dokkosex
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16 Years of Service
De esta historia han pasado muchos años, pero siempre he vivido una experiencia maravillosa, realmente muy linda.
Tendría yo cerca de 16 años, para ese tiempo ya estudiaba, tenía entonces una vecina cuyo nombre es Amparo, ella era una mujer blanca, de ojos claros y cabello castaño claro, llenita de cuerpo, pero que tenía formada su cintura, tenía unos senos grandes y nalgas grandes ,siempre usaba faldas larguísimas, con ella es con quien tuve mis primeras fantasías, recuerdo que fue cuando , un día que ella pasó por casa a pedir algo a mi madre iba con un vestido sin manga de esos que dejan ver desde el comienzo del brazo, ella se agachó y pude ver sólo el borde de su sostén y el bulto de su seno, eso sirvió para que desde ese día me enamorara de ella, desde ese día la vi diferente, y procuraba estar siempre cuando ella fuera, o me ofrecía a llevar lo que mi madre le enviaba, solo para verle el meneo de su trasero al caminar. Ella tenía cerca de 35años.
Siempre que había reunión en casa, ella y su esposo eran invitados, y aprovechaba yo para estar cerca de ella mirándola, y fantaseando con verla desnuda, ya que a esa edad yo aún no conocía mujer desnuda, solo en fotos de revistas claro. Así que siempre terminaba corriéndomela en su honor con unas tremendas venidas pensando en la señora Amparo.
Un día estando en casa, subí a bajar unas ropas que había tendido allá arriba, así como sin querer me asomé a la casa de Amparo, ya que su casa estaba muy cerca de la mía, y lo que vi me dejó impresionado, estaba lavando ropa a mano, refregando y echando agua y haciendo ese movimiento de sobar y sobar, como ella estaba en su casa, llevaba solo una bata floreada encima lo pude adivinar porque sus senos se movían de una manera impresionante como dos globos, un bamboleo sensacional, sensual, tremendamente excitante, y el movimiento que ella hacia al sobar la ropa hacía que se pronunciara más el movimiento de ese enorme par de tetas, además llevaba un par de botones sueltos a partir de arriba y se podía ver la carne blanca de sus senos, desde el punto de vista que yo tenía podía ver casi sus senos completos, estaba yo embelesado viéndola desde mi azotea, cuando la señora Judith voltea a mirar y me sorprende espiandola, se enderezó, dejando de lavar la ropa, sacudió sus manos del exceso de agua y pasando el dorso de su mano por su frente para tumbar el sudor, me sonrió diciéndome: - pero que haces allá arriba espiando?, no seas mirón y se rió. Yo nervioso trate de balbucear alguna excusa pero nada me salió de la boca, como pude me levanté y como hipnotizado sin poder dejar de mirarla. Casi caminando de espaldas me retiré. Obvio decir que esa noche, me imaginé mil cosas y me di una masturbada de película.
En los días siguientes, y buscando verla de nuevo me subía a la azotea a mirar, pero no veía nada, ella no lavaba más, así que solo la miraba trajinar. Eso me tenía decepcionado, hasta que un día ella se acercó por casa y al oírla entrar rápidamente me fui a recibirla, ella hablaba con mi madre, yo solo la saludé.
Hola señora Amparo...
Hola Dokkosex cómo estás??
Muy bien señora y a usted??
Pues todo bien.
Ahí siguió hablando con mi madre y yo seguía mirándole el culo, imaginando que lo movía para provocarme, cosa que no era así. Terminó de hablar con mi madre y despidiéndose de mí, dijo a mi madre:
Bueno vecina me voy, creo que ya hay agua suficiente para ponerme a lavar tengo mucha ropa sucia, y mirándome me dijo:
Adiós Dokkosex, - lo dijo sonriendo.
No sé si fue mi imaginación, pero en esa sonrisa vi en su mirada que era como una invitación. Así que espere un rato que me pareció eterno y con nervios subí a la azotea. Y ya estaba ella ahí lavando con la misma bata floreada con los dos botones abiertos y dejándome ver el bamboleo de esas enormes senos, lavaba con mucho ahínco y yo estaba extasiado mirando, obvio decir que entre nervios y excitado tenía mi verga ya más dura que nada, la veía mover su cola, era un espectáculo para mi impresionantemente sexual. En un momento se enderezó para descansar y repitiendo el movimiento de limpiarse el sudor con el dorso de la mano, miró hacia arriba y mirándome agitó la mano saludándome.
Que haces ahí arriba Dokkosex?
Nada....nada...señora, solo vine a buscar algo.
Y ya lo encontraste? Y se rió fuertemente
- Si, si ya lo encontré, ya me voy.
Ella me contesto: - vaya niño, vaya a hacer la tarea
Así que me retiré de ahí, para mí eso que sucedía era realmente excitante, yo pensé que algo estaba pasando, pero ahora sé que sólo era el comportamiento normal de una señora mayor con un joven mirón.
Debo contar además que Amparo estaba casada con don miguel un señor algo mayor que ella, dueño de un pequeño bar lugar que le daba pie a estar siempre borracho, no fue una vez nada mas la que ella me llamaba a casa para que le ayudara con él hasta dentro de la casa, cuando él se quedaba dormido en la puerta, debo decir que yo ansiaba que esos días llegaran, ya que cuando le ayudaba a cargar al borracho podía estar junto de ella, y a veces hasta pegármele a la cola, o rozarle los brazos. Pero de ahí no pasaba, luego le ayudaba a acomodarlo en su cama y era todo.
Ellos tenían dos habitaciones para dormir una donde dormían ellos, otra donde dormían sus hijos, la de ellos era la mas grande, con una cama grande situada junto a la ventana justo en la esquina, con un guardarropa justo enfrente. Y junto a esa recámara tenían un cuartito pequeño al que cuando llegué asomarme lo usaban como para guardar ropa o cosas así, era pequeño y estaba comunicado con la recámara por una abertura de una cortina de tela. Tenía en ese cuartito una cama individual y mesas donde supongo que planchaba o algo así.
Para mí era como mi segunda casa, primero porque siempre iba ahí a hacer mandados a mi madre, o por que llego a entrar muchas veces ayudando a la señora Amparo a llevar a don miguel a dormir.
Así pasaron días y más días y yo seguía con la excitación y la fantasía de ver a la señora Amparo desnuda, de verle los senos o verle debajo de las faldas, cosa que hasta ese momento no había logrado.
Pero un día mi suerte cambio... fue el cumpleaños de mi padre ,había salido de casa y regresé temprano porque sabía que tendría cena en casa, llegó a casa y estaban los invitados, todos bebían y charlaban, entre ellos la señora Amparo, quien como siempre metida en la cocina con mi madre ayudándole a preparar y a servir la cena, terminaron la cena, donde todos bebieron y comieron, pasaron a la sala y ahí se sentaron a platicar, pero las mujeres estaban en la terraza chismeando, mientras los hombres bebiendo y hablando de futbol. Amparo, estaba nerviosa y enojada, yo como siempre la rondaba y la miraba desde un lado de la sala y escuchaba la charla de los hombres, la veía compungida esperando ver el papelón que quizás su marido hiciera al ponerse totalmente ebrio, en una de esas ella me llamó con una mano, se fue caminando hacia la cocina yo la seguí, la miraba caminar, meneando sus enormes nalgas como hipnotizado. Ella se detiene y me dice: - Dokkosex, puedo pedirte un favor?
Claro que si señora, dígame para que soy bueno?
Mira.. Mi marido ya está bien borracho y no se quiere ir, yo tengo que ir a ver cómo están mis hijos (eran pequeños aun, el mayor de 6). Así que te lo encargo si?, yo no tardo en regresar, y cuando me vaya para la casa me ayudas a llevarlo? , diciéndomelo muy apenada.
