Mi novia se acuesta con otro

Tema en 'Relatos Eroticos Peruanos' iniciado por Srdestroyer, 14 Abr 2019.

  1. Srdestroyer

    Srdestroyer

    Soldado

    73%
    Mensajes:
    53
    Me Gusta recibidos:
    149
    Puntos de trofeo:
    15
    - Me lo quiero comer y lo voy a hacer- dijo Carolina mirándolo fijamente mientras él caminaba a lo lejos. -¿Sabes que te amo, no?- pregunté mirándola a los ojos, los mismos que ignoraban a los míos mientras se plasmaban en el movimiento del cuerpo del otro. -Sí, yo también te amo...- respondió con una frialdad que me picó el corazón-, pero él ahora me pone más y quiero que me la meta entera.

    -Pero, ¿por qué?- pregunté, tratado de descifrar su mente, aterrado con la idea de verla desnuda junto al otro y disfrutando algo que tal vez yo no le podía ofrecer. -No sé, como que me gusta ahora, y solo me lo quiero tirar y ya- me dijo, mientras que en el fondo sentía que algo se estremecía, que se revolcaba de dolor y que quería estallar. Pero aún así, esa maldita curiosidad, aquella que es capaz de imaginar las cosas más dolorosas, preguntó: -Y... ¿qué le vas a hacer?-

    Entonces me agarró de una mano, apretándola fuertemente, mientras aún lo miraba a lo lejos. Notaba lo nerviosa que estaba y supe que, de verdad, ella quería con él, mientras que yo, su patético novio era testigo fiel de sus deseos carnales. -¡Ay, no sé!... Solo quiero ir donde él y comenzar a agarrar- confesó ella mientras con su mano fuerte sujetaba la mía moviéndola de lado a lado. -Pero... ¿hasta donde quieres llegar con él?- dije con una voz casi de llanto, tratando de aguantar el profundo dolor. -Lo quiero todo de él, quiero hacerlo todo... no me aguanto las ganas de tirármelo tan fuerte-. Al decir eso dio un pequeño grito-suspiro de exaltación, exhalando el aire de los nervios que sentía. Ella estaba decidida, si sus deseos de tener sexo con el otro hombre estaban allí, entonces no había forma de detener ese apetito, y lo sabía muy bien, pues de todo este tiempo que la conozco, ella siempre supo aprovechar cada instante para tener gratificación sexual. Y mientras yo me sentía el hombre más afortunado del planeta por tenerla a mi lado, ahora la balanza se inclinaba para el otro lado, ya que allí yo solo era un mero juguete, sin emociones, solo un estúpido juguete sexual.

    Y mientras, al pensar todo eso, una sola lágrima caía por mi mejilla, ella no paraba de repetir si idea inicial, -Quiero que me la meta entera, ay quiero que me la meta ya-. La hermosa Carolina ni siquiera tuvo la delicadeza de tratar de ver siquiera cómo me sentía y, si vio la lágrima caer desde mi ojo rojo, le importó tan poco. -Déjame que te llevo, te lo presento si quieres-, dije, tratando de actuar como si todo fuera normal. -Ay, sí por favor- respondió Carolina, con una evidente excitación y luego me dio un beso en la mejilla: "eres el mejor", me dijo.

    Entonces caminé a su lado en dirección hacia el otro hombre, llevándola hacia la consecución de su carnal objetivo; y mientras andaba me golpeaba en la mente pensando en qué tan tonto podía ser, de poner en bandeja al amor de mi vida en las fauces de otro sujeto que tan fácilmente se la llevaría a la cama y le daría enorme placer, el mismo por el cual yo demoré un par de meses siquiera para acostarme con ella. Y viene este sujeto, y con su sola presencia, era suficiente como para excitarla y activar su apetito sexual. Naturalmente, ella no me dijo nada en el trayecto, puesto que su nerviosismo por conocer al otro opacaba mi miserable existencia; allí, yo solo era una herramienta, un ser no-humano.

    -Hola, man, qué tal... te presento a... Carolina-. Ella, de repente reaccionaría diciéndole un hola muy atento y una sonrisa demasiado angelical; pero sus ojos, Dios mío, creo que fue evidente la tensión sexual en ese momento. El otro sujeto no se aguantó las ganas de saludarla de igual manera y acercó su rostro hacia sus cachetes; y con eso se saludarían. Entonces la conversación empezó entre ellos, siendo yo testigo de cómo sus miradas fijas se movían a través de sus ojos y cómo, poco a poco, iban tomando de a sorbos sus bebidas alcohólicas. Yo todo nervioso, solo replicaba ciertas palabras y reía torpemente, tratando de estar a la par de la energía de ambos, cuyas sintonías se igualaban y sus espacios corporales se iban reduciendo. Y en todo ese momento a nadie se le ocurrió la idea de presentarme como el novio de Carolina, sino, indirectamente como un amigo íntimo que a ella le hacía un gran favor: algo así como el amigo gay.

