Historias de sexo y cariño con las señoritas masajistas de los “spas”.

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OVSI

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Me pareció necesario rescatar las historias referidas a señoritas masajistas, es decir aquellas que no son kinesiólogas y que forman la parte femenina del montón de los negocios que, con o sin licencia, se presentan como de fisioterapia o relax. Cada día más abundantes en todo el mundo, dicho sea de paso. Aquí propongo que los cófrades describamos, comentemos y opinemos sobre sus experiencias con estas estimadas señoritas.

El caso de Eliana hace varios años: a ella la conocí en un centro de masajes en Miraflores. Delgada y bajita tenía las manos delgadas que son, en mi opinión, indispensables para el masaje que me gusta. Bueno, el centro tenía otras tres masajistas, pero de casualidad acabé atendiéndome con Eliana varias veces. Desde el inicio ponía una toalla sobre el poto de espaldas y sobre el pincho estando de frente y daba unos masajes tranquilos, pero conforme fuimos conversando y yo dando una propia sensata ella tomó confianza y fue acercándose cada vez más a las partes más sensibles o sea la entrepierna y luego la pinga rozándola como quien no quiere la cosa. Lo cierto es que se fue levantando mi estima por ella y mi pinga haciendo de la toalla una carpa y luego… procedí a tocarle la cintura y ella no dijo nada y apenas si se retiró unos centímetos. En aquella época las cabinas de masaje eras un tanto “abiertas”, de modo que se escuchaba fácilmente de una a otra, de manera que ni ella ni yo hicimos otra cosa que mantener el ritmo de las cosas en silencio, pero ya se dejaba tocar el culazo y las tetas por sobre el uniforme, se olvidó de la toalla y logré me hiciera unos corridas memorables, lo cual me lleva a pensar que, pese a su juventud, ya había probado con frecuencia esa magnífica orquesta de dedos y manos sobre la pichula y jugaba con ella de modo que podría dar mate una delantera de la selección de vóleibol. En esas andábamos cuando le pedí me la chupara y, ella dijo no la primera y la segunda y la tercera vez, pero a la cuarta se animó poniendo cara de entre avergonzada, sorprendida y arrecha que me hizo soltar la musculatura y la germinación lechosa sobre su boca y ella la tragó íntegra, sorbiendo cada poquito que volvía a salir conforme apretaba suave y chupaba y volvía a hacerlo como quien le saca el jugo a una naranja o toma sorbos de helado. Llegados a este punto hacía tiempo ya que éramos cómplices e iniciamos una relación que duró unos siete meses de cache desenfrenado en telos y en el mismo centro-spa con las variantes de ruido y silencia en uno y otro caso. Hasta que, como suele ocurrir, ella encontró un chico del que se enamoró, supongo, y pasó a trabajar en una fisioterapia de un centro médico que quedaba tras el edificio del BBVA en la av. Panamá. Al que alguna vez fui y ya luego nos fuimos distanciando pero aún, algunas fechas como en navidad nos saludamos.
 
Cofra bacan la historia, tendrás el nombre del centro de masajes o por lo menos alguna referencia? Gracias
 
Cofra bacan la historia, tendrás el nombre del centro de masajes o por lo menos alguna referencia? Gracias
Puedo decirle que quedaba en la av. La Paz, pero hace un tiempo que cerró. Seguramente ud. deducirá. Un saludo cordial, cófrade.
 
A ok fácil uno de los locales que intervino la municipalidad, pero como ya cerró entonces ya esta, gracias igual.
Puedo decirle que quedaba en la av. La Paz, pero hace un tiempo que cerró. Seguramente ud. deducirá. Un saludo cordial, cófrade.
 
Me pareció necesario rescatar las historias referidas a señoritas masajistas, es decir aquellas que no son kinesiólogas y que forman la parte femenina del montón de los negocios que, con o sin licencia, se presentan como de fisioterapia o relax. Cada día más abundantes en todo el mundo, dicho sea de paso. Aquí propongo que los cófrades describamos, comentemos y opinemos sobre sus experiencias con estas estimadas señoritas.

