Don Diavolo
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Una mañana agarre unas cuantas prendas de vestir y algunos libros, mi portátil y algunas indicaciones y partí rumbo al Sur, pues allí tenía que laborar por imperio de mi profesión, llegué a las seis horas de haber partido, me esperaba un amigo que había contactado desde Lima, y así empezó mi vida en esta linda ciudad, los día pasaron y se fueron también, en toda mi estadía conocí todos los lugares, por haber, conocí como es lógico el Casanova, el chinarro, el Karamandu y hasta el nuevo coco loco y otros que los compañeros gustosos me hicieron conocer, también conocí las discotecas etc.
Pero una tarde al término de las labores estaba solo en la oficina, y de pronto apareció ella, La Iqueña, al cual la llamaremos no, le diremos solamente la Iqueña, apareció decía preguntando sobre los programas de gobierno y cosas de trabajo, siendo ilustrada por mi persona, ella era una chica digamos algo bella, ojos y boca pequeña, pelo ensortijado, de tetas pequeñas también trasero redondito, no abultado, pero bien formadito, de 24 años de edad, de estatura mediana, note que en su cintura no existía ningún rollito que la delatará, fueron dos visitas más que hizo a la oficina.
Un día que ya iba de salida ella llegó y con ese pretexto salimos a caminar por la calle San Martín llegando a la Plaza, ella me dijo quieres conocer algo de su ciudad, yo acepte claro, me llevo a la Huacachina, conversamos de ella, de mí, yo claro le dije que soy de estado civil FELIZ y que estaba soltero en Ica, La Iqueña ya era mama, tenía un hijo de tres años, nos sentamos en un barcito del lugar tomamos algo de vino, y después la lleve a su casa, en la noche entre otras personas la llame para darle las buenas noches y decirle que estaba feliz de conocerla y la invitaba a salir el día jueves y no viernes, porque yo los fines de semana agarraba mis pocas cosas y me regresaba para la Lima, porque extrañaba mucho a mi familia, en la salida le dije que me gustaba, que era bonita, que la admiraba, le metí harta letra que ella solo sonreía, ese tarde ya cayendo la noche la bese.
Un día coincidió con la Vendimia la invite claro, ella llego como a las nueve, entramos y como los conciertos recién empezaban, fuimos a las bodegas instaladas a tomar algo de Cachina, en fin ya sazonada escuchamos a Lucia de la Cruz y bailamos con Bareto y después le dije tienes dos opciones o te llevo a tu casa o te llevo a la mía, a donde tu me lleves contesto, así que fuimos a mi casa que es el polo (distrito de la Tinguiña) le advertí, con un colchón nos basta, de estufa corazón te tengo a ti (estas son letras de una canción que me gusta), en el taxi la besaba como loco, al llegar a la casa, mas besos abrí una botella de vino que tenía en un rincón, y brindamos, por esa noche, y la besaba y la besaba, mientras la desvestía, recorrí su cuerpo a besos, le besaba su cuello su espalda, llegue a su trasero le di de pequeños mordiscos, le di de palmacitos, ella solo gemía, se retorcía de placer, me detuve en su vagina, la cual ya estaba muy mojada, con mis dedos separaba sus vellos púbicos y encontré metí mi lenguaza, juro que la volví loca gritaba y gritaba, pero la música que había puesto ayudo un poco a disiparla, después como era menuda me pare la cargue y en forma de un 69 parados le lamia el clítoris y ella me lo chupaba que rica sensación, así estuvimos y después la eche en el colchón, allí me la seguía mamando, me pareció que no lo sabía hacer, pero se esmeraba por ello, después del condón respectivo, se la metí, de todas la formas, la sacudía con cada arremetida, le hice piernas al hombro, le hice el perrito allí le metía palmazos, la cargue, parados, en la silla, de costado, ella se subió a cabalgar como una yegua y allí se vino y se recostó en mi pecho y me dijo que me amaba al cual yo le correspondí con un beso en la frente.
Las siguientes sesiones, fueron siempre en mi casa, ella llegaba tipo seis, tirábamos hasta las nueve con intervalos de conversa, un día para romper la rutina la lleve al Embrujo un conocido telo de la cuidad a la salida casi, 30 soles la habitación y 25 por un vino, brindamos por lo que sea, y a tirar de nuevo pero esta vez tenía algo especial para ella, en los anteriores encuentros, le había estado pulseando el trasero, metiendo mis dedazos, al cual notaba que ella le gustaba, o quizás no decía nada por no contrariarme, como haya sido, para ese día había comprado mi love lub de S/. 1.20, así que le propuse hacerlo por allí, ella se sorprendió, pero seguía moviéndose, pues esa proposición se la había hecho mientras se la estaba metiendo de costadito, le explique que seria rico y si no le gustaba pues lo dejábamos y así con salivita y el gel, fui dilatando ese anito virgen, en plena excitación de ella ya tenía dos dedazos míos metidos en su pequeño anito, así que era el memento me dije, con el condón bien puesto comencé, así despacito y despacito sentía como mi pinga comenzaba a entrar y lo sabia claro pues ella se retorcía de dolor imagino, cuando ya había entrado algo comencé con el vaivén despacito, despacito, sentía que entraba, le agarraba las tetas para excitarla mas, le besaba el cuello y la parte inferior de las orejas donde ella se excitaba más, con una mano, le tocaba la chuchita, y la tenía completa, ella gritaba imagino también de placer con algo de dolor, y claro pues porque el amor duele, así estuve buen rato, hasta que no pude mas y me vine.
