motoverga
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Una tarde de verano, saliendo de la universidad, me tenia perturbado el encuentro que iba a tener unas horas mas a oscuras, daba la casualidad que era el cumpleaños de mi enamorada y el mió, siendo fecha especial para ambos, quería preparar algo fuera de lo común, una noche que perdure para nuestros recuerdos.
Camino a casa pensé en nuestro signo de Acuario que es Detallista, Libre y apasionado en ambos es así que entre a una florería y compre un ramo de rosas rojas y velas pequeñas color naranja, aromatizadas, algunos inciensos y un vino para acompañar.
La Música no podía faltar la selección escogida, para que este acorde con la ocasión, me la pase remodelando mi habitación, era lo que me importaba, el cuarto tenía que ser un templo, con su edredón color azul y pétalos que bordeaban la cama.
Ya en espera en el ocaso de la tarde, cuando el cielo es naranja me asome por el balcón cosa que era rutinario a su espera.
En eso ahí estaba ella, como llamado mental, parada en mi puerta con su cabello castaño largo y esa sonrisa que llevo en mis recuerdos, sus ojos le brillaban por que todo era felicidad, su silueta dibujan los caminos que iba a recorrer con un pequeñísimo short Jean y una blusa blanca, hasta el ombligo un cuerpo, hermosos a sus 17 añitos, fruto de tantas noches de placer y caricias compartidas, era la envidia de algunos, como la maldición de otras, baje raudamente abrir la puerta como un perro que mueve la cola por su dueño.
La bese y pasamos a compartir el pequeño cumpleaños en casa, luego de la reunión hice que llevara una porción de torta a mi dormitorio, yo iba detrás apreciando su culito y cintura mientras cubría con las manos sus ojos, y al abrir la puerta le gusto mucho el detalle, nos besamos y acostamos, en las nubes, la acaricia su rostro, la besaba y con sutileza la desvestía,
Empezando por la blusa, ya con la mitad al descubierto su hombro apreciaba su lindo cuello y mordía como besaba,
Mis manos perfumadas de mi colonia acariciaba su rostro, ella se detenía un segundo a oler y besar cerrando los ojos, presintiendo que se venia lo mejor estaba rendida, con la blusa fuera, quedaba en vista el short cito apretado y su gracier a mi disposición.
Ella tenia pequeños senos, pero una cadera y unas nalgas de ensueño que compasaban mi voraz apetito sexual, solía sonreír con su mirada tierna por cada caricia que cruzábamos, estaba echada ahí esperando que paso iba a seguir fui besándola y coji del velador la copita de vino y llene su ombligo cual copa en mesa, y con mi lengua rodeando toda esa circunferencia hasta acabar con las ultimas gotas, en eso ella da un paso hace un lado su soten ,me acerque besarla y jalaba de manera delicada con mis dientes sus pezones, rosaditos y subía hasta su cuello, mejia y mordía sus labios, carnosos de un rosado claro, ya arrodillado quite los botones de ese short , sujetando de ambos extremos, baje lentamente hasta ver un calzoncito pequeño de color lila con borde rojo, ella ayudaba moviendo sus piernas que su prenda intima se deslizaba por sus piernas y desprendiéndose con una sonrisa y sin quitarme la mirada, es ahí donde la aprecie, completamente desnuda,
Me encontraba duro de placer el color de su piel blanca, con los pétalos, era para la foto así que coji una Rosa que sobre a adrede de todas las deshojadas, y la acaricie con ella y sus pétalos suavemente , desde su mejilla, labios ya en acariciaba por su cuello y sus senos bajando hasta, los bordes de su cintura donde descanso entre su lindo abdomen y le decía:
Cada espina, de esta rosa son los peldaños difíciles para llegar a ti, y cada pétalo los meses maravillosos que compartes a mi lado con tu amor, esta rosa no seria nada con su espina marcadas y que dejan las huellas entre los dos.
Es cuando la beso y me abraza fuertemente:
Hazme el amor, mi vida quiero darte un regalo, hoy también.
La voltee y teniéndola de espalda, un cuerpo en forma de perita, fui bajándola y al ver ese culo durito, y esos huequitos que tienen en la cintura fui besándola alocadamente y tome su tanguita, bajándola hasta las rodillas, tenia frente a mi el culo descubierto haciendo que mi, pinga se pusiera en revoluciones , empecé a morderle las nalgas, y puse me su encima y al senito mi pecho con sus nalgas,
Dijo: hay que rico sigue, me gusta sentir tu cuerpo.
