Crónicas del Placer Leo, el fotógrafo

CajadePandora

BANEADO
Mensajes
202
Puntos de reacción
53
Puntos
42
Registrado
14 Abr 2022
68%
Registrado
14 Abr 2022
Mensajes
202
Puntos de reacción
53
Puntos
42
‎3 Years of Service‎
Tercera parte

- Sabes, siempre he querido donar algo a personas necesitadas
- Eso es una tontería ¿acaso ya conoces a esas personas?
- No, pero…
- ¿Sabes qué necesitan? ¿O lo que les comprarías? ¡Ni haces las compras en tu casa! ¿Y quién te va a ayudar a llevar tus compras? Además, esas personas viven en sitios peligrosos. Podrían robarte. ¿Tienes a alguien que te acompañe? ¡Yo no tengo tiempo!
- No, pero…
- ¿Y ya presupuestaste cuánto gastarías?
- No…
- Ay, ¡de veras que tienes unas ocurrencias!
- Igual… me gustaría hacerlo
- Allá tú. No sé en qué te vas a meter. Tienes que pensar en lo que vas a hacer, no puedes aventarte así como así.
- Era solo una idea –y volví a mi libro.
- Para la siguiente, al menos que sea una idea con sentido –y volvió a su celular.

Conversación con mi ex
Pero tú eres dueño del lugar donde todos mis pensamientos se esconden.
Y justo debajo de tu ropa es donde los encuentro.
Debajo de tu ropa hay una historia interminable.
Ahí está el hombre que yo elijo. Ahí está mi territorio.
Y todas las cosas que me merezco por ser tan buena chica, cariño.
Underneath your clothes - Shakira

- Sabes, siempre he querido donar algo a personas necesitadas
- ¿En serio?
- Sí… pero nunca he podido hacerlo… Ahora quisiera.
- Tengo un amigo en una iglesia. Él podría ayudarte ubicando personas necesitadas, si de veras quieres hacerlo.
- ¿En serio?
- Sí, allí llevan un registro de las familias y les hacen como un seguimiento para saber si están bien. Puedo preguntarle a mi amigo lo que necesitan. Lo ideal sería empezar por aquellas familias que están en mayor riesgo, pero depende de ti, de a quienes quieras ayudar. También depende de cuánto estés dispuesta a donar.
- Pues, pronto voy a recibir mi gratificación… y no he hecho mucho para merecerlo. Separaré una parte y el resto lo puedo donar.
- Está bien, le escribiré a mi amigo entonces.
- Gracias. Siempre quise hacer esto, pero no sé cómo. ¿Puedes ayudarme?
- Claro. Si quieres la próxima semana podemos vernos y hacer las compras. Así también te ayudo a cargar todo. Además, necesito comprar algo para forrar el colchón… la vez pasada me dejaste todo mojado. ¡Hasta la colcha! Y tuve que dormir en el cuarto de invitados –Nos reímos un rato y luego, incorporándome, le besé agradecida– Solo… no te acostumbres a esto. Ahora tengo tiempo, pero, cuando se reanuden las cosas, tendré que volver a mi ritmo de trabajo –Asentí, mientras mordía ligeramente su tetilla− ¿Entien…? –Iba bajando poco a poco por su abdomen, besando, lamiendo. Comenzó a tensarse− Te gusta distraerme, ¿no?
- Mucho –respondí coqueta, sin dejar de besar su pubis.

Me encantaba respirar su aroma. Lento, comencé a pasar mi lengua por sus huevos. Primero tímidamente, con lamidas cortas y rápidas, hasta lamerle larga y profundamente, mientras veía cómo echaba hacia atrás su cabeza. Suave y cuidadosamente, metía una de sus bolas en mi boca y tiraba un poquito, para luego pasar a la otra bola, dejando un hilillo de saliva que contemplaba maravillada. Él se arqueaba y jadeaba. Disfrutaba tanto de torturarle. Besaba todo alrededor de su pene, mientras con mis manos iba acariciando la parte interna de sus piernas. Así, hasta que me rogara que parara y, ansioso, se la chupara. Y yo, con una sonrisa de triunfo, obedecía. Paciente, pasaba mi lengua a lo largo de su pene y, degustándolo, succionaba su punta, así hasta tragármelo todo (o al menos la mayoría). Lo volvía loco. Cuando ya lo sentía por terminar, paraba y, retirando mi boca, le devolvía su mirada angustiada de "por favor, déjame venir" con fingida inocencia, mientras esbozaba una sonrisa húmeda de sus deliciosos jugos. Y continuaba masturbándole.
 
