Mazer853
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Mi jefe nos había invitado a su casa esa noche, celebrando los buenos números que habíamos estado teniendo en la empresa, solo iríamos mandos y gente de staff. En total éramos dos hombres y cuatro chicas, que, sumados a mi jefe y a su esposa formábamos un grupo consistente para la reu. Era un sábado, nos juntamos después del trabajo y nos embarcamos al domicilio del jefe que quedaba por Los Olivos. Mis cuatro compañeras de trabajo eran chicas muy guapas, pero sobre todo una que es una diosa y todos se la querían levantar en el trabajo. Magda era la mayor, tenia 35 años y era como la madre del grupo, ya que todos los demás éramos casi 8-10 años menores, ella, a pesar de haber tenido 3 hijos, tenía todo el cuerpo aún en su lugar, era de personalidad tranquila pero muy madura debido a la responsabilidad de ser mamá, era de tez clara, pero tenía rasgos de morena y todo lo que ello implicaba, unos labios carnosos, muslos que reventaban dentro de sus jeans y unas caderas que eran una delicia, con unos senos de señora, de esos que te caben en toda la mano. Galia tenia un poco menos que mi edad(24 en ese entonces), era fuertemente trigueña, de rasgos andinos, trabajaba en la misma área que yo, y tenía el cuerpo más voluptuoso de todas las chicas, sus senos eran pequeños pero apetecibles, su mejor atributo era las tremendas nalgas que se manejaba, con unas caderas explosivas, que siempre me sorprendí mirando en muchas ocasiones en la oficina, era mi subordinada y a diario la tenía al alcance de mi mano, pero lamentablemente tenía algo que no me prendía, era muy escasa de inteligencia y de poca personalidad, se notaba bastante en el trabajo, me daba muchos problemas, aparte de ser poco higiénica y en algunas ocasiones olía mal(si no fuera por eso ya le hubiera reventado esas caderas hace tiempo). Helena era una chica con la que ya había tenido roces y coqueteos desde el inicio de los 3 años que llevábamos en la empresa, salimos un par de veces pero como patas, donde habíamos bailado y tomado hasta estar ebrios(me restregaba su nalgas mientras bailábamos a oscuras en alguna discoteca de lince, me miraba desde adelante con una actitud de loba menstruando), pero sin pasar a más allá, en ambas ocasiones me resistí a no llevármela y follarla, yo no quería tener un compromiso emocional con ella aparte de la amistad del trabajo, describiéndola, es una chica de cabello largo y ondulado (de esos que llegan hasta las nalgas y nos encanta jalar cuando las ponemos en cuatro), cuerpo carnoso, llenita pero muy tentadora, sobre todo en los últimos años porque al tomar un mando en el trabajo se vestía de manera formal y muy sexy, atentando contra mi autocontrol. La última, la diosa, Álida, una chica preciosa y de carácter fuerte, la típica estudiante de administración de la UPC, blanca como la leche, con cabello castaño y labios usualmente pintados de rojo, era delgada, se vestía y maquillaba como hembra en celo a pesar de que apenas tenía 21 años, como comentaba, todos en el trabajo se la querían follar, captaba toda la atención y siempre era usual que algún jefe de alguna otra área viniera a tirarle flores, yo como lobo ducho no le paraba balón, de vez en cuando se me acercaba por cuestiones de trabajo, en dichas ocasiones la hacía reír y siempre se iba con una sonrisa pero más allá de eso no le hablaba ni le saludaba si no era formalmente necesario, cosa que ella misma me confeso que la intrigaba.
En ese tiempo estaba saliendo con una chica del trabajo y todos lo sabían, no podía asistir a la fiesta porque su puesto era inferior. Tenia todo el campo libre y me planteé que esa noche si o si tendría una de esas cuatro zorritas arrodillada atragantándose con mi falo.
(continuará)
En ese tiempo estaba saliendo con una chica del trabajo y todos lo sabían, no podía asistir a la fiesta porque su puesto era inferior. Tenia todo el campo libre y me planteé que esa noche si o si tendría una de esas cuatro zorritas arrodillada atragantándose con mi falo.
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