Le puse mi mano en su brazo, y le dije.
Claro señora, yo estaré pendiente, usted vaya tranquila, yo veo a don miguel y cuando caiga le aviso. (Cuando caiga de borracho).
Ella me sonrió y me dijo: - Que lindo eres, entonces al rato vengo. Y se marchó.
Pasaron las horas y ella no venía, por ahí de las 12 de la medianoche, casi la 1 se habían ido todos y solo quedaba mi padre discutiendo de con dos amigos y con don miguel, que a estas horas ya estaba completamente colgado recargado en el sofá. Así que salí de la casa fui a la casa de la vecina; toque, y casi de inmediato salió Amparo todavía vestida y le dije:
Señora Amparo creo que don miguel ya se durmió, quiere que se lo traiga?...
Ella me contestó: - Si? si me haces el favor, pues vamos a traerlo, quieres?, así que cerró la puerta de su casa y fuimos a la mía, ahí estaba mi madre media dormida la recibió, y le dijo a Amparo:
Que dokkosex le ayude a llevarlo a ver si no tienen problemas.
Así que como pudimos intentamos levantar a don miguel, entre los dos, mi padre y sus dos amigos seguían en su charla y casi ni dijeron nada cuando lo sacamos casi arrastrando los pies, la señora Amparo increpaba a don miguel para que caminara y este respondía solamente con gruñidos, era desagradable cargarlo.
Llegamos como pudimos a su casa, en el camino don miguel medio reaccionó y nos ayudó dando pasos, así que fue un poco mas fácil llevarlo, solo que como se había semi despertado comenzaba a manotear intentando regresar a la reunión, llegamos a la puerta de su casa y como la señora Amparo era la que mayormente llevaba cargado a don miguel no podía sacar las llaves, así que me dijo: - Dookosex, suéltalo y ayúdame a sacar las llaves.
Don miguel le manoteaba a Amparo y ella libraba una batalla para controlarlo con ambas manos y tratar de sostenerlo para que no cayera al piso. Así que lo solté yo y fui a tomar las llaves, me quede parado mirando a la señora Amparo como preguntándole, donde están las llaves, ella me miró y me dijo: - Las tengo colgadas en el cuello, jala la cinta..
Así que todo nervioso, acerqué mi mano a su cuello y ella levantando la cara me mostró su cuello y ahí encontré la cinta de tela que contenía las llaves, tomé la cinta como sin querer tocar la piel pero al mismo tiempo queriendo tocarla, jalé un poco pero no cedían al jalón de mi mano.. y entonces ella medio quejándose me dijo: - Ayy..Hijito me lastimas, se atoraron las llaves entre mis tetas, jala despacio.
Yo jalé de nuevo ahora más despacio pero las llaves estaban atrapadas en medio de ese enorme par de tetas, Amparo ya desesperada, me dijo: - Papito, ya sáquelas que este hombre se va a despertar.
Así que aprovechando la situación, con un poco de descaro, ya aprovechando que Amparo estaba medio controlando a don miguel, metí la mano dentro de su vestido por arriba y siguiendo el camino marcado por la tela, introduje mis dedos entre esos dos melones de carne , estaba húmedo de transpiración entre esas dos tetas, así que mis dedos entraron fácilmente y tomando ya más de cerca las llaves las saqué. Ese fue un momento especial, yo estaba más que excitado, con mi verga endureciéndose dentro de mis pantalones. Así que saqué las llaves y los pase por su cuello y abrí la casa.
Introdujimos a don miguel dentro de la casa y luego a la recámara de ella, en ese momento don miguel se soltó y ya un poco más despierto comenzó a gritar y manotear a la señora Amparo quien desesperada, le decía: - miguel cálmate que aquí esta Dokkosex el hijo de nuestros vecinos.
Don miguel se me quedó viendo en su borrachera y balbuceaba incoherencias acerca de disculparse, pero aun así olvidando el asunto comenzó a querer salir de nuevo, así que yo tratando de ayudar a la señora Amparo que estaba desesperada y avergonzada conmigo, al verla así le dije: - Oiga don miguel si quiere le traigo otra cerveza…
La señora Amparo me miró y dijo: - No hijito, ya no le traiga más.
A lo que le conteste:- Señora Amparo, yo sólo quiero que se calme, déjeme traérsela y así se duerme.
Amparo comprendió que era una buena idea, y como al parecer mi presencia en el lugar al menos evitaba que don miguel la golpeara, (cosa que me enteré luego sucedía con frecuencia). Y la señora Amparo tratando de que yo no la dejara sola con don miguel dijo: - A ver hijito mejor quédate haciendo compañía a miguel, que yo le traigo la cerveza.
Don miguel me abrazó y me jaló a sentarme a un lado de él en la cama y comienza a hablarme como si fuéramos amigos, como si tuviéramos una charla pendiente, algo alcancé a comprender de las incoherencias que él hombre decía y yo solo le seguía la corriente.
Amparo salió corriendo de la casa, dirigiéndose a mi casa, regresando en unos minutos con una botella de cerveza, en un momento se acercó con la botella y unos vasos poniéndose frente a nosotros, y dándonos un vaso a cada quien, sirvió la cerveza en ambos vasos, poniéndome a mi un chorro pequeño, y mirándome me hacía señas que no me lo tomara, así que siguiendo la corriente de la situación solo fingía tomar, pero don miguel me retaba a tomarlo como él, de un solo trago, así que no se me hizo difícil. Luego de esto, don miguel tomó de nuevo la botella y sirviendo dos raciones más comenzó a brindar conmigo, yo veía a la señora Amparo que trataba de evitar que yo tomara, pensando quizás que mi madre se molestaría y sintiendo que quizás era culpa de ella al haberme pedido que la ayudara.
Así que le dije en voz baja: - Señora Amparo no se preocupe.
Pero Papito lindo, si tu mamá se entera te va a regañar por mi culpa.
Para este momento don miguel ya había alcanzado de nuevo su grado de embriagues que tenía antes que lo hiciéramos caminar, en fin, aquel cuadro era de verdad patético, yo estaba además avergonzado, pero a la par estaba excitado al ver a la señora Amparo que por la situación se había descuidado y había podido tocarle las tetas, y ahora ahí sentada frente a nosotros me mostraba el comienzo de su pecho, ya que se le quedó el vestido abierto de arriba y podía ver el comienzo de sus tetas y las orillas de ese sostén
Como fuera que sea, entre la señora Amparo y yo habíamos controlado a don miguel, quien ya estaba casi dormido sobre la cama, con los pies en el suelo y semirecargado sobre la cabecera. Aun daba señas de vida, era en verdad un borracho incansable, a estas alturas Amparo solo me miraba y yo a ella, por momentos me sonreía y me guiñaba el ojo, entonces me puse de pie y le dije: - Señora creo que ya todo está bien, ya me voy a mi casa.
Ella triste por lo que había sucedido me dijo: - Si Dokko, gracias por todo, pero me preocupa que tu madre te vea así, deja que te haga un cafecito para que se te pase lo mareado.
- No se preocupe señora Amparo, a estas horas mi mamá ya está dormida y mi papá seguirá con su conversación hasta mañana, así que ellos ni se preocuparan de saber si llegue o no, además mi mamá sabía que venía a su casa y mañana le diré que me tardé por que le ayudé con don miguel.
Amparo, en verdad estaba nerviosa porque mis padres me sintieran el olor a alcohol. - Hay quiero pedirte un favor, Dokko, que ya no me llames señora Amparo, llámame por mi nombre solamente, ok.
Sí, está bien.
- Hijito, no quiero que tu papá te vaya a oler
- Mira papito, mejor le voy a decir a tu mamá que te vas a quedar aquí a ayudarme a cuidar a miguel, y que mañana te vas temprano, así no se queda esperándote, ok, así que será mejor que te sientes aquí y yo le voy a avisar a tu mamá.