Última edición:
Última edición:
Muy buen inicio, espero la sgte parte. Saludos.
 
Me hiciste recordar mi etapa universitaria, durante varios ciclos hacia trabajo con una amiga, está tenía la manía de provocarme mientras conversaba por el celular :rolleyes:
Que ricas mamadas carajo :p
 
Un relato corto pero muy intenso al final. Bastante descriptivo y cargado con una atmosfera muy apasionada. Quede con ganas de más. Espero que la siguiente parte sea un poco más extenso. Saludos.
 
Me hiciste recordar mi etapa universitaria, durante varios ciclos hacia trabajo con una amiga, está tenía la manía de provocarme mientras conversaba por el celular :rolleyes:
Que ricas mamadas carajo :p
Jajaja es tan rico provocar!
 
Un relato corto pero muy intenso al final. Bastante descriptivo y cargado con una atmosfera muy apasionada. Quede con ganas de más. Espero que la siguiente parte sea un poco más extenso. Saludos.
Muchas gracias! No sabía por dónde empezar este relato... Fue difícil desenterrar estos recuerdos. Muchas veces, es más sencillo escribir sobre lo que quedó en aire, porque lo romantizamos tanto. Pero es difícil escribir sobre aquello que quedó sepultado. En este caso, no podía encontrar las emociones. Así que empecé por la más fácil: la molestia con mi ex.
Escribiendo el relato, me di cuenta que fue la diferencia de caracteres lo que despertó la confianza que depositaria en el segundo personaje.
 
Excelente relato , sigue embelesandonos con tus ricas experiencia, tienes una cualidad para escribir estás historias.
Ya me imagino la mamá que le habrás dado a ese afortunado, seguimos pendientes acá de ser unos de los afortunados en conocerte.
Saludos.
 
Excelente relato , sigue embelesandonos con tus ricas experiencia, tienes una cualidad para escribir estás historias.
Ya me imagino la mamá que le habrás dado a ese afortunado, seguimos pendientes acá de ser unos de los afortunados en conocerte.
Saludos.
Jejeje siga imaginando :rolleyes::p
 
Primera parte

Si me ves desarmada ¿por qué lanzas tus misiles?
Si ya conoces mis puntos cardinales, los más sensibles y sutiles
¿Qué haré si no te vuelvo a ver?
Si desde el día en que no estas, vi la noche llegar mucho antes de las seis.

Antes de las seis - Shakira

¿Qué hay detrás de una foto? Todos imaginan un contexto totalmente erótico. Nada más lejos de la realidad. Él, ubicándose, iba dirigiendo las luces hacia mí. Y yo, nerviosa, ni siquiera podía quitarme las ropas. ¡Me daba tanta vergüenza! Poco a poco, la cámara se fue calibrando. Y yo me fui desnudando.

Era junio, estábamos en pleno invierno, pero ese día salió el sol, que tiñó todo en un rojo atardecer. Por supuesto, hubo muchos voluntarios para tomarme fotos, pero en todos leía segundas intenciones, menos en él. Lo escogí a él, porque su mensaje fue el único que me inspiró confianza… “Veo que necesitas fotos para tu negocio. Si deseas, puedo ayudarte. Soy comunicador audiovisual, puedes verlo en mi perfil. No intentaré nada, no voy a aprovecharme. No tengo esa intención”.

Nos vimos a las 5 pm y fuimos caminando al MVH. Su presencia fue como un tranquilizante. Desde el principio, mantuvo una sabia distancia entre ambos, sin atreverse a tocarme, me pedía permiso para hacerlo cuando no captaba su idea. Cuando terminamos, corrí a abrigarme con la colcha.
- Creo que eso sería todo. ¿Quieres ver las fotos?
- Sí, por favor.
- Okey –y se sentó a mi costado de la cama, sin mirarme, sosteniendo su cámara.
- Tienes frío…
- Un poco.
- … Ven, abrígate con la colcha –y le hice un espacio.
- Gracias…

Comenzamos a ver las fotos. Algunas me gustaron mucho. Las primeras, por supuesto, eran un verdadero desastre.
- Tengo los pies helados –dije arremolinándome más.
- Puedes ponerlos entre mis piernas, si quieres.
- Gracias…

