dos hijos grandes, estudiando en la universidad. Su esposo, al parecer, le había jugado sucio, y ella decidió enfocarse en sus hijos y en salir adelante. Me pedía ayuda de vez en cuando con sus trabajos, yo accedía por cortesía… aunque sí, no voy a negar que me parecía guapísima.

Pasaron tres años, Denisse y yo ya éramos historia. Y de pronto, una noche, me llama Jessenia. “¿Podrías ayudarme con unas tareas?”, me dijo. Acepté, conversamos un rato y al final me soltó: “Qué pena que lo de ustedes no funcionara, pero debiste ser más comprensivo”.

Yo me reí. “No todo fue como te contaron”, le respondí. Y entre ida y vuelta, quedamos para tomar un café.

Nos vimos en un local por Lince. Apenas la vi entrar, me quedé frío. Estaba preciosa. No sé si era el vestido, su perfume o su actitud, pero tenía algo distinto. Conversamos horas, entre bromas, recuerdos y silencios incómodos que decían más que todo lo que hablábamos.

Cuando la dejé en su casa, ya era tarde.
Nos quedamos conversando dentro del carro, y en un momento me dijo:
“¿Qué pensaría Denisse si nos viera así?”.

Le respondí al toque:
“No me interesa, ya no tengo por qué cuidarme de eso”.

Ella sonrió, pero bajó la mirada.
“Solo somos amigos, ¿no?”
“Podríamos ser algo más”, le dije mientras le tomaba la mano.

Me acerqué, casi sin pensarlo, y justo cuando iba a besarla, giró la cara.
“Es muy pronto, olvídala primero… luego vemos”, me dijo suavecito, y me dio un beso en la mejilla antes de bajarse.

Esa noche, ya más tranquilo, le escribí.
Le agradecí por el café, por escucharme, por hacerme sentir bien otra vez. Le dije que desde que la vi entrar, me había removido algo que tenía guardado hace tiempo.

A los minutos me respondió:
“También me gustas… pero sería un error ahora. Sigamos viéndonos, sin apuros. Todo a su tiempo.”

Continuará...
 
ya quiero leer la segunda parte bro, no tardes en compartirnos lo que sigue....
 
El juego comienza

Después de aquella primera cita con Jessenia, algo cambió entre nosotros. Las conversaciones por redes sociales dejaron de ser simples charlas para volverse un intercambio lleno de guiños, frases con doble sentido y una complicidad nueva.

Todo empezó con pequeños comentarios, pero poco a poco el tono se volvió distinto.
Jessenia solía escribir cosas como:

“Cuidado, no te vayas a enamorar de mí.”
“Soy adictiva, luego no vas a poder olvidarte de mí.” “Si quieres jugar… que empiece el juego.”

Al principio lo tomaba como broma, pero con cada mensaje sentía que algo se encendía.
Esas frases se quedaban dando vueltas en mi cabeza, haciéndome imaginar situaciones, gestos, miradas. Ya no era solo la Jessenia tranquila y reservada que conocía, sino una versión más libre, segura y desinhibida.

Esa nueva faceta me atrapaba. Sentía que me estaba dejando llevar por algo que no podía ni quería detener. Ella sabía perfectamente lo que provocaba y parecía disfrutarlo, midiendo cada palabra, cada insinuación.

Yo respondía con el mismo tono, entre serio y divertido, marcando el ritmo del juego. Era un intercambio de miradas escritas, de frases cortas que decían mucho más de lo que aparentaban.

Y así comenzó todo: un juego de seducción silencioso, lleno de tensión y promesas no dichas. No habíamos cruzado ninguna línea, pero ambos sabíamos que era cuestión de tiempo. Cada mensaje, cada silencio, cada emoji tenía peso.

En el fondo, yo justificaba todo pensando que no hacíamos daño a nadie. Pero algo en mí sabía que ese juego iba a tener consecuencias.

Y aun así, no quise parar.

Porque, al final, ya no se trataba de si íbamos a cruzar el límite, sino de cuándo.
 
pues tenga a bien continuar cofrade...la historia promete....
 
No demore con las siguientes partes, cofrade.
 
Y fotito de ella suelta
 
Cuando, es la palabra del millón.
 
buen preambulo cofra, esperamos la continuacion
 
Siga cofrade!
 
Hola cofrade gracias por la historia, espero no se olvide de seguir. Saludos @lateral22
 

Users who are viewing this thread

Atrás
Arriba