qwtee
Comandante
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Esta es una experiencia que tuve en octubre del año pasado con Mariella, una rica milf de Tarapoto de 35 años que vive en Lima. Era casada y tenía un hijo de 8 años aproximadamente. Físicamente era un poco alta, tez blanca, no flaca ni gorda, linda cara, con buenas piernas y tetas, tenía pinta de colombiana.
A este hembrón tuve la oportunidad de conocerla en octubre del año pasado en una reu familiar en la casa de mi pata (sobrino político de Mariella), era el cumpleaños de él. Si bien conocía a gran parte de los miembros de la familia de mi pata, me llamó la atención ver a este mujerón que antes no la había visto. Entonces le pregunté a mi pata que quién era ella y él me dijo que era una tía política que recién se había unido con su tío. Obviamente me sorprendí mucho de que fuera su tía. Así que mi pata me la presentó, empezamos mi pata y yo a conversar bastante con ella y le caí bien. Afortunadamente, a esa reu no fue su marido porque él trabaja en una minera y siempre está fuera de Lima por 20 días. Entre lo que le hablaba a Mariella, le dije que estaba estudiando ingeniería industrial y ella me dijo que justo tenía unos libros de su marido (que es ingeniero industrial) que él ya no los usaba y que me podían servir. Entonces, le dije que estaba interesado en ellos y ella me dijo que me los podía entregar cuando yo quiera, que sólo vaya a recogerlos a su casa, entonces me dio su teléfono para coordinar. Así que dos días después la llamé para ir a recoger los libros y me dijo que fuera ese mismo día a su casa. Así lo hice y llegué a su casa. Ella se encontraba solita, ya que su marido aun estaba en la minera y su hijo, que era de otro compromiso, estaba aún en el colegio. La verdad no pensé que la iba a encontrar sola (quizas por eso ella quería que vaya ese mismo día).
Ya en su casa, primero estuve conversando con ella en la sala para que no pensara que era un convenido que sólo iba por los libros. Aunque ya en esos momentos se me empezaba a parar, porque ella estaba vestida con una blusa de tirantes un poco escotada y un pantalón bien apretado que hacía lucir muy bien sus piernas y su culo. Entonces, después de conversar con ella, me dijo que iba a ir a su cuarto para sacar las cajas con los libros. Obviamente, escuché la palabra "cuarto" y se me paró aún más de lo que ya estaba y le dije que la podía ayudar. Al principio me dijo que no, pero luego me llamó desde su cuarto para que la ayudara a bajar las cajas con los libros. Así que me paré de la sala y fui hacia ese lugar. Entonces, entré a su cuarto y la vi a ella de espaldas que estaba tratando de bajar las cajas de la parte superior de su ropero empinándose. Obviamente, le estaba viendo el culo y sus ricas piernas, así que me le acerqué y sin dudarlo la punteé mientras le cogía la cintura. Ella me decía al principio que qué estaba haciendo, pero no se despegaba de mí, porque estaba sintiendo mi pinga bien parada. Entonces seguía punteándomela cada vez más rico, ahora yo sentía que ella sobaba sus nalgas en mi pinga. Le iba diciendo que me gustaba mucho desde aquella reu, mientras le besaba por la oreja. Ella a su vez me decía que estaba comprometida y que estaba mal lo que estábamos haciendo, pero yo ya notaba en su voz cierta excitación de ella. Aún mi pinga estaba sintiendo sus ricas nalgas. Yo le dije "déjate llevar mi amor" y nos empezamos a besar bien rico mientras que yo empezaba ya a acariciar sus deliciosas tetas. Mientras me la seguía punteando y besando, una de mis manos empezó a cogerle su concha. Ya se iban escuchando sus primeros gemidos. Poco a poco ella se iba excitando cada vez más y me decía "quiero que me cojas, quiero sentirte". Así que me la llevé a su cama, la recosté y me puse encima de ella, aún los dos con ropa. Entonces empezamos a desvestirnos, le fui quitando su blusa y el sostén, ella me fue quitando mi camisa. Empecé a acariciar y a chupar los pezones bien parados de sus ricas tetas; luego, le fui quitando poco a poco el pantalón y la dejé en calzón. Yo ya estaba en boxer. Continué besandole hasta la punta de sus pies, luego iba subiendo poco a poco saboreando esas ricas piernas, hasta que llegue a su tanga y se la saque muy lentamente, y me detuve en su concha haciéndola gemir “aaahh, que ricooo” Ya empezaba a escuchar sus primeros orgasmos. Ya bien excitada ella, me dijo “entra ya papi!” entonces, me quité el boxer, abrí sus piernas y yo encima de ella poco a poco se la fui empujando todita, ella me decía "dámelo todooooooooo mmmm” Uff!! No dejaba de gemir Mariella. Comencé a tirármela lento al principio y luego fui aumentando la velocidad, porque me decía "cógeme más duro, asiiii" Luego, cambiamos de pose, ahora yo la tenía encima mío moviéndose bien rico en mi pinga, ella decía "mmm qué ricooo"; luego, hicimos aquella pose en la que ella está sentada encima de mi pinga...cómo se movián sus tetas!!! luego lo hicimos parados, sintiendo su rico culo y terminamos como habíamos comenzado, yo encima de ella penetrándola duro hasta el fondo, y diciéndome "sigue así mmmm no pares" le bañé su rica vagina con grandes chorros de semen.
