XMenrx
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Alejandra es hija de la hermana divorciada de mi mujer. Es una chica morena, pero con un cuerpo espectacular, gruesas pantorrillas que suben a unos muslos esplendidos y de ahí a un culo respingón y enorme, cintura delicada y abdomen plano que dejaba ver un ombliguito que invitaba a lamerlo y para arriba un busto que desafía todo sentido de la gravedad, porque tenía unas tetas de este tamaño y totalmente erguidas, carita muy bonita de labios gruesos en una boquita para comérsela, naricita chata con unos ojos chinitos y picaros incitadores de fantasías prohibidas vestía un Jeans ajustadísimo y una camisa que bajaba apenas dos pulgadas de su erguido pecho y todo su cuerpo pugnaba por escaparse de esa cárcel de tela para ser disfrutado en su esplendor …
Todo esto miraba yo en silencio al verla frente a mí mientras mi cuñada me decía que ya no soportaba a esta malcriada que no la podía controlar, que se vestía como puta, que quizá ya tenía marido..etc. etc. Yo escuchaba en silencio y con semblante serio, y sabiamente pensativo, mientras por dentro devoraba a la chica, imaginando toda clase de perversidades. Y por fin le dije: -¿Pero y que piensas hacer? – ¡Pues no sé!.. Quizás que se quede un tiempo con uds. para que tenga la mano dura de un hombre, que es lo que necesita.
– «Lo que tengo duro es otra cosa» pensé para mis adentros.
Ale nos miraba desafiante frunciendo la boquita, y apretando los puños, la joven era realmente rebelde y adorable.
– Bueno dije, de acuerdo. Y tú& – le dije señalándola admonitoriamente con el dedo – ¡Pórtate bien! le dije sonriendo mientras mi esposa acompañaba a su hermana a la puerta – Pero ¿Si te quieres portar mal…? ¡Avísame para ayudarte! Le rematé haciéndola sonreír malévolamente.
Sin embargo, mis intenciones no consideraban pasar más que de simples pensamientos y así se quedó en la casa, ayudándonos un poco con los quehaceres y «estudiando», cosa en lo que yo la ayudaba, especialmente en matemátic subían arriba de sus tobillos y que apenas quedaban en sus gruesas pantorrillas. Estaba recostada en su cama oyendo a todo volumen su provocadora música y cuando pasé por la puerta de su cuarto, al verme pasar me llamó pidiéndome ayuda con un problema de álgebra.
Me acerqué y primero le dije que bajara el volumen a su música porque no la dejaba concentrarse, luego comenzamos, como dije antes, ella era realmente inteligente y comprendía rápido todo lo que le explicaba solo que no le daba la gana estudiar y al poco rato se había aburrido así que le dije: – Ya paremos aquí para que tu cabecita descanse.
– Si porque ya me estoy durmiendo – ¿Y que música es la que estás escuchando? – ¡Reaggettón! – ¡Ah! eso que llaman «perreo» – No perreo es el baile.
– ¿y como es? pregunté yo haciéndome el inocente – Mire tío así.
Me dijo ella subiendo el volumen y parándose frente a mí, comenzando a moverse en una forma tan sensual que me excitó de inmediato. Ella cimbreaba su cuerpo al compás de la caliente melodía que sonaba y no dejaba de mirarme con una maliciosa sonrisa mientras se ponía de espaldas a mí y me acercaba su trasero a la cara ondulando y meneándose muy eróticamente.
– Ah. ¡Bárbara! ¡¡como de mueves!! – Quiero verlo bailar tío – me dijo tomándome de la mano – Yo no … digo no puedo….
– Yo le enseño tío dijo, poniéndome su mano en su plano y sólido abdomen.
Yo intenté seguirle el movimiento haciéndome hacia atrás evitando toparme a su espléndido trasero, pero me fue imposible.
– Jajaja no tío, ¡UD. está todo tieso! mejor tópese bien a mi, ¡Andamos ropa!
Jajaja y déjeme guiarloY me topé por detrás con mi mano en su estómago y mi verga topada a su culo, y ahí si logré dejar que ella me llevara, moviéndome a su ritmo el cual había bajado en intensidad para «enseñarme».
– Así, tío, así… suavecito, menéelo, muévalo. Decía con picardía.
