Dark Jedi
Recluta
- 12
- 22
- 1
- Registrado
- 23 Sep 2007
39%
- Registrado
- 23 Sep 2007
- Mensajes
- 12
- Puntos de reacción
- 22
- Puntos
- 1
18 Years of Service
Buenas noches. La historia que les voy a contar es de este año, hace un par de meses, realmente no fue del todo mi agrado (moralmente hablando, porque qué rico que lo gocé!), pues fue la primera vez que le fui infiel a mi enamorada, y eso fue un golpe duro para mi alicaída moral.
Era una de esas tardes en que no tenía nada que hacer (bien es cierto que la ociosidad es madre de todos los vicios), algunas monedas de más en el bolsillo, decidí darme una vuelta por esa sala de masajes a la que anteriormente iba con el fin de ver si aún andaba por ahí una pechugoncita que me traía loco. Fue así que me apersoné a los pocos minutos, pues estaba muy cerca (y estaba en bicicleta, bien sport yo), y al tocar la puerta me abre una chica que no llamó mi atención, me hizo pasar, y vi a dos mujercitas más, estaban en hora de almuerzo...acomodé mi bici, las vi y la que más me llamó la atención me dijo: "Con quién quieres atenderte?", la vi y le dije: "Contigo"..."Ok, pasa, espérame".
Y fue así, pasé al cuarto que me dijo, me senté en la camilla a esperar que viniera, y al ratito entró, me mostró las tarifas y le pedí 30 minutos de masajes, ya en ese interín iba a pulsear si la flaca en cuestión era maniobrable o simplemente era una de esas santurronas que se hacen las disforzadas mientras no les muestres un fajo de billetes.
Me recosté boca abajo, comenzó con el masaje, le dije que tuviera especial cuidado con mis piernas, pues es la parte de mi cuerpo que más trabaja por mi misma actividad diaria, y así fue, mientras me conversaba y hablaba, de dónde era, a qué me dedico, cuántos años tienes, cuál es tu nombre, esos temas triviales que se dan de un momento a otro y muchas veces son necesarios sólo para romper el hielo...cuando me tocó ponerme boca arriba comenzó lo bueno...
Ella empezó con los masajes, y yo viendo su cuerpito de 19 años, no pude evitar excitarme, la miré y le dije: "¿Yo también te puedo tocar?" Ella me miró, lo pensó una fracción de segundo y su respuesta fue..."No está permitido, pero...si quieres..." y mi mano izquierda rápidamente se fue a colocar por su espalda, su cintura, y en ese momento, ella se me acercó y empezó a besarme...fue en este momento que pensé tantas, tantas cosas, respecto a mi pareja, a lo que pienso, a lo que le dije, en fin, pero, digamos, que mi suerte de conciencia quedó a un lado cuando mis dedos entraron en contacto con la piel suave de esta mujer, a quien llamaré Sandra, mientras tocaba su espalda, besaba sus labios, su cuello, sus mejillas, y mi mano derecha entró en acción, procediendo a bajar el cierre de la camisetita que usaba, esa chaqueta blanca que usan las masajistas, esa que las hace ver como jugando a la Doctora, la bajé, mis manos quedaron prestas para explorar un poco más allá, rocé mis dedos debajo de su polo, tocando su vientre, su ombligo, subiendo poco a poco su ropa, haciéndola hacia arriba para poder disfrutar del calor de su piel.
El tiempo pasaba, y yo no pensaba más en que deseaba a esta mujer que tenía al frente, así que me aventuré a subir su brassier, para tocar en directo y sin barreras sus pechitos, primero no se dejó, se hizo a un lado y todo volvió a un principio, le dije un tímido: "No quería incomodarte", pero acto seguido, mis manos fueron a posarse sobre su espalda nuevamente, y ahí fue cuando sentí que podía conseguir algo más que unos besos y toqueteos...entonces, volví a empezar de cero, pero esta vez me senté sobre la camilla, mientras nos besábamos y yo pude quitarle la chaqueta, luego subirle el polo hasta quitárselo, y finalmente, quitarle ese incómodo brassier para poder apreciar sus senos, tocarlos, besarlos, morderlos, chuparlos, como lo fui haciendo, mientras ella me acariciaba la cabeza y los cabellos y pasaba sus manos por mi espalda, luego bajé mis manos hasta su trasero, ella llevaba estos pantalones que tienen apariencia de jeans, pero que en realidad son licrados, uffff, para qué, tomé ese culito a mi antojo, hasta llegué a bajarle el pantalón y posar mis manos sobre su trasero blanquito, sobre esas nalgas que si bien es cierto no eran grandes, eran un manjarcito, pues la flaca en cuestión (no sé si era por la arrechura) estaba 10 puntos..para esto ya había pedido media hora más de "masajes" y este tiempo estaba por cumplirse, así que decidí que no me iría de ese lugar con la leche en la cabeza y a casa a correrme un pajazo, no señor, me dije que en ese momento iba a sacarme el taco como fuera...