Aquel día no sé cuánta leche boté, solo sé que Mariella me sacó hasta la última gota y quedó muy satisfecha. Me dijo que yo tiraba mejor que su marido y además que nunca antes ella lo había hecho con alguien menor que ella. Fue una gran experiencia.
A este hembrón tuve la oportunidad de conocerla en octubre del año pasado en una reu familiar en la casa de mi pata (sobrino político de Mariella), era el cumpleaños de él. Si bien conocía a gran parte de los miembros de la familia de mi pata, me llamó la atención ver a este mujerón que antes no la había visto. Entonces le pregunté a mi pata que quién era ella y él me dijo que era una tía política que recién se había unido con su tío. Obviamente me sorprendí mucho de que fuera su tía. Así que mi pata me la presentó, empezamos mi pata y yo a conversar bastante con ella y le caí bien. Afortunadamente, a esa reu no fue su marido porque él trabaja en una minera y siempre está fuera de Lima por 20 días. Entre lo que le hablaba a Mariella, le dije que estaba estudiando ingeniería industrial y ella me dijo que justo tenía unos libros de su marido (que es ingeniero industrial) que él ya no los usaba y que me podían servir. Entonces, le dije que estaba interesado en ellos y ella me dijo que me los podía entregar cuando yo quiera, que sólo vaya a recogerlos a su casa, entonces me dio su teléfono para coordinar. Así que dos días después la llamé para ir a recoger los libros y me dijo que fuera ese mismo día a su casa. Así lo hice y llegué a su casa. Ella se encontraba solita, ya que su marido aun estaba en la minera y su hijo, que era de otro compromiso, estaba aún en el colegio. La verdad no pensé que la iba a encontrar sola (quizas por eso ella quería que vaya ese mismo día).
Ya en su casa, primero estuve conversando con ella en la sala para que no pensara que era un convenido que sólo iba por los libros. Aunque ya en esos momentos se me empezaba a parar, porque ella estaba vestida con una blusa de tirantes un poco escotada y un pantalón bien apretado que hacía lucir muy bien sus piernas y su culo. Entonces, después de conversar con ella, me dijo que iba a ir a su cuarto para sacar las cajas con los libros. Obviamente, escuché la palabra "cuarto" y se me paró aún más de lo que ya estaba y le dije que la podía ayudar. Al principio me dijo que no, pero luego me llamó desde su cuarto para que la ayudara a bajar las cajas con los libros. Así que me paré de la sala y fui hacia ese lugar. Entonces, entré a su cuarto y la vi a ella de espaldas que estaba tratando de bajar las cajas de la parte superior de su ropero empinándose. Obviamente, le estaba viendo el culo y sus ricas piernas, así que me le acerqué y sin dudarlo la punteé mientras le cogía la cintura. Ella me decía al principio que qué estaba haciendo, pero no se despegaba de mí, porque estaba sintiendo mi pinga bien parada. Entonces seguía punteándomela cada vez más rico, ahora yo sentía que ella sobaba sus nalgas en mi pinga. Le iba diciendo que me gustaba mucho desde aquella reu, mientras le besaba por la oreja. Ella a su vez me decía que estaba comprometida y que estaba mal lo que estábamos haciendo, pero yo ya notaba en su voz cierta excitación de ella. Aún mi pinga estaba sintiendo sus ricas nalgas. Yo le dije "déjate llevar mi amor" y nos empezamos a besar bien rico mientras que yo empezaba ya a acariciar sus deliciosas tetas. Mientras me la seguía punteando y besando, una de mis manos empezó a cogerle su concha. Ya se iban escuchando sus primeros gemidos. Poco a poco ella se iba excitando cada vez más y me decía "quiero que me cojas, quiero sentirte". Así que me la llevé a su cama, la recosté y me puse encima de ella, aún los dos con ropa. Entonces empezamos a desvestirnos, le fui quitando su blusa y el sostén, ella me fue quitando mi camisa. Empecé a acariciar y a chupar los pezones bien parados de sus ricas tetas; luego, le fui quitando poco a poco el pantalón y la dejé en calzón. Yo ya estaba en boxer. Continué besandole hasta la punta de sus pies, luego iba subiendo poco a poco saboreando esas ricas piernas, hasta que llegue a su tanga y se la saque muy lentamente, y me detuve en su concha haciéndola gemir “aaahh, que ricooo” Ya empezaba a escuchar sus primeros orgasmos. Ya bien excitada ella, me dijo “entra ya papi!” entonces, me quité el boxer, abrí sus piernas y yo encima de ella poco a poco se la fui empujando todita, ella me decía "dámelo todooooooooo mmmm” Uff!! No dejaba de gemir Mariella. Comencé a tirármela lento al principio y luego fui aumentando la velocidad, porque me decía "cógeme más duro, asiiii" Luego, cambiamos de pose, ahora yo la tenía encima mío moviéndose bien rico en mi pinga, ella decía "mmm qué ricooo"; luego, hicimos aquella pose en la que ella está sentada encima de mi pinga...cómo se movián sus tetas!!! luego lo hicimos parados, sintiendo su rico culo y terminamos como habíamos comenzado, yo encima de ella penetrándola duro hasta el fondo, y diciéndome "sigue así mmmm no pares" le bañé su rica vagina con grandes chorros de semen.
Aquel día no sé cuánta leche boté, solo sé que Mariella me sacó hasta la última gota y quedó muy satisfecha. Me dijo que yo tiraba mejor que su marido y además que nunca antes ella lo había hecho con alguien menor que ella. Fue una gran experiencia.