Yo tenía la polla toda adolorida porque se me había parado en posición incómoda y como ya estaba bien excitado era incontrolable como crecía dentro de mi pantalón.
– ¡Huy! Tío, ¿Qué tiene ahí? me dijo la muy… Al sentir mi enorme bulto que le topaba a las nalgas.
– Eso no estaba así cuando empezamos. JajajaEsto solo me puso peor y el acabose de todo fue cuando ella se dio vuelta y me dijo tomándome de la cara mordiéndose el labio inferior.
– Tío, me quiero portar mal….
– Pe…Pe…Pero… (Pude balbucear estúpidamente)
Y se puso de rodillas para mi asombro, desatando mi pantalón y bajando la bragueta, luego liberó a la bestia que tenía yo en mis piernas porque ya no era mía era de Alejandra que comenzó a lamerla y a chuparla con verdadero deleite. Yo no lo creía y me quedé paralizado con los pantalones en el suelo y mi sobrina de rodillas haciéndome una mamada como nunca me la habían hecho. Ella no dejaba de mirarme y se ponía la cabeza de mi polla en su lengua y entre sonrisas comenzaba a tragársela despacito, despacito, pero totalmente hasta que su nariz y sus labios topaban a mi estómago, luego se la sacaba de un solo tirón haciendo arcadas como que iba a vomitar al topar mi polla con lo profundo de su garganta, luego la tomaba con su mano derecha y sin desprenderme la vista lamía el tronco, bajaba hasta mis testículos, que se los chupaba alternadamente como uvas mientras con su mano me masturbaba suavemente para comenzar de nuevo a tragársela. Yo la hab&iacu a la mía y comenzó a lamer mis labios, a morderlos y a besarme diciéndome entre besos y mordidas: – Tío pórtese mal ahora conmigo Y abrazados nos dimos vuelta y se puso contra la pared tomándome por la cabeza con ambas manos y me la empujó hacia abajo en dirección a su delicioso coño. Temblando de la emoción bajé y me puse esta vez de rodillas, las piernas me temblaban y como pude le bajé el Jean cortito que andaba y que apenas era un pedacito de tela que no alcanzaba a bajar de sus enormes caderas.
– ¿Como hiciste para entrar en esto? Le dije mientras ella reía y me ayudaba a quitárselo.
Me ofreció a la vista un hermoso espectáculo al ver su conchita bien depilada y totalmente chorreante de sus dulces jugos.
– ¡Que rico mamacita!, te voy a comer ahora. Le dije ya presa de la más total excitación, mientras hundía mi lengua dentro de este sabroso húmedo coño, – ¡Ah! ¡siiiiii, siiii, tío! – ¿Soy una niña buena verdad? o ¿soy mala? – ¡Eres un angel! le dije en un momento de respiro, sumergiéndome nuevamente en el deleite de lamer su coñito mojado del que fluían dulces jugos en forma incontrolable.
Ale puso un pie en la orilla de la cama y abriendo mejor sus piernas dejó que mi lengua le acariciara el clítoris que me parecía el fruto más delicioso de la tierra, por lo que lo chupaba, mordía con delicadeza y lamía con pasión, arrancándole suaves gemidos a mi bella sobrina. Ella me tomó fuerte de la cabeza con ambas manos y culeando en mi cara tuvo un orgasmo fabuloso: todo su cuerpo sudaba y temblaba en espasmos incontrolables, los músculos de sus poderosos muslos estaban tensos y yo la tomaba con mis manos de sus duras y redondas nalgas ye intentaba meter mi lengua hasta desconocidas regiones dentro de su cuerpo mientras fluían jugos de su coño que me mojaban la boca, la barbilla y se deslizaban por mi pecho como una cascada de miel. Yo ya me había quitado toda la ropa y ella se había quedado con sus botas de tacón alto y su blusita amarrada hasta arriba del ombligo lo que se me antojaba la visión mas erótica que jamás había visto y sentirla correrse en mi boca había sido algo realmente enloquecedor, ella lo sabía y también sabía que a partir de ese momento era su esclavo, pero también su amo. A este momento ya tenía mi verga en total erección de nuevo, ella disfrutó unos instantes de su orgasmo y me dijo: – ¿Sabe que tío? – Mmmfffm mmmmmmfff ¿Qué? Le contesté sacando mi lengua a desgano de su deliciosa rajita.