    Y hablaron ellos durante ratos enteros. Yo al costado tratando de ponerme al día con la conversación, pero era obvio que no podía, mientras Carolina y el otro hacían contacto físico: primero con pequeños roces, luego con tocarse los hombros en señal de confianza, pero después, cuando empezaron a juntar sus hombros, supe que allí ya no habría vuelta de retorno. Eso, añadiendo el aumento del estado del alcohol en sus cuerpos, hacía que choquen suavemente sus cabezas, acercándose cada vez más, mientras silencios mutuos los hacían cómplices de sus deseos implícitos. Y mientras yo seguía siendo partícipe de la escena, me empequeñecía cada vez más, disminuyendo mi poder hasta niveles ridículos: no tenía ningún poder allí, no podía siquiera tocarla, no podía siquiera captar su atención, no podía siquiera decirle alguna palabra, puesto que la desconcentraría de su trance protosexual.

    Y si supe que aquellos tactos mutuos solo iban por un camino, entonces lo que vi fue como un salto al precipicio, algo que catapultaría mi ansiedad a niveles astronómicos: el otro posaba su mano por la espalda de Carolina y, en algún punto, decidió bajar esta poco a poco hasta tocar parte de sus glúteos. Evidentemente ella aceptaba con gusto eso, no le impedía reposar su mano sobre sus glúteos estando en un espacio social. Yo, estupidizado, solo fijé mi vista hacia ese contacto y supe que todo se derrumbaría dentro de poco, puesto que ella casi nunca me dejaría tocarle las nalgas en lugares abiertos, menos con gente: ¡pero a este malnacido sí!

    Entonces, llegado a un punto en el que mi ansiedad se hubiera disparado tanto que sentía que mi corazón salía por mi boca, me disculpé un rato mencionando que iría al baño. Ellos ni notaron que yo había dicho algo, así que salí un momento a respirar aire puro e ir al baño rápidamente. Cuando llegué no pude evitar soltar aire desesperadamente, tratando de no llorar como un niño, lavando mis ojos rojos y mencionándome mentalmente que ya era un hombre, que debía saber aguantar. Y salí después de varios minutos mortuorios.

    Conté los pasos mientras me dirigía al espacio donde los había dejado, pero cuando llegué, de allí no estaban, se habían esfumado de ese lugar para seguir con sus sexuales planes, aprovechando el tiempo en el que yo había salido, dándoles paz para hacer lo que ellos quisieran. Y los busqué ansiosamente por esa casa, por cada rincón del primer piso. Pero no nos encontré. Entonces miré hacia la escalera y supe que allí era el único lugar al que hubieran ido, un espacio en el que estaba prohibido en ingreso para motivos de la fiesta. Así que contuve las lágrimas, cada vez que iba subiendo un escalón, adentrándome en la oscuridad de la segunda planta.

    Y cuando llegué, miré hacia el fondo, en un balcón, unas dos siluetas juntas, abrazadas, besándose profundamente, rápidamente, apasionadamente. Supe que era Carolina por su cabellera castaña, por sus curvas, por sus piernas y estas estaban siendo descubiertas por unas manos recién conocidas. Suspiré desconsoladamente, sin fuerzas, destrozado, pero con extrañas ganas de observarlo todo. Adolorido busqué un espacio donde pudiera verlos disfrutarse entre ellos y sin que pudiera interrumpir: era una adicción muy dolorosa pero a la vez, con un goce exagerado. Y lloré silenciosamente mientras me masturbaba, mientras observaba como el otro sujeto desabrochaba el pantalón de mi novia y se lo bajaba, como ella pegaba su vientre hacia el vientre del otro y cómo esas bellas nalgas resplandecían con la luz del exterior. Ella, voluntariamente y en su completa capacidad consciente, ayudaría al proceso bajándose completamente el pantalón y sacándoselo luego con sus pies. Con una pequeña tanga blanca de encaje, muy bella por cierto, de lencería, le bailaría sensualmente, mientras introducía sus manos dentro del pantalón del otro, para masajear su miembro. Mi mano era un fusil automático mientras era cómplice de aquella escena, pero tuve que aguantarme el placer-displacer para no venirme rápido si quería seguir viendo todo eso.