Discreta, comencé a mirarlo. Alto, no tan musculoso, pero de regular contextura, tenía barba y los tatuajes de 2 leones. Uno en cada brazo.
- Te gustan mucho los leones
- Sí. Bueno, soy leo. Me siento muy identificado con mi signo.
- Ah… −los tatuajes eran grandes. Me sentí tentada a pasar mis dedos por ellos.
- Puedes hacerlo.
- ¿Sí? –los tatuajes dibujaban un gran relieve sobre su piel. Sin querer, me sentí atraída.
- Creo que… iré a sentarme. No quiero que pienses que hice todo esto para aprovecharme o pedirte algo.
- Lo siento –retiré rápido mis dedos.
- No pasa nada, también es mi culpa. Desde el inicio de la pandemia que no hago nada de nada –comenzó a incorporarse.
- Está bien, no me incomodas. No te vayas –dije deteniéndole.
- ¿Segura?
- Sí… sigamos viendo las fotos.

Pero no pude concentrarme mucho más. Su aroma era suave y su corta barba me llamaba. Riendo, hice un comentario y aproveché en pasar mi mano por su rostro. Su barba me dejó un rico punzón en los dedos. Comencé a fantasear ¿cómo se sentiría que él se deslice así sobre mi nuca? Saboreé la idea con placer mientras una creciente humedad asomó entre mis piernas. Lentamente, recosté mi cabeza en su pecho y, poco a poco, fui subiendo, rozando mi rostro con su barba.
- Para
- ¿Te molesta?
- No. Todo lo contrario. Podría descontrolarme.
- Está bien… ¿puedo? –sin poder contenerme más, pasé mi lengua por su barba. Se puso tenso.
- Para o será muy tarde –sujetándome del brazo, intentó alejarme, pero no hizo más que desatarme. Era embriagante. Por primera vez, estaba seduciendo a alguien… contra su voluntad. Me estiré hacia su cuello, y respirando su aroma, pegué mis labios a su piel. Sentí como quebré su voluntad con ese sencillo movimiento y sus manos pasaron de detenerme a sujetarme.

Comencé a besar su cuello, su barba, mientras él yacía resistiéndose debajo de mí. Mis manos, aún frías, comenzaron a colarse bajo sus ropas, arrancándole un gemido. Pronto me encontré sacándole el polo.
- ¿Puedo? –me dijo, dirigiendo sus manos a mis pequeños pechos (Suerte que mis pechos sean pequeños, y no los confundas con montañas…)
- Sí…
- Son suaves –tocándolos delicadamente, mis pezones comenzaron a pararse y asomar tímidamente entre sus dedos. Un espectáculo hermoso, sin lugar a dudas. Pálida, mi piel hacía un bonito contraste con su tez morena. Comencé a besar su pecho, bajando poco a poco. Él, aflojando su correa, liberó un pene de buen tamaño.
- ¿Estás segura?
- Sí…
- No traje condones, porque no pensaba hacerlo.
- Yo tengo (de pura suerte) –y alargándome hasta la cartera, saqué un condón.

Mis pechos se balancearon frente a él, quedando a merced de su boca. Pasando sus manos por mi cintura, me envolvió en un abrazo y pasó su lengua por mi pezón. Gemí y un calor electrizó todo mi cuerpo. Era la primera vez que sentía placer al ser estimulada en los senos. Delicadamente, él besaba y lamía mis pezones, mientras dirigía su pene hacia mí. Separándome, le coloqué el condón y, poco a poco, me fui sentando sobre él. Húmeda, empecé a mover mis caderas, y un delicioso sonido comenzó a salir de ambos. Gimiendo, sudando, sentí placer al ver y sentir su placer. Cabalgándolo, nos miramos a los ojos hasta venirnos.

Vistiéndose, él se asomó a la empañada ventana y, limpiando para ver el exterior, me dijo
- Hay que darnos prisa
- ¿Por qué?
- Están haciendo batida en el Asturias

Un escuadrón de policías entró al Asturias y ya imaginábamos el escenario: polis tocando puerta por puerta y sacando de sus sábanas a los pobres desafortunados. Nosotros, al frente, contemplábamos nerviosos todo. Pero ¡claro que yo no iba a quedarme a esperar a que la poli viniera a nuestro hotel a ponernos la multaza! ¡Tenía que salir de allí! Escabulléndome de los brazos del hombre que cerraba la puerta, esperé a que pasara un camión y salí alejándome a paso firme (Suerte que heredé las piernas firmes, para correr si un día hace falta...). Me sentí culpable. Había dejado atrás a mi acompañante. Deteniéndome en la esquina, me giré y lo vi venir.
- ¡Saliste!
- ¡Sí! Putamadre, el pata se puso necio y no quería dejar pasar.
- Pero y ahora qué harás… ya es toque de queda.
- Tranquila, ve a tu casa.
- Pero…
- Anda, yo encontraré un carro que me lleve. No te preocupes.
 