– Soy virgen – ¿¿¿QUE??? Dije ya en estado de estupefacción.
– Si tío soy virgen y me quiero mantener así…
– Pe…Pee…
– Deje de llamar a pepe… jajaja me dijo riendo pícaramente.
– Pero por Detroit no soy tan virgencita…
Y poniendo sus manos en el borde de la cama se agachó ofreciéndome todo su hermoso culo.
Yo ya estaba fuera de mí y estaba dispuesto a lo que fuera con mi sobrina incluso a solo masturbarme viéndola desanuda si así me lo pedía entonces que me paré y apunté mi polla hacia ese hermoso y rosado botoncito que ofrecía placeres insospechados.
– ¡Ay!.. ¡Me duele! dijo cuando traté de sembrársela de un solo… ¡Primero mójeme!No me lo dijo dos veces y comencé a lamerle el culo con fruición, mientras le metía un dedo suavemente por el ano….
– ¡Aahh!… ¡siiiiiiii!…. ¡asiii….! ¡Que ricoooo! – gemía ellaAle bajaba y subía su culo al compás de la música y mientras mi lengua lubricaba ese culito ella se iba poniendo más y más cachonda – Dámela papi, por desenfreno anal hasta que ya no pude más y aferrándome a las nalgas eyaculé totalmente dentro de su culo hasta que mi leche comenzó a brotarle en las orillas de su ano mientras mi polla seguía enterrada en ese agujerito de placer, ella tuvo al poco rato un orgasmo más pues había estado acariciándose con una mano y caímos los dos en la cama, yo sobre ella con mi flácido miembro aún dentro de su culito, pero ya totalmente desmayado. De mala gana se la saqué y me acosté boca arriba ya totalmente exhausto, pero ella quería más y poniéndose a horcajadas sobre mi cara acercó su concha a mi cara mientras con su mano trataba de dar respiración boca a boca a mi pobre polla inconciente, que ya no daba para más… Pero me equivocaba porque a los pocos segundos de su trabajo de reanimación, se vieron los resultados, mi verga comenzó a crecer de nuevo y al poco momento estuvimos entregados al placer de comernos mutuamente en un relajado y sabroso 69, pasamos gozándonos por un largo rato hasta que casi al mismo tiempo explotamos nuevamente en convulsiones de placer y hasta entonces pude soltarme de mi dulce, perversa, pero virginal sobrina. Desde entonces ella mejoró mucho en matemáticas y yo comencé a bajar de peso notablemente, cosa que agradó mucho a mi mujer con disfrutábamos más en la cama.
Todo esto miraba yo en silencio al verla frente a mí mientras mi cuñada me decía que ya no soportaba a esta malcriada que no la podía controlar, que se vestía como puta, que quizá ya tenía marido..etc. etc. Yo escuchaba en silencio y con semblante serio, y sabiamente pensativo, mientras por dentro devoraba a la chica, imaginando toda clase de perversidades. Y por fin le dije: -¿Pero y que piensas hacer? – ¡Pues no sé!.. Quizás que se quede un tiempo con uds. para que tenga la mano dura de un hombre, que es lo que necesita.
– «Lo que tengo duro es otra cosa» pensé para mis adentros.
Ale nos miraba desafiante frunciendo la boquita, y apretando los puños, la joven era realmente rebelde y adorable.
– Bueno dije, de acuerdo. Y tú& – le dije señalándola admonitoriamente con el dedo – ¡Pórtate bien! le dije sonriendo mientras mi esposa acompañaba a su hermana a la puerta – Pero ¿Si te quieres portar mal…? ¡Avísame para ayudarte! Le rematé haciéndola sonreír malévolamente.
Sin embargo, mis intenciones no consideraban pasar más que de simples pensamientos y así se quedó en la casa, ayudándonos un poco con los quehaceres y «estudiando», cosa en lo que yo la ayudaba, especialmente en matemátic subían arriba de sus tobillos y que apenas quedaban en sus gruesas pantorrillas. Estaba recostada en su cama oyendo a todo volumen su provocadora música y cuando pasé por la puerta de su cuarto, al verme pasar me llamó pidiéndome ayuda con un problema de álgebra.