Salió Amparo y regresó unos minutos más tarde, diciéndome: - Ya está, Dokko, ya le avise a tu mamá, puedes quedarte aquí, además en tu casa con las visitas que tienes iban a mandarte a dormir al sillón. Así que a tu mamá le pareció bien que me acompañaras para que miguel no me maltrate y así me haces compañía, ok, así que deja que te prepare la cama para que te acuestes.
- Gracias Amparo, y me dispuse a esperar que arreglara la cama.
Me dijo entonces: - Voy a cambiar a los niños a mi cuarto para que ocupes esa cama
- No Amparo, no los levante yo me quedo en el sillón de la sala, no se preocupe, hace frió y les puede hacer daño a los niños, ( mi intención era que me dejara dormir en el cuartito aledaño a su recámara).
- No hijito como crees que te voy a mandar a dormir en el sillón, mira mejor te preparo la cama del cuartito junto a la mía, y ahí te acuestas está bien?.
- Claro que si Amparo, así le puedo ayudar si don miguel se levanta en la noche
Ella sonriendo me tocó la cara, me besó en la mejilla y me dijo: - Gracias mi amor, me has ayudado bastante.
Y se fue a preparar la cama del cuartito mientras yo seguía sentado ahí en la cama de ellos, mirando al borracho y viendo la sombra de Amparo a través de la cortina mientras trajinaba con las ropas de cama para arreglar donde dormiría yo.
En breve tiempo ella regresó y me dijo : - Anda papito ya métete a la cama a dormir y disculpa los momentos que te hice pasar.
Amparo no se preocupe, ya sabes que estoy para ayudarte.
Así que me entré al cuartito aledaño y luego escuché que me llamaba Amparo, diciendo: - Dokko, puedes venir, por favor, ayúdame a levantar a este hombre para subirlo a la cama.
Salí del cuartito y me dispuse a ayudarle, levantando a don miguel de los pies, mientras ella le quitaba las botas y lo cubría con una sábana.
Al terminar de recostar en la cama a don miguel, dije:- Buenas noches Amparo, que descanse.
- Buenas noches hijito lindo, gracias, acercándose a darme un beso en la mejilla.
Me retiré a mi cama, y excitado como estaba comencé a imaginar lo que me había sucedido, a recordar el calor húmedo entre las tetas de Amparo, a recordar ese olor fuerte que sentí cuando se acercó a darme el beso en la mejilla, estaba preparándome para jalarme la verga en honor a Amparo, totalmente excitado, me quité la ropa quedando desnudo y me metí bajo las sabanas.
En la oscuridad y el silencio escuchaba como Amparo aun trajinaba, seguro desvistiéndose y preparándose para dormir, escuché los rechinidos de la cama de ellos, seguro al subirse ella a la cama. Luego un largo momento de silencio invadió la estancia. Seguro Amparo trataba de conciliar el sueño, cuando de pronto, escuché un gruñido, seguido de un sonido peculiar y bastante conocido, don miguel estaba vomitando, escuché como Amparo se levantó inmediatamente y hablándole a don miguel ( seguro eso que pasaba era algo muy común, luego supe que así era).. yo no sabía qué hacer, si levantarme o no, aun así y como estaba yo ahí para ayudar pues me levanté, además con la esperanza de ver a Amparo sin esos vestidos que suele usar, salí del cuartito y vi a Amparo de espalda parada bajo la cama, tratando de acomodar a don miguel y limpiando lo que era una vomitada horrible.
Paso algo Amparo?, puedo ayudarte?
Diciendo esto yo la miraba de espalda, tenía una bata de algodón blanca hasta las rodillas, pero aun así me dejaba ver ahora si completamente sus tobillos y sus pantorrillas, que eran como bien contorneados, y cuando se agachaba a arreglar la cama, pude ver el comienzo de sus piernas, blancas y muy llenitas, bajo la tela de la bata, se adivinaban sus enormes nalgas, que se movían , estas son llenitas y muy redondeadas y se marcaba claramente un calzón tipo tanga .
La pena de lo que sucedía, hizo que Amparo no reparara en cómo iba vestida, así que solo me dijo, casi llorando: - Hay Dokko que pena me da todo esto, mira nomás los desfiguros que este hombre hace, que pena me da.
- Y ya váyase a dormir, que este hombre ya no despierta, ahora nomás lo limpio y me duermo también.
Entonces le dije: - Déjeme ayudarte Amparo y ella aceptó, pidiéndome que le acercara unas sábanas del cuarto donde dormía yo, así que se las acerqué, entre los dos, sacamos la ropa de cama de debajo de don miguel, a quien Amparo le había quitado ya la camisa sucia.
Sacó el atado de ropa sucia fuera del cuarto, cubriendo luego a don miguel con una sábana limpia.
Me dijo entonces: - Ya te distes cuenta Dokko de lo que sucede cuando este hombre se pone borracho, por eso tenemos la camita de adentro, porque cuando esto pasa yo me voy a dormir allá, de hecho casi siempre duermo allá, el siempre esta borracho.
- Mmm Sí lo sé Amparo, pero entonces ahora donde se va a acostar?, si quiere me voy para mi casa, así se duerme usted en la cama aquella, este era mi plan creo que iba a resultar ( así lo pensaba ).
- No hijito, no te vayas, no me dejes sola con este tipo, como crees que te voy a mandar a tu casa ahorita, no mi amor, quédate. Mira mejor anda a acostarse yo ahora veo donde me acuesto.
- Oiga Amparo, pues donde se va a acostar?
Me preocupaba realmente, además no quería perderme de ver semejante espectáculo, ahora al verla de frente, veía su bata casi abierta bajo las tetas, su barriguita y sus piernas, con el movimiento que hacía, veía yo claramente cómo se movían esos enormes melones, se alcanzaba a ver que con su tamaño le llegaban casi, casi a la cintura, y la marca más oscura que se veía entre la tela, marcaba seguramente sus aureolas, esta imaginación hizo que mi erección se manifestara de inmediato, y como pude poniéndome las manos sobre mi verga, traté de ocultarla, esto seguro no pasó inadvertido a Amparo, porque volteó a mirar donde me tapaba y se rió.
Entonces me dijo: - Ya sé que voy a hacer, mira voy a poner una colchoneta en el suelo allá en el cuartito donde estás tú y ahí me duermo.
- Bueno Amparo, ponga la colchoneta, pero deje que yo me acueste sobre ella, el piso esta duro para usted.
Ella sonrió y viendo que no iba a lograr que yo aceptara el dormir ella en el piso y yo en la cama, aceptó.
- Bueno, está bien, que lindo eres, entonces vámonos a dormir que ya son casi las 2 de la mañana.
Rápidamente sacó una colchoneta de entre el closet, y extendiéndola en el piso, le puso sábanas limpias, una colcha y almohadas, yo la miraba entre la semi oscuridad haciendo esto, en cada movimiento de agacharse casi al piso, su bata se abría y me dejaba ver casi un pecho completo, en una de esas, casi se le sale uno, ella como si fuera normal, solo se reacomodo la bata y siguió trajinando, pero sin cerrar la bata, entonces me miró y dijo : - Hay que problema con estas cosas tan grandes que tengo, mejor me pongo un sostén, sino te voy a dar aquí un espectáculo,
Y diciendo esto se marchó a su cuarto y cuando regresó, ya se veía que tenia sostén puesto, aunque el tamaño de sus senos ahora se veía menos grande. En este momento mi verga estaba ya erecta y durísima, me metí en la colchoneta tendida en el piso y me cubrí, esperando que ella tomara su lugar en la cama.
