adrianvelasquez
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Mira hermano, si no le das lo que ella anhela, ella se queda buscando que alguien venga para que se la pele. Ella me cuenta que aún no le haces caso a pesar que ella es la hija de vulcano, se excita cuando le lamo el ano. Y ella me lo ha pedido. Como te filtrante la pongo mientras preparo la lengua para besar cada parte de su anatomía madura. Y es que las tetas le han crecido de tanto dar de mamar pero tu ni caso le haces.
Pasarle la lengua por los pezones es una fantasia. Y engo con ella una cita para darle uso a lo que rechazas, dispuesto a mamar cada pezón hasta dejarlo negro de amor. Mi que te digo de puntearla, que hace mucho que ni lo haces. A ella le gustan las fantasias. Y yo que soy un enfermo de las mismas le pido que venga con tacos y medias para besar cada milímetro de sus pies y subir hasta su vagina.
Se que murió mi querida Claudia, recomendada de tu esposa, y la pasamos bien. Y también me acuerdo que fuiste a mi despacho a sacarme la ****** para que me aleje, de tu esposa. Pero seamos francos. Estos años sin ella solo han cebado el ánimo de verla y fantasearla. Hasta que se dio el encuentro. Me da pena que te enteres por mi boca o porque la deje en la puerta de tu casa con la mini puesta y las medias rotas.

Disculpa si no se sento en tres días. Fue el beso negro que le di porque añoraba ese orto como ningún otro. Y ha crecido. No por tu mano sino por el pulgar que se mete para recordar los arrumacos de la oficina.

Pasarle la lengua por los pezones es una fantasia. Y engo con ella una cita para darle uso a lo que rechazas, dispuesto a mamar cada pezón hasta dejarlo negro de amor. Mi que te digo de puntearla, que hace mucho que ni lo haces. A ella le gustan las fantasias. Y yo que soy un enfermo de las mismas le pido que venga con tacos y medias para besar cada milímetro de sus pies y subir hasta su vagina.
Se que murió mi querida Claudia, recomendada de tu esposa, y la pasamos bien. Y también me acuerdo que fuiste a mi despacho a sacarme la ****** para que me aleje, de tu esposa. Pero seamos francos. Estos años sin ella solo han cebado el ánimo de verla y fantasearla. Hasta que se dio el encuentro. Me da pena que te enteres por mi boca o porque la deje en la puerta de tu casa con la mini puesta y las medias rotas.

Disculpa si no se sento en tres días. Fue el beso negro que le di porque añoraba ese orto como ningún otro. Y ha crecido. No por tu mano sino por el pulgar que se mete para recordar los arrumacos de la oficina.