Me acerqué y primero le dije que bajara el volumen a su música porque no la dejaba concentrarse, luego comenzamos, como dije antes, ella era realmente inteligente y comprendía rápido todo lo que le explicaba solo que no le daba la gana estudiar y al poco rato se había aburrido así que le dije: – Ya paremos aquí para que tu cabecita descanse.
– Si porque ya me estoy durmiendo – ¿Y que música es la que estás escuchando? – ¡Reaggettón! – ¡Ah! eso que llaman «perreo» – No perreo es el baile.
– ¿y como es? pregunté yo haciéndome el inocente – Mire tío así.
Me dijo ella subiendo el volumen y parándose frente a mí, comenzando a moverse en una forma tan sensual que me excitó de inmediato. Ella cimbreaba su cuerpo al compás de la caliente melodía que sonaba y no dejaba de mirarme con una maliciosa sonrisa mientras se ponía de espaldas a mí y me acercaba su trasero a la cara ondulando y meneándose muy eróticamente.
– Ah. ¡Bárbara! ¡¡como de mueves!! – Quiero verlo bailar tío – me dijo tomándome de la mano – Yo no … digo no puedo….
– Yo le enseño tío dijo, poniéndome su mano en su plano y sólido abdomen.
Yo intenté seguirle el movimiento haciéndome hacia atrás evitando toparme a su espléndido trasero, pero me fue imposible.
– Jajaja no tío, ¡UD. está todo tieso! mejor tópese bien a mi, ¡Andamos ropa!
Jajaja y déjeme guiarloY me topé por detrás con mi mano en su estómago y mi verga topada a su culo, y ahí si logré dejar que ella me llevara, moviéndome a su ritmo el cual había bajado en intensidad para «enseñarme».
– Así, tío, así… suavecito, menéelo, muévalo. Decía con picardía.
Yo tenía la polla toda adolorida porque se me había parado en posición incómoda y como ya estaba bien excitado era incontrolable como crecía dentro de mi pantalón.
– ¡Huy! Tío, ¿Qué tiene ahí? me dijo la muy… Al sentir mi enorme bulto que le topaba a las nalgas.
– Eso no estaba así cuando empezamos. JajajaEsto solo me puso peor y el acabose de todo fue cuando ella se dio vuelta y me dijo tomándome de la cara mordiéndose el labio inferior.
– Tío, me quiero portar mal….
– Pe…Pe…Pero… (Pude balbucear estúpidamente)
Y se puso de rodillas para mi asombro, desatando mi pantalón y bajando la bragueta, luego liberó a la bestia que tenía yo en mis piernas porque ya no era mía era de Alejandra que comenzó a lamerla y a chuparla con verdadero deleite. Yo no lo creía y me quedé paralizado con los pantalones en el suelo y mi sobrina de rodillas haciéndome una mamada como nunca me la habían hecho. Ella no dejaba de mirarme y se ponía la cabeza de mi polla en su lengua y entre sonrisas comenzaba a tragársela despacito, despacito, pero totalmente hasta que su nariz y sus labios topaban a mi estómago, luego se la sacaba de un solo tirón haciendo arcadas como que iba a vomitar al topar mi polla con lo profundo de su garganta, luego la tomaba con su mano derecha y sin desprenderme la vista lamía el tronco, bajaba hasta mis testículos, que se los chupaba alternadamente como uvas mientras con su mano me masturbaba suavemente para comenzar de nuevo a tragársela. Yo la hab&iacu a la mía y comenzó a lamer mis labios, a morderlos y a besarme diciéndome entre besos y mordidas: – Tío pórtese mal ahora conmigo Y abrazados nos dimos vuelta y se puso contra la pared tomándome por la cabeza con ambas manos y me la empujó hacia abajo en dirección a su delicioso coño. Temblando de la emoción bajé y me puse esta vez de rodillas, las piernas me temblaban y como pude le bajé el Jean cortito que andaba y que apenas era un pedacito de tela que no alcanzaba a bajar de sus enormes caderas.
– ¿Como hiciste para entrar en esto? Le dije mientras ella reía y me ayudaba a quitárselo.
Me ofreció a la vista un hermoso espectáculo al ver su conchita bien depilada y totalmente chorreante de sus dulces jugos.
