De buena fuente me enteré que a mediados de marzo del 2003, Giulianita era una chiquilla de 19 años con un cuerpo expectacular que aún no había gozado hombre alguno. El trajín de la fama no le daba tiempo para tramitar sus papeles, por eso tardó en acercarse a la FAP para sacar su boleta militar. Cuando lo hizo, uno de los tantos cachacos aguantados que hay por allí la identificó y se acercó a pedirle un autógrafo. Como ella es tan buena gente le dio hasta su teléfono,pues el chico se pasó de atento. Carlos Eduardo se llamaba y tardó varios días en asimilar la suerte que había tenido para recién llamarla e invitarla a salir. La suerte aún lo acompañaba pues esta chica tan ocupada encontró un momento para conocer al soldadito este. Ni tonto ni perezoso se esforzó con su mejor floro para conquistar a la hembra de sus sueños. Hasta que la convenció. Pensó que había logrado lo más difícil, pero de nada le servía tanto esfuerzo pues sus días de franco pocas veces coincidían con la apretada agenda de la cantante. Más aún cuando lo destacaban a lugares apartados y ella se alejaba por sus giras. Por eso estaban en constante comunicación buscando el momento y el lugar para verse. Y cuando lo lograban, aplacaban todas sus ansias en cada vez más osados besos y caricias. Carlos fue enseñándo a Giuliana a disfrutar del contacto íntimo, hasta que un buen día pudieron encontrarse a solas en provincias, sin nadie que osara entrometerce entre ambos. Fue allí cuando se encerraron por primera vez en un hostal y Giuliana accedió a entregarle sus mangazos y mucho más al milico mañoso. Aquella noche el tipo se la pasó dándole duro, cumpliendo todas sus fantasías con el cuerpazo de nuestra querida Giuliana.
Giulianita salió de allí ya sabiendo cómo es la vaina, con unas ganas de repetir el plato para la próxima vez. El rigor castrense y el encierro forzado sólo incrementaban las fantasías e impulsos de Carlos Eduardo,quien no podía esperar a encontrarse de nuevo con su diosa sexual, para disfrutar otra vez con el cuerpo que era la codicia de todo peruano. Entonces sacó a la luz su faceta de macho dominante, demandando de la bailarina mayor atención y dedicación a sus sesiones amatorias. Se la pasaban dándole al catre cada vez que podían y pronto Giuliana dejó de entusiasmarse por el baile, comenzando a mirar otras cosas. Detrás de sus diversos intereses Carlos la manipulaba, la quería sólo para él, asado por tantos tipejos del medio que le daban vueltas. Enpezaron a hacer planes juntos. Giuliana anunció su retiro de Agua Bella para el 2004 y algunos otros planes difusos. Entonces de tanto revolcón salió embarazada. Ella dice que lo planearon, lo cual demuestra que ya sus prioridades eran otras. Desde entonces se ha voceado muchas veces su regreso, pero misteriosamente siempre aparece algún escollo que la obliga a regresa al seno del hogar. Hoy ya tiene dos hijitas, sigue siendo popular, pero el marido que la retiene parece ser que sólo la quiere como su mujer.
Conclusión: Con un poco de suerte cualquier cofrade pudo haberse ganado con esta hembra y talvez hubiera sido mejor si le tocaba alguien que supiera guiar su inosencia por la dificil senda de la fama. Tendríamos artista para rato.