Ella llegó, pasando caminando junto a mí, y antes de subirse a la cama, pude admirar por fin lo que tan largamente había soñado, mientras acomodaba para subirse a su cama, vi las dos enormes piernas llegando a ver su tanga negra, y pude ver o imaginé una mecha negra de pelo abundante que abultaba en la zona de su concha. Yo estaba que no me lo creía, contenía con mis manos mi verga entre que la sobaba casi sintiendo que me venía, solo de ver eso.
Ella terminó por subirse a la cama y cubrirse con las sabanas, yo la verdad pensé que hasta ahí había llegado todo, y me dispuse a no hacer ruido, ya que estoy seguro que no podría dormir, por la excitación y por ese olor a vómito que aún estaba en el lugar.
Amparo reparando en ese olor, me dijo: - Dokko, papito lindo, huele muy feo, hazme un favor, ábrete esa ventana y la puerta un poco para que circule el aire, sé que hace frió pero bueno cubiertos no tendremos frío y dejaremos de oler ese vomito.
Me pare como pude, semi cubriéndome la verga, abrí la ventana de par en par y abrí un poco la puerta del cuarto, y de inmediato inundo el cuarto la brisa fresca que de inmediato limpio de olor la habitación, pero eso sí, dejando entrar un fresco de madrugada que me hizo tiritar de frió.
De inmediato me metí en la colchoneta, tiritando de frió e intentando cubrirme, creo que Amparo me vio temblar de frío.
- Dokko, corazón, tienes mucho frío?
- Si, Amparo, está haciendo frío, pero aguanto no se preocupe .
- Mm.. No corazón, eso no, mira mejor acuéstate en la cama, junto a mí, que al cabo yo no me muevo mucho al dormir y tú si cabes aquí, anda súbete porque ahí te vas a morir de frío....
Yo sin esperar más y sin decir nada, y esperando que no fuera un sueño, me levanté inmediatamente, y levantando mi sabana conmigo me puse de pie junto a la cama como preguntando donde me acuesto. Y riéndose Amparo, me dijo: - Anda papito mío, ubícate junto a la pared, yo me acuesto acá en la orilla por si tengo que levantarme antes.
Así que ya con la intención y justificado por mi supuesto estado de sueño, casi apoyándome en su cuerpo, me brinqué y me tendí junto a ella, cubriéndome con mi sabana.
Amparo moviéndose en la cama y girando al verme me dijo: - Bueno papito, pues metete en las cobijas anda, que así los dos nos tapamos con las dos sabanas porque hace mucho frío.
Así que ni tardo ni perezoso, me acosté bajo las colchas, el calor que se sentía bajo era abrasador, delicioso y el olor a mujer, era fantástico.
La cama era individual y en ella apenas cabíamos los dos, así que estaba pegada a mí, yo estaba acostado boca arriba y sentía en mi pierna las nalgas de Amparo ,ella estaba de costado dándome la espalda, yo apenas atinaba a moverme, pero sentir el calor de ese enorme culo pegado a mi pierna me hizo comenzar a mover la pierna para acercarlo más, poco a poco lo acerqué hasta que sus nalgas estaban completamente junto a mi pierna, mi verga estaba a lo que más daba, me dolía los testículos y sentía que en cualquier momento me iba a venir, la excitación era mayúscula, conforme pasaba el tiempo, esperando a que ella se durmiera, y cuando sentí que ella respiraba ya pausadamente ( signo de que dormía), giré como casualmente, poniéndome de frente a su espalda, así que en el movimiento quedé a pocos centímetros de ella, sin animarme a juntarme y pensando dentro de mí, que conforme pasara el rato me iba a ir apegando a su espalda, cuando en eso pensaba escucho la voz de Amparo diciéndome : - Dokko, te cubriste cariño, bien porque hace mucho frío, y las colchas son pequeñas, acomódate bien sino estarás con la espalda descubierta.
Y diciendo eso se adelantó dejándome más espacio, haciéndose ella hasta la orilla, a lo que le dije : - No Amparo, no te preocupes yo estoy bien, mejor véngase mas para acá que puede caerse.
- Bueno, pero me voy a apegarme a ti con mis nalgas, no te molesta?
- Para nada Amparo, para nada ,sigue nomás, y acomódate bien .
Y diciendo eso yo me adelante un poco y ella se acomodó hacia atrás, fue el momento más rico de mi vida, cuando sentí todo ese trasero acomodándose justo pegado a mí, sus nalgas me pegaban en mis piernas , así completas, pegadas a mí, sentía la tela de la bata en mis piernas y la forma redonda de ese hermoso par de nalgas, pero excitante, tanto que yo no retiré mi mano de mi verga, debía contenerla pegada a mi pierna para que no sintiera Amparo lo que me estaba pasando, así que mientras yo sostenía mi verga con la mano ella se apegaba a mí con sus nalgas y de un movimiento se acomodó mejor.
La posición me incomodo así que dejando que pasara lo que fuera, solté mi verga y retire mi mano de ahí, para sentir ahora si completamente sus nalgas, pero claramente ella también sentiría ahora mi verga dura pegada a sus nalgas, sin pensarlo mucho, solté mi verga, y me acomode bien de costado y me apegué a las nalgas de Amparo.
Ella sintiendo mi verga dura pegada a sus nalgas, no dijo nada siguió como si nada pasara, así que tomando más confianza, atiné a acomodar mi verga justo en medio de sus nalgas, estoy seguro que ella sintió el bulto, pero no dijo nada, solo seguimos ahí acostados juntos, sus pies estaban junto de mis pies y me anime a acercar mi pie a los suyos a frotar mi pierna con la suya, ella no retiro su pierna, al contrario sentí que la dejaba y la ponía hacia atrás, yo sentía que estaba en la gloria, a pesar del frío que se sentía, yo estaba sudando, pero había llegado al punto en que ya me animaba a cualquier cosa, así que sin más, bajé mis brazos de mis costados y busqué entre las mantas la manera de abrazarla, la rodeé con mi brazo libre , tomándola de su cintura, no dijo nada, solo se movió un poco y moviendo su culo se acomodó más pegada a mí y tomando más confianza, extendí mi mano sobre su barriga y la junte a mí lo más que pude, ella no se negó a que lo hiciera, de hecho con su mano tocó mi mano y dándose cuenta que era yo quien la tenía abrazada, me dejó seguir con mi mano ahí, en ese momento sentí que todo podía suceder, así que mi otro brazo que en ese momento estaba apretujado bajo mi costado entre yo y el colchón, me levanté un poco y lo saqué y sin decir nada, lo pasé bajo la cabeza de Amparo, en un franco ademán de abrazarla, ella levantó la cabeza, dejó que mi brazo pasara por debajo de su cuello y se enderezó pegando su espalda a mi pecho y dejando que mi brazo la apretara, mi mano fue a parar directamente sobre su pecho, y solo la deje ahí sin moverla, ahora tenía a Amparo abrazada y pegada a mi, con una de mis manos en su barriga y otra en sus senos.
Ella entonces hizo sus pies para atrás hasta tocar mis piernas, y en un movimiento levantó la pierna y la subió un poco a la mía hacia atrás, ese movimiento que hizo Amparo me dio la señal que esperaba.
Doblé mi rodilla y entonces la metí entre sus piernas levantando mi pierna y subiéndola a la pierna que Amparo tenia abajo, ella solo levantó su pierna y dejó que mi pierna entrara entre las suyas y acomodaba la suya sobre la mía, yo no me creía que esto estaba pasando, ella cooperaba pero no decía nada, mi pené estaba durísimo y ahora lo tenia ya pegado francamente entre las nalgas de Amparo, moviendo la mano que tenía en su barriga, busqué la orilla de su bata, y la encontré, entonces haciendo acopio de valor, tomé la bata e intenté quitarla de en medio de nuestros cuerpos.