El caso de Eliana hace varios años: a ella la conocí en un centro de masajes en Miraflores. Delgada y bajita tenía las manos delgadas que son, en mi opinión, indispensables para el masaje que me gusta. Bueno, el centro tenía otras tres masajistas, pero de casualidad acabé atendiéndome con Eliana varias veces. Desde el inicio ponía una toalla sobre el poto de espaldas y sobre el pincho estando de frente y daba unos masajes tranquilos, pero conforme fuimos conversando y yo dando una propia sensata ella tomó confianza y fue acercándose cada vez más a las partes más sensibles o sea la entrepierna y luego la pinga rozándola como quien no quiere la cosa. Lo cierto es que se fue levantando mi estima por ella y mi pinga haciendo de la toalla una carpa y luego… procedí a tocarle la cintura y ella no dijo nada y apenas si se retiró unos centímetos. En aquella época las cabinas de masaje eras un tanto “abiertas”, de modo que se escuchaba fácilmente de una a otra, de manera que ni ella ni yo hicimos otra cosa que mantener el ritmo de las cosas en silencio, pero ya se dejaba tocar el culazo y las tetas por sobre el uniforme, se olvidó de la toalla y logré me hiciera unos corridas memorables, lo cual me lleva a pensar que, pese a su juventud, ya había probado con frecuencia esa magnífica orquesta de dedos y manos sobre la pichula y jugaba con ella de modo que podría dar mate una delantera de la selección de vóleibol. En esas andábamos cuando le pedí me la chupara y, ella dijo no la primera y la segunda y la tercera vez, pero a la cuarta se animó poniendo cara de entre avergonzada, sorprendida y arrecha que me hizo soltar la musculatura y la germinación lechosa sobre su boca y ella la tragó íntegra, sorbiendo cada poquito que volvía a salir conforme apretaba suave y chupaba y volvía a hacerlo como quien le saca el jugo a una naranja o toma sorbos de helado. Llegados a este punto hacía tiempo ya que éramos cómplices e iniciamos una relación que duró unos siete meses de cache desenfrenado en telos y en el mismo centro-spa con las variantes de ruido y silencia en uno y otro caso. Hasta que, como suele ocurrir, ella encontró un chico del que se enamoró, supongo, y pasó a trabajar en una fisioterapia de un centro médico que quedaba tras el edificio del BBVA en la av. Panamá. Al que alguna vez fui y ya luego nos fuimos distanciando pero aún, algunas fechas como en navidad nos saludamos.

Qué chévere tu historia.. yo, casualmente, durante este último mes conocí a una también por Miraflores.. no especificaré su nacionalidad y tampoco diré como se llama ya que me consta que es su verdadero nombre y además no es nada común.. es algo mayor que yo y recuerdo que apenas la vi, me llamó la atención.. tenía un escote muy generoso y me explicó que si bien los masajes podrían incluir una estimulación manual, solo hasta ahí.. hasta ese momento solo me había realizado, unas cuantas veces, los típicos relajantes y descontracturantes, en compañía de mi ex, así que asumí que en un principio al menos la temática sería básicamente la misma.. tumbarte sobre la camilla, que a lo mucho te pregunten si la presión estaba bien y darte la vuelta.. sin embargo, al rato nada más comenzó la charla.. y una que terminó siendo bastante fluida ya que las preguntas iban y venían, bromas, risas.. era una sensación agradable pero un tanto extraña ya que entre su acento y esa buena mano, que eran pequeñas, por cierto, me sentía cada vez más relajado y a la vez curioso por saber más de ella.. tanto que se me ocurrió invitarla a salir en alguna otra ocasión y ella aceptó.

