Siguiente parada, Enjoy spa. Aquí sí la cosa no ha cambiado (por cierto, la casa de al lado sigue en venta). Misma casa, mismos precios (R$ 250 a 300) y la calidad de las tipas no ha cambiado, Llegué y no esaba la recepcionista (una tía que no me dijo su nombre), quien estaba era una chibola, blanca, rubia, muy guapa, con tatuajes en el brazo izquierdo: no soy recepcionista (cagándose de risa), yo ya terminé mi turno. Geovanna, rica la chibola; estaba en ropa decente (o sea, no estaba ni con escote ni tanga) y la verdad, estaba de muy buen ver. Parecía una chibola universitaria pituca, bien mamita. Luego vino la tía recepcionista, bajaron las hembritas (bastante buenas sí) y me fui, no sin antes despedirme de Geovanna, le di su agarrón, se nota que es chibola, está bien durita.
Me faltaba volver a una vieja casa, el Café Photo. La última vez, ya no existía. Ahora ha reabierto operaciones en un lugar más ficho, según sé, ese lugar era una disco gigante, la verdad parece un hotel enorme. R$ 350 el ingreso, 150 consumibles. Ahora no cobran derecho de sacar a la hembrita, simplemente negocias con ella y te la llevas, antes se pagaba una penalidad (creo que era 150). Para variar, fui en polo y short (jaja, debo haber parecido el chofer de las cojudas). Varias mujeres (todas en vestido o ropa de evento social), habrían unas 30, realmente el nivel se ha mantenido o incluso mejorado. Pedí algo para tragar y luego miré el menú. Estaba mal de la garganta (desde el martes) por un remedio que la tipa de limpieza echó en el depa, así que a cada rato tosía, uno de los tipo me invitó unas "balas" y fui al baño donde el tío dentro vende Halls. Con la garganta mejor ahora sí pude pulsear. Primero me tocó Vicke (sí, con e), me contó huevadas, así que para no hacerla larga, de frente pregunté por como funcionaba la cosa. La rubia (de vestido entero, muy pegado, parecía que iba a un evento de noche) medijo R$ 1500. Sí, yo también caí de culo. La despedí y me puse a ver el show que montaron en el escenario.
La otra fue Ana Paula. Rubia, bonita, no tan chibola, cara seria (¿por qué ****** siempre me debo fijar en las indiferentes?). No parecía contenta en el lugar, si me manda a la erda, normal. Le hice el pulseo y su cara cambió de seria a feliz en fracción de segundos. Me contó que trabaja ahí desde diciembre, que no tiene enamorado porque no le gusta llevar una vida doble, etc. La flaca que parecía tener algún problema, se mostró de la ptm. Ella ya se franqueó conmigo: aquí hay pendejas que cobran hasta R$ 2000, se pasan me dijo. O sea, la otra huevona me vio con cara de cojudo, El precio normal es hasta R$ 1200 pero la mayoría pide 1000, yo solo pido 900 y si lo hago como free lancer, R$ 600 porque me caes bien. La verdad me cayó muy esta rubiecita, hasta me pasó su IG (no me lo pidan). Como me pasó con una flaca Jessica (lo cuento en un post viejo, cuando fui al Connection), es una huevada conocer estas flacas en los puteros (o mala suerte) porque fácil serían tus amigas o hasta enamorada o novia oficial. En fin, le invité un trago y me fui.
Así está el negocio de las tangas muchachos. Algo que noté es que para beneplácito de la cofradía, el real se ha devaluado mucho, aquí los precios de todo ha subido por el dólar, la devaluación y la inflación. Así que, hoy más que nunca, el sol peruano vale como nunca nos imaginamos.
Traigan sus dólares y verán que la pasan mejor de lo que nos tratan en Lima. Más tarde iré a los otros que me falta visitar, ojalá me de tiempo de visitar todos.