El Chalaco
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17 Years of Service
Sobre mi moto sin rumbo, haciendo lo que jamás se hace cuando se conduce: ESTAR DISTRAIDO.
Ya había salido de mi trabajo, rumbo al ovalo huandoy, y de ahí hasta faucett, cuando estaba por llegar recibo un mensaje de mi travieza Betsy, caballero media vuelta y enrumbé hacia Tantamayo.
Me jodía que ese día habian despedido a un compañero de trabajo, y sabía que YO era el siguiente. Taba cagada la situación ¿qué hacer?, todo el puto recorrido, craneando como salvarme. Tantos años en ese puesto, en esa oficina, para que de la nada el nuevo jefe bote al personal antiguo y ponga los suyos. Estaba cantado, pero ¿Qué hacer?.
Recibo otro mensaje de Betsy, una ex de la oficina, y es que la mamona estaba exigente, seguro que ya la llamaron los bocones del laburo. Mientras conducía, recordaba las cepilladas que le hacía en la oficina.
Llego a inicios del año, chibola tranquila de 19 años de edad, toda callada, tratando de dar una buena impresión. Con ese físico: sus caderas y quebrada de cintura, nos tenía a todos al tanto. Todos sin excepción fuimos sus tutores, y es que en si es media corcha para aprender algunas cosas, con calma hicimos que se acostumbrara al ritmo del trabajo. Al inicio la cagaba horrible - por algo se empieza - y peor nos atrasaba a nosotros con el trabajo, pero le bastaba su sonrisa y mostrar un poco sus escote para perdonarla.
Un mes aprendiendo la medida de cada uno de nosotros, que gustoso aceptábamos que sus manos recorran nuestro cuerpo todo en beneficio del trabajo.
Ya estaba en mi mira Betsy, sabía que algo ocultaba, tan cojuda no podía ser, pero es que en verdad había cosas que hasta exageraba. Poco a poco me enteraba por ella misma de su vida, resulto ser madre soltera, a los 16 años tuvo su criatura, y el padre un pendejo de 46 años. Y es que Betsy solo se fijaba en hombres ya mayores, y esa era la razón por la que nosotros en la oficina no podíamos llegar más allá que un saludo o insinuaciones.
Trabajaba partime, siempre salía apurada al acabar su turno, según ella a estudiar. Un dia pasaba por el municipio con la moto y al llegar al PicaloCapricho veo unas piernas que pareci reconocerlas, pero taba apurado. Regreso al otro día un poco más temprano y la veo a travieza llegar toda apurada. “Asi que aquí también chambeas” me dije, y desde ese día simplemente confirme que se hacia la sonsa en la oficina.
El fin de semana nos quedamos solos en la oficina, aproveche para insinuarle lo que sabía, al inicio no se dio cuenta , poco a poco vi que su rostro se iba despertando, al inicio se sonrojo, me quito el habla, pero al ratito nomas toco el tema.
Asi que pasaste con tu moto, ¿y que reconociste? –me pregunta-
Pues unas piernas muy blancas y sabrosas.
¿Sabrosas?¿acaso estabas con hambre?. Atina a reírse
Ahí comenzó en coqueteo, y fue cuando entramos en confianza.
Supe que tenía una discusión en casa, alquilaba un cuarto por el cruce, estaba sola con su nenita, que su hijo el mayor estaba en barranca con sus padres y de su último compromiso tenía una mujercita, la cual ya tiene un añito. (carajo, 19 años y dos hijo de diferente padre).
Sin roche, me le acerco y con mis manos en su cintura, subiendo hasta detenerse debajo de sus senos, le susurro al oído: “no conoces el condón perrita”. En vez de una cachetada, se apega más su cintura a la mía. Taba calentona, mis manos no la soltaban y más bien la arrinconaba contra los archiveros. La sentía bloqueada, le gustaba, pero no reaccionaba, asi que me dije, que carajo ya llegue y nadie me saca.
Me bajo el cierre y ella se desploma arrodillada, le cojo sus cabellos y sin decirle nada, solita se lo lleva a la boca. Sus ojos cerrados, su respiración agitada, mucha saliva, pero que bien lo hacía, termino en su boca y normal se lo traga.
Me divertía ver su cara de perdida, como que hubiera hecho algo malo, algo que no esperaba ella. Pero para ser sinceros, tampoco me lo esperaba que fuera tan fácil. Reconozco que tiene vocación la travieza.