Para cuando ya estaba boca arriba, me preguntó si deseaba continuar, mientras tocaba por encima del bóxer.. sí, me había quedado con el jajaja.. yo solo atiné a decirle que eso podríamos dejarlo para la próxima vez, que estaba sumamente relajado pero si continuaba tocándome así, no creía que pudiera seguir controlando mis manos y terminaría saltándole encima.. a lo que ella ladeó su cabeza, me sonrió y tras jalar un poco el bóxer con una mano, empezó a masturbarme con la otra y, estando bien duro ya, procedió a quitármelo.. y, bueno, dicho y hecho, yo también fui tocándola a ella, primero el muslo, subí por su cintura en la que sí podía tener contacto directo con su piel y luego hacía su prominente busto que tras presionarlo un poco me dio una palmada sobre la mano, la colocó sobre la camilla y un par de palmaditas más, como diciendo "tranquilo" y nos reímos al mismo tiempo.. de pronto volví a la pierna aunque esta vez con más presión, seguí por el culo o al menos una de esas nalgotas y luego entre las piernas.. en un principio desde atrás y, al no poner reparos, pues también desde adelante.. sintiéndose cada vez más húmedo a través de la ropa.. esa vez.

Cuando regresé.. estando boca arriba ya, traté de meter la mano en su escote o incluso jalar un poco hacia abajo para ver más y le escuché decir que podía cobrarme "x" más por eso.. aunque solo fue una broma, supuestamente.. una que no duró mucho ya que tras aceptar el trato, se las sacó.. las miré, toqué y chupé una por una, mientras las presionaba.. sin imaginar que ella misma haría que me comiera sus tetas una por una tras jalarme del cabello, envolverlo con su mano y apretarme del cuello para empujarme hacía ella.. yo estaba flipando al descubrir ese lado salvaje incluso a través de sus ojos.. sentí que al masturbarme con su otra mano lo hacía con más fuerza, así que se me vino a la mente la idea de correrme sobre ese buen par de tetas.. en un principio se rehusó, pero luego me preguntó si quería eso o una rusa, a lo que dije "ambas, claro jaja".. me dijo si podíamos redondear la cifra y, pues, volví a aceptar.. la sensación era de lo más placentera, una vez más tenía esa mirada fija sobre mí, los dos jadeábamos y al eyacular sobre ella, sentí el impulso de besarla.. sí, la bese.. y ella no solo correspondió, sino que al hacer una pausa, fue su boca la que se acercó y hubo un ligero roce de lenguas.. después sentí una risita nerviosa de su parte y, bueno, fue un beso muy sublime, en realidad.. esa vez.

En la siguiente ocasión se quitó también la parte de abajo, quedándose solo con un hilo, pero eso no fue impedimento para que introdujera mis dedos en su vagina, hubieron más besos también y con mayor intensidad al sentir toda su lengua en mi boca y chupársela.. uno tampoco es que sea de piedra y tomando en cuenta que nunca antes me había realizado esta clase de masajes, no estaba muy familiarizado con qué tanto de todo eso podría ser lo normal, al fin y al cabo algunas de las cosas que pasaron fueron previo acuerdo y por una tarifa extra, sin embargo otras no, se dieron y ya.. en otro momento hizo una pausa durante los masajes para mostrarme un par de canciones y se recostó en la camilla mientras las cantaba en voz baja, lo que me pareció algo más íntimo.. así que se podría decir que ha resultado ser una experiencia bastante interactiva y sobre todo estimulante en diversos sentidos.

Hace tiempo que no me sentía en tanta sintonía con una mujer.. es muy afable, desborda sensualidad y no es una de esas personas que habla mucho, pero dice poco, aunque parece que no le ha ido muy bien.. y tampoco voy a negar que cuando accedí, lo hice con la intensión de qué tanto más podría suceder una vez dentro, pero no esperaba disfrutar tanto de su compañía y por eso seguir volviendo.
 
Interesante tema, yo creo que la mayoría hemos tenido este tipo de interacciones con masajistas ya que su chamba es el masaje con jalada, no están forzadas a dar nada más en especial en los lugares de zonas fichas y sabiendo que corren el riesgo de ser despedidas podemos deducir que se hace a gusto personal de ellas.
Por otro lado, viendolo desde el punto de vista de ellas, si alguien te gusta, puede sacarte el clavo y encima ganar un dinero extra, es ganar por todos lados.