Última edición:
No entiendo este relato porque no está ordenado
 
No hay nada mas delicioso que hacerlo sin que sea planeado.
Me parece o dejaste una pista de tu zona???
 
¡Guau! Interesante relato. Por una parte el chico barbudo se comporto como un caballero y alguien muy profesional. Su reacción inicial era muy comprensible. Ojala publiques pronto una nueva parte. Por otra parte, un sutil homenaje a Shakira y su inolvidable canción "Suerte". Saludos.
 
Primera parte

Si me ves desarmada ¿por qué lanzas tus misiles?
Si ya conoces mis puntos cardinales, los más sensibles y sutiles
¿Qué haré si no te vuelvo a ver?
Si desde el día en que no estas, vi la noche llegar mucho antes de las seis.

Antes de las seis - Shakira

¿Qué hay detrás de una foto? Todos imaginan un contexto totalmente erótico. Nada más lejos de la realidad. Él, ubicándose, iba dirigiendo las luces hacia mí. Y yo, nerviosa, ni siquiera podía quitarme las ropas. ¡Me daba tanta vergüenza! Poco a poco, la cámara se fue calibrando. Y yo me fui desnudando.

Era junio, estábamos en pleno invierno, pero ese día salió el sol, que tiñó todo en un rojo atardecer. Por supuesto, hubo muchos voluntarios para tomarme fotos, pero en todos leía segundas intenciones, menos en él. Lo escogí a él, porque su mensaje fue el único que me inspiró confianza… “Veo que necesitas fotos para tu negocio. Si deseas, puedo ayudarte. Soy comunicador audiovisual, puedes verlo en mi perfil. No intentaré nada, no voy a aprovecharme. No tengo esa intención”.

Nos vimos a las 5 pm y fuimos caminando al MVH. Su presencia fue como un tranquilizante. Desde el principio, mantuvo una sabia distancia entre ambos, sin atreverse a tocarme, me pedía permiso para hacerlo cuando no captaba su idea. Cuando terminamos, corrí a abrigarme con la colcha.
- Creo que eso sería todo. ¿Quieres ver las fotos?
- Sí, por favor.
- Okey –y se sentó a mi costado de la cama, sin mirarme, sosteniendo su cámara.
- Tienes frío…
- Un poco.
- … Ven, abrígate con la colcha –y le hice un espacio.
- Gracias…

Comenzamos a ver las fotos. Algunas me gustaron mucho. Las primeras, por supuesto, eran un verdadero desastre.
- Tengo los pies helados –dije arremolinándome más.
- Puedes ponerlos entre mis piernas, si quieres.
- Gracias…

Discreta, comencé a mirarlo. Alto, no tan musculoso, pero de regular contextura, tenía barba y los tatuajes de 2 leones. Uno en cada brazo.
- Te gustan mucho los leones
- Sí. Bueno, soy leo. Me siento muy identificado con mi signo.
- Ah… −los tatuajes eran grandes. Me sentí tentada a pasar mis dedos por ellos.
- Puedes hacerlo.
- ¿Sí? –los tatuajes dibujaban un gran relieve sobre su piel. Sin querer, me sentí atraída.
- Creo que… iré a sentarme. No quiero que pienses que hice todo esto para aprovecharme o pedirte algo.
- Lo siento –retiré rápido mis dedos.
- No pasa nada, también es mi culpa. Desde el inicio de la pandemia que no hago nada de nada –comenzó a incorporarse.
- Está bien, no me incomodas. No te vayas –dije deteniéndole.
- ¿Segura?
- Sí… sigamos viendo las fotos.