Ella abrió sus ojos y viendo lo que yo quería dijo: - Mi amor, te estorba mi bata?, deja que me la quite....
Tendría yo cerca de 16 años, para ese tiempo ya estudiaba, tenía entonces una vecina cuyo nombre es Amparo, ella era una mujer blanca, de ojos claros y cabello castaño claro, llenita de cuerpo, pero que tenía formada su cintura, tenía unos senos grandes y nalgas grandes ,siempre usaba faldas larguísimas, con ella es con quien tuve mis primeras fantasías, recuerdo que fue cuando , un día que ella pasó por casa a pedir algo a mi madre iba con un vestido sin manga de esos que dejan ver desde el comienzo del brazo, ella se agachó y pude ver sólo el borde de su sostén y el bulto de su seno, eso sirvió para que desde ese día me enamorara de ella, desde ese día la vi diferente, y procuraba estar siempre cuando ella fuera, o me ofrecía a llevar lo que mi madre le enviaba, solo para verle el meneo de su trasero al caminar. Ella tenía cerca de 35años.
Siempre que había reunión en casa, ella y su esposo eran invitados, y aprovechaba yo para estar cerca de ella mirándola, y fantaseando con verla desnuda, ya que a esa edad yo aún no conocía mujer desnuda, solo en fotos de revistas claro. Así que siempre terminaba corriéndomela en su honor con unas tremendas venidas pensando en la señora Amparo.
Un día estando en casa, subí a bajar unas ropas que había tendido allá arriba, así como sin querer me asomé a la casa de Amparo, ya que su casa estaba muy cerca de la mía, y lo que vi me dejó impresionado, estaba lavando ropa a mano, refregando y echando agua y haciendo ese movimiento de sobar y sobar, como ella estaba en su casa, llevaba solo una bata floreada encima lo pude adivinar porque sus senos se movían de una manera impresionante como dos globos, un bamboleo sensacional, sensual, tremendamente excitante, y el movimiento que ella hacia al sobar la ropa hacía que se pronunciara más el movimiento de ese enorme par de tetas, además llevaba un par de botones sueltos a partir de arriba y se podía ver la carne blanca de sus senos, desde el punto de vista que yo tenía podía ver casi sus senos completos, estaba yo embelesado viéndola desde mi azotea, cuando la señora Judith voltea a mirar y me sorprende espiandola, se enderezó, dejando de lavar la ropa, sacudió sus manos del exceso de agua y pasando el dorso de su mano por su frente para tumbar el sudor, me sonrió diciéndome: - pero que haces allá arriba espiando?, no seas mirón y se rió. Yo nervioso trate de balbucear alguna excusa pero nada me salió de la boca, como pude me levanté y como hipnotizado sin poder dejar de mirarla. Casi caminando de espaldas me retiré. Obvio decir que esa noche, me imaginé mil cosas y me di una masturbada de película.
En los días siguientes, y buscando verla de nuevo me subía a la azotea a mirar, pero no veía nada, ella no lavaba más, así que solo la miraba trajinar. Eso me tenía decepcionado, hasta que un día ella se acercó por casa y al oírla entrar rápidamente me fui a recibirla, ella hablaba con mi madre, yo solo la saludé.
Hola señora Amparo...
Hola Dokkosex cómo estás??
Muy bien señora y a usted??
Pues todo bien.
Ahí siguió hablando con mi madre y yo seguía mirándole el culo, imaginando que lo movía para provocarme, cosa que no era así. Terminó de hablar con mi madre y despidiéndose de mí, dijo a mi madre:
Bueno vecina me voy, creo que ya hay agua suficiente para ponerme a lavar tengo mucha ropa sucia, y mirándome me dijo:
Adiós Dokkosex, - lo dijo sonriendo.
No sé si fue mi imaginación, pero en esa sonrisa vi en su mirada que era como una invitación. Así que espere un rato que me pareció eterno y con nervios subí a la azotea. Y ya estaba ella ahí lavando con la misma bata floreada con los dos botones abiertos y dejándome ver el bamboleo de esas enormes senos, lavaba con mucho ahínco y yo estaba extasiado mirando, obvio decir que entre nervios y excitado tenía mi verga ya más dura que nada, la veía mover su cola, era un espectáculo para mi impresionantemente sexual. En un momento se enderezó para descansar y repitiendo el movimiento de limpiarse el sudor con el dorso de la mano, miró hacia arriba y mirándome agitó la mano saludándome.
Que haces ahí arriba Dokkosex?
Nada....nada...señora, solo vine a buscar algo.
Y ya lo encontraste? Y se rió fuertemente
- Si, si ya lo encontré, ya me voy.
Ella me contesto: - vaya niño, vaya a hacer la tarea
Así que me retiré de ahí, para mí eso que sucedía era realmente excitante, yo pensé que algo estaba pasando, pero ahora sé que sólo era el comportamiento normal de una señora mayor con un joven mirón.
Debo contar además que Amparo estaba casada con don miguel un señor algo mayor que ella, dueño de un pequeño bar lugar que le daba pie a estar siempre borracho, no fue una vez nada mas la que ella me llamaba a casa para que le ayudara con él hasta dentro de la casa, cuando él se quedaba dormido en la puerta, debo decir que yo ansiaba que esos días llegaran, ya que cuando le ayudaba a cargar al borracho podía estar junto de ella, y a veces hasta pegármele a la cola, o rozarle los brazos. Pero de ahí no pasaba, luego le ayudaba a acomodarlo en su cama y era todo.
Ellos tenían dos habitaciones para dormir una donde dormían ellos, otra donde dormían sus hijos, la de ellos era la mas grande, con una cama grande situada junto a la ventana justo en la esquina, con un guardarropa justo enfrente. Y junto a esa recámara tenían un cuartito pequeño al que cuando llegué asomarme lo usaban como para guardar ropa o cosas así, era pequeño y estaba comunicado con la recámara por una abertura de una cortina de tela. Tenía en ese cuartito una cama individual y mesas donde supongo que planchaba o algo así.
Para mí era como mi segunda casa, primero porque siempre iba ahí a hacer mandados a mi madre, o por que llego a entrar muchas veces ayudando a la señora Amparo a llevar a don miguel a dormir.
Así pasaron días y más días y yo seguía con la excitación y la fantasía de ver a la señora Amparo desnuda, de verle los senos o verle debajo de las faldas, cosa que hasta ese momento no había logrado.
Pero un día mi suerte cambio... fue el cumpleaños de mi padre ,había salido de casa y regresé temprano porque sabía que tendría cena en casa, llegó a casa y estaban los invitados, todos bebían y charlaban, entre ellos la señora Amparo, quien como siempre metida en la cocina con mi madre ayudándole a preparar y a servir la cena, terminaron la cena, donde todos bebieron y comieron, pasaron a la sala y ahí se sentaron a platicar, pero las mujeres estaban en la terraza chismeando, mientras los hombres bebiendo y hablando de futbol. Amparo, estaba nerviosa y enojada, yo como siempre la rondaba y la miraba desde un lado de la sala y escuchaba la charla de los hombres, la veía compungida esperando ver el papelón que quizás su marido hiciera al ponerse totalmente ebrio, en una de esas ella me llamó con una mano, se fue caminando hacia la cocina yo la seguí, la miraba caminar, meneando sus enormes nalgas como hipnotizado. Ella se detiene y me dice: - Dokkosex, puedo pedirte un favor?
Claro que si señora, dígame para que soy bueno?
Mira.. Mi marido ya está bien borracho y no se quiere ir, yo tengo que ir a ver cómo están mis hijos (eran pequeños aun, el mayor de 6). Así que te lo encargo si?, yo no tardo en regresar, y cuando me vaya para la casa me ayudas a llevarlo? , diciéndomelo muy apenada.
Le puse mi mano en su brazo, y le dije.