Yo mientras besaba todos los hombros y orejas, conducía mi verga en el medio de su raya, entre nalga y nalga, sin meterla aun, la quería caliente y mojada, le hacia saber lo mucho que la amaba y promesas del momento.
La volví a voltearla, tenerla frente a mi, el Solo ver esa conchita con su el bello púbico, color castañito y perfecta, me acerque a besarla, los labios vaginales apretaba con mis labios y con mis dedos le abría la concha para meter mi lengua dentro de ella de arriba abajo, ella se contornaba y me presionaba contra si, empezaba a gemir la silueta de la pared por el efecto de las velas eran arrechantes, nuestras transpiraciones alcanzaban a humedecer y empañar las ventanas, la besaba las caderas, y regresaba a asu vagina, estaba mojadita, esperando que de el paso decisivo es ahí donde me arrodillo y conduzco mi pene a sus senos, jugaba mi glande con sus pezones, mientras con la otra mano le sobaba la conchita mojadita, agarro mi pene y empezó a pajearme, suavemente con la otra mano me agarraba las bolas, su excitación era tal que se acerco abrió la boca y empezó a metérselo chupaba hasta la mitad de la verga la tenia mojada y dura en su boca podía sentir que jugaba adentro con su lengua,, sentía sus labios, a veces hacia topar sus dientes, y cuando la sacaba me miraba y con una cara de lujuriosa en infierno,
Eso me arrechaba a tal punto que buscamos hacer la 69, a medida que mas chupaba su clítoris mas duro me la mamaba, hasta las bolas, grande era mi satisfacción pues las clases y secciones de sexo que compartí con ella toda la adolescencia ya la había hecho profesional, a mi niña, que de cariño la llamaba reinita, sabia que mi punto débil era que me succionara las bolas eso me mataba. y lo complementaba con la recorrida de lengua que sometía a mi verga erecta, con todas esas venas sobresalientes, mientras me chupaba toda esa conchita saladita, y abría con mis manos cada nalga para meter mas afondo mi lengua, en mi mente le daba las gracias por darme este culo y esta lengua viperina. Tenia en mi cara todo el culo mojado, no podía desperdiciar tanto jugo, así fui llevando mi dedo, a su anito, y metiéndole, ella hasta ahí no se quejaba por que me conocía, primero tenia que darle por su conchita, mi dedo iba por la mitad perdiéndose hasta que lo sentio y dijo: para, ya basta no puedo mas ven métemela.
Camino a casa pensé en nuestro signo de Acuario que es Detallista, Libre y apasionado en ambos es así que entre a una florería y compre un ramo de rosas rojas y velas pequeñas color naranja, aromatizadas, algunos inciensos y un vino para acompañar.
La Música no podía faltar la selección escogida, para que este acorde con la ocasión, me la pase remodelando mi habitación, era lo que me importaba, el cuarto tenía que ser un templo, con su edredón color azul y pétalos que bordeaban la cama.
Ya en espera en el ocaso de la tarde, cuando el cielo es naranja me asome por el balcón cosa que era rutinario a su espera.
En eso ahí estaba ella, como llamado mental, parada en mi puerta con su cabello castaño largo y esa sonrisa que llevo en mis recuerdos, sus ojos le brillaban por que todo era felicidad, su silueta dibujan los caminos que iba a recorrer con un pequeñísimo short Jean y una blusa blanca, hasta el ombligo un cuerpo, hermosos a sus 17 añitos, fruto de tantas noches de placer y caricias compartidas, era la envidia de algunos, como la maldición de otras, baje raudamente abrir la puerta como un perro que mueve la cola por su dueño.
La bese y pasamos a compartir el pequeño cumpleaños en casa, luego de la reunión hice que llevara una porción de torta a mi dormitorio, yo iba detrás apreciando su culito y cintura mientras cubría con las manos sus ojos, y al abrir la puerta le gusto mucho el detalle, nos besamos y acostamos, en las nubes, la acaricia su rostro, la besaba y con sutileza la desvestía,
Empezando por la blusa, ya con la mitad al descubierto su hombro apreciaba su lindo cuello y mordía como besaba,
Mis manos perfumadas de mi colonia acariciaba su rostro, ella se detenía un segundo a oler y besar cerrando los ojos, presintiendo que se venia lo mejor estaba rendida, con la blusa fuera, quedaba en vista el short cito apretado y su gracier a mi disposición.
