Puta23
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No todas las historias que les cuento me han ocurrido ahoraúltimo, muchas ya han acontecido hace un tiempo, creo necesario hacer estaaclaración, pues de otro modo, ustedes pensaran que paso fornicando. De hechofornico y mucho, pero también trabajo entonces creo que hay que tener claridada este respecto. Del mismo modo, muchas de estas historias también ya las teníaescritas y sólo ahora me atrevo a publicarlas. Dicho esto, debo aclarar también, que en todo caso todasson reales, realmente me gusta el sexo, y realmente me gusta tenerlocon mi pareja, con amigos, con terceros y sobre todo con desconocidos, de hechocreo que lo que ha mantenido mi relación con mi pareja es precisamente lalibertad sexual que nos damos uno al otro, después de todo comenzamos cuando éltenía 34 años y yo 19, entonces en cierta medida él me ha transformado en suputita pública. Entre todas las cosas que he leído, leí un estudio queseñalaba que las niñas de clases sociales menos beneficiadas, tenía undesarrollo sexual mas temprano que aquellas de clases pudientes, que su manerade enfrentar el sexo era también distinta a la de aquellas, siendo menosconservadoras y por tanto más abiertas (jajajajaj) de mente ha las diversasformas de este, sea el llamado normal, como también el oral y el anal. En mi caso, debo reconocer que no obstante mi situacióneconómica actual, que es bastante buena, mi origen social es de la clase obreray he aquí a lo que viene todo esto, porque desde pequeña fui putita, a los 15años mi uniforme era el más cortito de la clase, y como soy bajita, siempre meofrecía para hacer los ejercicios en la pizarra, lo cual implicaba o inclinarmehaciendo levantar mi culito delante de todo mi curso, o subirme en alguna silladejando que mis nalguitas aparecieran bajo mi corto uniforme, haciendo silbar atodos mis compañeros. Muchos de ellos tampoco eran unos caballeros pues entrejuegos y juegos siempre o me subían el jumper aún más o me tocaban el culo concualquier excusa. A la misma edad me encantaba subirme a las micros o buses ysentarme en el asiento del lado del chofer, por la posición de dicho asiento,yo quedaba dando mi frente a un lado del chofer, mi jumper sentada aún se subíamás dejando ver mi calzoncito, mis tetas ya desarrolladas se apretaban en eljumper, inconscientemente mis piernas nunca se encontraban juntas, siemprelevemente abiertas y siempre terminaba conversando con los choferes y losacompañaba a más de una vuelta en su recorrido, antes de llegar a casa. Así fuecomo a los 16 años, en el asiento de atrás de un micro me reventaron porprimera vez mi conchita. El problema con los hombres mayores que se comen a unapendeja como era yo, en esa época, porque valga decir que quien me enseño lobueno de la vida tenía 29 años, es que creen que una pasa a ser de supropiedad, lo cual a mi me produjo el primer problema de mi vida, pues como yoseguía haciendo mi rutina en distintos buses, pronto se corrió la voz entre loschoferes sobre la pendeja que andaba «calentando la sopa», ante lo cual midesvirgador me exigió que no siguiera con dicha rutina y menos con undeterminado chofer, llevándome a la garita, para que le prometiese delante deambos que no había pasado nada, en verdad nada había pasado, pero expuesta deesa forma, no me quedó otra que delante de ambos, decirle que cual era elproblema, que podía tener sexo con los dos, a lo cual comencé a desvestirme ytuve sexo con mi desvirgador y luego con el otro chofer, así delante de cadauno de ellos, cada uno de ellos acabó en mi. Naturalmente, se corrió la vozentre los choferes de la línea y nunca más tuve problemas para movilizarme,pues en cada llegada a la garita me culeaba el chofer que me llevaba, mecambiaba de micro y me culeaba el que me llevaba y así tuve sexo con sinotodos, la mayoría de los choferes de la línea. A los 17 tuve mi «pololo» (pareja), realmente lo pasé biencon él, era de mi edad, el sexo era bueno por todo el descubrimiento que lasvariantes del mismo puede ofrecer, sin embargo no duré mucho en dicha relaciónpor los mismos problemas de siempre, mi calentura y ese sentido de propiedad delos hombres, llegados a una fiesta de sus amigos, en la misma tuve sexo contres de ellos, todos en seguidilla uno tras otro hasta lograr salir del baño.Pasados unos días él se enteró hizo un escandalito de aquellos y yo en lugar dementirle, le reconocí el hecho. Quien dice quererme debe quererme tal como soy,y yo soy puta. A los 18 entre a la U, ahí claro está me di sus buenosrevolcones con distintos compañeros, hasta que conocí a mi actual pareja, queera profesor ayudante de una de las cátedras de derecho, procesal, con el meentendí, poco a poco fuimos conversando, de mi forma de ser, de mis fantasías, etcétera.Nos hicimos pareja, desde el momento que el me dijo que yo podía seguir siendola puta que era y ser su pareja, que el me cumpliría todas las fantasías yalgunas más. Esas son las historias que les cuento, por ello no lo dudenson reales y yo soy la más feliz siendo una putita gratuita y publica.