Claro señora, yo estaré pendiente, usted vaya tranquila, yo veo a don miguel y cuando caiga le aviso. (Cuando caiga de borracho).
Ella me sonrió y me dijo: - Que lindo eres, entonces al rato vengo. Y se marchó.
Pasaron las horas y ella no venía, por ahí de las 12 de la medianoche, casi la 1 se habían ido todos y solo quedaba mi padre discutiendo de con dos amigos y con don miguel, que a estas horas ya estaba completamente colgado recargado en el sofá. Así que salí de la casa fui a la casa de la vecina; toque, y casi de inmediato salió Amparo todavía vestida y le dije:
Señora Amparo creo que don miguel ya se durmió, quiere que se lo traiga?...
Ella me contestó: - Si? si me haces el favor, pues vamos a traerlo, quieres?, así que cerró la puerta de su casa y fuimos a la mía, ahí estaba mi madre media dormida la recibió, y le dijo a Amparo:
Que dokkosex le ayude a llevarlo a ver si no tienen problemas.
Así que como pudimos intentamos levantar a don miguel, entre los dos, mi padre y sus dos amigos seguían en su charla y casi ni dijeron nada cuando lo sacamos casi arrastrando los pies, la señora Amparo increpaba a don miguel para que caminara y este respondía solamente con gruñidos, era desagradable cargarlo.
Llegamos como pudimos a su casa, en el camino don miguel medio reaccionó y nos ayudó dando pasos, así que fue un poco mas fácil llevarlo, solo que como se había semi despertado comenzaba a manotear intentando regresar a la reunión, llegamos a la puerta de su casa y como la señora Amparo era la que mayormente llevaba cargado a don miguel no podía sacar las llaves, así que me dijo: - Dookosex, suéltalo y ayúdame a sacar las llaves.
Don miguel le manoteaba a Amparo y ella libraba una batalla para controlarlo con ambas manos y tratar de sostenerlo para que no cayera al piso. Así que lo solté yo y fui a tomar las llaves, me quede parado mirando a la señora Amparo como preguntándole, donde están las llaves, ella me miró y me dijo: - Las tengo colgadas en el cuello, jala la cinta..
Así que todo nervioso, acerqué mi mano a su cuello y ella levantando la cara me mostró su cuello y ahí encontré la cinta de tela que contenía las llaves, tomé la cinta como sin querer tocar la piel pero al mismo tiempo queriendo tocarla, jalé un poco pero no cedían al jalón de mi mano.. y entonces ella medio quejándose me dijo: - Ayy..Hijito me lastimas, se atoraron las llaves entre mis tetas, jala despacio.
Yo jalé de nuevo ahora más despacio pero las llaves estaban atrapadas en medio de ese enorme par de tetas, Amparo ya desesperada, me dijo: - Papito, ya sáquelas que este hombre se va a despertar.
Así que aprovechando la situación, con un poco de descaro, ya aprovechando que Amparo estaba medio controlando a don miguel, metí la mano dentro de su vestido por arriba y siguiendo el camino marcado por la tela, introduje mis dedos entre esos dos melones de carne , estaba húmedo de transpiración entre esas dos tetas, así que mis dedos entraron fácilmente y tomando ya más de cerca las llaves las saqué. Ese fue un momento especial, yo estaba más que excitado, con mi verga endureciéndose dentro de mis pantalones. Así que saqué las llaves y los pase por su cuello y abrí la casa.
Introdujimos a don miguel dentro de la casa y luego a la recámara de ella, en ese momento don miguel se soltó y ya un poco más despierto comenzó a gritar y manotear a la señora Amparo quien desesperada, le decía: - miguel cálmate que aquí esta Dokkosex el hijo de nuestros vecinos.
Don miguel se me quedó viendo en su borrachera y balbuceaba incoherencias acerca de disculparse, pero aun así olvidando el asunto comenzó a querer salir de nuevo, así que yo tratando de ayudar a la señora Amparo que estaba desesperada y avergonzada conmigo, al verla así le dije: - Oiga don miguel si quiere le traigo otra cerveza…
La señora Amparo me miró y dijo: - No hijito, ya no le traiga más.
A lo que le conteste:- Señora Amparo, yo sólo quiero que se calme, déjeme traérsela y así se duerme.
Amparo comprendió que era una buena idea, y como al parecer mi presencia en el lugar al menos evitaba que don miguel la golpeara, (cosa que me enteré luego sucedía con frecuencia). Y la señora Amparo tratando de que yo no la dejara sola con don miguel dijo: - A ver hijito mejor quédate haciendo compañía a miguel, que yo le traigo la cerveza.
Don miguel me abrazó y me jaló a sentarme a un lado de él en la cama y comienza a hablarme como si fuéramos amigos, como si tuviéramos una charla pendiente, algo alcancé a comprender de las incoherencias que él hombre decía y yo solo le seguía la corriente.
Amparo salió corriendo de la casa, dirigiéndose a mi casa, regresando en unos minutos con una botella de cerveza, en un momento se acercó con la botella y unos vasos poniéndose frente a nosotros, y dándonos un vaso a cada quien, sirvió la cerveza en ambos vasos, poniéndome a mi un chorro pequeño, y mirándome me hacía señas que no me lo tomara, así que siguiendo la corriente de la situación solo fingía tomar, pero don miguel me retaba a tomarlo como él, de un solo trago, así que no se me hizo difícil. Luego de esto, don miguel tomó de nuevo la botella y sirviendo dos raciones más comenzó a brindar conmigo, yo veía a la señora Amparo que trataba de evitar que yo tomara, pensando quizás que mi madre se molestaría y sintiendo que quizás era culpa de ella al haberme pedido que la ayudara.
Así que le dije en voz baja: - Señora Amparo no se preocupe.
Pero Papito lindo, si tu mamá se entera te va a regañar por mi culpa.
Para este momento don miguel ya había alcanzado de nuevo su grado de embriagues que tenía antes que lo hiciéramos caminar, en fin, aquel cuadro era de verdad patético, yo estaba además avergonzado, pero a la par estaba excitado al ver a la señora Amparo que por la situación se había descuidado y había podido tocarle las tetas, y ahora ahí sentada frente a nosotros me mostraba el comienzo de su pecho, ya que se le quedó el vestido abierto de arriba y podía ver el comienzo de sus tetas y las orillas de ese sostén
Como fuera que sea, entre la señora Amparo y yo habíamos controlado a don miguel, quien ya estaba casi dormido sobre la cama, con los pies en el suelo y semirecargado sobre la cabecera. Aun daba señas de vida, era en verdad un borracho incansable, a estas alturas Amparo solo me miraba y yo a ella, por momentos me sonreía y me guiñaba el ojo, entonces me puse de pie y le dije: - Señora creo que ya todo está bien, ya me voy a mi casa.
Ella triste por lo que había sucedido me dijo: - Si Dokko, gracias por todo, pero me preocupa que tu madre te vea así, deja que te haga un cafecito para que se te pase lo mareado.
- No se preocupe señora Amparo, a estas horas mi mamá ya está dormida y mi papá seguirá con su conversación hasta mañana, así que ellos ni se preocuparan de saber si llegue o no, además mi mamá sabía que venía a su casa y mañana le diré que me tardé por que le ayudé con don miguel.
Amparo, en verdad estaba nerviosa porque mis padres me sintieran el olor a alcohol. - Hay quiero pedirte un favor, Dokko, que ya no me llames señora Amparo, llámame por mi nombre solamente, ok.
Sí, está bien.
- Hijito, no quiero que tu papá te vaya a oler
- Mira papito, mejor le voy a decir a tu mamá que te vas a quedar aquí a ayudarme a cuidar a miguel, y que mañana te vas temprano, así no se queda esperándote, ok, así que será mejor que te sientes aquí y yo le voy a avisar a tu mamá.