Ella me dijo que tenía ganas de hacerlo, que se imaginaba cosas conmigo, a lo que yo le respondí que también, mientras tocaba su culito y lo veía a través del espejo que tenía en la mera espalda (sí, veía mis manos posarse sobre ese trasero blanquito, qué delicia)...ella con el torso desnudo, yo sin más ropa que mi boxer, entonces me siento y la pego a mi pecho, nos besamos, y empecé a frotar mi pene contra su torso, ella me miró y me dijo..."¿Quieres que te haga un ruso?" La miré, me sonreí y le dije: "¿Me vas a cobrar?" Se rio y movió la cabecita hacia los lados, entonces me empecé a mover más rápido, ella se pegó más hacia mí y empezó a besarme el pecho, darme besitos suaves, mientras yo estaba viendo ese espectáculo frente a mí, unos pechos tiernos, medianos, carne norteña, blanquita, con el motecito incluído, vaya qué enfermedad!
Seguimos con ese trance como 5 minutos más, hasta que viendo su carita de inocente me corrí en esas tetas, le bañé las tetas en leche, ella me miró, se sonrió, y acto seguido procedió a limpiarse, mientras yo hacía lo propio y me vestía, en la conversación final quedamos de vernos de nuevo, en salir, en tener algo más que un encuentro furtivo en su trabajo, y este encuentro se dio, en otra ocasión, pero en su mismo trabajo, pero ese relato lo dejaré para la próxima ocasión.
Espero que sea de su agrado, y si ven que utilizo términos que no son netamente peruanos, es porque son palabras de mi uso cotidiano, además de que mi cibernovia mexicana (quien me hace unos shows impresionantes vía web) me deja esas jerguitas pegadas, jaja.
Saludos.
Era una de esas tardes en que no tenía nada que hacer (bien es cierto que la ociosidad es madre de todos los vicios), algunas monedas de más en el bolsillo, decidí darme una vuelta por esa sala de masajes a la que anteriormente iba con el fin de ver si aún andaba por ahí una pechugoncita que me traía loco. Fue así que me apersoné a los pocos minutos, pues estaba muy cerca (y estaba en bicicleta, bien sport yo), y al tocar la puerta me abre una chica que no llamó mi atención, me hizo pasar, y vi a dos mujercitas más, estaban en hora de almuerzo...acomodé mi bici, las vi y la que más me llamó la atención me dijo: "Con quién quieres atenderte?", la vi y le dije: "Contigo"..."Ok, pasa, espérame".
Y fue así, pasé al cuarto que me dijo, me senté en la camilla a esperar que viniera, y al ratito entró, me mostró las tarifas y le pedí 30 minutos de masajes, ya en ese interín iba a pulsear si la flaca en cuestión era maniobrable o simplemente era una de esas santurronas que se hacen las disforzadas mientras no les muestres un fajo de billetes.
Me recosté boca abajo, comenzó con el masaje, le dije que tuviera especial cuidado con mis piernas, pues es la parte de mi cuerpo que más trabaja por mi misma actividad diaria, y así fue, mientras me conversaba y hablaba, de dónde era, a qué me dedico, cuántos años tienes, cuál es tu nombre, esos temas triviales que se dan de un momento a otro y muchas veces son necesarios sólo para romper el hielo...cuando me tocó ponerme boca arriba comenzó lo bueno...
