red_citizen
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El inicio de un nuevo año hace que uno evalúe algunas cosas y en un foro como este, las cosas que se evalúan son muy particulares. Hace mucho tiempo me inscribí a este foro, en algún momento me sirvió como algo terapéutico pues compartí mi experiencia con Jenni, una kine que conocí en un sauna y con la que caí rendido a sus pies como escolar enamorado.
Después de aquella experiencia, no salí mucho, hasta que tiempo después encontré una sala de masajes excelente, tenían 3 masajistas nada más y las 3 eran espectaculares en su atención. En sala de masajes me dieron los mejores que he recibido hasta el momento, sencillamente espectaculares. Llegué a probar todos los estilos de masajes que ofrecían, pero me quedé con el "sensitivo" llamado así porque era con la masajista totalmente desnuda, cuerpo a cuerpo, con una parte relajante y la otra sensual y con final feliz, una jalada riquísima al final de un masaje glorioso. Me hice cliente asiduo y con el tiempo, me llegaron a engreír de otras maneras, ya no solo con una jalada pero nunca llegaban a la penetración.
Después de varios meses, un día cuando llamé me dijeron que tenían nuevas masajistas, dos chicas nuevas, Alondra y Lucero (he cambiado los nombres), me las describieron y fui a conocerlas. Al llegar, la encargada me mostró las fotos de las nuevas chicas (en ese entonces todavía no se usaba WhatsApp) y me decidí por Alondra.
Después de mi experiencia con Jenni me prometí a mí mismo que no volvería a pasar por algo así de nuevo, pero con Alondra, volví a caer.
La primera vez que fui a atenderme con ella, luego de elegirla, me hicieron pasar a la habitación de masajes. Ella entró un momento después cubierta con una tela larga tipo chal (no sé si se escribe así, espero que me entiendan), me saludó y me preguntó si quería tomar una ducha antes, algo que hice, me pidió que me quitara la ropa y luego me trajo una tolla, me acompañó al baño y al salir me estaba esperando para llevarme a la habitación. Me encantaba su trato.
Luego me retiró la toalla, me secó bien todo el cuerpo me pidió que me echara boca abajo, lo hice y un momento después vi que coloco ese chal que la cubría a un costado, volteé para verla y estaba con un micro bikini, ahí nada más ya estaba como loco.
Alondra, era pequeña, calculo que media 1.60 más o menos, era delgada, de piel suave y cuidada, piernas algo gruesas y bonitas, caderas acordes a su contextura y cintura marcada, senos pequeños con hermosos pezones paraditos. Su rostro era especial, cara redondeada con ojos grandes, labios gruesos y cabello largo, expresión seria pero con una sonrisa pícara.
Ya con el micro bikini empezó el masaje, puso su música y de verdad que se esmeró. Lo relajante fue increíble, realmente casi acabo dormido, luego vi que puso la parte de arriba del bikini a un costado y empezó a frotar su cuerpo con mi espalda, luego con las nalgas y las piernas, sentía esos riquísimos senos pro todo el cuerpo y tenía unas ganas locas de voltear y apretarlos, pero me aguanté y ella siguió con su labor. Luego vi que puso la parte de abajo del bikini a un costado y ahora repitió lo mismo pero con sus nalguitas hermosas, ahora sí que yo estaba demasiado emocionado, me costó muchísimo no voltear para tomarla, pero hice hasta lo imposible por mantener el control.
Luego me pidió que me volteara y por primera vez la vi totalmente desnuda. Sencillamente me gustó mucho lo que vi. Un cuerpo hermoso, no era un super cuerpo pero se notaba que lo cuidaba. Nunca antes había tenido que controlarme tanto. Sus masajes eróticos eran extremadamente buenos, rozó TODO su cuerpo contra el mío, en un momento se puso en 69 y rozaba su parte de adelante contra mi muchacho, mientras yo veía como esa vagina hermosa se acercaba y se alejaba, luego se centró en mi muchacho, lo acariciaba, y lo rozaba... y aquí confieso que al tener su preciosa vagina tan cerca a mí, al estar tan pero tan emocionado, no aguanté y se la empecé a comer... creo que ella no se esperaba eso porque hizo un movimiento como de sorpresa pero no se retiró, dejó que yo siguiera y después de unos segundos empezó a gemir.
Después de un momento volteó y ahora se rozaba pero desde abajo hacia arriba y al llegar a mi cara, en una de esas le robé un beso, ella me siguió y luego sonrió, una linda y pícara sonrisa. Siguió un rato más con el masaje cuerpo a cuerpo, hasta que en un momento hizo como si fuera a cabalgar, cogió mi muchacho y empezó a rozarlo contra su bella vagina. En mi cabeza me repetía que no debía moverme, de verdad que era muy difícil contenerme pero lo logré, de tanto roce ya estaba casi por terminar, ella lo notó y se volvió a poner en 69, esta vez sí me puso todo en mi cara mientras ella besaba todo alrededor de mi muchacho sin succionar la punta, pero si con suaves movimientos, después de un buen rato, dejé que todo saliera.
Ella limpió todo, y así desnuda se echó a mi lado, le pedí que si podía seguir tocando a mi muchacho a lo que contestó que sí y siguió jugando un rato. Conversé un montón con ella tanto en ese momento como en ciertos instantes del masaje. Creo que había recibido el mejor masaje de mi vida hasta ese momento. Me fui feliz.