Ella tenia pequeños senos, pero una cadera y unas nalgas de ensueño que compasaban mi voraz apetito sexual, solía sonreír con su mirada tierna por cada caricia que cruzábamos, estaba echada ahí esperando que paso iba a seguir fui besándola y coji del velador la copita de vino y llene su ombligo cual copa en mesa, y con mi lengua rodeando toda esa circunferencia hasta acabar con las ultimas gotas, en eso ella da un paso hace un lado su soten ,me acerque besarla y jalaba de manera delicada con mis dientes sus pezones, rosaditos y subía hasta su cuello, mejia y mordía sus labios, carnosos de un rosado claro, ya arrodillado quite los botones de ese short , sujetando de ambos extremos, baje lentamente hasta ver un calzoncito pequeño de color lila con borde rojo, ella ayudaba moviendo sus piernas que su prenda intima se deslizaba por sus piernas y desprendiéndose con una sonrisa y sin quitarme la mirada, es ahí donde la aprecie, completamente desnuda,
Me encontraba duro de placer el color de su piel blanca, con los pétalos, era para la foto así que coji una Rosa que sobre a adrede de todas las deshojadas, y la acaricie con ella y sus pétalos suavemente , desde su mejilla, labios ya en acariciaba por su cuello y sus senos bajando hasta, los bordes de su cintura donde descanso entre su lindo abdomen y le decía:
Cada espina, de esta rosa son los peldaños difíciles para llegar a ti, y cada pétalo los meses maravillosos que compartes a mi lado con tu amor, esta rosa no seria nada con su espina marcadas y que dejan las huellas entre los dos.
Es cuando la beso y me abraza fuertemente:
Hazme el amor, mi vida quiero darte un regalo, hoy también.
La voltee y teniéndola de espalda, un cuerpo en forma de perita, fui bajándola y al ver ese culo durito, y esos huequitos que tienen en la cintura fui besándola alocadamente y tome su tanguita, bajándola hasta las rodillas, tenia frente a mi el culo descubierto haciendo que mi, pinga se pusiera en revoluciones , empecé a morderle las nalgas, y puse me su encima y al senito mi pecho con sus nalgas,
Dijo: hay que rico sigue, me gusta sentir tu cuerpo.
Yo mientras besaba todos los hombros y orejas, conducía mi verga en el medio de su raya, entre nalga y nalga, sin meterla aun, la quería caliente y mojada, le hacia saber lo mucho que la amaba y promesas del momento.
La volví a voltearla, tenerla frente a mi, el Solo ver esa conchita con su el bello púbico, color castañito y perfecta, me acerque a besarla, los labios vaginales apretaba con mis labios y con mis dedos le abría la concha para meter mi lengua dentro de ella de arriba abajo, ella se contornaba y me presionaba contra si, empezaba a gemir la silueta de la pared por el efecto de las velas eran arrechantes, nuestras transpiraciones alcanzaban a humedecer y empañar las ventanas, la besaba las caderas, y regresaba a asu vagina, estaba mojadita, esperando que de el paso decisivo es ahí donde me arrodillo y conduzco mi pene a sus senos, jugaba mi glande con sus pezones, mientras con la otra mano le sobaba la conchita mojadita, agarro mi pene y empezó a pajearme, suavemente con la otra mano me agarraba las bolas, su excitación era tal que se acerco abrió la boca y empezó a metérselo chupaba hasta la mitad de la verga la tenia mojada y dura en su boca podía sentir que jugaba adentro con su lengua,, sentía sus labios, a veces hacia topar sus dientes, y cuando la sacaba me miraba y con una cara de lujuriosa en infierno,
Eso me arrechaba a tal punto que buscamos hacer la 69, a medida que mas chupaba su clítoris mas duro me la mamaba, hasta las bolas, grande era mi satisfacción pues las clases y secciones de sexo que compartí con ella toda la adolescencia ya la había hecho profesional, a mi niña, que de cariño la llamaba reinita, sabia que mi punto débil era que me succionara las bolas eso me mataba. y lo complementaba con la recorrida de lengua que sometía a mi verga erecta, con todas esas venas sobresalientes, mientras me chupaba toda esa conchita saladita, y abría con mis manos cada nalga para meter mas afondo mi lengua, en mi mente le daba las gracias por darme este culo y esta lengua viperina. Tenia en mi cara todo el culo mojado, no podía desperdiciar tanto jugo, así fui llevando mi dedo, a su anito, y metiéndole, ella hasta ahí no se quejaba por que me conocía, primero tenia que darle por su conchita, mi dedo iba por la mitad perdiéndose hasta que lo sentio y dijo: para, ya basta no puedo mas ven métemela.