Salió Amparo y regresó unos minutos más tarde, diciéndome: - Ya está, Dokko, ya le avise a tu mamá, puedes quedarte aquí, además en tu casa con las visitas que tienes iban a mandarte a dormir al sillón. Así que a tu mamá le pareció bien que me acompañaras para que miguel no me maltrate y así me haces compañía, ok, así que deja que te prepare la cama para que te acuestes.
- Gracias Amparo, y me dispuse a esperar que arreglara la cama.
Me dijo entonces: - Voy a cambiar a los niños a mi cuarto para que ocupes esa cama
- No Amparo, no los levante yo me quedo en el sillón de la sala, no se preocupe, hace frió y les puede hacer daño a los niños, ( mi intención era que me dejara dormir en el cuartito aledaño a su recámara).
- No hijito como crees que te voy a mandar a dormir en el sillón, mira mejor te preparo la cama del cuartito junto a la mía, y ahí te acuestas está bien?.
- Claro que si Amparo, así le puedo ayudar si don miguel se levanta en la noche
Ella sonriendo me tocó la cara, me besó en la mejilla y me dijo: - Gracias mi amor, me has ayudado bastante.
Y se fue a preparar la cama del cuartito mientras yo seguía sentado ahí en la cama de ellos, mirando al borracho y viendo la sombra de Amparo a través de la cortina mientras trajinaba con las ropas de cama para arreglar donde dormiría yo.
En breve tiempo ella regresó y me dijo : - Anda papito ya métete a la cama a dormir y disculpa los momentos que te hice pasar.
Amparo no se preocupe, ya sabes que estoy para ayudarte.
Así que me entré al cuartito aledaño y luego escuché que me llamaba Amparo, diciendo: - Dokko, puedes venir, por favor, ayúdame a levantar a este hombre para subirlo a la cama.
Salí del cuartito y me dispuse a ayudarle, levantando a don miguel de los pies, mientras ella le quitaba las botas y lo cubría con una sábana.
Al terminar de recostar en la cama a don miguel, dije:- Buenas noches Amparo, que descanse.
- Buenas noches hijito lindo, gracias, acercándose a darme un beso en la mejilla.
Me retiré a mi cama, y excitado como estaba comencé a imaginar lo que me había sucedido, a recordar el calor húmedo entre las tetas de Amparo, a recordar ese olor fuerte que sentí cuando se acercó a darme el beso en la mejilla, estaba preparándome para jalarme la verga en honor a Amparo, totalmente excitado, me quité la ropa quedando desnudo y me metí bajo las sabanas.
En la oscuridad y el silencio escuchaba como Amparo aun trajinaba, seguro desvistiéndose y preparándose para dormir, escuché los rechinidos de la cama de ellos, seguro al subirse ella a la cama. Luego un largo momento de silencio invadió la estancia. Seguro Amparo trataba de conciliar el sueño, cuando de pronto, escuché un gruñido, seguido de un sonido peculiar y bastante conocido, don miguel estaba vomitando, escuché como Amparo se levantó inmediatamente y hablándole a don miguel ( seguro eso que pasaba era algo muy común, luego supe que así era).. yo no sabía qué hacer, si levantarme o no, aun así y como estaba yo ahí para ayudar pues me levanté, además con la esperanza de ver a Amparo sin esos vestidos que suele usar, salí del cuartito y vi a Amparo de espalda parada bajo la cama, tratando de acomodar a don miguel y limpiando lo que era una vomitada horrible.
Paso algo Amparo?, puedo ayudarte?
Diciendo esto yo la miraba de espalda, tenía una bata de algodón blanca hasta las rodillas, pero aun así me dejaba ver ahora si completamente sus tobillos y sus pantorrillas, que eran como bien contorneados, y cuando se agachaba a arreglar la cama, pude ver el comienzo de sus piernas, blancas y muy llenitas, bajo la tela de la bata, se adivinaban sus enormes nalgas, que se movían , estas son llenitas y muy redondeadas y se marcaba claramente un calzón tipo tanga .
La pena de lo que sucedía, hizo que Amparo no reparara en cómo iba vestida, así que solo me dijo, casi llorando: - Hay Dokko que pena me da todo esto, mira nomás los desfiguros que este hombre hace, que pena me da.
- Y ya váyase a dormir, que este hombre ya no despierta, ahora nomás lo limpio y me duermo también.
Entonces le dije: - Déjeme ayudarte Amparo y ella aceptó, pidiéndome que le acercara unas sábanas del cuarto donde dormía yo, así que se las acerqué, entre los dos, sacamos la ropa de cama de debajo de don miguel, a quien Amparo le había quitado ya la camisa sucia.
Sacó el atado de ropa sucia fuera del cuarto, cubriendo luego a don miguel con una sábana limpia.
Me dijo entonces: - Ya te distes cuenta Dokko de lo que sucede cuando este hombre se pone borracho, por eso tenemos la camita de adentro, porque cuando esto pasa yo me voy a dormir allá, de hecho casi siempre duermo allá, el siempre esta borracho.
- Mmm Sí lo sé Amparo, pero entonces ahora donde se va a acostar?, si quiere me voy para mi casa, así se duerme usted en la cama aquella, este era mi plan creo que iba a resultar ( así lo pensaba ).
- No hijito, no te vayas, no me dejes sola con este tipo, como crees que te voy a mandar a tu casa ahorita, no mi amor, quédate. Mira mejor anda a acostarse yo ahora veo donde me acuesto.
- Oiga Amparo, pues donde se va a acostar?
Me preocupaba realmente, además no quería perderme de ver semejante espectáculo, ahora al verla de frente, veía su bata casi abierta bajo las tetas, su barriguita y sus piernas, con el movimiento que hacía, veía yo claramente cómo se movían esos enormes melones, se alcanzaba a ver que con su tamaño le llegaban casi, casi a la cintura, y la marca más oscura que se veía entre la tela, marcaba seguramente sus aureolas, esta imaginación hizo que mi erección se manifestara de inmediato, y como pude poniéndome las manos sobre mi verga, traté de ocultarla, esto seguro no pasó inadvertido a Amparo, porque volteó a mirar donde me tapaba y se rió.
Entonces me dijo: - Ya sé que voy a hacer, mira voy a poner una colchoneta en el suelo allá en el cuartito donde estás tú y ahí me duermo.
- Bueno Amparo, ponga la colchoneta, pero deje que yo me acueste sobre ella, el piso esta duro para usted.
Ella sonrió y viendo que no iba a lograr que yo aceptara el dormir ella en el piso y yo en la cama, aceptó.
- Bueno, está bien, que lindo eres, entonces vámonos a dormir que ya son casi las 2 de la mañana.
Rápidamente sacó una colchoneta de entre el closet, y extendiéndola en el piso, le puso sábanas limpias, una colcha y almohadas, yo la miraba entre la semi oscuridad haciendo esto, en cada movimiento de agacharse casi al piso, su bata se abría y me dejaba ver casi un pecho completo, en una de esas, casi se le sale uno, ella como si fuera normal, solo se reacomodo la bata y siguió trajinando, pero sin cerrar la bata, entonces me miró y dijo : - Hay que problema con estas cosas tan grandes que tengo, mejor me pongo un sostén, sino te voy a dar aquí un espectáculo,
Y diciendo esto se marchó a su cuarto y cuando regresó, ya se veía que tenia sostén puesto, aunque el tamaño de sus senos ahora se veía menos grande. En este momento mi verga estaba ya erecta y durísima, me metí en la colchoneta tendida en el piso y me cubrí, esperando que ella tomara su lugar en la cama.