Volví por Alondra muchas veces más y mi historia con ella duró un tiempo. Luego les contaré más detalles, pero por el momento dejo hasta aquí esta parte de mi historia.
Después de aquella experiencia, no salí mucho, hasta que tiempo después encontré una sala de masajes excelente, tenían 3 masajistas nada más y las 3 eran espectaculares en su atención. En sala de masajes me dieron los mejores que he recibido hasta el momento, sencillamente espectaculares. Llegué a probar todos los estilos de masajes que ofrecían, pero me quedé con el "sensitivo" llamado así porque era con la masajista totalmente desnuda, cuerpo a cuerpo, con una parte relajante y la otra sensual y con final feliz, una jalada riquísima al final de un masaje glorioso. Me hice cliente asiduo y con el tiempo, me llegaron a engreír de otras maneras, ya no solo con una jalada pero nunca llegaban a la penetración.
Después de varios meses, un día cuando llamé me dijeron que tenían nuevas masajistas, dos chicas nuevas, Alondra y Lucero (he cambiado los nombres), me las describieron y fui a conocerlas. Al llegar, la encargada me mostró las fotos de las nuevas chicas (en ese entonces todavía no se usaba WhatsApp) y me decidí por Alondra.
Después de mi experiencia con Jenni me prometí a mí mismo que no volvería a pasar por algo así de nuevo, pero con Alondra, volví a caer.
La primera vez que fui a atenderme con ella, luego de elegirla, me hicieron pasar a la habitación de masajes. Ella entró un momento después cubierta con una tela larga tipo chal (no sé si se escribe así, espero que me entiendan), me saludó y me preguntó si quería tomar una ducha antes, algo que hice, me pidió que me quitara la ropa y luego me trajo una tolla, me acompañó al baño y al salir me estaba esperando para llevarme a la habitación. Me encantaba su trato.
Luego me retiró la toalla, me secó bien todo el cuerpo me pidió que me echara boca abajo, lo hice y un momento después vi que coloco ese chal que la cubría a un costado, volteé para verla y estaba con un micro bikini, ahí nada más ya estaba como loco.
Alondra, era pequeña, calculo que media 1.60 más o menos, era delgada, de piel suave y cuidada, piernas algo gruesas y bonitas, caderas acordes a su contextura y cintura marcada, senos pequeños con hermosos pezones paraditos. Su rostro era especial, cara redondeada con ojos grandes, labios gruesos y cabello largo, expresión seria pero con una sonrisa pícara.
Ya con el micro bikini empezó el masaje, puso su música y de verdad que se esmeró. Lo relajante fue increíble, realmente casi acabo dormido, luego vi que puso la parte de arriba del bikini a un costado y empezó a frotar su cuerpo con mi espalda, luego con las nalgas y las piernas, sentía esos riquísimos senos pro todo el cuerpo y tenía unas ganas locas de voltear y apretarlos, pero me aguanté y ella siguió con su labor. Luego vi que puso la parte de abajo del bikini a un costado y ahora repitió lo mismo pero con sus nalguitas hermosas, ahora sí que yo estaba demasiado emocionado, me costó muchísimo no voltear para tomarla, pero hice hasta lo imposible por mantener el control.
Luego me pidió que me volteara y por primera vez la vi totalmente desnuda. Sencillamente me gustó mucho lo que vi. Un cuerpo hermoso, no era un super cuerpo pero se notaba que lo cuidaba. Nunca antes había tenido que controlarme tanto. Sus masajes eróticos eran extremadamente buenos, rozó TODO su cuerpo contra el mío, en un momento se puso en 69 y rozaba su parte de adelante contra mi muchacho, mientras yo veía como esa vagina hermosa se acercaba y se alejaba, luego se centró en mi muchacho, lo acariciaba, y lo rozaba... y aquí confieso que al tener su preciosa vagina tan cerca a mí, al estar tan pero tan emocionado, no aguanté y se la empecé a comer... creo que ella no se esperaba eso porque hizo un movimiento como de sorpresa pero no se retiró, dejó que yo siguiera y después de unos segundos empezó a gemir.
Después de un momento volteó y ahora se rozaba pero desde abajo hacia arriba y al llegar a mi cara, en una de esas le robé un beso, ella me siguió y luego sonrió, una linda y pícara sonrisa. Siguió un rato más con el masaje cuerpo a cuerpo, hasta que en un momento hizo como si fuera a cabalgar, cogió mi muchacho y empezó a rozarlo contra su bella vagina. En mi cabeza me repetía que no debía moverme, de verdad que era muy difícil contenerme pero lo logré, de tanto roce ya estaba casi por terminar, ella lo notó y se volvió a poner en 69, esta vez sí me puso todo en mi cara mientras ella besaba todo alrededor de mi muchacho sin succionar la punta, pero si con suaves movimientos, después de un buen rato, dejé que todo saliera.
Ella limpió todo, y así desnuda se echó a mi lado, le pedí que si podía seguir tocando a mi muchacho a lo que contestó que sí y siguió jugando un rato. Conversé un montón con ella tanto en ese momento como en ciertos instantes del masaje. Creo que había recibido el mejor masaje de mi vida hasta ese momento. Me fui feliz.
Volví por Alondra muchas veces más y mi historia con ella duró un tiempo. Luego les contaré más detalles, pero por el momento dejo hasta aquí esta parte de mi historia.
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