Dominik69
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No pude negar que aprovechar la buena situación y buen recurso de una buena borrachera que me llevó a probar ese jugoso culo de la mujer de amigo.
Cuando me encontré a su mujer en el supermercado. Aproveché en saludarla y pensando que iba a encontrar a mi viejo amigo de promoción. Sin embargo resulta que ahora mi querido compañero de escuela se encontraba en provincia haciendo unos trabajos de mantenimiento.
Para ser sincero no podía negar la suerte que tenía mi buen amigo. Una mujer jovencita para la edad que teníamos de nuestra camada.
Me acerque, la saludé y entrabamos conversación. Lo esto y lo otro, por aquí y allá, etcétera.
Pude notar en su pequeña canasta que tenía cositas de aseo personal. Y justo entre la buena confianza que se hizo.
Le dije: ¡Prestorbaba para la bienvenida le mencion!
Ella se rió, y entre broma y broma me dijo: ¿Claro, acaso no se lo merece?
Le seguí la corriente, hablamos de todo un poco. Y si más que decir, le atiné y solté todo de un solo golpe.
¿Estarás ocupada para ir a comer algo?
Ella solo respondió, pero solo un rato, además no quiero cocinar.
Una chela para empezar, su buen piqueo. Las cervezas iba y venían, intercambio de cositas privadas entre ambos.
Qué su marido solo la pone de perrito y al rato se viene.
Así cuando aprovecho le digo: Es que tienes un culo muy rico.
Ella tan pícara me responde: ¿Disculpa, acaso lo has probado?
Yo solo algo ahuevado pensando que la cagué solo me ríe como hvon.
Sin duda ella al rato se ríe y me dice: Tranquilo, estamos conversando, ¿no?
Me contaba que ya había hablado con él para que su trabajo sea en la ciudad y deje estar viajando porque realmente se siente sola en todos los sentidos.
Pero al menos un juguete quizás. Le decía. (Cada vez que hacia algo similar me la jugaba en qué ella me iba a mandar a volar)
Sin embargo, ella seguía y con toda la confianza me dejé sin miedo y me proseguir a todo tipo de cosas sexuales más fuertes.
Le dije, ¿Y ya te la metió por el culo?
Ella: No, porque él, según él tiene asco. Yo quiero probar, me da mucha curiosidad.
Yo: Con ese culazo que tienes estar para hacerte de todo.
Ella: ¿Me quieres comer verdad?
Yo: No pude más querido lectores y de un beso con lengua me la terminé mordiendo. Pagué la cuenta y con el perdón de Dios, me la llevé directo al telo.
Una faena que terminó en corridas mutuas. Ese majestuoso culo como brincaba en todo el falo erecto. Los continuos gemidos se acompañaban listos para expulsar los radiantes y escondidos orgasmos. No me importaba amistad, amistad eso es solo una frase. Estaba devorando ese hermoso fruto vaginal acompañado de sus vellos relucientes. Mi lengua entraba y salía. Y mi verga sentía ese calor interno de su bello cuerpo. Con alcohol en la cabeza y con mi verga en su boca. Era el más espectacular paisaje que sucedía para mis memorias.
El descanso no existía, terminaba y al rato su lengua buscaba mi miembro algo erizado para levantarlo por completo y tenerlo entre sus labios.
Terminamos agotados, me levanté y la vi dormida. Agarré mi teléfono y dije, al menos para el recuerdo.

Cuando me encontré a su mujer en el supermercado. Aproveché en saludarla y pensando que iba a encontrar a mi viejo amigo de promoción. Sin embargo resulta que ahora mi querido compañero de escuela se encontraba en provincia haciendo unos trabajos de mantenimiento.
Para ser sincero no podía negar la suerte que tenía mi buen amigo. Una mujer jovencita para la edad que teníamos de nuestra camada.
Me acerque, la saludé y entrabamos conversación. Lo esto y lo otro, por aquí y allá, etcétera.
Pude notar en su pequeña canasta que tenía cositas de aseo personal. Y justo entre la buena confianza que se hizo.
Le dije: ¡Prestorbaba para la bienvenida le mencion!
Ella se rió, y entre broma y broma me dijo: ¿Claro, acaso no se lo merece?
Le seguí la corriente, hablamos de todo un poco. Y si más que decir, le atiné y solté todo de un solo golpe.
¿Estarás ocupada para ir a comer algo?
Ella solo respondió, pero solo un rato, además no quiero cocinar.
Una chela para empezar, su buen piqueo. Las cervezas iba y venían, intercambio de cositas privadas entre ambos.
Qué su marido solo la pone de perrito y al rato se viene.
Así cuando aprovecho le digo: Es que tienes un culo muy rico.
Ella tan pícara me responde: ¿Disculpa, acaso lo has probado?
Yo solo algo ahuevado pensando que la cagué solo me ríe como hvon.
Sin duda ella al rato se ríe y me dice: Tranquilo, estamos conversando, ¿no?
Me contaba que ya había hablado con él para que su trabajo sea en la ciudad y deje estar viajando porque realmente se siente sola en todos los sentidos.
Pero al menos un juguete quizás. Le decía. (Cada vez que hacia algo similar me la jugaba en qué ella me iba a mandar a volar)
Sin embargo, ella seguía y con toda la confianza me dejé sin miedo y me proseguir a todo tipo de cosas sexuales más fuertes.
Le dije, ¿Y ya te la metió por el culo?
Ella: No, porque él, según él tiene asco. Yo quiero probar, me da mucha curiosidad.
Yo: Con ese culazo que tienes estar para hacerte de todo.
Ella: ¿Me quieres comer verdad?
Yo: No pude más querido lectores y de un beso con lengua me la terminé mordiendo. Pagué la cuenta y con el perdón de Dios, me la llevé directo al telo.
Una faena que terminó en corridas mutuas. Ese majestuoso culo como brincaba en todo el falo erecto. Los continuos gemidos se acompañaban listos para expulsar los radiantes y escondidos orgasmos. No me importaba amistad, amistad eso es solo una frase. Estaba devorando ese hermoso fruto vaginal acompañado de sus vellos relucientes. Mi lengua entraba y salía. Y mi verga sentía ese calor interno de su bello cuerpo. Con alcohol en la cabeza y con mi verga en su boca. Era el más espectacular paisaje que sucedía para mis memorias.
El descanso no existía, terminaba y al rato su lengua buscaba mi miembro algo erizado para levantarlo por completo y tenerlo entre sus labios.
Terminamos agotados, me levanté y la vi dormida. Agarré mi teléfono y dije, al menos para el recuerdo.