Así nuestros encuentro se hicieron frecuente, es mas confieso que algunas fotos de las sesiones amatorias las he colgado con anterioridad en la zona amateur nacional del FORO y por lo menos de las tres veces a la semana que tirábamos una le rompía mas el poto, para terminar la historia les diré que con esta Iqueña, a quien extraño mucho, le hice de todo y ella creo que por amor y placer aceptaba, creo que disfrutamos los dos, ella se sorprendía por las cosas que le hablaba, sabia en su interior que estaba con un hombre casado, que yo era feliz así, que nunca iba a dejar a mi esposa a menos que ella me deje, sabia además que ella detestaba a las mujeres que se metían con hombres casados y ella ahora estaba en esa situación, sabia además que nunca había tenido el sexo que había hecho conmigo y lo que ella había experimentado y para ella era el normal era el tipo la mamá y el papá y listo así había tenido a su hijo, sabia además que un día se iba a terminar no porque me odiara o se decepcionara, pues ella sabía de mi condición de perro sarnoso e infiel, sino que se acabaría porque yo un día así como llegue tendría que partir.
Debo señalar también que con ella no solo ha sido sexo y sexo, también compartí sus cosas, conocí a su hijo, salimos al cine, caminamos reímos, ella se reía de mis locuras me regañaba por mis inmadureces, por mis conductas y hasta me aconsejaba y claro siempre sexo, es por ello que a pesar que ya pasaron unos meses de haber vuelto a Lima, echo de menos el sur, por su gente y sus lugares, echo de menos la soledad también, pero más la extraño a ella, extraño so voz, su cuerpo, esa forma de fumar que tiene y que me dejo de costumbre por las noches, se que si un día vuelvo ella me abrirá de nuevo sus brazos y sus piernas para recibirme, pero como ya han pasado varios meses y no vuelvo. Por eso quise escribir de ella, un poco para disipar esta nostalgia.
Pero una tarde al término de las labores estaba solo en la oficina, y de pronto apareció ella, La Iqueña, al cual la llamaremos no, le diremos solamente la Iqueña, apareció decía preguntando sobre los programas de gobierno y cosas de trabajo, siendo ilustrada por mi persona, ella era una chica digamos algo bella, ojos y boca pequeña, pelo ensortijado, de tetas pequeñas también trasero redondito, no abultado, pero bien formadito, de 24 años de edad, de estatura mediana, note que en su cintura no existía ningún rollito que la delatará, fueron dos visitas más que hizo a la oficina.
Un día que ya iba de salida ella llegó y con ese pretexto salimos a caminar por la calle San Martín llegando a la Plaza, ella me dijo quieres conocer algo de su ciudad, yo acepte claro, me llevo a la Huacachina, conversamos de ella, de mí, yo claro le dije que soy de estado civil FELIZ y que estaba soltero en Ica, La Iqueña ya era mama, tenía un hijo de tres años, nos sentamos en un barcito del lugar tomamos algo de vino, y después la lleve a su casa, en la noche entre otras personas la llame para darle las buenas noches y decirle que estaba feliz de conocerla y la invitaba a salir el día jueves y no viernes, porque yo los fines de semana agarraba mis pocas cosas y me regresaba para la Lima, porque extrañaba mucho a mi familia, en la salida le dije que me gustaba, que era bonita, que la admiraba, le metí harta letra que ella solo sonreía, ese tarde ya cayendo la noche la bese.