Hace un par de años investigando algún spa cerca a monterrico decidí inmolarme por uno que estaba en duda, decían que daban masaje sensitivo pero es un lugar no muy conocido ni se marketea en redes. Cuando pregunté no me dieron mas info pero al ir al lugar decidí agarrar el toro por las astas, le dije que un amigo me había recomendado el masaje sensitivo, la chica me metió floro de que eso no lo ofrecen al público pero podía hacer una excepción. Dije por fin, a ver qué tal, ya que no había rating de como era la atención. Me cobró de frente 160 y no me dió más info.
Era una chama chata, de un culazo grande y formado, trigueña. Cuando entro se quitó la ropa y se quedó en hilo, apagó las luces y dejó prendida una pequeña lámpara, se quitó el brasier también. Primero de espaldas me hizo un masaje de plumillas y después me dijo que me voltee, empezó por las piernas y por ratos los huevos los rozaba, se subió encima de mi con el calzón puesto y empezó a sobarse, no charlamos mucho, pero quizá la agarre en esos días porque creo que se empezó a excitar así que me levanté a chupar las tetas, eran grandes y operadas pero armonioso con su cuerpo, le pase la lengua por el cuello y la chama se calentó y me puso las tetas en la boca, al parecer le había gustado, yo moví un poco el calzon a un costado y empecé a tocar el ano suavemente por fuera, ese culazo me tenía loco. Ella me empujo suavemente para recostarme y se paró nuevamente, me empezó a agarrar la pieza y a chuparme los huevos, sin darme cuenta le estaba dando piquitos a la cabeza y yo la mire un poco desconcertado, igual dije, ya que más da, solo podía disfrutar el momento. Se detuvo y me dijo que me siente, ella se puso delante de mí como bailando perreo, movía ese batan apoyando los brazos en la pared, todo suavemente, yo le movía el calzon para seguir sobándole el ano y me animé a meter la mano en la concha mientras me bailaba, primero sobando full clítoris, me chupe los dedos porque se había mojado y seguí dedeando, ella levantó una pierna dejando espacio y dándome una pequeña chance para poder meter mejor los dedos, así empecé a masturbar, todo suavemente por más arrecho que estuve quise ir con cautela. Le besaba la espalda y también mordí despacio por el cuello, ambos sudando un poco, no pude sacar los dedos de esa conchita depiladita, ella bajo la pierna y giro para verme frente a frente, yo continúe chupando las tetas y besando el cuello, la verdad que todo intenta hacerlo lentamente pero sin perder un segundo para no darle chance de que esto es adicional o hablé algo, ni siquiera hablamos, me miró fijamente a los ojos y con una mano me volvió a recostar en la camilla mientras con la otra mano me agarraba el pedazo, me beso el abdomen y fue bajando nuevamente a besar pasarle lengua a los huevos, otra vez los piquitos en la cabeza que ya estaba lagrimeando a full, lo miro fijamente y empezó a limpiar con la lengua todo el líquido que mojaba el glande, me quedé huevón. Ella empezó a chupar a pelo, no se lo metió todo, solo chupaba la cabeza y le pasaba la lengua, luego los huevos y así. Yo ya no podía más, si me daba sagiro seguro se la metía a pelo también. Le metí los dedos a la concha otra vez un poco más fuerte y ella empezó a jalar el cuello del ganso con fuerza, no tuvo que hacer mucho esfuerzo pero si le metió turbo apuntando la pinga hacia un costado, me mancho un poco pero la mayor parte a la camilla.

Fui un par de veces más con la misma dinámica hasta que laa chama se fue de viaje al extranjero. Hace poco visite el lugar nuevamente, pero me dicen que no hacen esos servicios, máximo me ofrecieron una jalada pero ella con la ropa puesta. La chica no era de mi gusto por eso no lo intenté.
Por lo que veo el lugar es de masajes sanos, eso es lo que me deja pensando de por qué fue el servicio de esta forma ya que como dije, nunca hablamos mucho, solo fuimos directo a la acción.
 

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