    Carolina, sin vergüenza al estar solamente con un polito y ropa interior, y en una casa extraña sacaría el pene del sujeto y se lo masturbaría, mientras que el otro miraría hacia el techo de placer. A pesar de la bulla externa, escuchaba su voz, gimiendo para darle mayor placer auditivo al otro, mientras que su mano exploraba cada rincón de sus genitales. Pero de pronto, al escuchar una voz cercana, al parecer otras personas, se alertaron. El tipo subió su pantalón mientras que ella recogía el suyo del suelo y, aún en sus manos, salieron disparados hacia una habitación que pudieron abrir fácilmente. Cerraron la puerta. Como no podía contener toda esa curiosidad mortal, me acerqué a la puerta del curto y muy delicadamente giré la perilla, para darme cuenta de que esta estaba con llave. Allí adentro estaría mi flaca con alguien que recién habría conocido esa noche, teniendo el sexo más desenfrenado de sus vidas y traspasando todos los límites de la ética de pareja.

    No pude sentirme más que destruido. Salí de la fiesta sin despedirme de nadie, escuchando a lo lejos el coro de una canción conocida de salsa que diría: "La vida es así, no la he inventado yo."


    (continuará)
     
  2. LuchoLewis

    LuchoLewis

    Sargento

    49%
    Mensajes:
    150
    Me Gusta recibidos:
    45
    Puntos de trofeo:
    8
    no te atormentes bro, dime que es inventado, de lo contrario esto te va a pasar siempre
     
  3. Mikeasvip

    Mikeasvip

    Soldado

    0%
    Mensajes:
    31
    Me Gusta recibidos:
    10
    Puntos de trofeo:
    1
    Género:
    Masculino
    Nada q un par de putas no lo solucionarian avisa nomaa..
     
    A Rompecatre2000 le gusta esto.
  4. Rompecatre2000

    Rompecatre2000

    General

    100%
    Mensajes:
    1.129
    Me Gusta recibidos:
    374
    Puntos de trofeo:
    64
    Género:
    Masculino
    Continue cofradeeeeeeee
     
  5. mean

    mean

    Soldado

    30%
    Mensajes:
    40
    Me Gusta recibidos:
    29
    Puntos de trofeo:
    1
    Suicidate Brother no tienes amor propio. Pareces la foquita Farfan la diferencia que debes ser un fracasado y sin plata-.-
     
  6. Fractario

    Fractario

    Sargento

    94%
    Mensajes:
    195
    Me Gusta recibidos:
    60
    Puntos de trofeo:
    12
    Weon, cómo te va a decir en tu cara que va a cachar con otro.
    Parece la historia de mi pata que su flaca se fue de viaje y le contó que no le fue fiel pero que el otro terminó afuera así que no contaba como infidelidad.

    Reacciona
     
  7. Jeins

    Jeins

    Recluta

    50%
    Mensajes:
    16
    Me Gusta recibidos:
    4
    Puntos de trofeo:
    1
    Género:
    Masculino
    Puta , me dan ganas de sacarte la mrd oe , pero si es inventado hermano es una buena historia , y si es real avisa no mas que vamos en mancha y le sacamos la mrd al pata y a ti también por wbn jajaj , debes de tener mas amor propio bro
     
  8. Ken Ernesto

    Ken Ernesto

    Sargento

    3%
    Mensajes:
    104
    Me Gusta recibidos:
    26
    Puntos de trofeo:
    6
    Género:
    Masculino
    los cachos tan por todos lados
     
  9. andres91

    andres91

    Sargento

    33%
    Mensajes:
    134
    Me Gusta recibidos:
    108
    Puntos de trofeo:
    25
    Si men, tal vez como historia suena bien (y a la vez retorcida) pero si realmente eso sucedió y no es ficticio pues considera como te esta dejando esa flaca por otro webon que hasta dice que eres el amigo gay, que en tu cara dice que se lo quiere tirar y que encima ni bien vas a baño un toque ya se largo con el otro a tirar por ahí mientras tú miras escondido y pajeandote mientras lo haces. Verdaderamente no suena bien, sé que hay personas (hombres y mujeres) que les gusta eso o intercambian parejas pero no sé, lo tuyo me parece ya demasiado retorcido.
     
  10. Srdestroyer

    Srdestroyer

    Soldado

    73%
    Mensajes:
    53
    Me Gusta recibidos:
    149
    Puntos de trofeo:
    15
    Gracias a todos los que escribieron, ¿qué les pareció el relato?
     
    A Chato15xxx le gusta esto.
  11. Radamantis1989

    Radamantis1989

    Recluta

    10%
    Mensajes:
    4
    Me Gusta recibidos:
    5
    Puntos de trofeo:
    1
    Género:
    Masculino
     
  12. Víctorbrian

    Víctorbrian

    Recluta

    0%
    Mensajes:
    1
    Me Gusta recibidos:
    0
    Puntos de trofeo:
    1
    Género:
    Masculino
    Está buena la historia sigo esperando la continuación
     
  13. Srdestroyer

    Srdestroyer

    Soldado

    73%
    Mensajes:
    53
    Me Gusta recibidos:
    149
    Puntos de trofeo:
    15

Compartir esta página