NI UNA PALABRA A NADIE DE ESTO. AGARRO SUS COSAS Y SE FUE.
Ya había salido de mi trabajo, rumbo al ovalo huandoy, y de ahí hasta faucett, cuando estaba por llegar recibo un mensaje de mi travieza Betsy, caballero media vuelta y enrumbé hacia Tantamayo.
Me jodía que ese día habian despedido a un compañero de trabajo, y sabía que YO era el siguiente. Taba cagada la situación ¿qué hacer?, todo el puto recorrido, craneando como salvarme. Tantos años en ese puesto, en esa oficina, para que de la nada el nuevo jefe bote al personal antiguo y ponga los suyos. Estaba cantado, pero ¿Qué hacer?.
Recibo otro mensaje de Betsy, una ex de la oficina, y es que la mamona estaba exigente, seguro que ya la llamaron los bocones del laburo. Mientras conducía, recordaba las cepilladas que le hacía en la oficina.
Llego a inicios del año, chibola tranquila de 19 años de edad, toda callada, tratando de dar una buena impresión. Con ese físico: sus caderas y quebrada de cintura, nos tenía a todos al tanto. Todos sin excepción fuimos sus tutores, y es que en si es media corcha para aprender algunas cosas, con calma hicimos que se acostumbrara al ritmo del trabajo. Al inicio la cagaba horrible - por algo se empieza - y peor nos atrasaba a nosotros con el trabajo, pero le bastaba su sonrisa y mostrar un poco sus escote para perdonarla.
Un mes aprendiendo la medida de cada uno de nosotros, que gustoso aceptábamos que sus manos recorran nuestro cuerpo todo en beneficio del trabajo.
Ya estaba en mi mira Betsy, sabía que algo ocultaba, tan cojuda no podía ser, pero es que en verdad había cosas que hasta exageraba. Poco a poco me enteraba por ella misma de su vida, resulto ser madre soltera, a los 16 años tuvo su criatura, y el padre un pendejo de 46 años. Y es que Betsy solo se fijaba en hombres ya mayores, y esa era la razón por la que nosotros en la oficina no podíamos llegar más allá que un saludo o insinuaciones.
Trabajaba partime, siempre salía apurada al acabar su turno, según ella a estudiar. Un dia pasaba por el municipio con la moto y al llegar al PicaloCapricho veo unas piernas que pareci reconocerlas, pero taba apurado. Regreso al otro día un poco más temprano y la veo a travieza llegar toda apurada. “Asi que aquí también chambeas” me dije, y desde ese día simplemente confirme que se hacia la sonsa en la oficina.
El fin de semana nos quedamos solos en la oficina, aproveche para insinuarle lo que sabía, al inicio no se dio cuenta , poco a poco vi que su rostro se iba despertando, al inicio se sonrojo, me quito el habla, pero al ratito nomas toco el tema.
Asi que pasaste con tu moto, ¿y que reconociste? –me pregunta-
Pues unas piernas muy blancas y sabrosas.
¿Sabrosas?¿acaso estabas con hambre?. Atina a reírse
Ahí comenzó en coqueteo, y fue cuando entramos en confianza.
Supe que tenía una discusión en casa, alquilaba un cuarto por el cruce, estaba sola con su nenita, que su hijo el mayor estaba en barranca con sus padres y de su último compromiso tenía una mujercita, la cual ya tiene un añito. (carajo, 19 años y dos hijo de diferente padre).
Sin roche, me le acerco y con mis manos en su cintura, subiendo hasta detenerse debajo de sus senos, le susurro al oído: “no conoces el condón perrita”. En vez de una cachetada, se apega más su cintura a la mía. Taba calentona, mis manos no la soltaban y más bien la arrinconaba contra los archiveros. La sentía bloqueada, le gustaba, pero no reaccionaba, asi que me dije, que carajo ya llegue y nadie me saca.
Me bajo el cierre y ella se desploma arrodillada, le cojo sus cabellos y sin decirle nada, solita se lo lleva a la boca. Sus ojos cerrados, su respiración agitada, mucha saliva, pero que bien lo hacía, termino en su boca y normal se lo traga.
Me divertía ver su cara de perdida, como que hubiera hecho algo malo, algo que no esperaba ella. Pero para ser sinceros, tampoco me lo esperaba que fuera tan fácil. Reconozco que tiene vocación la travieza.
NI UNA PALABRA A NADIE DE ESTO. AGARRO SUS COSAS Y SE FUE.