Un día coincidió con la Vendimia la invite claro, ella llego como a las nueve, entramos y como los conciertos recién empezaban, fuimos a las bodegas instaladas a tomar algo de Cachina, en fin ya sazonada escuchamos a Lucia de la Cruz y bailamos con Bareto y después le dije tienes dos opciones o te llevo a tu casa o te llevo a la mía, a donde tu me lleves contesto, así que fuimos a mi casa que es el polo (distrito de la Tinguiña) le advertí, con un colchón nos basta, de estufa corazón te tengo a ti (estas son letras de una canción que me gusta), en el taxi la besaba como loco, al llegar a la casa, mas besos abrí una botella de vino que tenía en un rincón, y brindamos, por esa noche, y la besaba y la besaba, mientras la desvestía, recorrí su cuerpo a besos, le besaba su cuello su espalda, llegue a su trasero le di de pequeños mordiscos, le di de palmacitos, ella solo gemía, se retorcía de placer, me detuve en su vagina, la cual ya estaba muy mojada, con mis dedos separaba sus vellos púbicos y encontré metí mi lenguaza, juro que la volví loca gritaba y gritaba, pero la música que había puesto ayudo un poco a disiparla, después como era menuda me pare la cargue y en forma de un 69 parados le lamia el clítoris y ella me lo chupaba que rica sensación, así estuvimos y después la eche en el colchón, allí me la seguía mamando, me pareció que no lo sabía hacer, pero se esmeraba por ello, después del condón respectivo, se la metí, de todas la formas, la sacudía con cada arremetida, le hice piernas al hombro, le hice el perrito allí le metía palmazos, la cargue, parados, en la silla, de costado, ella se subió a cabalgar como una yegua y allí se vino y se recostó en mi pecho y me dijo que me amaba al cual yo le correspondí con un beso en la frente.
Las siguientes sesiones, fueron siempre en mi casa, ella llegaba tipo seis, tirábamos hasta las nueve con intervalos de conversa, un día para romper la rutina la lleve al Embrujo un conocido telo de la cuidad a la salida casi, 30 soles la habitación y 25 por un vino, brindamos por lo que sea, y a tirar de nuevo pero esta vez tenía algo especial para ella, en los anteriores encuentros, le había estado pulseando el trasero, metiendo mis dedazos, al cual notaba que ella le gustaba, o quizás no decía nada por no contrariarme, como haya sido, para ese día había comprado mi love lub de S/. 1.20, así que le propuse hacerlo por allí, ella se sorprendió, pero seguía moviéndose, pues esa proposición se la había hecho mientras se la estaba metiendo de costadito, le explique que seria rico y si no le gustaba pues lo dejábamos y así con salivita y el gel, fui dilatando ese anito virgen, en plena excitación de ella ya tenía dos dedazos míos metidos en su pequeño anito, así que era el memento me dije, con el condón bien puesto comencé, así despacito y despacito sentía como mi pinga comenzaba a entrar y lo sabia claro pues ella se retorcía de dolor imagino, cuando ya había entrado algo comencé con el vaivén despacito, despacito, sentía que entraba, le agarraba las tetas para excitarla mas, le besaba el cuello y la parte inferior de las orejas donde ella se excitaba más, con una mano, le tocaba la chuchita, y la tenía completa, ella gritaba imagino también de placer con algo de dolor, y claro pues porque el amor duele, así estuve buen rato, hasta que no pude mas y me vine.
Así nuestros encuentro se hicieron frecuente, es mas confieso que algunas fotos de las sesiones amatorias las he colgado con anterioridad en la zona amateur nacional del FORO y por lo menos de las tres veces a la semana que tirábamos una le rompía mas el poto, para terminar la historia les diré que con esta Iqueña, a quien extraño mucho, le hice de todo y ella creo que por amor y placer aceptaba, creo que disfrutamos los dos, ella se sorprendía por las cosas que le hablaba, sabia en su interior que estaba con un hombre casado, que yo era feliz así, que nunca iba a dejar a mi esposa a menos que ella me deje, sabia además que ella detestaba a las mujeres que se metían con hombres casados y ella ahora estaba en esa situación, sabia además que nunca había tenido el sexo que había hecho conmigo y lo que ella había experimentado y para ella era el normal era el tipo la mamá y el papá y listo así había tenido a su hijo, sabia además que un día se iba a terminar no porque me odiara o se decepcionara, pues ella sabía de mi condición de perro sarnoso e infiel, sino que se acabaría porque yo un día así como llegue tendría que partir.
Debo señalar también que con ella no solo ha sido sexo y sexo, también compartí sus cosas, conocí a su hijo, salimos al cine, caminamos reímos, ella se reía de mis locuras me regañaba por mis inmadureces, por mis conductas y hasta me aconsejaba y claro siempre sexo, es por ello que a pesar que ya pasaron unos meses de haber vuelto a Lima, echo de menos el sur, por su gente y sus lugares, echo de menos la soledad también, pero más la extraño a ella, extraño so voz, su cuerpo, esa forma de fumar que tiene y que me dejo de costumbre por las noches, se que si un día vuelvo ella me abrirá de nuevo sus brazos y sus piernas para recibirme, pero como ya han pasado varios meses y no vuelvo. Por eso quise escribir de ella, un poco para disipar esta nostalgia.