Pero no pude concentrarme mucho más. Su aroma era suave y su corta barba me llamaba. Riendo, hice un comentario y aproveché en pasar mi mano por su rostro. Su barba me dejó un rico punzón en los dedos. Comencé a fantasear ¿cómo se sentiría que él se deslice así sobre mi nuca? Saboreé la idea con placer mientras una creciente humedad asomó entre mis piernas. Lentamente, recosté mi cabeza en su pecho y, poco a poco, fui subiendo, rozando mi rostro con su barba.
- Para
- ¿Te molesta?
- No. Todo lo contrario. Podría descontrolarme.
- Está bien… ¿puedo? –sin poder contenerme más, pasé mi lengua por su barba. Se puso tenso.
- Para o será muy tarde –sujetándome del brazo, intentó alejarme, pero no hizo más que desatarme. Era embriagante. Por primera vez, estaba seduciendo a alguien… contra su voluntad. Me estiré hacia su cuello, y respirando su aroma, pegué mis labios a su piel. Sentí como quebré su voluntad con ese sencillo movimiento y sus manos pasaron de detenerme a sujetarme.

Comencé a besar su cuello, su barba, mientras él yacía resistiéndose debajo de mí. Mis manos, aún frías, comenzaron a colarse bajo sus ropas, arrancándole un gemido. Pronto me encontré sacándole el polo.
- ¿Puedo? –me dijo, dirigiendo sus manos a mis pequeños pechos (Suerte que mis pechos sean pequeños, y no los confundas con montañas…)
- Sí…
- Son suaves –tocándolos delicadamente, mis pezones comenzaron a pararse y asomar tímidamente entre sus dedos. Un espectáculo hermoso, sin lugar a dudas. Pálida, mi piel hacía un bonito contraste con su tez morena. Comencé a besar su pecho, bajando poco a poco. Él, aflojando su correa, liberó un pene de buen tamaño.
- ¿Estás segura?
- Sí…
- No traje condones, porque no pensaba hacerlo.
- Yo tengo (de pura suerte) –y alargándome hasta la cartera, saqué un condón.

Mis pechos se balancearon frente a él, quedando a merced de su boca. Pasando sus manos por mi cintura, me envolvió en un abrazo y pasó su lengua por mi pezón. Gemí y un calor electrizó todo mi cuerpo. Era la primera vez que sentía placer al ser estimulada en los senos. Delicadamente, él besaba y lamía mis pezones, mientras dirigía su pene hacia mí. Separándome, le coloqué el condón y, poco a poco, me fui sentando sobre él. Húmeda, empecé a mover mis caderas, y un delicioso sonido comenzó a salir de ambos. Gimiendo, sudando, sentí placer al ver y sentir su placer. Cabalgándolo, nos miramos a los ojos hasta venirnos.

Vistiéndose, él se asomó a la empañada ventana y, limpiando para ver el exterior, me dijo
- Hay que darnos prisa
- ¿Por qué?
- Están haciendo batida en el Asturias

Un escuadrón de policías entró al Asturias y ya imaginábamos el escenario: polis tocando puerta por puerta y sacando de sus sábanas a los pobres desafortunados. Nosotros, al frente, contemplábamos nerviosos todo. Pero ¡claro que yo no iba a quedarme a esperar a que la poli viniera a nuestro hotel a ponernos la multaza! ¡Tenía que salir de allí! Escabulléndome de los brazos del hombre que cerraba la puerta, esperé a que pasara un camión y salí alejándome a paso firme (Suerte que heredé las piernas firmes, para correr si un día hace falta...). Me sentí culpable. Había dejado atrás a mi acompañante. Deteniéndome en la esquina, me giré y lo vi venir.
- ¡Saliste!
- ¡Sí! Putamadre, el pata se puso necio y no quería dejar pasar.
- Pero y ahora qué harás… ya es toque de queda.
- Tranquila, ve a tu casa.
- Pero…
- Anda, yo encontraré un carro que me lleve. No te preocupes.
sexo casual...excelente, Nena... almenos ya se que estás cerca de mi zona.
Ya sabes, acá seguimos pendientes de usted bella dama
 
Buena la continuación, transmite los.momentos vividos, saludos.
 
¡Guau! Interesante relato. Por una parte el chico barbudo se comporto como un caballero y alguien muy profesional. Su reacción inicial era muy comprensible. Ojala publiques pronto una nueva parte. Por otra parte, un sutil homenaje a Shakira y su inolvidable canción "Suerte". Saludos.
¡Muchas gracias por tu comentario! Efectivamente, me gustan los chicos así. Que se comportan muy amablemente y sin pedirme nada a cambio.
Sobre las canciones de Shakira :p ¡Sí! Esta persona me recuerda a algunas de sus canciones. Espero poder seguir con los siguientes relatos :D... pues me doy cuenta que tienen una gran carga sentimental que explica después decisiones de mi alter ego... y no sé si eso sea de interés del público
 

Users who are viewing this thread

Atrás
Arriba