Haciendo una corta faena con mi esposa

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Mi esposa llegó a casa y aprovechando la ausencia de nuestro hijo, ingresó a mi estudio, poniéndose tan golosa, empezó a comer mi falo. Lo deja bien parado, listo para que ella suba y cabalgue en la silla como una yegua salvaje, pero en pleno sexo escuchamos ruidos y no pudimos terminar la faena con mi peruanita.

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