Ella llegó, pasando caminando junto a mí, y antes de subirse a la cama, pude admirar por fin lo que tan largamente había soñado, mientras acomodaba para subirse a su cama, vi las dos enormes piernas llegando a ver su tanga negra, y pude ver o imaginé una mecha negra de pelo abundante que abultaba en la zona de su concha. Yo estaba que no me lo creía, contenía con mis manos mi verga entre que la sobaba casi sintiendo que me venía, solo de ver eso.
Ella terminó por subirse a la cama y cubrirse con las sabanas, yo la verdad pensé que hasta ahí había llegado todo, y me dispuse a no hacer ruido, ya que estoy seguro que no podría dormir, por la excitación y por ese olor a vómito que aún estaba en el lugar.
Amparo reparando en ese olor, me dijo: - Dokko, papito lindo, huele muy feo, hazme un favor, ábrete esa ventana y la puerta un poco para que circule el aire, sé que hace frió pero bueno cubiertos no tendremos frío y dejaremos de oler ese vomito.
Me pare como pude, semi cubriéndome la verga, abrí la ventana de par en par y abrí un poco la puerta del cuarto, y de inmediato inundo el cuarto la brisa fresca que de inmediato limpio de olor la habitación, pero eso sí, dejando entrar un fresco de madrugada que me hizo tiritar de frió.
De inmediato me metí en la colchoneta, tiritando de frió e intentando cubrirme, creo que Amparo me vio temblar de frío.
- Dokko, corazón, tienes mucho frío?
- Si, Amparo, está haciendo frío, pero aguanto no se preocupe .
- Mm.. No corazón, eso no, mira mejor acuéstate en la cama, junto a mí, que al cabo yo no me muevo mucho al dormir y tú si cabes aquí, anda súbete porque ahí te vas a morir de frío....
Yo sin esperar más y sin decir nada, y esperando que no fuera un sueño, me levanté inmediatamente, y levantando mi sabana conmigo me puse de pie junto a la cama como preguntando donde me acuesto. Y riéndose Amparo, me dijo: - Anda papito mío, ubícate junto a la pared, yo me acuesto acá en la orilla por si tengo que levantarme antes.
Así que ya con la intención y justificado por mi supuesto estado de sueño, casi apoyándome en su cuerpo, me brinqué y me tendí junto a ella, cubriéndome con mi sabana.
Amparo moviéndose en la cama y girando al verme me dijo: - Bueno papito, pues metete en las cobijas anda, que así los dos nos tapamos con las dos sabanas porque hace mucho frío.
Así que ni tardo ni perezoso, me acosté bajo las colchas, el calor que se sentía bajo era abrasador, delicioso y el olor a mujer, era fantástico.
La cama era individual y en ella apenas cabíamos los dos, así que estaba pegada a mí, yo estaba acostado boca arriba y sentía en mi pierna las nalgas de Amparo ,ella estaba de costado dándome la espalda, yo apenas atinaba a moverme, pero sentir el calor de ese enorme culo pegado a mi pierna me hizo comenzar a mover la pierna para acercarlo más, poco a poco lo acerqué hasta que sus nalgas estaban completamente junto a mi pierna, mi verga estaba a lo que más daba, me dolía los testículos y sentía que en cualquier momento me iba a venir, la excitación era mayúscula, conforme pasaba el tiempo, esperando a que ella se durmiera, y cuando sentí que ella respiraba ya pausadamente ( signo de que dormía), giré como casualmente, poniéndome de frente a su espalda, así que en el movimiento quedé a pocos centímetros de ella, sin animarme a juntarme y pensando dentro de mí, que conforme pasara el rato me iba a ir apegando a su espalda, cuando en eso pensaba escucho la voz de Amparo diciéndome : - Dokko, te cubriste cariño, bien porque hace mucho frío, y las colchas son pequeñas, acomódate bien sino estarás con la espalda descubierta.
Y diciendo eso se adelantó dejándome más espacio, haciéndose ella hasta la orilla, a lo que le dije : - No Amparo, no te preocupes yo estoy bien, mejor véngase mas para acá que puede caerse.
- Bueno, pero me voy a apegarme a ti con mis nalgas, no te molesta?
- Para nada Amparo, para nada ,sigue nomás, y acomódate bien .
Y diciendo eso yo me adelante un poco y ella se acomodó hacia atrás, fue el momento más rico de mi vida, cuando sentí todo ese trasero acomodándose justo pegado a mí, sus nalgas me pegaban en mis piernas , así completas, pegadas a mí, sentía la tela de la bata en mis piernas y la forma redonda de ese hermoso par de nalgas, pero excitante, tanto que yo no retiré mi mano de mi verga, debía contenerla pegada a mi pierna para que no sintiera Amparo lo que me estaba pasando, así que mientras yo sostenía mi verga con la mano ella se apegaba a mí con sus nalgas y de un movimiento se acomodó mejor.
La posición me incomodo así que dejando que pasara lo que fuera, solté mi verga y retire mi mano de ahí, para sentir ahora si completamente sus nalgas, pero claramente ella también sentiría ahora mi verga dura pegada a sus nalgas, sin pensarlo mucho, solté mi verga, y me acomode bien de costado y me apegué a las nalgas de Amparo.
Ella sintiendo mi verga dura pegada a sus nalgas, no dijo nada siguió como si nada pasara, así que tomando más confianza, atiné a acomodar mi verga justo en medio de sus nalgas, estoy seguro que ella sintió el bulto, pero no dijo nada, solo seguimos ahí acostados juntos, sus pies estaban junto de mis pies y me anime a acercar mi pie a los suyos a frotar mi pierna con la suya, ella no retiro su pierna, al contrario sentí que la dejaba y la ponía hacia atrás, yo sentía que estaba en la gloria, a pesar del frío que se sentía, yo estaba sudando, pero había llegado al punto en que ya me animaba a cualquier cosa, así que sin más, bajé mis brazos de mis costados y busqué entre las mantas la manera de abrazarla, la rodeé con mi brazo libre , tomándola de su cintura, no dijo nada, solo se movió un poco y moviendo su culo se acomodó más pegada a mí y tomando más confianza, extendí mi mano sobre su barriga y la junte a mí lo más que pude, ella no se negó a que lo hiciera, de hecho con su mano tocó mi mano y dándose cuenta que era yo quien la tenía abrazada, me dejó seguir con mi mano ahí, en ese momento sentí que todo podía suceder, así que mi otro brazo que en ese momento estaba apretujado bajo mi costado entre yo y el colchón, me levanté un poco y lo saqué y sin decir nada, lo pasé bajo la cabeza de Amparo, en un franco ademán de abrazarla, ella levantó la cabeza, dejó que mi brazo pasara por debajo de su cuello y se enderezó pegando su espalda a mi pecho y dejando que mi brazo la apretara, mi mano fue a parar directamente sobre su pecho, y solo la deje ahí sin moverla, ahora tenía a Amparo abrazada y pegada a mi, con una de mis manos en su barriga y otra en sus senos.
Ella entonces hizo sus pies para atrás hasta tocar mis piernas, y en un movimiento levantó la pierna y la subió un poco a la mía hacia atrás, ese movimiento que hizo Amparo me dio la señal que esperaba.
Doblé mi rodilla y entonces la metí entre sus piernas levantando mi pierna y subiéndola a la pierna que Amparo tenia abajo, ella solo levantó su pierna y dejó que mi pierna entrara entre las suyas y acomodaba la suya sobre la mía, yo no me creía que esto estaba pasando, ella cooperaba pero no decía nada, mi pené estaba durísimo y ahora lo tenia ya pegado francamente entre las nalgas de Amparo, moviendo la mano que tenía en su barriga, busqué la orilla de su bata, y la encontré, entonces haciendo acopio de valor, tomé la bata e intenté quitarla de en medio de nuestros cuerpos.
Ella abrió sus ojos y viendo lo que yo quería dijo: - Mi amor, te estorba mi bata?, deja que me la quite....