Ella empezó con los masajes, y yo viendo su cuerpito de 19 años, no pude evitar excitarme, la miré y le dije: "¿Yo también te puedo tocar?" Ella me miró, lo pensó una fracción de segundo y su respuesta fue..."No está permitido, pero...si quieres..." y mi mano izquierda rápidamente se fue a colocar por su espalda, su cintura, y en ese momento, ella se me acercó y empezó a besarme...fue en este momento que pensé tantas, tantas cosas, respecto a mi pareja, a lo que pienso, a lo que le dije, en fin, pero, digamos, que mi suerte de conciencia quedó a un lado cuando mis dedos entraron en contacto con la piel suave de esta mujer, a quien llamaré Sandra, mientras tocaba su espalda, besaba sus labios, su cuello, sus mejillas, y mi mano derecha entró en acción, procediendo a bajar el cierre de la camisetita que usaba, esa chaqueta blanca que usan las masajistas, esa que las hace ver como jugando a la Doctora, la bajé, mis manos quedaron prestas para explorar un poco más allá, rocé mis dedos debajo de su polo, tocando su vientre, su ombligo, subiendo poco a poco su ropa, haciéndola hacia arriba para poder disfrutar del calor de su piel.
El tiempo pasaba, y yo no pensaba más en que deseaba a esta mujer que tenía al frente, así que me aventuré a subir su brassier, para tocar en directo y sin barreras sus pechitos, primero no se dejó, se hizo a un lado y todo volvió a un principio, le dije un tímido: "No quería incomodarte", pero acto seguido, mis manos fueron a posarse sobre su espalda nuevamente, y ahí fue cuando sentí que podía conseguir algo más que unos besos y toqueteos...entonces, volví a empezar de cero, pero esta vez me senté sobre la camilla, mientras nos besábamos y yo pude quitarle la chaqueta, luego subirle el polo hasta quitárselo, y finalmente, quitarle ese incómodo brassier para poder apreciar sus senos, tocarlos, besarlos, morderlos, chuparlos, como lo fui haciendo, mientras ella me acariciaba la cabeza y los cabellos y pasaba sus manos por mi espalda, luego bajé mis manos hasta su trasero, ella llevaba estos pantalones que tienen apariencia de jeans, pero que en realidad son licrados, uffff, para qué, tomé ese culito a mi antojo, hasta llegué a bajarle el pantalón y posar mis manos sobre su trasero blanquito, sobre esas nalgas que si bien es cierto no eran grandes, eran un manjarcito, pues la flaca en cuestión (no sé si era por la arrechura) estaba 10 puntos..para esto ya había pedido media hora más de "masajes" y este tiempo estaba por cumplirse, así que decidí que no me iría de ese lugar con la leche en la cabeza y a casa a correrme un pajazo, no señor, me dije que en ese momento iba a sacarme el taco como fuera...
Ella me dijo que tenía ganas de hacerlo, que se imaginaba cosas conmigo, a lo que yo le respondí que también, mientras tocaba su culito y lo veía a través del espejo que tenía en la mera espalda (sí, veía mis manos posarse sobre ese trasero blanquito, qué delicia)...ella con el torso desnudo, yo sin más ropa que mi boxer, entonces me siento y la pego a mi pecho, nos besamos, y empecé a frotar mi pene contra su torso, ella me miró y me dijo..."¿Quieres que te haga un ruso?" La miré, me sonreí y le dije: "¿Me vas a cobrar?" Se rio y movió la cabecita hacia los lados, entonces me empecé a mover más rápido, ella se pegó más hacia mí y empezó a besarme el pecho, darme besitos suaves, mientras yo estaba viendo ese espectáculo frente a mí, unos pechos tiernos, medianos, carne norteña, blanquita, con el motecito incluído, vaya qué enfermedad!
Seguimos con ese trance como 5 minutos más, hasta que viendo su carita de inocente me corrí en esas tetas, le bañé las tetas en leche, ella me miró, se sonrió, y acto seguido procedió a limpiarse, mientras yo hacía lo propio y me vestía, en la conversación final quedamos de vernos de nuevo, en salir, en tener algo más que un encuentro furtivo en su trabajo, y este encuentro se dio, en otra ocasión, pero en su mismo trabajo, pero ese relato lo dejaré para la próxima ocasión.
Espero que sea de su agrado, y si ven que utilizo términos que no son netamente peruanos, es porque son palabras de mi uso cotidiano, además de que mi cibernovia mexicana (quien me hace unos shows impresionantes vía web) me deja esas jerguitas pegadas, jaja.
Saludos.