– ¡Que rico mamacita!, te voy a comer ahora. Le dije ya presa de la más total excitación, mientras hundía mi lengua dentro de este sabroso húmedo coño, – ¡Ah! ¡siiiiii, siiii, tío! – ¿Soy una niña buena verdad? o ¿soy mala? – ¡Eres un angel! le dije en un momento de respiro, sumergiéndome nuevamente en el deleite de lamer su coñito mojado del que fluían dulces jugos en forma incontrolable.
Ale puso un pie en la orilla de la cama y abriendo mejor sus piernas dejó que mi lengua le acariciara el clítoris que me parecía el fruto más delicioso de la tierra, por lo que lo chupaba, mordía con delicadeza y lamía con pasión, arrancándole suaves gemidos a mi bella sobrina. Ella me tomó fuerte de la cabeza con ambas manos y culeando en mi cara tuvo un orgasmo fabuloso: todo su cuerpo sudaba y temblaba en espasmos incontrolables, los músculos de sus poderosos muslos estaban tensos y yo la tomaba con mis manos de sus duras y redondas nalgas ye intentaba meter mi lengua hasta desconocidas regiones dentro de su cuerpo mientras fluían jugos de su coño que me mojaban la boca, la barbilla y se deslizaban por mi pecho como una cascada de miel. Yo ya me había quitado toda la ropa y ella se había quedado con sus botas de tacón alto y su blusita amarrada hasta arriba del ombligo lo que se me antojaba la visión mas erótica que jamás había visto y sentirla correrse en mi boca había sido algo realmente enloquecedor, ella lo sabía y también sabía que a partir de ese momento era su esclavo, pero también su amo. A este momento ya tenía mi verga en total erección de nuevo, ella disfrutó unos instantes de su orgasmo y me dijo: – ¿Sabe que tío? – Mmmfffm mmmmmmfff ¿Qué? Le contesté sacando mi lengua a desgano de su deliciosa rajita.
– Soy virgen – ¿¿¿QUE??? Dije ya en estado de estupefacción.
– Si tío soy virgen y me quiero mantener así…
– Pe…Pee…
– Deje de llamar a pepe… jajaja me dijo riendo pícaramente.
– Pero por Detroit no soy tan virgencita…
Y poniendo sus manos en el borde de la cama se agachó ofreciéndome todo su hermoso culo.
Yo ya estaba fuera de mí y estaba dispuesto a lo que fuera con mi sobrina incluso a solo masturbarme viéndola desanuda si así me lo pedía entonces que me paré y apunté mi polla hacia ese hermoso y rosado botoncito que ofrecía placeres insospechados.
– ¡Ay!.. ¡Me duele! dijo cuando traté de sembrársela de un solo… ¡Primero mójeme!No me lo dijo dos veces y comencé a lamerle el culo con fruición, mientras le metía un dedo suavemente por el ano….
– ¡Aahh!… ¡siiiiiiii!…. ¡asiii….! ¡Que ricoooo! – gemía ellaAle bajaba y subía su culo al compás de la música y mientras mi lengua lubricaba ese culito ella se iba poniendo más y más cachonda – Dámela papi, por desenfreno anal hasta que ya no pude más y aferrándome a las nalgas eyaculé totalmente dentro de su culo hasta que mi leche comenzó a brotarle en las orillas de su ano mientras mi polla seguía enterrada en ese agujerito de placer, ella tuvo al poco rato un orgasmo más pues había estado acariciándose con una mano y caímos los dos en la cama, yo sobre ella con mi flácido miembro aún dentro de su culito, pero ya totalmente desmayado. De mala gana se la saqué y me acosté boca arriba ya totalmente exhausto, pero ella quería más y poniéndose a horcajadas sobre mi cara acercó su concha a mi cara mientras con su mano trataba de dar respiración boca a boca a mi pobre polla inconciente, que ya no daba para más… Pero me equivocaba porque a los pocos segundos de su trabajo de reanimación, se vieron los resultados, mi verga comenzó a crecer de nuevo y al poco momento estuvimos entregados al placer de comernos mutuamente en un relajado y sabroso 69, pasamos gozándonos por un largo rato hasta que casi al mismo tiempo explotamos nuevamente en convulsiones de placer y hasta entonces pude soltarme de mi dulce, perversa, pero virginal sobrina. Desde entonces ella mejoró mucho en matemáticas y yo comencé a bajar de peso notablemente, cosa que agradó mucho a mi mujer con disfrutábamos más en la cama.
